Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 15 de Agosto del 2001 OTLAIMANTIC INOCENTE POBRE AMIGO/ I Camilo Estrada Luviano Cuando
Vicente Fox y Quesada inició, antes que todos, su campaña para la presidencia
de la república, tronaba contra el PRI, a los que llamó víboras prietas,
tepocas y otras linduras más, pero una vez en Los Pinos, como era lógico que
llegara ahí, tuvo que continuar con toda la política neoliberal que habían
iniciado los tecnócratas priístas, porque ésa es la que dicta el imperio al
responder a sus intereses. Pero Fox tiene una ventaja, llega al gobierno sin el
lastre que tiene el PRI al haber surgido de un movimiento armado y aunque fue,
en sus inicios una gran alianza entre los caudillos, en “la bola” de la
Revolución Mexicana habían participado fuertes e importantes movimientos
campesinos -y hasta “batallones rojos” que lucharon contra éstos- y aunque
sobre la marcha se fueron liquidando aquellos “bandidos” que podrían jalar la
Revolución hacia un lado no deseado, inevitablemente dicho movimiento dejó su
impronta y esa es la razón por lo que hubo esa fase “popular y agraria” de
Lázaro Cárdenas. En cambio Fox es un cuadro formado al margen de movimientos
armados, o campesinos, o populares, ya no digamos obreras; él estudio con los
jesuitas y luego sirvió a los gringos e hizo sus propios negocios, salpicados
éstos con alguno que otro acto de caridad. Fox no tiene lastre que le pese, lo
que le permite explotar muy convenientemente el desencanto de las masas
populares, surgidas a raíz del iniciado desarrollo industrial, -en la medida en
que se pudo-, por eso no es casual que su triunfo se fincó más que nada en el
voto de esa porquería que llaman “sociedad civil”; en cambio al PRI ese lastre
le pesa en los centros urbanos, pero le sirve para seguir manteniendo un “voto
duro” en las regiones más aisladas del país, que no son pocas, -recuérdese que
antes de la aparición del EZLN, el PRI obtenía en Chiapas casi el total de los
votos-, y así, aunque perdiera la elección presidencial sigue teniendo un gran
margen de negociación con el partido que le gane, sea el PAN, el PRD o Los
Amigos de Fox. Las
elecciones para la presidencia del 2 de julio de 2000 fueron un sainete,
fueron, permítaseme el lugar común, una “derrota anunciada” para el PRI que ya
no podía seguir en Los Pinos precisamente por ese lastre heredado por su
progenitora, la Revolución Mexicana. (Ésta había rectificado el camino que
venía siguiendo Porfirio Díaz, el cual, a su vez, seguía el camino de
desarrollo que beneficiara a los incipientes capitalistas triunfantes en las
constantes guerras del siglo XIX, pero una vez hecha la acumulación originaria
de capital, respondiendo, como era inevitable, a los intereses del capital de
los países más desarrollados que en su mayor parte estaban en Europa, surgió la
necesidad de cambiar de rumbo, de iniciar una nueva fase, para que el capital
siguiera desarrollándose; pero como sucede en todas sociedades, este paso no se
da pacíficamente, existen viejos intereses que hay que destruir y surgen otros
nuevos, además de los siempre presentes intereses de los oprimidos que se hacen
valer en esas fases de ajuste de cuentas entre los dominadores. El
capital exige ganancias, esa es su razón de ser: toda inversión debe tener su
beneficio, pero estas ganancias no caen del cielo, son dinero sin devaluación,
es decir, son mercancías, trabajo materializado en objetos que son para
venderse y estas mercancías las producen los trabajadores, pero ellos no tienen
los medios para producir, sino que estos los tienen los capitalistas que son
“los que les dan trabajo” y así se hace natural que el capitalista tenga su
ganancia porque el obrero gana su salario, él le paga al contratarlo para que
produzca y así con este pequeño acto de magia resulta que el capital, por el
mero hecho de tener los medios de producción, le paga al obrero y obtiene
ganancias que son el pago por haber hecho uso de esos medios que si no se
usaran se echarían a perder, pero como se usan reciben un premio. ¿De donde
sale ese premio que son las ganancias del capital? Del mercado, dicen todos los
intelectuales orgánicos del sistema, y así, el mercado se hace Dios cuando éste
no es más que el hecho de intercambiar mercancías por mercancías representadas
por el dinero, hecho que se concretiza en un determinado lugar, porque el
espacio obviamente es cualidad de la materia. Al deificar al mercado el obrero pasa a ser
un ente que tiene importancia sólo cuando es necesario para que trabaje y el
trabajo se lo proporciona el capital, así únicamente éste, el capital, tiene
importancia, el obrero y el hombre en general tienen importancia sólo en
función de él. ¿Y la sociedad? R.: ¿Cuál?, sólo existe el capital, los dueños
de todo y, por lo tanto, los que venden y compran, por supuesto, en el MERCADO. |