30 de septirmbre del 2004¿como fue?
Qué tonto, qué ingenuo, cuán falible resulté al decir que en la Ciudad de México, lunes y martes habían sido dos días horribles. Ahora que llegó el miércoles he podido entender que tuvieron un clima maravilloso. Mi soprano particular está retrepada en las alturas, forrada cual Caltzontzin Inspector y entregada a las más negras premoniciones con respecto a su garganta y al desempeño de ésta en la ya inminente presentación de su disco: ¡ñaaa!, me estoy quedando ronca por momentos, me voy a quedar sin voz y a lora de la presentación, voabrir la boca y van a salir como gruñidos de Dóberman tuberculoso. Las ñoras son drásticas y catastrofistas, además de que suelen considerar que cuanto ocurre en el mundo es bronca personal con ellas. No me lo ha dicho, pero estoy seguro de que la Jaguara está convencida de que este horrendo, destemplado e intransitable día lo organizó personalmente Tatiana para pudrirle su presentación a mi onerosa mitad. Sé que no lo hará, pero la juncal chicuela tendría que vivir de rodillas agradeciéndole al cielo la compañía, la supervisión y el marcaje personal de un hombre equilibrado, sensato, siempre sereno y siempre sonriente. Le vale y en vista de ello, le imprimo a mi atención un brusco viraje de 390 grados (¡juro que así dijo Fox un día!) e intento imaginar cómo estuvo el encuentro del día de hoy entre Fox y López Obrador. Me alivia saber que tal encuentro estuvo previamente bendecido por los mejores augurios de Roberto Madrazo quien, al ser entrevistado, habló de sus fervorosos deseos de que el encuentro resultara fructífero, armonioso y pleno de acuerdos que redundarán, así dijo, en el bien de la patria. Sé que Madrazo siempre es sincero, pero pocas veces lo había oído hablando tan espontáneamente y desde la cristalina transparencia de su corazón.
El encuentro hay que imaginarlo. Supongo que habrá un boletín oficial, pero estoy seguro de que la verdad comparecerá muy tenuemente en este boletín. Intentaré crear algunos fragmentos hipotéticos de ese diálogo. Insisto en que es una versión totalmente desautorizada y que en ella no reproduciré el acento tabasqueño (esto corre a cargo del lector) ni esos inmensos y vacuos lapsos que hace AMLO y que le han ganado el nombramiento de Doctor Honoris Pausa.
Estamos en la escalera de acceso a la oficina presidencial en Los Pinos. Un recio edecán (ED) le abre paso al Jefe de Gobierno. AMLO -Pérame, sorrastra que yo no traigo paraguas. ED -Perdón, no me fijé. AMLO -No me fijé, a mí se me hace que tú me quieres quitar el fuero pulmonar. ED - Pásele y póngase cómodo, el Señor Presidente dijo que ahorita venía, que nomás iba a ver que la señora se tomara su pastilla para los nervios y que de inmediato se desbarrancaba, ¿le puedo ofrecer algo?. AMLO -No, gracias, los neoliberales quieren cobrarme todo; aquí traigo mi termo de atole digital del que distribuyo en las mañanas. ED -Entonces me retiro, si se le ofrece algo, me pega un grito; yo me llamo Palemón, comper. AMLO -Pásale, Palemón. (Transcurren algunos minutos, AMLO pasea por la habitación y se apropia de un cenicero veneciano y de una condecoración nicaragüense mientras dice: me lo shingo para mis viejitos). (Comparece Fox). FOX -Ciertamente, Andrés Manuel, ¡qué milagrazo!, perdóname que te haya hecho esperar, pero es que subieron y me dijeron: ya llegó el Rayo y tardé en que me cayera el veinte. AMLO -No responderé a provocaciones. FOX -Te agradezco mucho que hayas venido estando la Ciudad como está. AMLO -Si el Jefe del Ejecutivo encuentra criticables mis acciones de Gobierno, existen los conductos adecuados para presentar una queja. FOX -¿Así vas a estar? AMLO -Es que la gente se cansa... (y ya de aquí, en este tono francamente cooperativo y amistoso, pasaron a tratar temas de más entidad que lo magro de mi espacio me impide reseñar. Reproduzco la escena en el umbral de la despedida. AMLO y FOX están frente a la puerta). FOX -Entonces, en eso quedamos. AMLO -Si no quedamos en nada. FOX -Así se dice. AMLO (señalando la salida) -Pase usted, Señor Presidente. FOX -De ninguna manera: primero los pobres.
La Donación
Fundación Azteca hace hoy su campaña a favor del transplante de córneas y la donación de órganos. Cooperen, no sean.
¿Qué tal durmió? CCCLXXIX
Ojalá y les caiga un trueno en la cama.
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29 de septirmbre del 2004El milagrito
Vivimos de puro milagrito. Esto es aplicable para todo el género humano, pero especialmente pertinente para los mexicanos y una deslumbrante y rigurosísima verdad para los que habitamos en la capital. Aquí vamos de milagro en milagro. Algunos políticos todavía hoy se atreven a hablar, sin que les gane la risa, del "milagro mexicano". Ellos no lo saben, pero tienen razón: amanecemos (los que amanecemos; esto es como aquello que decía el Piporro "nomás blanqueaban los cerros de puros encalzonados" y Eulalio añadía: bueno, blanqueaban los que tráiban, los que no, pues nomás negreaban); decía yo que amanecemos, respiramos, vivimos y sobrevivimos por razones totalmente prodigiosas e inescrutables; esto es el verdadero milagro mexicano. Demos gracias al Señor.
Pero ya tiré p'al monte cuando iba por el camino real. Regreso. Lo que hoy quiero platicarles se refiere al gusto y a la emoción que me producen los llamados ex -votos y más comúnmente, "milagritos". Encontrarlos en alguna iglesia es aviso inequívoco de que ese templo ya ha sido consagrado por el tiempo y por la gente pobre que son dos fuentes de consagración mucho más efectivas y legítimas que las aspersiones acompañadas de bisbiseos en alguna lengua ininteligible. Del mismo modo, encontrarlos en la tienda de algún anticuario me parece un ínfimo sacrilegio. Los interesados en el tema pueden leer una bellísima novela de Jorge Amado que se titula "La tienda de los milagros" (Ed. Losada). Todos conocemos estos milagritos y a todos nos conmueve la mezcla que contienen de asuntos sagrados y profanos. "Doy gracias al Señor porque después de haber pasado con un hombre una noche apasionada, luego no pasó nada", así dice uno de estos minúsculos retablos que mi memoria conserva. Por todo el País encontraremos muchos miles y en cada uno habrá no tan sólo la almendra de una novela, sino también su primera ilustración. El que cité renglones arriba muestra una cama revuelta en una habitación. Se trata de lo que ahora los pitucos llaman "arte naif". Como los milagreros dibujan exactamente como dibujo yo, me veo forzado a declarar que se trata de un arte contundentemente realista: así les sale a ellos y así me sale a mí. Me subyugan los milagritos.
