Mientras su mente transida de alcohol elucubraba el modo en que llevar�a a cabo el �ltimo acto de su vida, Fernando par� en seco. Rebobin� r�pidamente la secuencia de im�genes que hab�a ido acumulando desde el ba�o hasta la mesa donde lo esperaba Javier: En una mesa hab�a una pareja. En otra un grupo de amigos. En otra un grupo de amigas. En otra un grupo formado por hombres y mujeres. En otra dos parejas. En otra dos homosexuales. Dos homosexuales. Fernando volvi� la cabeza pesada hacia la mesa donde un par de tipos intercambiaban toda suerte de obscenos arrumacos y babas de palabra. Uno de ellos se dio cuenta de que era observado y le hizo un gesto a Fernando para que se acercara. Y Fernando se acerco con todo su andar de t�tere a cuestas.

-�Qu� pasa compa�ero? �Nos conocemos?

La pregunta sali� ronca del fondo del est�mago de este voluminoso puto. Ten�a la cara bastante ancha y salpicada aqu� y all� por peque�os pocitos, vestigios de la adolescencia.

-No s�creo recordarlo de alg�n lugar- replic� Fernando.

-Bueno, si�ntese con nosotros, t�mese una cerveza que le lubrique la memoria, y por ah� se acuerda.

Fernando obedeci�, impelido quiz�s por el tono de la voz del extra�o, vibrante y determinado.

-Nicky, hacele un lugar a nuestro invitado para que se siente.-El gordo le hablaba ahora a su compa�ero, un puto te�ido de rubio que miraba a Fernando con destellos de perversidad en los ojos.

Lo primero que hizo el gordo salpicado fue presentarse, con mucha parsimonia y haciendo una especie de grotesca reverencia dijo �mi nombre es Benicio, pero usted, joven amigo, puede llamarme B�.

Hosted by www.Geocities.ws

1