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ONG ligada a Obama y a Biden
financió grupos
radicales ¿Y dónde está la indignación?
¿Por qué el Estado se ve incapaz de resolver los problemas? Porque si los resolviera, ya no tendría razón para seguir existiendo, y lo mismo puede decirse de esas ONGs que promueven cientos de miles de causas. Una de ellas fue atrapada en la jugada por financiar a esos grupúsculos que supuestamente combate. Pero, ya lo sabemos, la culpa es de Trump
En un país tan complicado como Estados
Unidos, el racismo ha llegado a ser tan igualmente
lucrativo para quienes lo promueven como para
quienes afirman combatirlo...
Victor Davis Hanson
JUNIO, 2026. ¿Acaso hay
grupos de interés político y económico a los que conviene que
Estados Unidos se mantenga racialmente dividido? Del mismo modo en
que ha habido predicadores ultraconservadores que denuncian la
"perdición" de las mujeres que ejercen la prostitución pero son los
primeros en acudir con ellas a solicitar sus servicios, muchos
activistas que protestan porque una película no es lo
"suficientemente inclusiva" resultan ser profundamente racistas, en especial
contra la población de origen blanco, ante la
cual no esconden precisamente su odio.
El supuesto combate al racismo ha resultado ser un negocio
políticamente muy lucrativo, en especial para organizaciones y
líderes ligados al partido demócrata. Un claro ejemplo lo tuvimos
con el recientemente fallecido "líder moral" Jesse Jackson, quien
recibió millones de dolares para combatir el racismo en ciudades
como Chicago y sin embargo, la tensión racial en la ciudad del
viento siempre ha sido un problema serio. Jesse Jackson falleció en
muy buena posición económica, por cierto.
En una nota que la prensa mexicana ha desdeñado por completo, el
Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al Southern Poverty
Law Center (SPLC de aquí en adelante) por el mal manejo de fondos.
La SPLC es una organización estrechamente ligada al partido
demócrata, la cual entre sus postulados se pronuncia "a favor de combatir la desigualdad, el racismo y la discriminación en todas sus
formas". La acusación se dio en el estado de Alabama donde se
denuncia que el SPLC, además del fraude, realizó lavado de dinero,
calculado en más tres millones de dólares que fueron canalizados a
líderes de organizaciones racistas a las que supuestamente esta ONG
dice combatir.
Asimismo, reporta la página web española libertaddigital.com, "el
Departamento de Justicia acusa también a la ONG de catorce cargos:
seis por fraude electrónico, cuatro por fraude bancario y uno por
conspiración para cometer blanqueo de capitales", y agrega que "el
fiscal general en funciones, Todd Blanche, y el director del FBI,
Kash Patel, han detallado en rueda de prensa el alcance de esta
presunta estafa sistemática perpetrada entre los años 2014 y 2023",
es decir, los años de Barack Obama y Joe Biden, con los cuatro años
de Donald Trump en medio.
De acuerdo al artículo, Blanche afirmó que el SPLC no estaba
desmantelando a esos grupos y que "en su lugar, estaba fabricando el
extremismo al que afirma oponerse pagando a informantes para avivar
el odio racial". ¿Recuerda el lector las protestas en Charlotte,
Carolina del Norte, en el 2017 donde decenas de tipos portando
antorchas se manifestaron por las calles de la ciudad? (las
antorchas se han relacionado con los años en que los miembros
encapchados del KKK perseguían a los negros durante las noches). El
reporte sugiere que algunos manifestantes y sus líderes recibieron dinero del SPLC.
En aquella manifestación falleció una persona que, por supuesto, fue
declarada víctima del "odio racial" que según esto atizaba el
entonces precandidato Donald Trump.
A estas alturas, el reporte ya resulta escandaloso:
¿cómo es posible que esos feroces idealistas,
defensores de la armonía racial, que ven
al hombre blanco como un supremacista y que se
autoerigen en amorosos promotores del negro,
hayan canalizado millones de dólares a organizaciones supremacistas
blancas que supuestamente dicen
combatir? ¿El silencio de los grandes medios sería
igual de vergonzoso si, por ejemplo, se descubriera
que una ONG ligada al partido republicano
estuviera financiando organizaciones de derecha
radical y profundamente racistas?
