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No tiene la culpa el therian sino quien no lo supo domes... perdón, educar

Esta tendencia, que muchos creen es insólita en la historia, presenta a seres humanos que creen ser realmente animales aunque utilizan el sanitario, la regadera y usan ropas como el resto de nosotros cuando así les conviene. Veamos porqué se da este fenómeno y donde radica el motivo de esta curiosa fantasía

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MARZO, 2026. Uno de los episodios que tiene hipnotizada y fascinada a buena parte de la prensa es el fenómeno de los therian, es decir, hombres y mujeres que no se perciben, se sienten animales. "Una firme protesta de inconformidad ante un mundo que perciben como injusto", tecleó entusiasmado el diario izquerdista The Guardian hará unos seis meses, esto en relación a la plaga therian que se está dando en Gran Bretaña.

Inevitablemente en México, donde tenemos la trágica tendencia a copiar más las cosas malas del exterior que las buenas, los therian igualmente se han mutiplicado por cientos: previsiblemente, la gigantesca mayoría de ellos son millenials que suelen organizar sus "reuniones" en los parques públicos donde llevan puestas máscaras de perros y gatos, aunque rara vez se enfundan en botargas aunque, eso sí, caminan en cuatro patas y se expresan con maullidos o gruñidos.

Cuando hablan --porque tienen la dualidad de ser animales y al mismo tiempo poseer capacidades que se creían exclusivas de la especie humana, como articular frases y palabras-- los tehrian asumen el invariable papel de víctimas: son rechazados por sus familias, se burlan de ellos... nadie los quiere, y por lo visto, ni siquiera los animales mismos a los cuales ellos dicen pertenecer. "Hay ocasiones en que nos arrojan agua caliente y nos dan de escobazos", se quejó un therian en un artículo reciente publicado por Milenio Diario.

En principio, que alguien se perciba como therian, definición que libremente traduciríamos como soy animal cuando me conviene pero igualmente soy humano si así también me conviene, se antojaría es asunto risible, de carcajadas, pero no: es, más que nada, "un fenómeno que deja en claro el fracaso de las nuevas generaciones para criar a sus hijos", enfatiza la psicóloga Verónica Celis. "El therian es una de las tantas tristes consecuencias de muchos padres de familia por creer que al mismo tiempo pueden ser amigos de sus hijos... han creído que pueden eliminar la brecha generacional porque ellos lo dicen y se están dando cuenta que si la brecha generacional existe, por algo será".

Sorprende así mismo cómo los therian crean que están proponiendo un cambio real de la sociedad al ponerse máscaras de animales y, más aún, piensen que eso es algo originalísimo que pondrá de rodillas a los dueños del poder y del gran capital, "ver a seres humanos que se colocan máscaras de animales es quizá una de las costumbres más antiguas de la humanidad", refiere el historiador Joaquín Arzáte."Las culturas mesoamericanas, en Medio oriente, en Asia y en África... en todas ellas verás a seres humanos con máscaras de leones, de jaguares. En la antigua Roma, por ejemplo, había personas que se consideraban a sí mismas animales renacidos en seres humanos. Yo no veo absolutamente nada de originalidad en los therian..."

De hecho, los animales que se comportan como humanos son o fueron parte de la infancia de muchos de nosotros, representados no solo en las películas de Walt Disney o las caricaturas de El Pajaro Loco sino en series mexicanas como Pomponio y Kíkaro, el ratón Crispín "o las botargas de las mascotas del futbol mexicano como Tigres, Chivas o Águilas del América. "Hasta los niños saben que bajo el disfraz hay un ser humano y nadie llama a eso 'una afrenta al poder establecido'", refiere Arzáte no sin cierta ironía y sentencia: "Si los therian realmente se sintieran animales, saldrían al exterior desnudos como lo hacen los perros, los gatos o los caballos y no experimentarían pudor alguno. ¿Por qué no salen en cueros? Sí dicen que son parte de la fauna, que lo sean todo el tiempo..."