En mi colaboración de ayer, terminaba yo diciéndoles que lo único que faltaba era que ganaran los Dallas. Ya no falta. Ganaron y estoy ahogado de deudas. No me importa. La verdad es que me divertí como loco, reuní a un bello y coleccionable grupo de orates y oratas y gozamos mucho más que los diputados perredistas en el Informe. El momento estelar y sagrado de esta asamblea corrió a cargo de una exquisita cuata dedicada a sorprenderme cada vez que la encuentro. La sorpresa de este lunes en la noche la plantearé en lenguaje mexicano: ¿pues no se fue esta loca a la Lagunilla a visitar a un artista milagrero para que le diera color, textura y texto a los múltiples males y enfermedades que me han azotado?, pues lo hizo. No saben: el resultado es maravilloso. La parte pictórica es insuperable, el texto impecable, pero además, en pleno barroco mexicano, en el marco hay unas pequeñas reliquias plateadas de un corazón, unos pulmones, un cerebro (porque, según ella me explicó: "también estás muy mal de tu cabecita") y algunos amuletos indispensables (gracias a Dios no puso una prostatita). Estoy verdaderamente encantado con un regalo así y se me ocurre que todos los mexicanos tendríamos, en este día con día tan sorpresivo, crispante y telenovelero; todos tendríamos insisto, aunque fuera como pura elaboración mental, que dibujar y pintar cada noche nuestro milagrito y ponerle al pie de la imagen unas cuantas palabras que formulen nuestro enorme agradecimiento por seguir en la vida y por tener amigas y amigos tan zafados y tan entrañables. Demos gracias al Señor; podéis ir en paz, el milagrito ha terminado.
La negrita sandía
Pues resulta que Doña María Rubio de Hendricks también quiere ser Gobernadora, pero ella de Quintana Roo. ¿Se imaginan?. No olvidemos que a ella su marido la metió al manicomio. Si llega a la Gubernatura, ¿qué no le hará la Negrita Sandía a su coscolino cónyuge? ¡Ahh, qué hermoso es vivir en el trópico!.
¿Qué tal durmió? CCCLXXVIII
Supongo que los señores de la justicia siguen dormidos, pues no nos dan razón ninguna de los feminicidios.
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28 de septirmbre del 2004Motivos para la alegría Ninguno. Este lunes, el último de septiembre (mes del testamento), llegó a la Ciudad de México caracterizado como vieja chillona y quejumbrosa. De por sí ya es bastante contrariedad el hecho de que sea lunes, un día estúpido que comienza desde el domingo en la tarde, para que además resulte que está lloviendo, que la vialidad se sobre-encamota (encamotada siempre está), que un insidioso frío se vaya adueñando de nuestros huesos, que a mis malquerientes tarde se les haga para manifestarme sus burlonas condolencias por la ruptura de espinazo de los Pumas a quienes les cayó encima una cruz de concreto (¡me acabo de acordar!: al pérfido Mostachón, que es un hombre que dedica su vida a explotarme, le aposté una comida. Creo que le voy a enviar un Resto-Check). Además, como decían mis ancestros, "amanecí de malas", traigo la bilis en spray y se la suelto a quien se me acerque, no quiero trabajar, no quiero escribir, me siento lleno de odio por los niños, por los perros y por los casos conmovedores. Estuve a punto de escribir que estoy de mírame y no me toques; pero es un diagnóstico más correcto afirmar que estoy de mírame y agárrame algo a ver si experimento consuelo. Y no me salgan con que tengo depresión porque no es eso, es algo más complejo; me siento como si me estuviera acunando en sus brazos Roberto Madrazo. Basta. Lo único que realmente quisiera sería estar internado en un hospital de Houston, en cuarto de fumar mucho y vociferar hartas leperadas.
Con tan sombrío talante llegué esta mañana a mi oficina dispuesto, con todo y todo, a trabajar (poco, muy poco se ha escrito de la abnegación masculina). Las chicas que forman mi oncena titular estaban todas de magnífico humor y entre ellas (bola de inconscientes) comentaban que "les gustan mucho los días así". Me dirijo a mi habitáculo donde ya me esperan dos caballeros que lucen de buen ánimo y dos mujeres que traen toda su iluminación prendida (¡en lunes!) y hablan y actúan con bondadosa y suavemente aromada inteligencia. No sé si a ustedes les gusten las juntas, a mí me producen drásticos escozores y si además traigo el alma verdosa, me sobreviene esa hipotermia que es el prólogo al fatal desenlace (también hay fatales enlaces; si lo dudan, asómense a Los Pinos). Este fue el pronóstico que me hice. Sin embargo, me equivoqué. Por lo visto, lo mío tendría que ser abstenerme de hacer todo pronóstico. La pasé muy bien en la junta, el ánimo se me fue aliviando y, aunque el mula frío no se me quitó, el alma sí se me entibió y me puse en disposición de pensar que, en esos días maravillosos (viernes, de preferencia) en los que todo se puebla de invitaciones y motivos para el gozo, no tiene la menor gracia sentirse feliz; que es en estos días donde todo se adivina tétrico y no hay a la vista motivos para la felicidad, cuando la dicha alcanza su verdadera dimensión humana, en tanto que es un logro y una tenaz invención de los hombres. Ni siquiera es cierto lo que dije renglones arriba acerca de que no hay ningún motivo para la felicidad. Poder decirlo es ya un gozo, compartirlo es una fiesta y vivirlo como un misterio tan o más hondo que el de la desdicha es, me parece, una experiencia religiosa.
Mientras voy pensando esto y aunque el clima siga siendo una porquería, el enfoque va cambiando. Como si fuera un recado de los ángeles, me llega lo que las mexicanas llaman "un topercito" pletórico de jamón de Jabugo, de bellota y pata negra. Me lo envía mi amiga la sastrecilla valiente que ya ganó las primeras escaramuzas de la madre de todas las batallas. En las noticias que llegan por internet no informan de ninguna demasía en la que hayan incurrido AMLO o Fox (Alien y Depredador). Eso ya es una ganancia importante. Húmedo y todo, el mundo sigue tramando horrores y prodigios; así ha sido siempre. Hablo con la Jaguara y sólo oigo esos gemidos propios de una soprano que ya está a punto de parir un disco ("El Aute de Amar"). Comienzo a sentirme razonablemente feliz. Dice el poeta "el agua sigue siendo grata en mi boca/ y el verso no me niega su música". O sea que: ya pachó, ya pachó (con tal de que no ganen los Dallas).
¿Qué tal durmió? CCCLXXVII
Ante este grave problema de la violencia contra la mujer todos podemos ayudar a solucionarlo. Todos menos, por lo visto, los funcionarios de la ley. Ellos duermen.
