Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 23 de Mayo del 2001 Xi Itziltia, Otlaimantic EL REFORMÓN Y EL FARISEÍSMO DE
FOX Camilo Estrada Luviano El gobierno de Vicente Fox y
Quesada anda tan apurado con la urgente necesidad de apremiar a medio mundo
porque tiene el ineludible compromiso de pagar las deudas contratadas para
solaz de unos cuantos y empobrecimiento de la gran mayoría del pueblo, ya que
lo importante es pagar, obteniendo el dinero para ello de donde sea; los
mastines nunca quedan mal con los amos. Esto le ocasiona al actual gobierno,
cual buen palafrenero que es, el deber de cuidar de aquéllos y de sí mismo, y
para esto, sin menoscabar a los amos, tiene que precisar no caer del caballo,
por eso es que para obtener el dinero que para ellos es indispensable obtener,
no queda otro camino que el de bolsear al jodido que, al fin y al cabo, él no
protesta y si lo hace, con echarle discursos a granel se le tapa la boca. Y en
esos afanes andan todos los del equipazo y el más abocado en imbuir, -vender la
idea, dicen los modernos mercadólogos-, al pueblo de que se meta en ese
embrollo, sin que los del gobierno tengan que sacrificar nada, es el mismo
presidente y su flamante secretario salinista de Hacienda, don Paco Gil Díaz. Esta y no otra, es la razón por
lo que nos atiborran de propaganda, -promocionales, le llaman modernos
mercadólogos-, para achatarnos el cerebro y con ello, -pretenden-, lograr que
ya no pensemos, que no digamos nada cuando los muy solícitos partidos
políticos, presente en ambas Cámaras, aprueben dicho reformán, con su
correspondiente maquillaje, porque hay que cubrir las apariencias. Y para
evitar que el maquillaje vaya a ser que sea excesivo, el Presidente de la
República ha estado presionando a los legisladores asustándolos con el petate
del muerto al culparlos de que si anda mal la economía es por ellos, porque no
le han aprobado su reformán; además
todos los del equipazo, como buenos servidores que son, no desaprovechan
oportunidad para urgir que se apruebe lo que tan caro le es a su patrón. Todos andan en la misma danza y
para que se la crean, cual buenos mojigangas, han empezado a instrumentar
recortes en el gasto y a anunciar tormentas y catástrofes, porque todos ellos
bien saben bien que los fenómenos económicos acontecen inexorablemente porque
obedecen leyes objetivas que la naturaleza de las relaciones de producción
impone, y éstas, cuando mucho se pueden manipular un poco, pero cuando algo
obstruye el buen discurrir del ciclo del capital ni el espíritu santo puede
echar una manita. Esto lo debe saber muy bien el
otrora empresario Fox, pero precisamente por haber sido mando mayor de una
estructura gerencial y por lo señalado anteriormente, aderezado con una buena
dosis de fariseísmo, tenemos que todo mundo debe apretarse el cinturón menos
los agraciados con el favor presidencial, ellos seguirán en el paraíso en el
que están, sus condiciones de vida no serán tocadas ni con el pétalo de una
rosa, sus sueldazos, que van de 80 mil 436 pesos mensuales para los directores
generales adjuntos hasta los 194 mil 903 pesos mensuales para los secretarios
de Estado, imposible de tocarlos. Todos estos funcionarios, en conjunto, son
únicamente 3 mil 38 individuos, pero estos poquitos ganan nada más ni nada
menos que 5 mil 469 millones 348 mil pesos al año según el presupuesto de
egresos de 2001, y estos hombres del
presidente todavía tienen “4 mil 538 millones 580 mil pesos por concepto de
servicios especiales (en muchos casos verdaderas prebendas: comidas, viajes,
regalos, viáticos, asesores, publicidad, entre otras)”. Así que estos 3 mil 38
muy queridos individuos del mero mero “le cuestan al erario más de 10 mil
millones de pesos” (Carlos Acosta Córdova, Proceso Núm. 1280, 13/V/01). Meterle
manos a estos sueldazos sí sería pecado mortal, en cambio que los jodidos, la
inmensa mayoría del pueblo, se esté muriendo de hambre no tiene la menor
importancia; son ellos los que deben poner el dinero para cumplir con los
compromisos que se tienen con los verdaderos amos de estos “servidores
públicos” que, en muchos casos, son ellos mismos en una tenebrosa metamorfosis.
Para que no nos acusen de irreverentes no hablamos del sueldo de Fox y sus
muchos funcionarios de nueva creación. Mucho menos hemos hecho alusión a los
salarios mínimos para no ser gente de muy mal gusto. |