Los therian no son una protesta social ni nada que se le parezca", sentencia, "son jóvenes emocionalmente inestables, inmaduros, a los que la edad adulta llegó tan rápido que no tuvieron oportunidad de asimilarla". Y es allí donde interviene la opinión de la psicóloga Celis: "Difícilmente encontrarás jóvenes therian en familias unidas, afectuosas y donde está presente la autoridad de papá y mamá. Por supuesto que sí se han dado casos, sobre todo debido a la influencia escolar, pero la tendencia al respecto es clarísima".

El polemista argentino Emmanuel Dannan presentó un estudio donde da cuenta de cómo los jóvenes therian "tienen estudios escolares inconclusos, carecen de un trabajo fijo o estable, casi todos viven con sus padres y son adictos a las redes sociales", algo que, ironiza, "no es práctica en el reino animal, muestra de que los thieran no son tan canes, felinos o equinos como ellos suponen".

El que buena parte de los therian sean ninis no debería sorprender a nadie, en opinión de Dannan: "Difícilmente en una oficina te van a permitir que orines levantando una patita o que te arrastres para llegar a una junta. Insisto; si tu eres therian y sientes que naciste en la especie equivocada, vete a vivir con tus amigos de nuestra extensa fauna; recuéstate al lado de ellos, sigue a la manada, pelea el alimento con ellos y hazte a la idea de que te van a dar de arañazos o mordidas... pero esta es la vida que tu quieres tener ya que rechazas tener una vida como ser humano. Vive esa vida animal a plenitud pero no quieras vivir como humano solo cuando así te conviene".

Ante esta situación, hay quienes han antepuesto el argumento de que los therian no son totalmente humanos ni totalmente animales sino que representan "una nueva especie o, por lo menos, una especie que se había mantenido reprimida entre la opinión pública por décadas", dijo otro therian entrevistado por Milenio Diario, ante lo cual Arzáte responde: "¡Qué situación más comodina! me invento una tercera especie para cambiarme de humano a animal cuando a mí se me pegue la gana. ¡No compadre, esto es como el matrimonio: si estás casado, no puedes andar diciendo que eres soltero y luego que eres casado cuando así te conviene! ¡Maduren, muchachitos!"

En opinión de la psicóloga Celis, "no deja de llamar la atención que la mayoría de los therian dicen ser zorros, perros o gatos, es decir, animales domésticos y por el otro animales conocidos por ser sigilosos, hábiles y escurridizos. Yo hasta hoy no he escuchado a padres preocupados de que tengan hijos therian que se sientan chimpancés, elefantes o que se sientan insectos o águilas que se suban al techo y quieran volar".

"Lo que sí veo son tehrianes que quieren sentirse animales idealizados, consentidos y que no tienen necesidad alguna de trabajar, como tampoco conozco casos de padres angustiados porque uno de sus hijos hoy se siente perro callejero... solo se trata de animales idealizados y mimados".

En otras palabras, agrega la psicóloga Celis, "los therian son una sublimación, es decir, un mecanismo de defensa ante la falta de afecto canalizado en un comportamiento determinado; la falta de afecto conlleva a la ansiedad en muchos casos, y sentirte parte de una comuna con otros que experimentan la misma angustia que los lleva a convertirse en therian".

Un famoso caso de sublimación, agrega la psicóloga Celis, "se dio con Charles Dodgson, más conocido por todos como Lewis Caroll; le gustaba tomar fotos de chiquillas desnudas o semidesnudas, le producía excitación acariciarlas y destacaba sin pudor alguno la pureza de las niñas antes de perder su estado virginal. En nuestros tiempos, ese comportamiento hoy sería considerado el de un pederasta, pero su frustración lo llevó a idealizar a una chiquilla, Alice Lidell, a quien luego inmortalizó en Alicia en el País de las Maravillas".

¿Y por que los millenials que se asumen como therian en vez de canalizar su falta de afecto a escribir, o a desarrollar su creatividad, como ha ocurrido en otros tiempos?, le preguntamos".