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27 de septirmbre del 2004¿Hijos del domingo!
Quizá mi memoria haya entrado en fase de desmoronamiento (la ausencia de nicotina la tiene más perforada que las porterías de América, Pumas y Guadalajara), pero todavía creo recordar que en el México de los años cincuenta, bajo el contrastado y jarocho poder de Miguel Alemán y Adolfo Ruiz Cortines, los buenos padres reunían en torno suyo a sus buenos hijos y así, el día del Señor transcurría en una atmósfera quizá levemente caciquil, pero profundamente serena y, todo sea dicho, brutalmente aburrida. Era el día familiar por excelencia. Las lectoras y lectores subsetenta podrán dar fe de estos tumultuosos domingos habitados de parientes por todas partes. El espíritu de López Velarde descendía sobre nosotros con el ópalo insigne del atardecer.
En el Siglo 21, aunque vivimos de pelo suelto y en el prematriarcado, susbsistimos algunos diplodocus que quisiéramos ser buenos padres, aun a sabiendas de que hace un buen rato que nuestro papel ya no es protagónico (por lo pronto, somos personajes incidentales y sustituibles; pronto seremos "coristos") yo decidí revivir el antiguo ceremonial e inflamado por este genético ímpetu, amanecí este domingo y me dije: hoy es la oportunidad ideal para reunir a los cuatro frutitos de mi vientre de modo que todos, con electrónico espíritu ecuménico, nos reunamos en torno a la pantalla y compartamos el júbilo del triunfo de los Pumas sobre el Cruz Azul. Así me dije y actué en consecuencia.
Eché mano a la cintura y un celular saqué. Mi primogénito Canito me contestó con voz de pecado y desvelón. Como bien dice mi amigo el Impronunciable: no hay crudo feliz, aunque he de decir en honor del mayor de mis productos que él nació pre-etilizado, jamás bebe, pero se divierte y se desvela cual orate. De esto nacen sus crudas. Le dije por el teléfono: no te duermas mientras hablo, menso, y dime si te parece bien que veamos juntos el partido de los Pumas. Y él con voz algodonosa: menctaría, pedyaqued cnunscuats. Traducción: no puedo. Bueno, me dije mientras colgaba, yo tenía cuatro gatitos, ya nomás me quedan tres. La admirable Viruta ya estaba en plena vigencia diurna, pero, según me informó, estaba sitiada por el Maratón y además no tenía la menor voluntad de abandonar la paz de su retiro. En ese momento se presentó ante mi acatamiento el laberíntico Bucles que de inmediato accedió a ver el futbol conmigo (y de inmediato se puso a urdir a ver a dónde se largaba). Con la Pequeña Carlos, mi dominical ímpetu de paternidad adquirió dimensiones trágicas. Junto a mí, el Rey Lear es el Gobernador de Tlaxcala. La procuré telefónicamente y mi amada esposa me dio una noticia estremecedora: ella ya ha de estar en el estadio, se fue con unas amigas. Al poco rato me habló la enaneta, su voz apenas se oía en medio de los aullidos de los marqueses de la porra Plus y los duques de la Rebel: eres un aguado, deberías estar aquí, pero para que veas, acabando el partido paso a celebrar contigo. ¿Qué les parece?, como muchos de ustedes, fui víctima del tetrabandono. Como ya es sabido, la Jaguara considera una sacrílega ofensa ver más de 20 segundos de futbol. El caso es que acá su uei no tuvo más compañía que la caritativa presencia de mi amigo xalapeño. Ahí estábamos los dos frente a la tele como pericos en percha. Parecíamos los viejitos de los Muppets. En algún momento, el fementido Bucles se asomó, se despidió y se largó. Minutos después de concluido el holocausto universitario (y eso que estábamos celebrando los 50 años del equipo), apareció la Pequeña Carlos e hizo una declaración terminante: los Pumas son unos babosos. Dicho esto, desplomóse en un sillón, se hizo bola y se cuajó. Ahí sigue y aquí sigo yo tenazmente convencido de que quiero ser un buen padre, ya nada más me faltan los hijos.
El Aile
Fui a visitar a mi Aile en las estribaciones del Ajusco. Me recibieron mucho mejor que al Dalai Lama. Comí regiamente y comí tanto, que estaré en ayuno el resto del sexenio. Tanto comí, que ya no pude visitar a mi árbol amado. Desde aquí lo saludo y lo encargo en las amorosas manos del matrimonio que lo cuida.
¿Qué tal durmió? CCCLXXVI
La violencia contra las mujeres no es, ni por mucho, exclusiva de Ciudad Juárez. Hay por lo menos otras diez ciudades de la República donde esto es escandaloso. ¿Qué hacemos?
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24 de septirmbre del 2004Caligrafías
Me gustó este título para continuar la conversa "Mujeres a mujeres" que principiamos el día de ayer. Además, algo diremos acerca del olvidado arte de la caligrafía que, si se mantiene vivo entre nosotros, es para no variar y según mi experiencia, gracias a las mujeres. Pienso en esto que he dicho y de inmediato mi memoria baja su diablito de aquella primera carta que recibí de mi exposa La Tatcher en aquella tempranísima época en la que fervorosamente me andaba correteando. Yo hacía lo propio con ella y esa carta significó un notable avance, no tanto por su contenido sino por el imperio de su inconfundible caligrafía picuda del Sagrado Corazón. Eso fue lo que me pudo y eso es lo que recuerdo. Esos disciplinados trazos, esos Alpes de tinta, ordenaban una declaración y un rendimiento instantáneos. Ahí conocí el poder de la caligrafía. Sucumbí.
Todo lo que escribo cuando estoy en el extranjero, o lo que invento para mi propio gobierno y regocijo lo hago de modo manuscrito. Con ninguna otra técnica obtengo la confortable sensación de estar dibujando mi pensamiento (o lo que ocupe mis neuronas); pero con todo y el ejercicio, mi caligrafía se va deteriorando por acción de la prisa y los bolígrafos. Ni de lejos estoy calificado para competir con mi amiga Blanca Luz quien, no conforme con ser poeta de altos vuelos, posee un vasto arsenal de plumas, plumones, pinceles y tintas de todos los colores y así, el original de cada uno de sus poemas, aún antes de ser leído, es ya un pasaporte a la belleza. Algo similar debo decir de esa real mujer llamada Laura Restrepo. No ha mucho, la entrevisté para que me platicara de su novela "Delirio". Ella accedió, fue sensible, paciente, divertida y goapíssima (pero ya lo era). Al término de la faena, le pedí que me autografiara mi ejemplar y ella, para mi sorpresa, sonrió y puso cara de enorme felicidad; tomó el libro, se retiró a un apartado rincón, de su bolsa extrajo extraños instrumentos con los que se puso a elaborar la solicitada dedicatoria que es a la vez un mensaje perfectamente legible en español y un delicado hexagrama del I Ching. El libro está conmigo y por una parte me enamora, aunque por otra me produce relámpagos de vergüenza cuando a mi me solicitan una dedicatoria. Ni modo: contra la base por bolas y la buena caligrafía no hay defensa.
