Uno de los agentes que tuvo trato con el Poeta y con Beatriz, les preguntó de dónde habían sacado la Carta Magna de los Mariones. Ella dijo que lo había heredado y que el original lo tenía en su casa. El hombre pareció entusiasmado se le alumbraron los ojos y le pidió a la mujer que le pusiera un precio. “No lo vendo. Es recuerdo de familia” El hombre permaneció inmutable y ofreció una cantidad de dinero muy importante. Ella quedó impresionada pero se negó. Él dobló la cantidad. Ella pensó y volvió a negar. Él volvió a doblar la cantidad. Ella pensó y sintió que esa plata realmente le vendría bien. Pero quiso tantear a su comprador y volvió a negarse. Él ofreció una suma mayor de dinero, dijo que no la subiría más y en ese mismo instante otro de los agentes sacó un arma, la mostró y miró fijamente a Beatriz sonriendo. Ella aceptó y al cabo de media hora el libro ya no estaba en su biblioteca sino en una valija en manos de ese desconocido.

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