"Además que la educación actualmente se enfoca más en el adoctrinamiento que en impulsar la creatividad, es decir, los alumnos reciben conceptos hechos que tienen prohibido cuestionar, otra falla la veo yo en esos padres que quieren  ser amigos de sus hijos como si no hubiera una brecha generacional de por medio, una brecha que establece claramente porqué yo, como tu padre, tengo más experiencia y años que tu y por tanto debes respetar mi autoridad; es la misma situación si un general quisiera hacerse amigo de la tropa o de un teniente... el principio de autoridad desaparece y con éste, todas las reglas que hay que seguir y respetar".

Para simplificar el asunto, concluye la psicóloga Celis: "Cuando eres amigo de alguien exiges reciprocidad, y lamento informarles que entre padres e hijos no debe haber reciprocidad dado que tampoco existen igualdad de condiciones como sí pudiera existir entre los amigos. Los padres de las nuevas generaciones confunden imponer la autoridad hacia los hijos con el abuso, de ahí que les permitan 'ser lo que ellos quieran ser siempre y cuando sean felices'. Lamentablemente, por ahí no va el asunto; si hoy tenemos jóvenes therian es porque sus padres jamás los pararon en seco: 'mientras vivas en mi casa y en mi techo y con mis reglas, serás un ser humano.. cuando aprendas a ser independiente, a ganarte la vida y a tener un lugar propio para vivir, entonces podrás ser lo que se te pegue la gana...' Increíblemente, muchos padres de familia se horrorizan ante la posibilidad de decir esto a sus propios hijos".

Y en ese ambiente familiar ¿quién o más bien que tampoco está obligado a a seguir las reglas que los papás son incapaces de hacer valer? Exacto, dice Celis: "Los animales de la casa o los animales que estos millenials han idealizado desde su infancia: muchas veces estos jóvenes sienten que las mascotas reciben más amor y cariño por parte de sus padres ¿pues saben qué? "Al convertirme en animalito therian los obligaré a que también me quieran". El asunto se resume a una sublimación de esos jóvenes quienes, incluso sin saberlo, sienten que sus padres no los quieren como sus hijos sino como sus amigos. Y ante tal situación ¿quién va a cubrir el rol de los padres'? Pues bien, los amigos que también se sienten therian", concluye Celis.

Este fenómeno es muy parecido el de los flurries quienes, señala Arzáte, "se asumen como seres con pelambre e incluso hasta se creen monos de peluche, son jóvenes altamente influenciados por los dibujos animados, La diferencia es que éstos no se asumen como animales sino que diseñan sus propias vestimentas, son más creativos y se sienten más identificados con los animales mitológicos, sobre todo los unicornios, de ahí que ser flurry sea algo muy recurrente entre la comunidad gay. A diferencia de los therians, los flurrys no exigen a la gente que los vean como animales, ellos viven más dentro de su propia comunidad y no se meten con nadie. Yo lo veo como un modo más válido de desarrollar tu propia creatividad y ser aceptado con sus contrapartes".

Y ahora viene la pregunta: ¿tienen remedio los therian?

"Urge que los padres y quienes están en vía de serlo hagan valer su autoridad ante sus hijos", responde Celis. "Nuestros hijos no son nuestros amigos y no tienen porqué serlo; esos lazos afectivos irán creciendo con el tiempo, pero no en los primeros años. Yo sé que a nadie de nosotros se nos proporcionó un manual para educar a nuestro hijos pero si desde un principio no aplicamos nuestra autoridad, al final ellos no querrán ser nuestros amigos y preferirán sentirse perros o gatos".

El problema, finaliza, "es que ante la falta de afecto, estos millenials llegan a la adolescencia y aun a la edad adulta con una mentalidad infantil. Todos tuvimos nuestro amigo imaginario pero es ominoso seguir teniendo amigos imaginarios a los 17 años ed edad y estamos obligados a convivir con gente real. Y ante este choque emocional, que debe ese brutal, muchos jóvenes optan por evadirlo asumiéndose como therians; si me siento un perro o un gato no tendré que preocuparme por convivir con el mundo real".

Así pues, e independientemente de las burlas que reciben los therian, el asunto tiene más trasfondo del que suponemos. "Si no quieres tener un hijo therian,no le des motivos", dice la psicóloga Celis. "Impón tu autoridad, y no te lamentes cuando sea demasiado tarde".
 

 

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