|
Otros textos de Y Demás
¿Por qué el gringo se autonombra
americano?
Zanjemos una discusión estúpida
El tonto (e hipócrita) de la
semana: Colin Hay
Brigitte Bardot, o cuando Francia no se
avergonzaba de sí misma
OK, Ya entró Cyndi... ¿pero Karen para cuándo?
¿Por qué los jóvenes están embelesados con el
socialismo en Estados Unidos?
Archivo
|
|
Y DEMÁS/Necedades

No tiene la culpa el therian sino
quien no lo supo domes... perdón, educar
Esta tendencia, que
muchos creen es insólita en la historia, presenta a seres humanos
que creen ser realmente animales aunque utilizan el sanitario, la
regadera y usan ropas como el resto de nosotros cuando así les
conviene. Veamos porqué se da este fenómeno y donde radica el motivo
de esta curiosa fantasía
Versión impresión
MARZO, 2026. Uno de los
episodios que tiene hipnotizada y fascinada a buena parte de la
prensa es el fenómeno de los therian, es decir, hombres y mujeres
que no se perciben, se sienten animales. "Una firme protesta
de inconformidad ante un mundo que perciben como injusto", tecleó
entusiasmado el diario izquerdista The Guardian hará unos
seis meses, esto en relación a la plaga therian que se está dando en
Gran Bretaña.
Inevitablemente en México, donde tenemos la trágica tendencia a
copiar más las cosas malas del exterior que las buenas, los therian
igualmente se han mutiplicado por cientos: previsiblemente, la
gigantesca mayoría de ellos son millenials que suelen
organizar sus "reuniones" en los parques públicos donde llevan
puestas máscaras de perros y gatos, aunque rara vez se enfundan en
botargas aunque, eso sí, caminan en cuatro patas y se expresan con
maullidos o gruñidos.
Cuando hablan --porque tienen la dualidad de ser animales
y al mismo tiempo poseer capacidades que se creían exclusivas de la
especie humana, como articular frases y palabras-- los tehrian
asumen el invariable papel de víctimas: son rechazados por sus
familias, se burlan de ellos... nadie los quiere, y por lo visto, ni
siquiera los animales mismos a los cuales ellos dicen pertenecer.
"Hay ocasiones en que nos arrojan agua caliente y nos dan de
escobazos", se quejó un therian en un artículo reciente publicado
por Milenio Diario.
En principio, que alguien se perciba como therian, definición que
libremente traduciríamos como soy animal cuando me conviene pero
igualmente soy humano si así también me conviene, se antojaría es asunto risible,
de carcajadas, pero no: es, más que nada, "un fenómeno que deja en
claro el fracaso de las nuevas generaciones para criar a sus hijos",
enfatiza la psicóloga Verónica Celis. "El therian es una de las
tantas tristes consecuencias de muchos padres de familia por creer
que al mismo tiempo pueden ser amigos de sus hijos... han creído que
pueden eliminar la brecha generacional porque ellos lo dicen y se
están dando cuenta que si la brecha generacional existe, por algo
será".
Sorprende así mismo cómo los therian crean que están proponiendo un
cambio real de la sociedad al ponerse máscaras de animales y, más
aún, piensen que eso es algo originalísimo que pondrá de rodillas a
los dueños del poder y del gran capital, "ver a seres humanos
que se colocan máscaras de animales es quizá una de las costumbres
más antiguas de la humanidad", refiere el historiador Joaquín Arzáte."Las culturas mesoamericanas, en Medio oriente, en Asia y en
África... en todas ellas verás a seres humanos con máscaras de leones, de jaguares. En
la antigua Roma, por ejemplo, había personas que se consideraban a
sí mismas animales renacidos en seres humanos. Yo no veo absolutamente
nada de originalidad en los therian..."
De hecho, los animales que se comportan como humanos son o fueron
parte de la infancia de muchos de nosotros, representados no solo en
las películas de Walt Disney o las caricaturas de El Pajaro Loco
sino en series mexicanas como Pomponio y Kíkaro, el ratón Crispín "o
las botargas de las mascotas del futbol mexicano como Tigres, Chivas
o Águilas del América. "Hasta los niños saben que bajo el disfraz
hay un ser humano y nadie llama a eso 'una afrenta al poder
establecido'", refiere Arzáte no sin cierta ironía y sentencia:
"Si los therian realmente se sintieran animales, saldrían al
exterior desnudos como lo hacen los perros, los gatos o los caballos
y no experimentarían pudor alguno. ¿Por qué no salen en cueros? Sí
dicen que son parte de la fauna, que lo sean todo el
tiempo..."
