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YOHUALA TONALTZIN HATAJO DE MENTIRAS / I Camilo Estrada Luviano En el ámbito internacional los EUA, junto con la cáfila de gobiernos que les acompañan, están haciendo lo que siempre han sabido hacer a la perfección, asesinar, hundir en la miseria multitudes de civiles, pisotear los derechos de quien les dé su criminal gana y robar lo que se encuentren, porque la “grandeza” de los países imperialistas siempre se ha construido de esa manera; la “grandeza” de ellos es proporcional a la miseria del resto de los pueblos del mundo. Para esto tienen sus cómplices de fechorías que los acompañan a realizarlas, pero también tienen sus cómplices hipocritones, esos que les apoyan, de hecho, incondicionalmente, pero que tienen la suficiente cobardía como para quedarse callados, para “no enturbiar las aguas de la política interna”. (Entre estos últimos están los del gobierno mexicano). En
esta dinámica, en la que los yanquis tienen inmersos al mundo, nos encontramos
con las manifestaciones más ruines de las que es capaz el ser humano y no porque el ser humano sea despreciable por
definición, sino porque el capitalismo, al tener como leit motiv la obtención
de cada vez más fáciles y mayores ganancias, el humano deja de serlo y pasa,
para esas relaciones de producción, a ser uno más de los elementos que
propiciarán el logro de sus objetivos y el motivo de su existencia. El pueblo
estadounidense, en el peor de los casos, estará idiotizado por los medios de
comunicación masiva que manejan los tiburones de la economía y, por lo mismo,
de la guerra, pero es un pueblo más como cualquier otro y en la actualidad casi
ya no hay nadie sobre la faz de la tierra que no le haya caído la baba o el
veneno que propagan casi todos los dichos medios. Sólo ante un pueblo al que se
le tiene en esa situación se puede presentar el criminal que detenta la
presidencia de los EUA y hablar en plural, como si hablara a nombre de todos
los de su país, (o en su locura, puede ser que crea que está hablando a nombre
del mundo) para decir que le está profundamente agradecido a los marines,
pobres diablos que fueron asesinados por las bombas “inteligentes” que lanzaron
los infernales aviones invasores de Afganistán, tripulados por sus propios
paisanos, porque, dijo en su desfachatez infinita, que murieron luchando por
defender la libertad. Esos desgraciados marines murieron asesinados por sus
propios compañeros y murieron, seguramente, maldiciendo a los hijos de perra,
(frase que ellos utilizan cotidianamente), que pudieron ser tan pendejos para
lanzar bombas tan pendejas, -por muy inteligentes que las ponderes la
propaganda-, para que les cayeran
encima. Pero el cínico Bush se pone a decir, seguramente en cadena nacional,
que murieron defendiendo la libertad y, se sobreentiende que morirían felices
porque ofrendaron su vida por la libertad que tendría el mundo al acabar con el
diabólico Osama Bin Laden. Esto
entra en todas esas mentiras con que a diario nos atiborran los gobierno de
todo el mundo, siguiendo la goebbelsiana batuta de los yanquis para que nadie
proteste por todas las atrocidades que cometen a diario. Los gringos pretenden
que todo el mundo, sin siquiera pensarlo, acepte que el ejército yanqui es el
mejor, el más poderoso, moderno y valiente que haya habido en nuestro planeta y
que por eso solamente un retrazado mental se le podría enfrentar. Y si alguien
lo duda, que constate lo que le ha pasado a quien ha osado hacerlo. Pero ¿puede
considerarse que los soldados de un ejército son los mejores si no se tiran un
pedo si no es precedido por la aviación que lanzan toneladas de bombas,
incluyendo las así llamadas “bombas inteligentes”, la artillería con
proyectiles también “inteligentes”, producto de la sofisticación más
apantallapendejos? Si esas tropas son valientes cualquiera puede serlo, porque
ellos no son más que máquinas de matar que para cumplir con su cometido
necesitan eso y un poco más: lámparas infrarrojas, micrófono de largo alcance,
detectores del calor que indefectiblemente despide el cuerpo humano, apoyo
logístico con helicópteros y otras naves de espionaje, además de los inefables
traidores locales que les sirven de orejas y soplones que delatan a
quien les viene en gana, (de paso utilizando a los gringos de asesinos que les
ajusten sus propias cuentas). Eso es lo que hace el capital: convierte al
humano en máquina, pero no por eso, tenemos que aceptar la propaganda malévola
con la que nos atacan y menos aceptar las mentiras con las que nos agreden y
todavía menos creer lo que los gringos quieren que creamos El
ejército yanqui es un ejército invasor y, por lo tanto, está lleno de asesinos
al servicio del capital y su valentía la obtiene de los miles de millones de
dólares que cuesta y que pagamos todos los pueblos del mundo que ellos tienen
sometidos en la tierra, entre los cuales nos encontramos nosotros, los
mexicanos. |