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Abeto: Representa a un amigo sincero que debemos conservar, procurando no herirle jamás.
Albaricoque, albaricoquero: Si el árbol está en flor es un buen augurio para nuestros proyectos y esperanzas. Si está lleno de frutos indican que aparecerán en nuestra vida nuevas oportunidades y amistades, que fructificarán nuestros proyectos; pero si están secos o echados a perder nos advierte para que prestemos mayor atención a los problemas materiales si queremos evitar engaños y decepciones. Alcornoque, corcho: El corcho simboliza la ligereza, por ello, soñarlo nos indica que sentimos el corazón ligero como el de un adolescente, y si todavía lo somos, que nos embarga la alegría de vivir.
Bellotas: Presagio de éxito y fortuna arduamente adquiridos. En un plano espiritual, las bellotas simbolizan el poder del espíritu y la virtud nutricia de la verdad procedente de dos fuentes: la naturaleza y la revelación. Boj: Símbolo de duelo y de inmortalidad, por lo cual el soñarlo es un mal presagio, excepto cuando lo plantamos, que pronostica larga vida. Recogerlo es signo de aflicción; recibir un ramo, consuelo, pero en ambos casos a consecuencia de un fallecimiento.
Café: Ver o tomar café en sueños es un buen presagio, tanto puede augurar el éxito en unas oposiciones o exámenes, como anunciar éxitos en trabajos intelectuales. No obstante, si se nos derrama el café, son temer próximas contrariedades. Castañas, castaño: El árbol simboliza protección y su fruto previsión. Si nos comemos las castañas crudas nos presagia fuerza de carácter y previsión, lo que equivale a buenas posibilidades de triunfo, mientras que si son cocidas se limita a anunciarnos una alegre reunión de amigos para saborear una buena comida. Cedro: Presagia larga vida.
Cerezas: Auguran buena suerte, tanto verlas como comerlas, solo que en el último caso sería más completo. Chopo: Simboliza las fuerzas regresivas de la naturaleza, el pasado y el recuerdo, por ello, no es un mal augurio, en cambio, es indicativo de añoranza y melancolía. Ciprés: Presagio de muerte, infortunio, aflicción y fracaso (o retraso) en los negocios y proyectos del soñador. Ciruelas: Expresa deseos sexuales, gozosos y compartidos si las ciruelas están maduras, o no se realizarán si éstas están verdes. La excepción a su significado sexual será cuando las soñemos como pasas, indicándonos que meditemos bien por un tiempo, como medida de precaución, antes de decidirnos. Encina: Simboliza la fuerza moral y física y la sabiduría y sirve de comunicación entre el Cielo y la Tierra. Espino albar: Presagio de esperanza y amor, especialmente si lo vemos florido y en su propia mata; pero si soñamos con un ramillete de sus flores, lo que presagia es un amorío sin importancia ni porvenir.
Grosella, grosellero: Ver el árbol habla de amor, pero sus frutos nos indicarán cómo será. Grosellas rojas anuncian un amor fiel y constante; blancas, satisfacciones puras del amor; negras, placeres carnales amorosos. Pero si las soñamos fuera de la estación, nos presagia infidelidad. Higuera, higos: Simboliza la abundancia y la fertilidad así como sus higos. Si está seca es todo lo contrario: pobreza y esterilidad. Los higos al igual que las otras frutas anuncias pérdidas o beneficios dependiendo de si son soñados dentro o fuera de la estación.
Madera: Simboliza la materia prima. Soñarla en forma de ramas secas apiladas junto a la casa o en el interior presagia enfermedad o pobreza; si están atadas en haces y trasladadas a hombros auguran trabajos pesados y mal renumerados. Si la madera está cortada a tacos y lista para ser quemada, o en listas para ser trabajadas, son un sueño de riqueza y satisfacciones.
Mimosa: Su flor expresa tristeza y melancolía, pero también seguridad y certeza, aunque sea la certeza en otra vida. Naranjo, naranjas: Soñar el naranjo ya sea con sus flores, sus hojas o sus frutos, se trata de un presagio venturoso y sumamente positivo que nos habla de amor y matrimonio; de amor puro, la flor; de amor cálido y apasionado, el fruto, prometiendo una numerosa descendencia. Todo ello siempre que cada matiz se halle en buen estado, pues si las flores están marchitas, o las naranjas pasadas se trata de amores que se extinguen o que no hemos sabido aprovechar. Nuez: Nos hablan de objetivos posibles de conseguir, aun cuando se deba vencer numerosas dificultades. También indican toda clase de pequeños problemas y dificultades sin el menor provecho; soñar que las recogemos se considera presagia de una vida amorosa feliz, a pesar de que comporte numerosos problemas. Olivo: Simboliza la paz, la fecundidad, la purificación, la fuerza, la victoria y la recompensa. Tanto el árbol como un ramito de hojas (con o sin olivas) siempre se refiere a paz y reconciliación; mientras que las olivas y el aceite se refieren de un modo indeterminado a beneficios en todos los órdenes de la vida. Palma: Símbolo clásico de la fecundidad, regeneración y victoria. Es un excelente presagio que promete la realización de nuestros deseos, e incluso cuando todo parece ir mal nos anuncia que pronto recuperaremos el bienestar perdido. Pera, peral: Símbolo de abundancia material y de fructificación espiritual si lo vemos cargado de peras. Soñarlo seco por falta de agua o con las peras caídas por los suelos, es indicio de que estamos descuidando nuestros asuntos, ya sean materiales, sentimentales o espirituales. Pino, piña: El pino simboliza la longevidad y la inmortalidad. La piña simboliza la permanencia de la vida vegetativa, la exaltación de la potencia vital y la glorificación de la fecundidad.
Plátano: Símbolo sexual masculino.
Roble: Simboliza el poder y la fortaleza, augurio de una poderosa protección o de nuestra propia fortaleza que nos facilitará el éxito en nuestras empresas.
Sauce: Símbolo de tristeza e inmortalidad. Tejo: Mal agüero en cuanto a pérdidas, accidentes y duelos. Tilo: Símbolo de la amistad y de la tierna fidelidad.
Uvas: Soñadas en racimos simbolizan la fertilidad , la unión y el sacrificio. Es un sueño que promete toda clase de satisfacciones, materiales y espirituales.
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