Hago un intermedio para enviar un aviso a todas las usuarias de esta columna: entre ustedes, muchachas, imagino que hay cientos, quizá miles, que querían todo conmigo, pero que fueron aplazando su solicitud. Casi cinco años tuvieron para enviarla y no lo hicieron. Lo siento. Yo estaba dispuesto a la gozosa reciprocidad, pero ahora, como ya le advertí a mi amiga "La Piyamitas", todo ha cambiado; ahora ya está libre Gloria Trevi y como comprenderán, tengo mis prioridades. ¿Ven lo que ocurre, chicas, por su mexicana manía de dejar todo para lo último?.
Sigo en el intermedio. Anoche vi durante 10 minutos un programa de TV que es una infamia cometida a nombre del muy supuesto humor. El videoprobio se llama "El Hospital El Paisa" y es tonto, es inverosímil, homogéneamente fallido, pero, como premio adicional, el capítulo de este miércoles nos desenchufó súbitamente la sinapsis con la presencia (a su modo milagrosa) de Irma Serrano. Me espanta esa señora, no tan sólo ha de tener una caligrafía horrenda, sino que ella misma es un error de ortografía de la genética. En esta semana, precisamente en esta semana, en la que México ha sido sede de un notable encuentro sobre las funciones públicas que han de cumplir los medios, teníamos que padecer este bochorno y el que complementariamente nos producen el resto de los programas "cómicos" de la TV y aquellos otros dedicados al sensacionalismo y a los chismes. Para tranquilidad de mi amigo El Gordo, reitero mi tesis de ayer: hay de mujeres a mujeres.
Vuelvo y remato con la caligrafía: la redención nocturna llegó gracias a un libro de mi amiga Amparo. La caligrafía de la dedicatoria supera a la de la Restrepo y el libro en sí es un espejo de agua donde temblorosamente se reflejan el Buda, la luna y el rostro de mi amiga.
Además hoy tenemos que cumplir las labores propias de nuestro sexo. Con muy buena letra, HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? CCCLXXV
Me da igual. Ojalá y despierten en el Hospital El Paisa.
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23 de septirmbre del 2004De mujeres a mujeres
El consejo de morsas que regía mi vida infantil tenía un precepto inapelable: el mal ejemplo cunde. El tiempo les da la razón. Ahí tienen a Doña Marta que ya estaba resignada a mirar pasar sus días muy aplacadita tomando un ansiolítico de mediana potencia y cocinando pechuguitas presidenciales; pero nomás saltó a la palestra Borola Tacuche de Sánchez Anaya y se volvió a echar a andar. Hace unos días, la levantisca Primera Dama volvió a agarrar el micrófono por su cuenta y retomó el interrumpido rollo: ¡ñaaa!, que no es justo, que hay baches en la Constitución (¿de veras?), que hay que juntar a todas las Primeras Damas y que no sé qué... Si no es porque su marido al grito de ¡ya vámonos, Doña Marta! se la llevó a jalones, todavía seguiría arengando multitudes (de hecho, llegó a Los Pinos con el micrófono en la mano y está pensando en comprar un sinalámbrico -así dice una tía mía- de largo alcance). Tan a gusto que estábamos.
Comparece ahora la señora Bortolini, virreina delegacional de Coyoacán. En algún otro momento hablaremos de la desastrosa gestión de su no menos desastroso marido. Todo indica que estamos ante una réplica del dúo Bejarano-Padierna. Me preguntan los coyoacanenses ¿cómo se atreve esta señora a instalar sus "oficinas" en la Casa de la Cultura "Jesús Reyes Heroles"?. ¿Qué tiene que ver esta pareja con la cultura y con Jesús Reyes Heroles?
Todo lo hasta aquí dicho sirve para ilustrar un punto que a mí me parece irrebatible: también en el gremio femenino pueden aparecer ejemplares disfuncionales. Venturosamente son la excepción, pero de pronto aparece cada murciélaga, que nos llena de harto espanto. Sin embargo, en mi experiencia personal ganan por abrumadora mayoría las mujeres inteligentes y de bien.
Por dar un caso, ahí tienen a una querida amiga vinculada al servicio exterior mexicano que me envía una carta para llamar mi atención sobre la nueva maroma que está tramando el Dr. Soberanes quien, como ya sabíamos todos, pretende reelegirse. El criterio para la elección del cargo de Ombudsman avanza por los siguientes pasos: consulta ciudadana, presentación de candidaturas ante el Senado, formación de una terna y designación presidencial. Establecido esto, brinca Soberanes y declara que si hay consenso para su reelección, nos podemos ahorrar todo el engorro de la terna. Enfáticamente yo digo que no hay tal consenso y me consta que hay muchos ciudadanos (aquí incluyo a una legión de amigas y amigos), grupos y organizaciones que opinan como yo. Entonces, mi siempre recto y transparente Dr. Soberanes, vayamos a la terna y que nadie manche su nombre ni con el pétalo de una trácala.
Desde Culiacán, recibo un correo electrónico de una joven lectora llamada Brenda que, con enorme olfato de cronista, me cuenta una experiencia infernal: ella estuvo este 11 de septiembre en el centro comercial donde se desató la balacera que acabó con la vida de Rodolfo Carrillo Fuentes y de su novia, esposa (o algo) Geovana Castelo. Convendrás conmigo, lectora lector querido, que una cosa es leer la historia (ya maquillada, aderezada y embalsamada por las autoridades y por los "medios") de estas matanzas y otra estar de pronto en mitad de la balacera sin deberla ni temerla. No es normal, no es humano, no es aceptable que una jovencita vaya en paz a un lugar pacífico y que, en un parpadeo, eso sea un infierno con la muerte aullando por todas partes. Agradezco a Brenda su detallada relación. El fin de esta historia sin fin fue, ya lo saben ustedes, un suntuoso funeral presidido por un féretro de dos plazas. Esto del estuche matrimonial me tiene subyugado. Ya le comuniqué a la esbeltísima Jaguara mi intención de comprar uno y con una voz como daga helada me dijo: conmigo no cuentes (¿alguna se anima?).Termino con un abrazo y una moraleja. El abrazo es para Cecilia Loría, amiga de mi corazón que está librando (y ganará) la madre de todas las batallas. La moraleja es simple: hay de mujeres a mujeres.
¿Qué tal durmió? CCCLXXIV
Díjole el sublime Patricio al Presidente: entrego un Estado en paz. Me pregunto: ¿pues qué Estado habrá entregado?, ¿Nayarit, Yucatán?. Seguramente no se refería a Chihuahua.