Los therian no son una protesta social ni nada que se le parezca",
sentencia, "son jóvenes emocionalmente inestables, inmaduros, a los
que la edad adulta llegó tan rápido que no tuvieron oportunidad de
asimilarla". Y es allí donde interviene la opinión de la psicóloga
Celis: "Difícilmente encontrarás jóvenes therian en familias unidas,
afectuosas y donde está presente la autoridad de papá y mamá. Por
supuesto que sí se han dado casos, sobre todo debido a la influencia
escolar, pero la tendencia al respecto es clarísima".
El polemista argentino Emmanuel Dannan presentó un estudio donde da
cuenta de cómo los jóvenes therian "tienen estudios escolares
inconclusos, carecen de un trabajo fijo o estable, casi todos viven
con sus padres y son adictos a las redes sociales", algo que,
ironiza, "no es práctica en el reino animal, muestra de
que los thieran no son tan canes, felinos o equinos como ellos suponen".
El que buena parte de los therian sean ninis no debería
sorprender a nadie, en opinión de Dannan: "Difícilmente en una
oficina te van a permitir que orines levantando una patita o que te
arrastres para llegar a una junta. Insisto; si tu eres therian y
sientes que naciste en la especie equivocada, vete a vivir con tus
amigos de nuestra extensa fauna; recuéstate al lado de ellos, sigue
a la manada, pelea el alimento con ellos y hazte a la idea de que te
van a dar de arañazos o mordidas... pero esta es la vida que tu
quieres tener ya que rechazas tener una vida como ser humano. Vive
esa vida animal a plenitud pero no quieras vivir como humano solo
cuando así te conviene".
Ante esta situación, hay quienes han antepuesto el argumento de que
los therian no son totalmente humanos ni totalmente animales sino
que representan "una nueva especie o, por lo menos, una especie que
se había mantenido reprimida entre la opinión pública por décadas",
dijo otro therian entrevistado por Milenio Diario, ante lo
cual Arzáte responde: "¡Qué situación más comodina! me invento una
tercera especie para cambiarme de humano a animal cuando a mí se me
pegue la gana. ¡No compadre, esto es como el matrimonio: si estás
casado, no puedes andar diciendo que eres soltero y luego que
eres casado cuando así te conviene! ¡Maduren, muchachitos!"
En opinión de la psicóloga Celis, "no deja de llamar la atención que
la mayoría de los therian dicen ser zorros, perros o gatos, es
decir, animales domésticos y por el otro animales conocidos por ser
sigilosos, hábiles y escurridizos. Yo hasta hoy no he escuchado a
padres preocupados de que tengan hijos therian que se sientan
chimpancés, elefantes o que se sientan insectos o águilas que se
suban al techo y quieran volar".
"Lo que sí veo son tehrianes que quieren sentirse animales
idealizados, consentidos y que no tienen necesidad alguna de
trabajar, como tampoco conozco casos de padres angustiados porque
uno de sus hijos hoy se siente perro callejero... solo se trata de
animales idealizados y mimados".
En otras palabras, agrega la psicóloga Celis, "los therian son una
sublimación, es decir, un mecanismo de defensa ante la falta de
afecto canalizado en un comportamiento determinado; la falta de
afecto conlleva a la ansiedad en muchos casos, y sentirte parte de
una comuna con otros que experimentan la misma angustia que los
lleva a convertirse en therian".
Un famoso caso de sublimación, agrega la psicóloga Celis, "se dio
con Charles Dodgson, más conocido por todos como Lewis Caroll; le
gustaba tomar fotos de chiquillas desnudas o semidesnudas, le
producía excitación acariciarlas y destacaba sin pudor alguno la
pureza de las niñas antes de perder su estado virginal. En nuestros
tiempos, ese comportamiento hoy sería considerado el de un
pederasta, pero su frustración lo llevó a idealizar a una chiquilla,
Alice Lidell, a quien luego inmortalizó en
Alicia en el País de
las Maravillas".
¿Y por que los millenials que se asumen como therian en vez
de canalizar su falta de afecto a escribir, o a desarrollar su
creatividad, como ha ocurrido en otros tiempos?, le preguntamos".
