Apartada del mundo permanece una extra�a y rustica region, tan solitaria y virgen como lo fue todo en un principio, el viento arrastra el silencio entre los arboles agitando sus hojas. En el aire revolotean aquellas marchitas florecillas de campo que alguna vez brillaron al astro rey. El desorientado vuelo sigue hasta parar bruscamente con el muro de una vieja construccion. La ruinosa arquitectura se ve gris y solitaria., construida de paja seca, barro y piedra ha permanecidoi ahi ante las rudezas del clima. La chimenea se levanta energica para lanzar un reto al cielo. De la unica puerta se extiende un sinuoso y agreste sendero. El atardecer cubre lento la seca y palida foresta, mientras el alocado revoloteo de florecitas y hojas en el aire pasa de largo un par de cuerpos. Los dos hombres caminan paralelos, ataviados con gruesa ropa, a su paso dejan ligeras polvaredas que se unen al viento. Andan resueltos hacia la olvidada construccion, la agitacion del aire opaca el sonido de la hojarasca pisada.
-Asi que esto es parte de los terrenos.
-Si se�or Esteves, esta casa ha estado aqui desde hace mucho- respondio el hombre menos alto agarrando su sombrero casi arrebatado por el temporal.
-�Nunca la habito alguien?- pregunto Esteves al avanzar para la entrada.
-No, dicen que es muy insegura- explico el peon.
-Se ve- fue la sentencia del hombre blanco de mediana edad.
-No es por la apariencia solamente, dicen que por aqui se ha desaparecido mucha gente- la voz del viejo Miguel se escucho temblorosa.
-Si, apuesto que les cayo una pared o el techo encima- El patron sonrio sarcastico. Al llegar intento abrir la maciza puerta de madera.
-Jamas encontraron rastros de ellos- dijo en tono de advertencia el jornalero.
-Tal vez solo se fueron- respondio Esteves despreocupado. Al hablar, la puerta cedio entre resquebrajamientos.
-Es posible, pero preferiria que ya nos regresaramos, ya se hace de noche- los ojos del criado emitian suplica, estaba alterado. Ignorandolo, el patron saco un cigarro que prendio con una cerilla. Adentro, el destello de luz mostraba el interior vacio. Las paredes estaban cubiertas de polvo y telara�a. Miguel penetro desconfiado atras de su jefe, se apoyo en la pared junto a la puerta. Miraba expectante al patron, entre la subparcial oscuridad hurgaba desconfiado.
-Estas parecen velas, las encendere- con el cigarro, Esteves prendio el par y las mantuvo en su mano -�mira que desorden Miguel!-
-Mejor vamonos se�or, este sitio no me gusta. El aire entraba y las flamas perturbadas movieron sombras en las paredes.
-Voy a husmear un poco y despues nos marcharemos, es posible que llueva y no quiero mojarme. Quiza con suerte y pueda haber algo de valor.
-No creo- la voz del criado temblaba. El senor Esteves sintio el temor del acompa�ante, esto le ponia nervioso.
-Ve que hay en ese baul- le dijo imperativo a Miguel con tal de distraerlo. El obedecio dudoso.
-Hay unos papeles- anuncio el criado.
-Haber que dicen, leelos.
-...- Miguel callaba, miro a su jefe avergonzado.
-Bueno, damelos y leere para ambos- Tiro el cigarro para apagarlo. Acercando la fuente de luz lo suficiente tomo una larga respiracion, e inicio la lectura:

continua...

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