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22 de septirmbre del 2004 Una velada con Epimeteo
Por alguna razón que, en su momento, ya expliqué, uno de mis amigos del alma ha decidido llamarse Epimeteo (el hermano de Prometeo. Si éste encarna la inquietud, la inventiva, el progreso, el futuro, el cambio y la creatividad; el sosegado Epimeteo atisba en el pasado, rescata lo mucho que tiene de rescatable, descree del progreso y defiende lo ya obtenido. Opino que ambos son necesarios y que uno de los elementos principales del actual desasosiego del mundo consiste en el exceso de Prometeos y la escasez de Epimeteos). Creo que con lo dicho bastará para hacerse una idea del talante espiritual de mi amigo Epimeteo y de su decisión de llamarse así cuando, en realidad, es igualito a Abraham Lincoln y además posee por nacimiento un nombre bonito y muy tronador. Todo lo dicho hasta aquí es ambientación. Procedo ahora a exponerte, lectora lector querido, los motivos que me han empujado a traer de regreso a estas páginas al noble Epimeteo.
Voy. Entre las peculiaridades de mi vida está la de ser suscriptor (¡y lector!) de una ardua revista llamada "Ixtus" dedicada a explorar la cultura y el pensamiento cristianos de la actualidad (todavía nos quedan algunas suscripciones, apresúrense). Bueno, pues en esa revista animada por la hermosa inteligencia de Javier Sicilia, colabora el antedicho Epimeteo. Es correcto avisar que se trata de una publicación cuya lectura puede ser pedregosa, pero siempre es fructífera. En el viaje que emprendí para enfrentarme con el Real Madrid, llevé conmigo el ejemplar que acababa de recibir. El nocturno avión me dio tiempo sobrado para leerlo de cabo a rabo. Ya se imaginarán que llegué a Madrid con cara de loco místico estilo Rasputín. Después, a golpe de Jabugo, me repuse y archivé las teológicas cuestiones.
De regreso en mi sureño condado, organicé una amable velada a la que asistió Epimeteo quien abrió violentamente los ojos cuando le aseguré que me había recetado el número completo de "Ixtus". Te admiro, me dijo; pero me dijo algo más importante: yo ya sabía el tipo de ladrillazo que le íbamos a propinar al lector y por eso yo decidí escribir acerca de Rossini y de su implacable alegría. Y añadió: no venía muy a cuento mi colaboración, pero el lector necesita alivio y felicidad. En ese momento, experimenté el irrefrenable deseo de darle un abrazo a mi amigo. Me contuve porque Epimeteo ha de medir unos 60 centímetros más que yo. Recuerdo que pensé: vamos a parecer Fox y Sojo y pues nomás no va, no checa.
Lo que yo quería avisarte, lectoraza y lectorazo, es que yo me encuentro totalmente imbuido en el espíritu de mi amigo Epimeteo. Cotidianamente los medios electrónicos y gráficos nos sepultan a ladrillazos. Entiendo que la actualidad política del mundo y del País está como para que a todos se nos chispe la cuiria. Agradezco, leo y aprecio a los que se encargan de suministrarme rectamente la información referente a estos graves asuntos e igualmente agradezco los comentarios y reflexiones inteligentes y honestos en torno a ellos, pero entiendo que alguien se tiene que quedar a cuidar la alegría y alguien se tiene que encargar de no tomarse las cosas tan en serio. Realmente me propongo asemejarme a Rossini y a Epimeteo. En mitad de los rumores, las balaceras, los discursos tramposos, los engolados heroísmos, a mí lo que me gustaría sería componer una pequeña música sonriente que inaugure nuestro día y lo haga digno de vivirse.
¿Sospechosismo nosotros?
Muy atinado estuvo el Secretario Creel al señalar el advenimiento de este nuevo flagelo que azota a la sociedad mexicana: el sospechosismo. Yo, no es por presumir, pero ya sospechaba que también traíamos ese destructivo mal. Desde que leí que los de Azcapotzalco sospechaban de los aztecas, los indios de los españoles, todos de los negros, el virrey del arzobispo, el corregidor de su señora, Villa de Obregón, Camacho de Córdoba, mi vecino de mí; de inmediato hice mi certero diagnóstico: aquí hay sospechosismo. Es más: sospecho que la palabra sospechosismo no existe.
¿Qué tal durmió? CCCLXXIII
Vendettas, balaceras horrendas en espacios civiles, los policías metidos a escoltar narcos, crímenes de toda índole... la justicia mexicana sale momentáneamente de su sopor y dictamina: otro ajuste de cuentas. Dicho esto, vuelve al sueño de los injustos.
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21 de septirmbre del 2004
La culpa no es de los tlaxcaltecas
Ya hay mucha literatura al respecto: cada vez que a los aztecas nos ocurre algo, resulta que la culpa es de los tlaxcaltecas. Real o imaginariamente afrentadas, las huestes de Tenochtitlan han acumulado animadversión en contra de los habitantes de ese reino: desde las guerras floridas hasta un libro de Elena Garro. Quizá por mis raíces veracruzanas, yo no abrigo ninguna belicosidad, ni rencor en contra de los paisanos de Tulio Hernández. No voy a decir ahora que Tlaxcala es mi segunda patria, pero los tlaxcaltecas que conozco, encabezados por la ínclita Beatriz Paredes, me caen a todo dar. En principio, pues, afirmo que la culpa no es de los tlaxcaltecas y esto es aplicable a todo, pero de modo muy actual y particular, al gótico esperpento que ahora protagonizan Macbeth Sánchez Anaya y su Lady concomitante. Los calificaré al modo popular: están cañones.
Cuenta la leyenda que su amada encerró en su estudio a Alfonso Sánchez Anaya y le dijo: de aquí no sales hasta que no hayas compuesto un nuevo Himno Nacional, o hasta que encuentres la fórmula para que yo sea Gobernadora de Tlaxcala. Todo indica que a don Poncho lo primero que se le ocurrió fue lo segundo (a muchos nos ha pasado eso de que primero primero, hacemos lo segundo). Lo hizo pero no sabe lo que hizo. Desde entonces, en estas mitoteras y soflameras tierras comenzó el crujir de huesos y el rechinar de dientes. Esto es particularmente grave en el seno del PRD donde ya no saben ni para dónde hacerse. Y es que nunca creyeron que doña María del Carmen les fuera a salir tan bravera, tan respondona y tan bien asesorada legalmente. Cosa rara, pero percibo en el partido del Sol Azteca una cierta confusión que se traduce en una rica y contradictoria variedad de opiniones y criterios con respecto al dramón de Wally Simpson Anaya (¡liberen a Wally!). Con mis orejas parabólicas yo escuché a mi buen cuate el Gordo Encinas decir que el fallo del Juez Ojesto le parecía muy bien y que no había por qué hacer escándalo, pues el PRD tenía con la Popotitos (esto no lo dijo Encinas) la muy cercana posibilidad de proseguir en el Gobierno de Tlaxcala. En la otra esquina tenemos a Leonel Godoy que de por sí, desde la estrepitosa salida de Cuauhtémoc Cárdenas de la dirigencia perredista trae cara de cólico nefrítico, ahora está como en la etapa terminal del Tifo. Está realmente putrefacto con la versión tlaxcalteca de Carmela y Rafael. Y es que no es para menos: primero le tupieron a la señora Sahagún y ahora están pariendo un puercoespín atravesado con esto de si apoyan o no a la imparable tilica. Me cuentan que en las honduras subacuáticas ya hubo una negociación para que el gran Poncho renuncie a la Gubernatura y entonces el PRD "considere" el posible apoyo a la señora candidata. Esta, según ellos, sería una salida decorosa.
