| VOLVER > �C�mo es posible que un inocente permanezca en prisi�n durante m�s de trece a�os en un Estado de Derecho con libertad de prensa? Algunos pensar�n que la permanencia en prisi�n de Ahmed Tommouhi (y, previsiblemente, de Abderrazak Mounib, si no hubiera fallecido en la c�rcel) es un "accidente" de �sos, �c�mo se dice?, un "lamentable error judicial". Pero si observan el asunto de cerca, acabar�n vi�ndolo m�s bien como una "chapuza" a todos los niveles. Algo as� como si alguien toma un autocar, �ste se estrella en una curva y despu�s comienza a saberse que, efectivamente, fue mala suerte, pero el conductor no ten�a permiso de conducir, el veh�culo no hab�a pasado las �ltimas revisiones, la curva estaba mal peraltada, la se�alizaci�n era deficiente... Han fallado polic�as, jueces, leyes (s�, leyes), periodistas, pol�ticos, ciudadanos... Seguramente todos preferir�n no saber o, a lo sumo, creer que esos trece a�os (por ahora) de reclusi�n "s�lo" son un accidente. Pero lo cierto es que lo que hay detr�s es una aut�ntica caja de sorpresas. M. Borraz INTRODUCCI�N La indignaci�n por algo le�do, por algo escuchado y, sobre todo, por algo a�n no escrito ha sido el acicate final para redactar estas l�neas. Le�a recientemente en un libro publicado en el 2002, cuyo autor es un magistrado: "Ya desde la antigua Roma se manten�a el principio de que �m�s vale cien culpables en libertad que un solo inocente en prisi�n�. Y les puedo asegurar que esta premisa se cumple escrupulosamente en la justicia de nuestro pa�s." Por otro lado, �ltimamente tambi�n he tenido ocasi�n de o�r por boca de un catedr�tico de Derecho Procesal a quien hab�a comentado el caso de Abderrazak Mounib y Ahmed Tommouhi: �El caso me parece, de entrada, sorprendente. No obstante, en mi opini�n, por la cantidad de jueces que han intervenido, no se ha cometido una injusticia..." Seguramente no es ajeno a estas apreciaciones el hecho de que a�n no hayamos visto publicado en los medios ning�n an�lisis de los problemas de fondo que hay detr�s de dicho caso. A ese algo a�n no escrito me refer�a. La ausencia de toda reflexi�n seria sobre el asunto es, dicho sea de paso, un colosal fracaso �tico del periodismo que nos rodea. Cuando Mounib y Tommouhi han tenido la suerte de que se hablara de ellos, a lo sumo han suscitado reflexiones gen�ricas, sentimientos de piedad y lamentaciones. Entre el �a m� qu� me importa� de quienes han eludido opinar sobre lo que consideran una cuesti�n estrictamente judicial o el �pobre morito� de quienes han visto fundamentalmente un caso de racismo, hay otros enfoques posibles y necesarios, m�s realistas e incisivos. Adem�s, conviene poner en evidencia que se trata de un problema de inter�s general, no de un asunto que pueda relegarse a las p�ginas de sucesos locales. Estas l�neas pretenden ir en esa direcci�n. Se trata de documentar lo que deber�a de ser obvio: puede que fuera un error policial y judicial pero, hoy, la permanencia en prisi�n de Tommouhi es una salvajada colectiva (��algo que dura tanto es un error?�, se preguntaba Mounib en 1999...). Es una canallada en nuestro nombre, el de todos los ciudadanos, que deja al descubierto problemas policiales, jur�dicos, judiciales, pol�ticos y medi�ticos, y da una medida de las deficiencias de nuestra sociedad civil. �Es �imposible� que una veintena de jueces se equivoquen tanto? �La consigna en nuestros tribunales es "m�s vale cien culpables en libertad que un solo inocente en prisi�n"? Seg�n qu� inocente... Bien a la vista est�. Por otro lado, como veremos, a veces es la propia Ley la que no permite ser tan ecu�nimes y es evidente que se precisan cambios legislativos. Pero hay ocasiones en que la consigna de los legisladores parece ser: �no dejes que un �simple� caso de injusticia te arruine una ley que ya ha echado ra�ces�. En