Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

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Publicado en Síntesis el 6 de Noviembre del 2001

YOHUALA TONALTZIN

 

 

 

MÁS SOBRE LA SARTA / III

Camilo Estrada Luviano

 

Otra cuenta de la sarta de mentiras que nos manejan y que probablemente sea la más desvergonzada, porque la utilizan con toda profusión los señores del capital, los verdaderos dueños del país, utilizando para esto el gobierno, es la que nos machacan por todos los medios con la cantaleta de que el pueblo es el que verdaderamente cuenta en todos sus afanes y es el causante de sus desvelos porque todo el poder dimana del pueblo y es del pueblo. El concepto ?pueblo? es una abstracción que puede englobar diferentes significados que cambian de acuerdo con la ideología de quien lo utiliza, porque ?pueblo? es utilizada, por ejemplo, para designar a toda la población de un país o del mundo siendo que la población está dividida en clases sociales y éstas existen desde hace, por lo menos, cinco o seis mil años, así que dentro del pueblo, al haber desigualdades, tienen, forzosamente, que existir contradicciones entre las clases sociales; así que ya el pueblo es una palabra que no expresa exactamente lo que supuestamente debe expresar. También es utilizado para designar a los pobres de una determinada población y de inmediato surge el interrogante de si los ?no pobres? no son parte del pueblo.

Utilizar el concepto pueblo en un sentido o en otro es pertinente siempre y cuando quede bien claro y preciso en qué sentido se hace, pero utilizarlo en un determinado sentido y en un contexto que induzca obligadamente a que lo entendamos en otro, es simple y sencillamente una deshonestidad franca y si se actúa conscientemente, esta deshonestidad pasa a ser una vil marranada y éstas, en ocasiones se hacen con la mejor intención, pero no por eso dejan de serlo. Tan marranada es el decir que se defiende al pueblo cuando lo que se defiende son los intereses de los grandes capitalistas, como lo es el hecho de deificar al susodicho pueblo. El pueblo en sí no es una entelequia sino, que, si lo tomamos como los integrantes de una sociedad y sabemos que ésta está dividida en clases sociales, entonces, en el tal pueblo entran, además de los individuos, la ideología que, consciente o inconscientemente sustenten, porque ésta es la interpretación que se tiene del mundo y si un obrero piensa como burgués, por mucho que lo hayan embaucado no deja de ser un representante o, por lo menos, portador, de la interpretación burguesa de la vida y los acontecimientos que en ella han lugar y por lo tanto, actúan en consecuencia y si es así, cuando ese obrero que se siente burgués tomará las decisiones que, teóricamente tomaría un explotador, pero que no las toma, sino que utiliza a estos sujetos enajenados para que realicen la ?obra negra?, para que repriman en nombre de ellos y, si es necesario, hasta para que asesinen si así lo consideran necesario. Y estos sujetos al actuar así, por este hecho no pueden sustraerse de la responsabilidad que tienen al tomar la decisión que toman. Un trabajador metido en un uniforme de soldado o de policía es tan responsable como las sabandijas que actúan como sus jefes, ese obrero cuando decide ser parte de los cuerpos represivos lo hace, por lo menos en México, porque así él lo decide, nadie lo obliga, salvo la miseria. Pero hay otros que aun viviendo en la miseria no toman esa decisión. El ser obrero o campesino no da inocencia a priori, ni hace revolucionario a nadie. Un obrero o un campesino puede ser tan asesino como un Díaz Ordaz, un Luis Echeverría, un Nazar Haro, o un Obregón Lima o un Carlos Salinas o un Zedillo, etc. No se vale santificar a los trabajadores, porque muchos de éstos son los dedos que aprietan el gatillo que dispara la bala asesina o las manos que despiadadamente torturan y lo hacen hasta con gusto o, por lo menos, con indiferencia, como si la víctima no fuera de su misma clase social o no pudiera ser él mismo. Éstos son tan responsables como sus jefes y esto no se debe olvidar.

Cuando un trabajador defiende los intereses de los explotadores es más culpable que el propio burgués, porque éste, por lo menos defiende lo que considera que es justo y aquél, también lo considera justo, nada más que lo ve individualistamente, sin pensar, para nada en sus hermanos de clase. En cambio, el burgués hace lo que su clase le ha enseñado, pero este trabajador es un traidor. Esto, no tenemos ningún derecho de olvidarlo nunca.

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