Yo digo que no hay en esto el menor decoro. El mal ya está hecho. La falta de equidad en la campaña no surgiría de hoy en adelante; surgió en el momento mismo en el que ella, en su calidad de esposa del Gobernador, estuvo en condiciones de hacer una campaña soterrada y de adquirir una visibilidad que nadie en Tlaxcala, salvo su marido, podía tener. En el caso de la señora de Sánchez Anaya, como en el de la señora Sahagún, la democracia se vicia de origen. Si yo fuera ella (posibilidad remota), me dirigiría a los tlaxcaltecas y les diría: tengo el legítimo deseo y el derecho legal de ser su Gobernadora, pero tengo el deseo todavía más alto de ver por la tranquilidad y la equidad de mi país y de mi estado; por tal motivo y para evitar todo tipo de suspicacias, pospongo por seis años mi intención de ser candidata y ofrezco emplear este tiempo en escucharlos a ustedes los ciudadanos y a saber de sus necesidades. Sería una verdadera shulada que ella tuviera un gesto así de cívico y así de elegante. Como a todos consta, los políticos tienen la pésima costumbre de no pelarme. Creo que esta maldición no se suspenderá en este caso.
Y así Gelacio y yo nos vamos a quedar nomás milando, pero insisto: la culpa no es de los tlaxcaltecas.
¿Le doy un trapazo?
Dicen que así le dijo don Vicente a doña Marta y dicen que, acto seguido y en pleno Grito, la agarró a banderazos. Nomás pestañeaba la poishita.
¿Qué tal durmió? CCCLXXII
Yo dormí pésimo. Ustedes, los de la justicia, no.
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20 de septirmbre del 2004Sopa de puente
Cada mochuelo a su olivo, dicen en España; cada chango a su mecate, decimos en México. Dígase como se diga, lo importante es que las dispersas tribus nahuatlacas retornen a su lugar de origen y se pongan a trabajar. Entiendo que conminaciones como esta última no deben decirse en México de modo tan abrupto, porque al tenochca medio no es difícil que se le quiebre la bilis y le venga la hipoglucemia, el temblorcito en el párpado y la hiperventilación. Sorri. Está por terminarse el 2004 y ya no es correcto diferir más nuestro ímpetu laboral. ¿Les parece bien que trabajemos durísimo en octubre y ya, en cuanto lleguen los muertos, vayamos aflojando para no herniarnos? Imbuidos en este espíritu e iluminados por el recuerdo de don Adolfo Ruiz Cortines, hermanas y hermanos, yo os digo: ¡México, al trabajo fecundo y creador!
La multitud de pontífices viene de regreso. La astrosa grey incluye a varios amigos míos y a un buen número de los legisladores y personajes que tendrían que haber estado en el hipnógeno Informe de Gobierno de López Obrador, pero que, con su ya proverbial irresponsabilidad, prefirieron irse a Tepetongo o a las grutas de García. En cambio acá su Charro Negro no salió ni a la puerta, pero tampoco recibió invitación para esta ceremonia que, según las crónicas, salió bastante rupestre. Sólo en una comunidad que ha vivido tantos siglos adormilada se puede entender y aceptar que el que cobra por gobernarla le rinda a los gobernados un informe que cínicamente omita y dé por no sucedido un enorme escándalo político y financiero: no existieron los videos, no existió el trasiego de dólares y Bejarano, Ponce, Ahumada son meros ectoplasmas con menos entidad que Gasparín. Les digo. Pero vuelvo a mi punto: el gobernante puede hacerse uei de este modo tan palmario, empero lo realmente escandaloso es que los gobernados se queden tan tranquilos frente a este desafuero que nos aplica AMLO. Así un informe de labores, una enumeración y una evaluación de resultados, rendición de cuentas y tareas por venir, terminó convirtiéndose en la cansina acumulación de lugares comunes, colmilladas y capotazos políticos que tienen que ver con la promoción a futuro del señor AMLO, pero que carecen enteramente de relevancia para evaluar el buen o mal gobierno de una ciudad.
Así estuvieron las cosas: pura batea de mondongo. Se salvan (es un decir) algunas joyas verbales como la expelida por la pepenadora priista Norma Gutiérrez quien, según nota de R. Zamarripa, sin trepidación alguna hizo una cita de "Max Güegüer" (novelista rumano, autor de "La Güeras Guangas" Ed. Güena Prensa ); o la comprometedora afirmación de Sherlock Bátiz quien dijo que estaba satisfecho con lo logrado, aunque reconocía que todavía quedaban tareas pendientes (en todo el mula mundo cualquier mula político puede sin mula compromiso hacer esta mula declaración).
Hacia el final, el arrullador rollo del Rayo tornóse intenso, tropical y vibrante, porque lo crean o no, volvió al asunto del desafuero. Ya saben: que es una conspiración... que me ganen en las urnas... que el pueblo no se merece esto... En verdad, siento que estoy viendo por enésima vez "Nosotros los Pobres". Nos va a rendir por cansancio. Tal como vamos, no está lejano el día en el que todos pidamos a gritos que no le quiten el fuero y que deje de estar fregando.
Mientras tanto, ¡ojo!, los medios lentamente reorientan sus antenas. Hace un rato, me hablaron para saber si aceptaría una entrevista acerca de quién podría sustituir a AMLO como candidato del PRD. Hubiera sido interesante platicar sobre el punto. Lo malo es que esto era para Canal 40 y yo no trabajo para bandidos.
Personaje de la semana: Borola Ramírez de Sánchez Anaya (mañana nos explayaremos sobre este prodigioso camote producido por el gótico tlaxcalteca). Tarea para la próxima semana: trabajar. Conste. En eso quedamos.
¿Qué tal durmió? CCCLXXI
He estado pensando. Resulta que un seráfico personaje me escribió todo escandalizado para preguntarme ¿cómo me atrevía yo a decir que los feminicidios en Juárez iban en aumento? Después de pensarlo, digo lo siguiente: cada muerta que aparece implica un aumento y por eso me atrevo a afirmarlo. Siga durmiendo.
