-No te oigo- le dije a B, pero mi voz tampoco atravesaba el barullo general que se arm� en el bar cuando alguien tiro la cerveza de otro alguien y un tercero lo arreglo a botellazos. Adem�s est�bamos medio agazapados debajo de la mesa para evitar la lluvia de cristales. La situaci�n general era bastante inc�moda, adem�s de peligrosa, pero a B todo esto parec�a no importarle. Al contrario, el tipo estaba encantado, re�a a carcajadas tratando de no perder el equilibrio y gritaba y me dec�a cosas que yo no o�a. Cuarenta y cinco minutos antes ese tal Nicky se levant� para ir al ba�o, pero no volvi� nunca. Mejor. Yo estaba a punto de largarme a la mierda, ya no me interesaba saber de d�nde lo conoc�a a B. Por otro lado hab�a tomado demasiado y mi estado de confusa ebriedad crec�a al comp�s del ruido de los vidrios rotos. Me levanto de golpe, y en el preciso instante en que le estoy gritando a B que me voy al carajo, mi cabeza es alcanzada por una botella-proyectil de tres cuartos de litro. Antes de perder el conocimiento se me ocurre que el tipo que tir� la primera botella, arm� todo el bardo y sali� pitando al toque era muy parecido a ese tal Nicky.

Hosted by www.Geocities.ws

1