definitiva, �c�mo es posible que un inocente permanezca en prisi�n durante m�s de trece a�os en un Estado de Derecho con libertad de prensa? Espero que las l�neas que siguen ayuden a entenderlo. _________________________________________________________________________________ EL �ACCIDENTE�, EN POCAS PALABRAS Ahmed Tommouhi (o Tommouch, Tomouch, Tommuch, Tommout..., seg�n el funcionario de turno) est� en prisi�n, en Barcelona, desde su detenci�n en 1991. Sin antecedentes, fue condenado por violador porque algunas v�ctimas dijeron reconocerle, sin m�s pruebas. Siempre ha mantenido su inocencia. Lo �nico realmente demostrado es que fue identificado por error varias veces, que un violador en serie convicto y confeso se le parec�a notablemente y que, en al menos una ocasi�n, fue �ste �ltimo el verdadero culpable. En ese caso, los tribunales tuvieron que rectificar y anular, en 1997, una condena en firme. La suya y la de otro marroqu�, Abderrazak Mounib, que fallecer�a en prisi�n en abril del 2000, despu�s de sufrir un calvario judicial paralelo, con algunas causas en com�n con Tommouhi. En los dem�s casos, la Justicia espa�ola reconoci� tener dudas sobre la culpabilidad de ambos condenados. La Fiscal�a incluso pidi� un indulto -que ellos nunca quisieron- por tener �serias dudas� al respecto. Pero no se les permiti� acceder a un proceso de revisi�n. Quedaron as� condenados a demostrar su inocencia. �Demuestre si puede que Ud. no viol� a X el d�a D! _________________________________________________________________________________ UNA VERDADERA CAJA DE SORPRESAS CUANDO EL CAMINO A LA PRISI�N HACE BAJADA: 1� SORPRESA. Una identificaci�n, sin m�s, puede suponerle a�os de c�rcel a cualquiera. 2� SORPRESA. Las ruedas de reconocimiento se preparan, realizan y eval�an sin garant�as suficientes. 3� SORPRESA. El extendido culto a la firmeza y seguridad de los testimonios no tiene ning�n fundamento. CUANDO RECURRIR ES LLORAR: 4� SORPRESA. Sin apelaci�n: en Espa�a no existe segunda instancia para delitos graves. 5� SORPR. Sin revisi�n: todo condenado es culpable hasta que demuestre lo contrario, las dudas no bastan. 6� SORPRESA. Sin amparo: hay indefensiones que son �constitucionales�. 7� SORPRESA. Instancias internacionales: una v�a est�ril para reclamar la revisi�n. CUANDO EL PROBLEMA... �NO EXISTE�: 8� SORPRESA. El indulto convertido en parche, insulto y escamoteo. 9� SORPRESA. El Rey, la Fiscal�a, el Defensor del Pueblo...: todos los caminos llevan a la Moncloa. 10� SORPRESA. Los pol�ticos no est�n a la altura de las circunstancias. 11� SORPRESA. Los medios no siempre son la �voz de los sin voz�. 12� SORPRESA. Una sociedad indiferente: ni ciudadanos movilizados ni ONGs a medida. CUANDO EL CAMINO A LA PRISI�N HACE BAJADA: 1� SORPRESA. Una identificaci�n, sin m�s, puede suponerle a�os de c�rcel a cualquiera. Hay quien piensa que para pasarse una temporada en la c�rcel ha de haber por medio una condena fundada en �pruebas materiales�. Otros no son tan simplistas, pero aun as� ignoran que una identificaci�n positiva en un reconocimiento en rueda, sin m�s, puede llevar a una abultada condena. Ser�a un error pensar que algo as� s�lo les puede pasar a delincuentes, a personas con antecedentes penales o, en todo caso, a gente marginal, a inmigrantes... Bastan unos nimios antecedentes policiales, un mero parecido f�sico o un simple estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. (�Por si acaso, no olvide cancelar sus posibles antecedentes policiales y penales, si los tiene y han prescrito!) M�S > 2� SORPRESA. Las ruedas de reconocimiento se preparan, realizan y eval�an sin garant�as suficientes. Lo dicen quienes entienden, los psic�logos. Lamentan que mientras que se ha asumido plenamente la necesidad de tomar todo tipo de precauciones al recoger, manipular y analizar muestras