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17 de septirmbre del 2004De nada
Viernes pontificio, día blanco, todos en el agua, nadie lee, escribo de balde, maldita sea (lo iba a poner entre admiraciones, pero me da flojera). Hay algo peor: todo esto será leído (si es que alguien lo lee) el viernes 17, pero yo, en calidad de sanguijuela atropellada, lo estoy escribiendo el jueves 16. Diría Chava Flores: no es justu. La jornada del Grito estuvo durísima. Ese día trabajé intensamente durante las horas diurnas; mientras tanto, los guandajos de mis amigos me hablaban para despedirse porque ya se iban de puente. Aquí permítanme señalar uno de los aspectos más ingratos del protocolo mexicano: es el que consiste en emplear con humillantes fines una expresión aparentemente gentil y bondadosa como es "¿no se te ofrece nada?" y así el que nos pregunta ¿no se te ofrece nada de Acapulco?, ni en su sueño más guajiro está esperando que le contestemos que nos traiga una tonina o algún paquete de esos letales tamarindos que corroen la lengua, destapan caños y disuelven hasta manifestaciones. No. Lo único que quiere es guisarnos en el fuego lento de la envidia porque el muy desgraciado se va a Acapulco, mientras uno se tiene que quedar acá correteando la chuleta y marcando a presión a López Obrador (que conste: no me invitó a su Informe y yo nada más voy a donde me invitan, a donde no, no). Así pues, todos se largaron menos el heroico personal que labora en estas babilónicas oficinas. Otra cosa: además del intenso trabajo, tuve que encajar el brutal gancho al hígado que me asestaron los Pumas (vuelvo a preguntar: ¿para qué contrataron a Agustín Delgado cuya movilidad es muy similar a la de un ropero del Siglo 17?). Jamás imaginé que alguna vez tuviera que ponerme de parte de Cuauhtémoc Blanco, pero ni él ni nadie merecen tanto improperio y tanta sandez como las que le dedicaron los supuestamente redimidos porristas pumas. No negaré que C. Blanco es más bien plomito, pero en este caso cerró la boca de sus detractores a base de excelente futbol y no digo más porque siento que de nuevo la bilis me nubla la mirada.
Y llegó la noche del 15 y me fui a seguir trabajando en acreditado centro de nocturna diversión. Presentamos un espectáculo de música, poesía y plática mexicanas que, no es por nada, pero nos salió muy logradito. En cierto momento, interrumpimos el jelengue, bajamos una pantalla y todos nos pusimos a presenciar la Ceremonia del Grito. Siempre me gusta y siempre la disfruto, pero en esta ocasión no fui particularmente feliz. Desde su toma de posesión, percibo que Don Vicente Fox tiende a confundir la antisolemnidad con la falta de compostura. Si nuestro Presidente viene a lo que viene por ese hermoso pasillo de Palacio Nacional y lo está esperando la marcial escolta de nuestra bandera, no puede (no debería) avanzar chacualoteando a diestra y siniestra cual si fuera Miss México por la pasarela. Y claro, por andar en la guáguara, ya se iba a arrancar al balcón sin bandera (si le están dando algún chocho a Don Chente, suspéndanlo; si no le están dando nada, dénselo). Por si esto no bastara, la crónica corrió en parte a cargo de una mujer cuyo nombre ignoro y pretendo seguir ignorando, pero que no tenía la más mula idea de nada y que se atrevió a enriquecer nuestro idioma con la sorprendente palabra "veinticuatroeavo", para luego decir que Doña Marta lucía un "huipil estilizado" que puede haber sido bonito o no, pero que no era huipil ni a mentadas de madre. Desde el balcón y durante el Grito, la multitud del Zócalo se percibía inquieta, desatenta y carente de unanimidad. Ya esta mañana de jueves la prensa me mostró esos islotes perredistas (o lopezobradoristas que, según vamos entendiendo, no son términos equivalentes) que, en un alarde de originalidad, exigían que no privaran del fuero a su muñeco de sololoy. ¡Viva la unidad!, gritaba Don Vicente; ¡Viva!, respondía la muchedumbre y seguían mentándose la madre. De veras que somos...
Hoy es 16. El día ha transcurrido sereno y disfrutable y muy poco propicio para el trabajo. Espero que el América no me amargue el post-grito. Hay mucho en juego. Voy terminando porque mañana (hoy) es viernes: HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? CCCLXX
Me queda claro (diría Sarmiento) que el hatajo de ineptos y de pillos que supuestamente "administra justicia" en Chihuahua duerme con o sin mi permiso. Entendido.
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16 de septirmbre del 2004Y sin embargo, la patria
Sin hacer puente, escribo estos renglones en pleno 15 de septiembre. Me encanta ser mexicano, pero si no me encantara igualmente seguiría siendo mexicano, aunque imagino que lo sería de muy mal modo: rencoroso, envidioso, pleitero, moridor y haragán. Creo que éste es un punto interesante. Mitoteros y sácaletiras como somos, nos encanta afirmar nuestra condición de mexicanos como si ésta fuera una decisión heroica que acabamos de tomar después de haber contemplado la posibilidad de ser afganos o monegascos. A todos estos seres desorbitados procedo a informarles que, con o sin papeles que así lo acrediten, la mexicanidad es irrenunciable. Ser mexicano es un vocabulario, un modo especial de entonar el español, una oscilación permanente entre el tremendismo y la chacota, una urgencia de andarnos sobando a todas horas, un apetito permanente de colores y de formas extravagantes, una incontenible y rica pancita que se nos hace a los señores, un pobrerío inmenso, una vida que se cumple entre el albur y la exquisitez (entre Chava Flores y Carlos Pellicer), un extraño e incompartible gusto por comer ¡jícamas con limón y chile piquín!, una insuperable actitud de sospecha y reserva frente a la ciencia, el trabajo, la puntualidad, la autoridad y el ahorro, un sabroso modo de sufrir, una reconocida capacidad para que nos gane la risa en los momentos menos adecuados, la muerte, las flores y el canto. Los mexicanos.
Todo esto ni se escoge, ni se decide; es un mandato genético que luego se apuntala y ejercita en la fragorosa y enmueganada vida familiar y se duplica y fortalece en la vida social de nuestras etnias. Intento imaginarme a mi primo El Chilaquil diciendo que es escocés. Con verlo y oírlo 30 segundos podemos prescindir de su pasaporte, credencial de elector y CURP; es y será azteca hasta el puro tuétano. Entonces, lectora lector querido, no pongamos cara de Juan Escutia cada vez que afirmamos que somos de aquí; como ya dije, lo somos de modo irrenunciable y está muy bien que así sea. Piénsenlo y verán que por aquí andan una de las claves y una de las razones de nuestra Independencia. Somos como somos y al ser como somos, al resto de las naciones le provocamos un explicable terror (favor de leer a Huntington empavorecido por el incontenible avance de nuestros recios y morenos espermatozoides), una desconfianza inmensa (ya comenzó el concierto de las naciones y los mexicanos no llegan) y una urgencia de poner una higiénica distancia entre ellos y el nixtamal. Es decir, no somos independientes porque nuestras riquezas y nuestros mercados no sean codiciados (de esto se apropian un día y el otro también); nos mantenemos independientes porque nosotros somos como somos. Ya sé que todos los días se alza la autorizada voz de algún redentor de la raza que nos regaña porque somos un desmadre; pero ese redentor y nosotros hemos de pensar que si nos volvemos calvinistas, ahorrativos y ordenados, al día siguiente, Texas nos convierte en protectorado, o San Diego nos hace suburbio. Perderemos el chiste, el ánima y el estilo.
