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OK, ya entró Cyndi... ¿pero Karen para cuándo?

Uno de los aspectos más aborrecibles del Salón de la Fama del Rock and Roll es cómo la politiquería progre pesa más que el talento para determinar a sus miembros. Por lo visto, lo peor que pudieron hacer Karen y su hermano Richard Carpenter fue no haber grabado una canción anti Vietnam con letras que le recordaran su mamacita a Nixon. Porque si de talento y mérito se trata, este famoso dueto debió haber entrado al recinto por lo menos desde 1995

NOVIEMBRE, 2025. Desde hace rato dejó de ser sospecha o rumor para convertirse en hecho incontrovertible: el Salón de la Fama del Rock and Roll es un mal chiste, tan malo y risible como hoy lo son los Grammys o los Óscares. Los verdaderos fans de la música, los que amamos a un género que te electrifica al escucharlo y que, por supuesto, es capaz de transmitir poderosos mensaje aunque no tengamos forzosamente que estar de acuerdo con ellos.

Hace unos días se efectuó la ceremonia correspondiente al 2025 del Salón de la Fama del Rock and Roll donde lo que imperó mayoritariamente en la ceremonia efectuada en los Ángeles fueron artistas de rap y hip hop porque, aparentemente , ya no hay lugar para las grandes figuras del rock y ahora solo cabe reconocer a quienes se limitaron a grabar samplings y rara vez han aparecido en el escenario con una guitarra eléctrica, si no es que nunca. Los fans del rock pensábamos que la guitarra eléctrica era tan indispensable para el género como un bat lo es para ingresar al Salón de la Fama del Beisbol. Hemos vivido en el error todos estos años.

Pero la figura central de la noche fue la neoyorquina Cyndi Lauper a quien se celebró como "mujer empoderada" y se describió a su famosa canción "Girls Just Want to Have Fun" un "himno feminista", definición que, por cierto, a principios de los años 80 nadie la habría pasado por al cabeza. En ese tiempo, que me tocó vivir, veíamos a ese hit como una canción simpática donde en el video aparecía un luchador como el padre de Cyndi y veíamos también a un alto y simpático bigotón bailando al estilo del "Walk Like an Egyptian".

De ninguna manera tratamos aquí de menospreciar el ingreso de la señora Lauper al recinto. Pero sin duda hay quienes merecen más y que siguen sufriendo el desprecio sempiterno del Jurado de ese salón, específicamente una cantante nacida en Connecticut pero adoptada por California llamada Karen Carpenter.

Hace ya 55 años que Karen y su hermano Richard hicieron su debut en la música cuando el primer álbum de Cyndi Lauper, sin su grupo Blue Angel al que perteneció ante de irse en plan solista, hizo su aparición en1983. Luego vendría el She's So Unusual, el que incluyó el tema de "Girls".

Cyndi Lauper se hizo popular también por su estrafalaria imagen, con el cabello color zanahoria, su vestido de gitana con destellos multicolores y algo de maquillaje embadurnado en el rostro... ah, y su peinado, al que mi buen amigo Nacho Chávez comparó con el "haberse acostado sobre una waflera".

En su conocido hit Lauper mostró alcanzar altos tonos de voz, pero donde se le notó mayor calidad fue en su segundo single titulado "Time After Time". Más tarde vendrían "True Colours," canción que igualmente interpretó Phil Collins y otra canción de nombre "Money Isn't Everything", donde en el video promocional, también lo recuerdo, Lauper pateaba un bote de basura en el escenario y desparramaba su contenido... lo dicho, qué mujer tan empoderada.

Después de eso Cyndi Lauper se fue apagando hasta no dejar rastro en las listas, pero solo por un tiempo hasta que resucitó en las estaciones de radio que reproducen canciones new oldies o algo así.

Veamos ahora el caso de Karen Carpenter, a quien jamás han nominado pese a que hizo su debut cuando Lauper, quien nació en 1953, todavía no tenía edad para consumir alcohol ni sacar su licencia de manejo.

La chica nació en 1950 y desde el principio tuvo sobre sí la sombra de su hermano Richard, el consentido de la familia, en especial de su madre Agnes. Su escape a una vida aparentemente idílica fue la música, y tras ser parte brevemente de un trío, los hermanos fueron firmados por A&M Records, firma especializada en jazz-pop. El dueto fue exitosísimo desde su primer álbum y había razón de sobra en ello: si bien el grupo rara vez tocaba material original, los arreglos de Richard, quien se movía entre el jazz, la música clásica y el rock con asombrosa destreza, pusieron de nuevo sobre la mesa la belleza de la melodía y, sobre todo, una bella voz.

La gente suele olvidar que, antes de convertirse en cantante profesional, Karen Carpenter estaba apasionada con tocar la batería: sus ídolos eran Buddy Rich, Gene Krupa y Mitch Mitchell, el batería de Cream, el grupo de Eric Clapton. Karen también admiraba a John Bonham, el batería de Led Zeppelin, aunque quedó profundamente dolida cuando Bonham la insultó la vez que Karen fue designada como mejor baterista del año en una encuesta realizada por Playboy.

Hay videos disponibles en YouTube donde se ve a Karen tocar los tambores con absoluta maestría, además de ejecutar solos espectaculares. De hecho esa era su máxima pasión, pero al ser la figura principal del dueto, su hermano Richard, su mánager y la disquera la obligaron a estar al frente y se contrató a un batería de sesión. Por supuesto era muy bueno pero, hay que decirlo, no tanto como Karen (el video promocional de "Close to You" muestra a la cantante detrás de la batería).

