Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

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Publicado en Síntesis el 29 de Agosto del 2001

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ALGO MÁS SOBRE EL PAN

Camilo Estrada Luviano

 

Fue el 18 de septiembre de 1939 cuando el recién fundado partido decidió apoyar la candidatura de Juan Andrew Almazán y fue contra propuesta de Manuel Gómez Morín quien argumentaba que el verdadero propósito era no ganar una elección, “sino el luchar por la verdadera salvación de México” (citado por Pablo Moctezuma Barragán, “Los orígenes del PAN”, p.137), así el PAN, desde sus inicios se manifiesta como un partido mesiánico y además marrullero, no niega el apoyo a un general que había colaborado con Victoriano Huerta y Félix Díaz y había impedido que a Emiliano Zapata le llegara armamento de Guerrero y además represor de los huelguistas de la minera ASARCO (American Smelting Refinery Company) a quienes había atacado a balazos en Monterrey, pero dicho apoyo sería tibio, a propuesta del mismo Gómez Morín, quien decía que el propósito del recién creado partido no era ganar una elección. Así se estaba con dios y con el diablo a la vez. Gómez Morín que había estado desde el principio con los jefes revolucionarios y que, por lo mismo, sabía con certeza de todas las fallas de ellos mismos como caudillos, pero que nunca se atrevió a denunciarlo en concreto, siempre en abstracto; preparaba a este recién nacido partido como un partido que podía dar la espalda al candidato que apoyaba si este no actuaba como ellos se lo proponían en su misión de salvar a México y, por otro lado, dejaba la puerta abierta para, si fuera necesario, seguir colaborando con los regímenes que tanto repudiaba, los surgidos de así llamada Revolución Mexicana. Todos los panistas actuales siguen siendo imagen o bien de esta original estampa, o bien de la del otro santón panista, Efraín González Luna, quien, como buen mocho que era, propiciaba las muy buenas relaciones con la Unión Nacional Sinarquista.

Porfirio Díaz había propiciado la acumulación de capital de tal manera que durante su régimen se acumularon grandes extensiones de tierra en muy pocas manos, pero también había iniciado un proceso de industrialización que había favorecido en mucho mayor medida al capital extranjero que a los nacionales y fueron éstos los que de hecho iniciaron la gran revuelta a la que se sumaron todos los demás estratos y capas o clases sociales que habían sido perjudicadas con la política económica de “los científicos” y así, al final de la rebelión en “la bola” había de todo, pero los únicos que podían ganar eran los que tuvieran algún proyecto de desarrollo y estos eran los capitalistas nacionales, encabezados por los jefes o caudillos revolucionarios, -a la cabeza de los cuales se encontraba el ex-gobernador porfirista, Venustiano Carranza-, y por aquellos que por no haberse ido a la bola eran simplemente empresarios que exigían campo libre para su desarrollo, cancha que tendría que ir en detrimento de la cancha que a la vez los campesinos e indios también alzados exigían para sí. Los primeros contaban con apoyo del capital extranjero a quienes les importaba un pito el país, su único interés era, como lo sigue siendo, sus muy personales intereses, pero éstos coincidían con los capitalistas mexicanos que habían quedado fuera en el nuevo reparto que había propiciado la Revolución Mexicana y fueron estos lo que se aglutinaron en diferentes organizaciones, de diferentes tonos, pero todas en contra de eso que había resultado de la gran rebelión de 1910.

Lázaro Cárdenas, cuando llegó al gobierno, trató de implementar una política que a la vez que tranquilizara a los capitalistas extranjeros, propiciara el crecimiento del mercado interno, sin el cual sería impensable cualquier desarrollo y para la creación de este nuevo mercado podría pensarse en impulsar una política que dirigiera la producción hacia la exportación o una, que impulsara la generación de riqueza que se quedara en el país para su reinversión en el mismo. Esto chocaba con los grandes interese extranjeros y con los del gran capital que aunque fuera nacional estaba muy ligado al exterior y entre éstos los había desde los francos enemigos del nuevo régimen hasta aquellos que deseaban ser “mediadores”, para salvar a México porque la Revolución Mexicana y en particular el cardenismo estaba acabando con ella.

Estamos hablando de un poco antes de la mitad del siglo pasado no de hoy.

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