Cuando el Bailarín hizo leer al Poeta ese manifiesto del Experimento Posmoderno, éste no sintió nada especial.
- ¿Qué es esto?
- Es gente que está loca y quiere hacer la revolución. Ya sabés, llenar la cabeza de la gente, decirle que está alienada con el sistema, prometerles la liberación y terminar alienándolos en otro. Sin embargo el procedimiento que usan está bueno. Vos también podrías usarlo para escribir algo que valga la pena.
El efecto del Experimento Posmoderno era bastante ambicioso. Consistía en una página de Internet con distintos relatos encadenados entre sí que tenían como sólo objetivo el convencer a la mayor cantidad de gente posible de las ideas revolucionarias. El Ruso era la cabeza detrás de ese proyecto. La idea se le había ocurrido en aquel bar lleno de parias y depresivos bohemios y se había rodeado de un pequeño grupo para llevarlo a cabo hasta sus últimas consecuencias. Él, el Indio, Trompo y el Agente Encubierto eran sólo algunos de ellos. Y para cumplir su objetivo se habían decidido a lo que fuera necesario.
- Tenés razón –dijo el Poeta maquinando algo. Tenés razón.