"Mi nombre es... no importa, he tenido muchos. Ni resultara de gran importancia dar se�as particulares, o contar aventuras de dudosa credibilidad. Tampoco pienso relatar una historia impensable y perfida. Lo unico que trato es desahogarme un poco, no dejar este escrito a la posteridad y planear que alguien lo encuentre algun dia. Solo quiero liberar los residuos de sentimientos aprisionados dentro, y que se han desvanecido lentos desde aquella fecha. �Como no recordar aquel fatidico momento en que probe el amargo sabor de la inmortalidad, relegandome hacia las sombras del tiempo? Alguna vez fui hombre. Aun puedo notar en mi cierta humanidad, pues estoy dominado por el instinto de supervivencia, paradojicamente a costa de la misma vida. Pero es cierto que la vida tarde o temprano se debe extinguir, a veces pienso que evito una agonia mas larga y tormentosa. De todos modos �Cual es el motivo de vivir si todo se reduce a insatisfaccion? �para que planear el futuro cuando todo se puede caer en un simple instante? Y sin embargo no puedo abandonarme �Que tal si no hay un final? �si todo comienza otra vez en forma diferente o parecida? Por necedad y miedo he decidido permanecer igual para siempre, quedar varado en el correr del tiempo sin poder seguirlo. �O pensar en la inmortalidad como una recompensa, un deseo de perpetuidad? tenerla ahora es agobiante, la supuesta vida eterna es un hastio. Se ha convertido en cotidinidad lo que alguna vez fue magico. Pero ahora me convenzo de olvidar. Guardare aquellas experiencias utiles a mi subsistencia, pues soy un ser de pesadilla caminando en al noche semidesierta. Prisionero del hambre y del temor, con la amenaza del miedo a lo desconocido haciendome fuerte ante otros seres. Es suficiente. La necesidad de sustento vuelve y la noche aguarda. Nuevamente me refuguiare en sus sombras, ha sido asi desde el comienzo del eterno ayer, y �quien sabe? tal vez regrese a desaguar la punzante melancolia".
-�Que te parece?- dijo Esteves tomando un respiro -creo que son patra�as de un ebrio o un loco- No hubo respuesta, sus palabras hicieron eco en la habitacion, las flamas de ambas velas parpadearon.
-�Miguel?...�Migueeeeeel!- Volteo, las velas casi se le cayeron al tropezar con el cuerpo caido de Miguel. En el piso polvoriento el criado apresaba algo con la mano derecha. Esteves se agacho para revisar de cerca. Miguel no tenia pulso, sus ojos estaban fijos y sin reflejo. Al abrirle los dedos engarrotados hallo una peque�a envoltura metalica "Nitro (capsula) administrese via oral". Era un medicamento para el control del ritmo cardiaco. "Pobre Miguel, creo que no soporto su propio miedo"; penso. Al levantarse unas garras rodearon su cuello, aprisionandolo. Esteves trato de liberarse, con toda su voluntad solo logro volverse y mirar el rostro pavoroso del atacante. Eso fue lo ultimo que vio. Despues de un crujida la sangre escurrio por los labios de el. Dos cuerpos quedaron tendidos, para acompanar el abandono de una ruinosa edificacion que por mucho tiempo ha estado ahi, entre la vegetacion seca y el viento envolvente y torvo. Arriba, el cielo ausente de estrellas con extensos nubarrones oculta el infinito. Los grillos no cantan en la noche como desde hace mucho tiempo, tal vez partieron siguiendo a las hojas secas en su vuelo presuroso, escabullendose desde los montes hata el rio, huyendo. Y el silencio quedo ahi estancado, ahogando su queja en la oscuridad de un apartado sitio rural donde la supersticion y el miedo son intimas compa�ias.

sediento?

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