biol�gicas para obtener resultados forenses v�lidos, todav�a no hay tal conciencia a la hora de obtener, documentar y valorar los testimonios (como pueden serlo las identificaciones fotogr�ficas o en rueda). Bajo determinadas condiciones, tambi�n los testimonios pueden verse seriamente alterados o contaminados, de manera irreversible. Si una identificaci�n en rueda puede acabar siendo decisiva para condenar, lo m�nimo que podr�a exigirse es que este tipo de diligencias se llevaran a cabo con la m�xima escrupulosidad. M�S> 3� SORPRESA. El extendido culto a la firmeza y seguridad de los testimonios no tiene ning�n fundamento. Muchos magistrados otorgan plena credibilidad a reconocimientos y declaraciones de testigos -y, muy especialmente, de v�ctimas- cuando se hacen con ostensible seguridad y firmeza. La cuesti�n ha sido estudiada experimentalmente por la Psicolog�a del testimonio. Su conclusi�n: no existe una correlaci�n entre la confianza mostrada por los testigos y la exactitud de su testimonio. Se trata de un mero prejuicio, quiz� uno de los m�s arraigados entre quienes imparten justicia. Tanto es as� que hemos llegado a ver c�mo, en uno de los casos, la �categ�rica� identificaci�n de Tommouhi por parte de dos v�ctimas llev� a restar toda importancia a unos an�lisis biol�gicos que lo exculpaban. M�S> CUANDO RECURRIR ES LLORAR: 4� SORPRESA. Sin apelaci�n: en Espa�a no existe segunda instancia para delitos graves. Parad�jicamente, un condenado por delitos graves, con sentencia penal dictada por una Audiencia Provincial, tiene derecho a recurrir, pero menos... Su �nica posibilidad de recurso es el de casaci�n, un recurso extraordinario, tasado, restrictivo y formalista, mucho m�s limitado que el recurso de apelaci�n al alcance de los condenados por delitos menos graves, que admite la valoraci�n de las pruebas por el tribunal superior. De hecho, el Comit� de Derechos Humanos de la ONU ya ha emitido varios dict�menes en contra de Espa�a por considerar que la legislaci�n espa�ola no respeta la doble instancia penal. Una herencia decimon�nica. M�S > 5� SORPRESA. Sin revisi�n: todo condenado es culpable hasta que demuestre lo contrario, las dudas no bastan. Si en un juicio existen dudas, por ligeras que sean, prevalece el derecho a la presunci�n de inocencia y el acusado es absuelto. Pero, �y si surgen dudas de peso cuando ya ha habido una condena firme? La legislaci�n espa�ola contempla el derecho a un proceso de revisi�n si aparecen �nuevos hechos o nuevos elementos de prueba, de tal naturaleza que evidencien la inocencia del condenado". Por ello, pese a las enormes dudas en otros casos, Mounib y Tommouhi s�lo consiguieron que el Tribunal Supremo revisara la condena del caso en que unos an�lisis de ADN demostraban su inocencia. Para justificar un criterio tan estricto y arbitrario suele invocarse la seguridad jur�dica en funci�n del principio de la �cosa juzgada� (la conveniencia de acotar los procesos, de poner un punto y final, de sentar una �verdad legal�, aunque pudiera ser materialmente falsa). Pero, �qu� �seguridad� se les ofrece a las v�ctimas cuando el culpable podr�a estar libre e impune? �Qu� clase de �seguridad� se le brinda a un condenado del que se sospecha que no es culpable cuando ni siquiera se le da la oportunidad de revisar su caso? Con todo, algunos juristas sostienen que los magistrados del Supremo, ante las dudas, pod�an haber sentado jurisprudencia haciendo una interpretaci�n de la ley menos restrictiva, m�s favorable a los condenados, dando luz verde al proceso de revisi�n. M�S > 6� SORPRESA. Sin amparo: hay indefensiones que son �constitucionales�. Si se condena a alguien en base a unos reconocimientos y, posteriormente, se hace evidente que pudo haber una confusi�n con otra persona pero no se permite revisar su causa, la indefensi�n final del