El Departamento de Justicia igualmente señala
que el SPLC creó una intrincada red de empresas fantasmas para
perder el rastro del dinero, entre ellas la Center Investigative
Agency o la Rare Books Warehouse. Estas entidades fantasma fueron
creadas para evadir el control de las instituciones financieras de
manera que los pagos se efectuaban mediante tarjetas de prepago,
encubriendo que el dinero procedía de la ONG", apunta
libertaddigital.com.
Así pues, la SPLC transfirió miles de dólares a altos jerarcas del partido nazi estadounidense y el KU Klux Klan, incluido a un líder de United Plans of America, el organizador de la marcha Unite the Right, precisamente la que organizó la marcha en Charlotte el 2017. Ahora se entiende porqué la citada marcha parecía más enfocada a descarrilar las aspiraciones presidenciales del entonces candidato Trump.
Bryan Fair, consejero y delegado del SPLC, quiso justificar las acusaciones con el argumento de que "era urgente" infiltrar a esas organizaciones extremistas: "El programa fue diseñado para recopilar inteligencia policial (?) estas operaciones salvaron vidas". No parece ser el caso si recordamos que una persona murió en los disturbios de Charlotte... ¡ah, sí! jamás olvidemos que la izquierda necesita víctimas para hacerse la víctima ella misma.
De cualquier modo y si así fuera, ¿cómo es que la SPLC movió el dinero a escondidas,
ocultando su destino incluso de quienes financian
sus actividades, por qué no reportarlo a
quienes ingenuamente financian a la ONG, creyendo que efectivamente
se está combatiendo el racismo?
Entre los principales financiadores de la
SPLC se encuentran poderosas compañías que ingenuamente creen estar
apoyando las "causas progresistas" en busca de una sociedad mejor,
librada de las repugnantes pezuñas del racismo. Además del dinero
gubernamental --es decir, de los contribuyentes norteamericanos-- la
SPLC recibe fondos de la empresa de computación Apple y del conocido
actor George Clooney, quien aparentemente abrió su cartera para
"apoyar decisivamente" a la ONG, "asqueado" por las manifestaciones
en Charlotte del 2017 donde Trump nada tuvo qué ver.
La SPLC tuvo su mayor brillo en la década de los 80 cuando logró desbaratar el brote del KKK a mediados de los 80 y del cual uno de sus líderes, David Duke, llegó incluso a ser electo legislador por el estado de Lousiana, si bien fue repudiado y echado por las bancadas de ambos partidos. Pero con la llegada de Obama al poder, esta ONG, que incluso ha sido postulada para el Nóbel de la Paz, se radicalizó hacia la izquierda de manera tal que ha adoptado tácticas abiertamente estalinistas.
Como muestra de ello tenemos el llamado "mapa del odio" que aparece en la página web del SPLC en cual se incluyen no solo al KKK y al partido nazi de Estados Unidos sino a Turning Point, USA, el organismo creado por el polemista Charlie Kirk, asesinado en un campus universitario de Utah hace casi un año. "La muerte del activista Kirk llevó al director del FBI, Kash Patel, a cortar lazos con el SPLC".
Asimismo, el SPLC publicó un listado de 15 personas y organismos acusados de promover el odio entre los musulmanes, entre ellos Quilliam y su líder Maajid Nawaz, un musulmán reformista. Ante una inminente demanda por difamación, el SPLC y Nawaz alcanzaron un acuerdo económico antes de ir a la Corte.
Tampoco debe olvidarse la acusación de acoso sexual contra Morris Dees, cofundador del SPLC, por parte de varias empleadas. Una de ellas presuntamente fue despedida ipso facto cuando se negó a intimar con Dees en un motel. Y éstas son las cucarachas que se dicen enemigas acérrimas del racismo, del sexismo y la misoginia.
Por supuesto, los medios achichincles de los demócratas han acusado al Departamento de Justicia de "persecución política" y de "distractor del gobierno federal ante la rampante inflación en Estados Unidos y la ruinosa guerra contra Irán", según acusó el programa "feminista" The View.
"Las ONGs que viven de los subsidios y las transferencias de los grandes corporativos para promover determinadas causas ya no tendrían razón alguna de existir si el problema resuelto", dijo atinadamente el analista Victor Davis Hanson, "de ahí que muchas ONGs, aclarando que no todas, solo sirven para empeorar un problema en vez de solucionarlo. Porque su el problema queda resuelto, se acaban los subsidios y las donaciones".
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