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Había
una vez
Un ruido chiquitito que quería ser música.
Lo tenía difícil, y más si tenemos en cuenta el derrumbamiento
de la música concreta.
Probó a colarse en los oídos más refinados pero solo
encontró desprecio e indiferencia.
Lo intentó en la radio pero lo confundieron con una interferencia…
Triste y deprimido comprendió el sinsentido de su existencia y
decidió suicidarse.
Se subió a la terraza más alta de la ciudad y se arrojó
de cabeza.
Pero cuando estaba a punto de estrellar sus decibelios contra el sucio
suelo un pájaro lo cogió en su pico y remonto el vuelo.
“Desde hoy serás mi música y mi canción”
le dijo el pájaro al ruido,
que se sintió más feliz que nunca
…. Lastima que al día siguiente el pájaro quedara
mudo. |
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