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Durante
la segunda quincena de diciembre, el VI ejército realizó
un importante esfuerzo por celebrar la navidad. Este factor psicológico
ha sido dejado de lado por muchos históriadores. Antony Beevor,
en su obra "Stalingrado", destaca este factor como uno de
los más importantes durante el mes de diciembre de 1942 en el
area de Stalingrado por parte de las tropas alemanas. Desde principios
de mes, los hombres fueron preparandose para la navidad, guardando pequeñas
cantidades de comida. Sin embargo, la situación empeoraba día
a día.
El día de Navidad la temperatura
cayó a 25º bajo cero. Ese día no llegó ningún
vuelo de aprovisiomamiento y Paulus
se quejó a Manstein
de que necesitaban mayor cantidad de alimentos, Paulus
todavía desconocía la suerte de los ejércitos del
Don. En la zona sitiada, el doctor Renoldi, cirujano general del VI
ejército, prohibió la evacuación por aire de los
afectados por cogelamiento, ya que cabía la posibilidad de que
fueran heridas autoinflingidas. No se estaba alimentando a los prisioneros
soviéticos (unos 3.500 a mediados de diciembre), que provocó
una mortalidad de 20 al día en Navidad. Incluso se empezaron
a dar situaciones de canibalismo, que los alemanes ignoraron pues suponía
quitar el alimento a sus soldados para darselo a los soviéticos.
Hitler
mientras tanto, se había convencido así mismo de que estaba
haciendo todo lo posible por la suerte del contigente de Paulus,
pero estaba muy lejos de la realidad. Las divisiones alemanas estaban
a la defensiva pues apenas tenían material con el que hacer frente
a los ataques soviéticos. La artillería sólo disparaba
bombas de metralla ya que los proyectiles más explosivos no podían
desperdiciarse. El día de Año Nuevo Hitler mandó
un mensaje a Paulus en el que
le aseguraba con un desmesurado optimismo que serían rescatados.El
Führer deseaba que cualquiera que fuera el fin, fuera un fin glorioso
que demostrará el heroísmo del VI ejército y pudierá
ser "vendido" adecuadamente a la población. El 15 de
enero concedió a Paulus
las hojas de roble de la Cruz de Hierro, este "premio" tenia
una doble interpretación, pero Paulus
la ignoró. El general Richtofen,
sentía que la Luftwaffe estaba realizando un sobreesfuerzo destinado
al fracaso. Esfuerzo que además les pasaría factura en
el futuro debido a la perdida de tantos aviones.
En los últimos días
de diciembre se asignó al general Rokossovsky,
comandante del frente del Don, el mandó en la Operación
Anillo. La Operación Anillo (Koltso), consistía en el
sometimiento del VI ejército alemán atrapado. A Rokossovsky,
se le entregaron 47 divisiones, 5.610 cañones y morteros pesados,
169 blindados y 300 aviones, en total 218.000 hombres. El día
8 de enero, los soviéticos hicieron un intento de entregar un
ultimatum, sin embargo, la acción de los alemanes lo impidió.
Al día siguiente, los soviéticos lograron contactar con
los alemanes, pero estos rechazaron aceptar cualquier ultimatum.
Durante
esa navidad, el mando alemán se preguntaba cuando comenzaría
el ataque final contra sus posiciones. El hambre, las enfermedades y
los continuos pequeños ataques de desgaste, habían convertido
a las tropas alemanas en una caricatura de lo que fueron una vez. Hasta
el comienzo del último ataque soviético, el mayor enemigo
era el hambre, la carencia de sal se sumó al drama. El hambre
de los soldados alemanes era dramática, pero la situación
de otros era aún peor.
Los prisioneros soviéticos
morían a un ritmo muy elevado, sólo sobrevivían
veinte hombres cuando fueron liberados. Las imagenes que tuvieron que
contemplar los soldados soviéticos, hacen en cierto grado comprensible
su posterior actitud revanchista respecto a los prisioneros alemanes.

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