Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 30 de Octubre del 2001 YOHUALA TONALTZIN MANIQUEÍSMO PROTERVO / II Camilo Estrada Luviano El manejo que están haciendo los gobiernos de las grandes potencias y consecuentemente los países económicamente dependientes de ellos, que son casi todos los del mundo, es elocuente ejemplo del poderío de control que tienen sobre las masas utilizando, como ellos lo deseen, a los grandes medios de comunicación masiva a los que bastó que se les hiciera una recomendación para que doblaran la cerviz. Este poderío se ve en todas las medidas que está tomando el gobierno yanqui, todo en conjunto, sin oposición alguna, si acaso, solamente alguna preocupación de las organizaciones defensoras de las libertades civiles. Se acaba de promulgar una nueva versión macartista de ley que desvergonzadamente le llamaron Ley Patriótica la cual “flexibiliza los requisitos para realizar escuchas telefónicas, refuerza la vigilancia de Internet y de los correos electrónicos de los sospechosos, disminuye la exigencia para allanar domicilios, endurece las penas de todos los delitos vinculados con el terrorismo, criminaliza el amparar a una persona sospechosa de terrorismo, y mejora la circulación de la información entre el FBI y las agencias de inteligencia. [...] También autoriza a los servicios de inmigración a mantener detenido a un extranjero sospechoso de actividades terroristas por siete días sin formular un acta de acusación”. (La Jornada, 26/X/01). En términos generales es lo que el Bush padre pidió inmediatamente después del derrumbamiento de las torres gemelas de Nueva York. Y todo fue aprobado con celeridad pasmosa. Algo
similar sucede con el ya muy célebre ántrax que casualmente ya llego casi al
mismísimo Bush. De inmediato se ve que es todo un operativo montado por los
tiburones del gran capital, encabezados por el presidente de los Estados Unidos
para mantener en el terror al propio pueblo estadounidense, porque cabría
preguntarse si los terroristas están hasta dentro del mismo gobierno o
esto del cuento de las esporas “supermánicas” del Bacillus anthracis es
propalado por el mismo gobierno con el apoyo de los grandes medios de
comunicación masiva, porque si es el primer caso, entonces no queda más que
concluir que entre los poderosos del norte está llevándose un ajuste de cuentas
alcaponesco entre los ricos más ricos de los ricos del mundo y toman de
pretexto el terrorismo; si es lo segundo, refuerza esto mismo. Hay otro
dato importante para reforzar esta tesis: es
muy sospechosa la decisión de los gobiernos de Estados Unidos y de
Canadá de sólo comprar ciprofloxacino
(el ya famoso Ciprobay) a la Bayer que goza de patente exclusiva hasta
el 2003, en vez de comprar el mismo producto fabricado con un vehículo
diferente (los así llamados genéricos intercambiables, GI,
o los medicamentos similares) que abatiría los costos y, por lo
tanto, los precios a pesar de que en los EUA hasta un senador hizo esta
propuesta y fue desechada, cuando, como bien cita el italiano Franco Carlini,
para esto bastaría “simplemente (...) aplicar lo que prevén las leyes de los estados
capitalistas e incluso las reglas de la Organización mundial de Comercio (OMC).
Está escrito claramente, en efecto, que en caso de una situación de emergencia
es posible saltarse provisoriamente la exclusividad de la patente para hacer
frente al desastre” (La Jornada, 26/X/01), sin embargo, ambos gobiernos deciden
que el proveedor adecuado es Bayer, a cuya exclusividad le queda poco de vida.
Se respeta el sagrado derecho capitalista a la propiedad privada o simplemente eso del ántrax no es más que
un hecho criminal del gobierno de los gringos para que la población de su país,
aterrorizada por ellos mismos, les permita hacer lo que les dé en gana,
incluyendo la invasión de un país devastado y cuya población, literalmente,
está muriendo de hambre y, además, prepararla para que les apruebe más felonías
contra cualquier otro pueblo de la tierra y así con estas marranescas maniobras
el gobierno yanqui, con la solícita ayuda del Pony Blair y las
voces de otros genuflexos gobernantes y el cómplice y criminal silencio de los
demás gobiernos del planeta, se erija sin más ni más en el policía del mundo,
casi casi como si Dios los hubiera elegido a ellos y nada más que a ellos, para
decirle a todo el mundo lo que debe hacer y cómo debe marchar. |