Soy
hipertensa
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Puede
saberlo o descubrirse en las revisiones rutinarias del principio del
embarazo.
Generalmente no existen síntomas.
Puede deberse a la ansiedad de esperar un niño.
En los casos de ansiedad, la presión bajará
gradualmente hasta su nivel normal, y se quedará ahí, a medida que
la madre vaya ganando confianza.

En los
casos de presión sanguínea mantenida preexistente, aunque suele
descender durante las semanas intermedias del embarazo, vuelve a
subir hacia el final.
Siempre es
importante tener controlalada la presión sanguínea durante el
embarazo. Cuando la hipertensión se desarrolla hacia el final puede
ser señal de preeclampsia o eclampsia.
Si
la situación no se domina puede dañar a la madre y/o al feto antes
del parto.

Cuanto
antes se descubra, mejor: tanto mayores serán las probabilidades de
tener un embarazo seguro. Por eso, si usted es hipertensa, es
importante ver al GINECÓLOGO en cuanto sospeche que está embarazada.

Si una vez
embarazada se le descubre que tiene presión sanguínea alta, le harán
exámenes frecuentes:
- Le realizarán análisis de sangre y orina para comprobar el
funcionamiento de los riñones y el bienestar del bebé.
- También pueden utilizarse ultrasonidos, para asegurarse de que
el hijo se desarrolla de modo normal.
- Le aconsejarán que repose y, si la presión sanguínea pasa de
cierto nivel, le recetarán una medicación hipotensora.
La mayor
parte de las mujeres con esta dolencia tienen un parto normal; pero,
si la presión sanguínea es demasiado alta, quizá le aconsejen
realizar una cesárea una semana antes de la fecha en que esperaba el
niño.

Durante el
embarazo NUNCA se deben tomar más medicamentos de los que le recete
el GINECÓLOGO. Esta prohibición incluye no sólo las medicinas
recetadas con anterioridad a la gravidez, sino también las
adquiridas sin receta.

Tiene
asímismo mucha importancia abstenerse de fumar y reducir cuanto sea
posible el consumo de alcohol.

Casi todos
los fármacos y muchos alimentos pasan de la corriente sanguínea
materna, a través de la placenta, al ser que gesta. Algunos exponen
el niño a desarrollarse de modo anormal, sobre todo tomados durante
los primeros dos o tres meses, cuando se forman los órganos de más
importancia y algunas partes del organismo. Por lo tanto, la mujer
evitará esas medicinas cuando pudiera estar en las fases iniciales
de un embarazo no confirmado.

Se
exceptúan de ésta prohibición general:
- Los suplementos de hierro y vitaminas en tabletas que las
madres gestantes toman en los primeros periodos de gestación.
Jamás perjudicarán al hijo; al contrario, contribuyen a que se
desarrolle bien y lleno de salud.
- La medicación que ha de seguir si padece alguna dolencia
crónica como la diabetes o la epilepsia. Es importante que informe
al médico de su propósito de quedar embarazada.
Y es vital
que, cuando lo esté, tome SÓLO los medicamentos adecuados y que su
dieta sea la prescrita por él, con objeto de salvaguardar su salud
y la del niño.
- Una tercera excepción son los fármacos que el médico le receta
si enferma durante la gravidez. Como la talidomida, a principios
de la década de 1960, produjo tantas tragedias, los facultativos
se resisten ahora a recomendar preparados “no esenciales”, como
píldoras para dormir, tranquilizantes o antieméticos (medicamentos
contra las náuseas). No obstante algunas embarazadas necesitan
esas medicaciones y otras, como los antibióticos, para combatir
infecciones.
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