condenado es patente. Deber�a restaurarse la presunci�n de inocencia (si es que podemos considerar que las identificaciones hab�an bastado para desvirtuarla...). La buena noticia es que la Constituci�n espa�ola garantiza el derecho de todas las personas a la tutela judicial efectiva �sin que, en ning�n caso, pueda producirse indefensi�n�, as� como el derecho a la presunci�n de inocencia. La mala, que si nuestro condenado presenta un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, no ser� admitido. Mientras las formalidades procesales se hayan cumplido, poco parece importar que el resultado se aparte del esp�ritu de la Constituci�n. M�S > 7� SORPRESA. Instancias internacionales: una v�a est�ril para reclamar la revisi�n. Agotada la v�a judicial en los tribunales espa�oles es posible interponer una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero no hay nada en el �Convenio Europeo para la Protecci�n de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales� suscrito por Espa�a que garantice el derecho a una revisi�n extraordinaria, ni siquiera el derecho a una segunda instancia ordinaria. Es m�s, aunque as� fuera, una sentencia de Estrasburgo favorable al condenado tampoco tendr�a el efecto ejecutivo de abrir un proceso de revisi�n en Madrid. A efectos pr�cticos, acudir al Comit� de Derechos Humanos de la ONU resulta igual de in�til (por m�s que �ste haya venido condenando a Espa�a por vulnerar el derecho a la segunda instancia, recogido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol�ticos). M�S > CUANDO EL PROBLEMA... �NO EXISTE�: 8� SORPRESA. El indulto convertido en parche, insulto y escamoteo. Cuando los tribunales estiman que la condena que imponen (o confirman) en aplicaci�n estricta de la ley supone una gran injusticia, lo �nico que pueden hacer es recomendar el indulto del condenado. El que solicit� para Mounib y Tommouhi la Fiscal�a, con el respaldo posterior del Tribunal Supremo, era un indulto �por dudas�. Si un indulto ya es una contradicci�n jur�dica en s� mismo, uno �por dudas� lo es doblemente. Es un "lo perdonamos, porque nos tememos que es inocente...". Como tel�n de fondo, hab�a un embarazoso problema legal: la inadecuaci�n del actual recurso de revisi�n. La petici�n de indulto permit�a salvar la cara a los actores judiciales (la pelota dejaba de estar en el campo judicial para quedar en el tejado del Ejecutivo), pero era vista como un insulto por los condenados (que no reclamaban perd�n sino justicia). Para el Gobierno, que no tiene obligaci�n de conceder la gracia ni de dar explicaciones al respecto, la petici�n s�lo supone un incordio de dimensiones manejables. Lo prodigioso es que el problema legal de fondo se ha diluido por el camino. Ahora todo se reduce a un caso de indulto. Y no est� bien visto indultar a un �violador� que ni siquiera se arrepiente, empe�ado en declararse inocente... M�S > 9� SORPRESA. El Rey, la Fiscal�a, el Defensor del Pueblo...: todos los caminos llevan a la Moncloa. Aparte de las fuerzas de seguridad, la Constituci�n reconoce otras tres instituciones que defienden los derechos del ciudadano por v�as no jurisdiccionales: el Rey, la Fiscal�a y los Defensores del Pueblo. Pero en la pr�ctica, cuando el indulto se convierte en la �nica salida posible todo queda en manos del Gobierno. El Rey �otorga� los indultos pero no los decide, y si recibe quejas se limita a reenviarlas a la Moncloa. La Fiscal�a considera que ya hizo lo que pudo al pedir el indulto de Mounib y Tommouhi en 1999 y no piensa volver a abrir la boca. El Defensor del Pueblo s�lo ve un problema de �silencio administrativo� y recrimina epistolarmente al Gobierno por dejar pasar tantos a�os sin tomar una decisi�n sobre el indulto, pero evita denunciarlo p�blicamente. M�S > 10� SORPRESA. Los pol�ticos no est�n a la altura de las