Sobre
todo manténgase tranquilo y compruebe si el paciente continúa
consciente; si es así, llame inmediatamente a una ambulancia y
vigílele hasta que llegue la ayuda. Asegúrese de que respira
cómodamente (suéltele la corbata y el botón superior de la
camisa) y compruebe que presenta un pulso estable antes de
solicitar ayuda.
Si el
paciente pierde el conocimiento y se detiene la respiración
debe comenzar rápidamente una reanimación cardiopulmonar. Para
ello, tumbe al paciente sobre una superficie dura, como por
ejemplo el suelo. Aflójele la ropa y extiéndale la cabeza
hacia atrás tirando de la lengua hacia fuera para que se abra
la garganta. Compruebe si respira mirando si se mueve el pecho
y poniendo su oído en la boca para oír y sentir el aire. Si no
respira, colóquele una mano debajo del cuello y la otra sobre
la frente tapándole la nariz con los dedos. Ahora sople en su
boca cuatro veces.
Compruebe que su corazón late buscándole el pulso en el cuello
justo al lado de la tráquea. Si late, continúe con la
respiración dándole un soplo profundo cada cinco segundos. Si
el corazón no late deberá realizarle además un masaje
cardíaco: busque la punta del esternón y suba tres centímetros
o dos dedos aproximadamente; coloque aquí la palma de su mano
y ponga la otra mano encima de esta, ahora empuje en un golpe
seco hacia abajo; relájese y repita un golpe por segundo,
procurando obtener un ritmo estable; cada cinco compresiones
haga que otra persona le insufle un soplo profundo en la boca.
Después
de realizar la reanimación cardiopulmonar durante un minuto,
deberá volver a comprobar el pulso del cuello y las pupilas de
los ojos. Si disminuyen de tamaño significa que el cerebro
recibe la sangre necesaria.
Llame
pidiendo ayuda
En caso
de que esté solo, debe bombear el corazón con treinta
compresiones en lugar de sesenta y cada quince insuflar dos
veces en la boca del paciente. Si recupera la respiración y
los latidos, manténgalo caliente y confortable sin dejar de
vigilarlo.
Todos aquellos que inciden en la enfermedad cardiovascular:
Historia
familiar o personal de artritis reumatoide u otras
enfermedades autoinmunes.
Tabaco.
Alcohol.
Dieta
rica en grasas.
Sedentarismo
Exceso
de peso
Estrés
Preocupaciones
Hipertensión arterial (Hiperosterolemia, diabetes Mellitus)
Elimine
los factores anteriores.
Vida
organizada, dieta variada y balanceada, ejercicio suave pero
diario, evitar tensiones y preocupaciones.
Tratamiento de las diabetes, hipertensión e
hipercolesterolemia.
| Diagnóstico y tratamiento
|
El
electrocardiograma confirma el diagnóstico.
El tratamiento se basa en la prevención y en su caso
en la medicación antihipertensiva ó anticolesterinizante.
La progresión de los trombos puede llegar hasta el cerebro
causando trastornos motores, parálisis ó muerte.
La prevención de un segundo infarto mediante la correción
de los factores de riesgo, la medicación antitrombótica y la
terapia de recambio genética, hacen posible hoy en día
pronósticos cada vez mejores.