"Además que la educación actualmente se enfoca más en el
adoctrinamiento que en impulsar la creatividad, es decir, los
alumnos reciben conceptos hechos que tienen prohibido cuestionar,
otra falla la veo yo en esos padres que quieren ser amigos de sus hijos como si no hubiera una brecha generacional de por medio,
una brecha que establece claramente porqué yo, como tu padre,
tengo más experiencia y años que tu y por tanto debes respetar mi
autoridad; es la misma situación si un general quisiera hacerse
amigo de la tropa o de un teniente... el principio de autoridad
desaparece y con éste, todas las reglas que hay que seguir y
respetar".
Para simplificar el asunto, concluye la psicóloga Celis:
"Cuando eres amigo de alguien exiges reciprocidad, y lamento
informarles que entre padres e hijos no debe haber reciprocidad
dado que tampoco existen igualdad de condiciones como sí pudiera
existir entre los amigos. Los padres de las nuevas generaciones confunden
imponer la autoridad hacia los hijos con el abuso, de ahí que
les permitan 'ser lo que ellos quieran ser siempre y cuando sean felices'.
Lamentablemente, por ahí no va el asunto; si hoy tenemos jóvenes
therian es porque sus padres jamás los pararon en seco: 'mientras
vivas en mi casa y en mi techo y con mis reglas, serás un ser
humano.. cuando aprendas a ser independiente, a ganarte la vida y a
tener un lugar propio para vivir, entonces podrás ser lo que se te pegue la
gana...' Increíblemente, muchos padres de familia se horrorizan ante
la posibilidad de decir esto a sus propios hijos".
Y en ese ambiente familiar ¿quién o más bien que tampoco está obligado a a seguir las reglas que los papás son incapaces de
hacer valer? Exacto, dice Celis: "Los animales de la casa o los
animales que estos millenials han idealizado desde su infancia:
muchas veces estos jóvenes sienten que las mascotas reciben más
amor y cariño por parte de sus padres ¿pues saben qué? "Al convertirme en animalito therian los
obligaré a que también me
quieran". El asunto se resume a una sublimación de esos jóvenes quienes,
incluso sin saberlo, sienten que sus padres no los quieren como
sus hijos sino como sus amigos. Y ante tal situación ¿quién va
a cubrir el rol de los padres'? Pues bien, los amigos que también se
sienten therian", concluye Celis.
Este fenómeno es muy parecido
el de los flurries quienes, señala Arzáte, "se asumen como
seres con pelambre e incluso hasta se creen monos de peluche, son
jóvenes altamente influenciados por los dibujos animados, La
diferencia es que éstos no se asumen como animales sino que diseñan
sus propias vestimentas, son más creativos y se sienten más
identificados con los animales mitológicos, sobre todo los
unicornios, de ahí que ser flurry sea algo muy recurrente
entre la comunidad gay. A diferencia de los therians, los flurrys no
exigen a la gente que los vean como animales, ellos viven más dentro
de su propia comunidad y no se meten con nadie. Yo lo veo como un
modo más válido de desarrollar tu propia creatividad y ser aceptado
con sus contrapartes".
Y ahora viene la pregunta: ¿tienen remedio los therian?
"Urge que los padres y quienes están en vía de serlo hagan valer su autoridad ante sus hijos", responde Celis. "Nuestros hijos
no son nuestros amigos y no tienen porqué serlo; esos
lazos afectivos irán creciendo con el tiempo, pero no en los primeros
años. Yo sé que a nadie de nosotros se nos proporcionó un manual
para educar a nuestro hijos pero si desde un principio no
aplicamos nuestra autoridad, al final ellos no querrán ser nuestros amigos y preferirán sentirse perros o gatos".
El problema, finaliza, "es que ante la falta de afecto, estos
millenials llegan a la adolescencia y aun a la edad adulta con una
mentalidad infantil. Todos tuvimos nuestro amigo imaginario pero es
ominoso seguir teniendo amigos imaginarios a los 17 años ed edad y estamos
obligados a convivir con gente real. Y ante este choque
emocional, que debe ese brutal, muchos jóvenes optan por evadirlo
asumiéndose como therians; si me siento un perro o un gato no tendré que preocuparme por convivir con el mundo real".
Así pues, e independientemente de las burlas que reciben los
therian, el asunto tiene más trasfondo del que suponemos. "Si
no quieres tener un hijo therian,no le des motivos", dice la psicóloga Celis. "Impón tu autoridad, y no
te
lamentes cuando sea demasiado tarde".
Textos
relacionados
¿Desea opinar sobre
este texto?
[email protected]
[email protected]
0 opiniones
© copyright, Derechos Reservados, 2019 |