La voz de Karen fue admirada desde el principio por los fans; decenas de cantantes de todos los géneros, entre ellas Gloria Stefan, Tori Amos, Sarah McLahan y hasta Lupita D'Alessio ubicaron a Karen Carpenter como una de sus principales influencias.

Desafortunadamente, el éxito del dueto trajo consigo las inseguridades emocionales de Karen Carpenter; pensaba que se veía "horrible y gorda" frente al público y se sometió a dietas mal supervisadas aunque luego consumía copiosas comidas y postres para de ahí inducirse el vómito.

En una sesión psicológica le sugirieron ya no depender tanto de la autoridad materna --Harold, su padre, era un buen hombre, pero aparentemente sometido al férreo carácter de su cónyuge-- y le sugirió seguir una carrera solista, por lo menos temporalmente. Richard estalló en furia cuando Karen le comunicó la propuesta, pero éste también traía sus propios demonios internos, entre ellos una adicción a un sedante contra el insomnio llamado Quaalude. Mientras Richard estaba en rehabilitación, Karen grabó su disco solista en Nueva York.

Al enterarse, su hermano decretó que era de "baja calidad" y convenció a la disquera para que no lo promocionara. Era obvio: Richard sabía que, así como Karen tenía amplias posibilidades de triunfar como solista, él pasaría al olvido en cuestión de meses. (El afán independentista de Karen también se manifestó cuando contrajo matrimonio con alguien que resultó ser un vividor y se divorciaron al poco tiempo).

El disco solista de Karen fue enlatado --saldría a la venta hasta 1996-- mientras su anorexia se agravaba, llegando a pasar apenas 45 kilos. La cantante falleció en 1983; sufrió un ataque cardiaco tras pasar la noche en casa de sus padres en Downey, California.

The Carpenters tuvieron tres números uno en las listas, otros 10 hits en el Top Ten y 15 temas más en el Top 100. En 1994 varias figuras del rock alternativo grabaron un respetuoso homenaje al dueto llamado If I Were a Carpenter. Pero ni siquiera eso bastó para que los Carpenters, quienes por ese tiempo cumplían 25 años de haber lanzado su primera grabación, ni siquiera fueran considerados por el Salón de la Fama del Rock and Roll.

¿Pero porqué tanto desdén a quien poseía una de las voces más extraordinarias en la historia de la música pop? Afrontemóslo, Karen Carpenter tiene más méritos que la Lauper si de "empoderamiento" hablamos. Fue Karen una de las primeras bateristas en el mundo de la música, esto en un momento en que las mujeres tras una batería eran vistas como un exoticismo o, simplemente, las mujeres no eran consideradas aptas para hacer cosas como esas.

La trágica muerte de Karen Carpenter también puso sobre la mesa pública el síndrome de la anorexia nervosa. Hasta entonces los familiares de quienes la experimentaban optaban por soportar el asunto en privado o callaban por vergüenza: de hecho la misma Karen, con el rostro demacrado, desmintió en una entrevista que padeciera algún problema de salud. "Con tanto trabajo me he malpasado mucho; no se preocupen, por eso insisto en que necesitamos tomarnos un descanso", dijo entre risas que apenas y disimulaban su dolor y su pena por hablar del asunto frente a las cámaras.

¿Cuál mérito igual o superior tiene Cyndi Lauper en tal sentido? ¿Vestirse estrafalariamente y haber servido de inspiración a gente como Gloria Trevi? ¿haber grabado "She Bop", canción que glorifica la masturbación femenina, o interpretar el tema "Goonies Are Good Enough" para la película de los Goonies?

Bueno, el motivo, si se le puede llamar así, por el cual Cyndi Lauper acaba de entrar al recinto y Karen Carpenter tendrá que esperar es ridículo e infantil: el famoso dueto actuó en la Casa Blanca en 1970, invitado por el presidente Richard Nixon. Desde entonces, la izquierda no les ha perdonado la afrenta.

Michael Jackson fue recibido en la Casa Blanca por el presidente Reagan, pero declinó actuar dentro del edificio. Y algo que no es casualidad, otros visitantes a la residencia residencial en tiempos republicanos tampoco son miembros del recinto: Ted Nugent, Kid Rock, los Beach Boys sin Brian Wilson y Andy Williams, entre los más conocidos.

Si Richard y Karen Carpenter hubieran rechazado la oferta y en vez de ello hubieran denunciado la guerra de Vietnam o compuesto un himno de protesta tipo "Imagine", este dueto habría sido de los primeros en ingresar al Salón de la Fama del Rock and Roll, y ni un solo crítico habría objetado que, bueno, no fueran precisamente rock and roll (con todo y el magistral requinto que Tony Peluso, músico de sesión, ejecutó en tema "Goodbye to Love" a sugerencia de Richard Carpenter, quien en más de una ocasión declaró ser "un gran fan de Led Zeppelin" (Y no olvidemos, como dijimos líneas atrás, que Karen admiraba enormemente a John Bonham).

Es molesto, irritante incluso, que la politiquería barata y tribalista se imponga sobre el talento musical de dos genios como indudablemente lo fueron los hermanos Carpenter, esto al tiempo que muchas mediocridades que han entrado al recinto --sus identidades se las dejamos al lector-- poseen un talento por lo menos cuestionable.

Sin embargo y como ocurrió con el gran Neil Sedakka quien ni siquiera ha sido nominado pese a que comenzó su carrera en los años 50, los Carpenters realmente no necesitan de ese blasón. Los fans conocen y valoran mejor la historia de The Carpenters que el pedorro jurado del Salón de la Fama del Rock and Roll.

Sería genial que, de anunciarse el ingreso al recinto en el futuro, Richard Carpenter les responda con el dedo intermedio muy en lo alto.

 

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