circunstancias. La clase pol�tica puede y debe presionar para que haya alguna salida (el indulto, a falta de alternativa) y tambi�n puede y debe plantear reformas legales que, aunque quiz� no lleguen a tiempo en esta ocasi�n, reducir�an el riesgo de que la historia se repitiera. De esto �ltimo no ha habido nada, el debate ha brillado por su ausencia. De lo primero, s�lo contados pronunciamientos y algunas gestiones puntuales que, en general, no han tenido continuidad, y cuando la han tenido, no han dado frutos. El desinter�s ha sido la t�nica dominante. Curiosamente, si la derecha en el gobierno eludi� pronunciarse sobre el indulto durante a�os, la izquierda ahora en el poder tampoco parece tener prisa. M�S > 11� SORPRESA. Los medios no siempre son la �voz de los sin voz�. Podr�a parecer que los casos de falsos culpables son especialmente atractivos para los medios. Sin embargo, el caso de Mounib y Tommouhi apenas ha tenido eco en la prensa, salvo excepciones. En cuanto a los medios que han tratado el tema, no han sacado las conclusiones que se impon�an (algunas de las cuales estamos desgranando aqu�) ni han mantenido un seguimiento a lo largo de los a�os. Mounib a�n tuvo su minuto de gloria en la prensa al fallecer en prisi�n. Tommouhi, que sigue recluido, ha acabado siendo pr�cticamente �invisible�. Es cierto que no se han producido novedades sustanciales en los �ltimos a�os, pero los medios no han sabido ver que �sa era y es precisamente la terrible noticia, el que no pase nada. M�S > 12� SORPRESA. Una sociedad indiferente: ni ciudadanos movilizados ni ONGs a medida. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos no se han involucrado lo suficiente o lo han considerado un caso menor (?). Algunas, m�s especializadas, han pasado de largo -por dedicarse a otro tipo de casos- o se han centrado en la componente racista del asunto. Las �nicas movilizaciones dignas de ese nombre s�lo llegaron a aglutinar a inmigrantes marroqu�es. Las asociaciones judiciales son tan respetuosas con las decisiones de los tribunales que no tienen nada que decir, mientras que en las c�tedras y las aulas de Derecho, las implicaciones del caso no le quitan el sue�o a nadie. El hecho es que no tenemos una versi�n espa�ola del �Innocence Project� norteamericano, ni existen la �Plataforma de V�ctimas de Sentencias Inapelables en Segunda Instancia� o el �Colectivo de Presos Desahuciados Sin Revisi�n�. Cuando no hay una organizaci�n o un colectivo reconocido apoyando una causa, las posibilidades de que �sta se refleje en los medios son �nfimas. Y cuando una causa no se refleja en los medios, las posibilidades de que reciba alg�n apoyo son igual de �nfimas... M�S > _________________________________________________________________________________ CONCLUSI�N Ahmed Tommouhi sigue en prisi�n. Est� recluido desde 1991. No olvidemos que: - No estar�amos hablando de �l de no haber sido porque al aut�ntico culpable (al menos de una de las agresiones) se le ocurri� reincidir a�os despu�s, en 1995. - Si Tommouhi fuera juzgado hoy en primera instancia, su absoluci�n ser�a inmediata. - Como hemos visto, las circunstancias que han hecho posible el calvario no tienen que ver necesariamente con la inocencia o culpabilidad de Tommouhi. Incluso quienes -cosa improbable- no tengan dudas sobre la culpabilidad de Tommouhi o quienes no quieran pronunciarse sobre la cuesti�n, deber�an admitir que todo esto puede ocurrirle perfectamente a un inocente. As� que si la pregunta inicial era ��c�mo es posible que un inocente permanezca en prisi�n durante m�s de trece a�os en un Estado de Derecho con libertad de prensa?�, la inevitable pregunta final resulta ser: �cu�ntos �Tommouhis� -sean extranjeros o espa�oles- debe de haber ahora mismo en nuestras c�rceles? (Abril 2005) VOLVER > |
| EL "ACCIDENTE ": UNA CAJA DE SORPRESAS |