Con tal motivo, el clan que me honro en encabezar en calidad de líder histórico y alteza serenísima ha decidido dar el grito, aplaudirle al Presidente (un día al año, no sean mulas) y entonar bellas músicas mexicanas. Quiero enfatizar que entre éstas no se halla el Himno Nacional. Lo abomino desde que vi las primeras luces. La música es chambona y la letra, como ya observó mi maestro Antonio Alatorre, es artificiosa, ripiosa, resistente a la memoria, ininteligible para el 99 por ciento de los mexicanos y muy propia de un pésimo poeta justamente olvidado. Ya lo dije y ya me descansó el alma. Mis verdaderos himnos son La Zandunga, el Huapango de Moncayo, El Sauce y La Palma o "Tierra Mestiza" de Gerardo Taméz. El Himno me cae gordísimo, pero no estoy dispuesto a morir o a matar por una verdad y un gusto tan subjetivos. Lo importante es que aquí seguimos, paisanas y paisanos. Vengan a mis brazos. Y sin embargo, la patria.
Monsivaisiana
Don Carlos Monsiváis, lleno de gracia, me acaba de notificar que el dios del juego ya no es Birján. Ahora es Birhank.
¿Qué tal durmió? CCCLXIX
¿Y quién dará el grito por las mujeres asesinadas en Juárez?, ¿lo hará Don Patricio, o lo hará "El Chito" su indescriptible ex-Procurador?, ¿acaso lo hará algún ex-Gobernador con ínfulas presidenciables?
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15 de septirmbre del 2004La sociedad pontificada
Me refiero, ya lo habrán imaginado, a la sociedad mexicana y a su excepcional talento para edificar puentes. Creo que es un buen momento para abordar el tema; esta semana los mexicanos han decidido honrar a los héroes que nos dieron patria, mediante la edificación de audaces puentes calendáricos que dejan al Golden Gate en calidad de vado pueblerino.
Los artífices más temerarios comenzaron la construcción de su obra a partir del día del Informe. Con aire de estar emitiendo una sólida verdad científica afirmaron: "septiembre es un mes muerto" y dicho esto, no se ha vuelto a saber de ellos. Constructores menos ambiciosos hicieron un notable esfuerzo y trabajaron medio día el viernes pasado, luego comenzó el puente. Pontífices más modestos desaparecieron del universo laboral el lunes pasado y probablemente reaparecerán el próximo lunes. Viene luego un amplio sector de edificadores carentes de audacia e imaginación cuyo modesto puente comenzará apenas hoy miércoles por la tarde. Sea del tamaño que fuere, el tendido de este puente septembrino ha resultado particularmente arduo. En el imaginario mexicano hay un vínculo casi indisoluble entre la deserción laboral y la inmediata urgencia de estar echadote en una playa bebiendo cerveza y escrutando bikinudas. En ausencia de este segundo elemento, nos viene el extravío espiritual. Si entendemos esto, entenderemos el profundo daño moral que nos han hecho Iván en el Caribe y Javier en el Pacífico. No hay para dónde hacerse y los aztecas han tenido que tomar medidas tan desesperadas como arrancar a visitar las pinacotecas de Cuautla, o a disfrutar el trazado urbanístico de Chilpancingo, o la pintura mural de Ciudad Mante. Serán puentes, pero no serán puentes felices.
Yo también me propongo hacer un puente, pero el mío será de índole anímica. Me asomo al mundo y me encuentro con el miedo, el horror, el hambre, la muerte de gente cercana y querida, la crueldad, la creciente estulticia, el ruido y el absurdo. Si me asomo a mi mundo interior, el panorama no mejora mucho. Sin embargo, no hay nada que un buen puente no pueda superar. Lo voy a tender de la alegría a la serenidad y espero hacerlo bien. De hecho, ya estoy en obra y, en la mejor tradición mexicana, lo declaro formalmente inaugurado aunque todavía falten detallitos. Me estoy esmerando en darle solidez de modo que, por lo menos lo que resta del año, resista las aguas turbulentas y los azotes interiores. Es posible que haya sido Buffon el que dijo: cuando no haya otra razón, aunque sea por elegancia hay que ser feliz.
No puedo terminar esta veloz meditación en torno a los puentes, sin rendirle un justo homenaje a nuestro pontífice máximo: Vicente Fox. Si tal como se lo hizo saber a la reportera del New York Times, Ginger Thompson, nuestro Presidente ya dio por terminadas sus labores y sólo espera con ansia el relevo de su sucesor; si esto es así, estamos frente a un verdadero megapuente 2004-2006. Con ése sí nos matan el gallo a todos los mexicanos incluyendo a los más fodongos y abúlicos que nuestra historia haya conocido. ¡Qué bruto!
El oneroso dueto
Infinitamente más lesivos y costosos para el País que Iván y Javier, han sido Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador. Ya nos cansa su permanente pugna y su anacrónica terquedad de re-presentar en otro tiempo y en otro espacio que nada tienen que ver con los originales, el conflicto entre Maximiliano y Benito Juárez. Todo es enormemente ridículo: que no me invitó... que yo llamo a la concordia... es que me está armando un golpe de Estado... que no traigo pleito con nadie... que me saludó muy feo... que así saludo yo ¡ya chole! Dan ganas de cambiarle de canal, pero no hay otro canal (puro Animal Planet). Fíjense en lo que voy a decir: Viruta y Capulina eran más chistosos. Si se tratara de un pleito privado y personal de ésos de "nos vemos a la salida", allá ellos; pero en este caso resulta que con su animosidad y falta de diálogo y cordialidad se están cargando al País. Hagan de cuenta que se mandaran solos. ¡Trabajan para nosotros! y no les pagamos por patearse. No sé si lo sepan, pero hasta el momento han trabajado arduamente para Roberto Madrazo. Los mexicanos: nomás mirando.
¿Qué tal durmió? CCCLXVIII
Estoy de puente. Sigan durmiendo.
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14 de septirmbre del 2004El tamaño de la ira
Se han juntado muchas cosas: hace un mes vi la película de Michael Moore sobre el 11 de septiembre, vino luego la matanza de escolares en el colegio de Beslán, a raíz de esto leí un inteligente artículo de Ricardo Guerra C. y la serie de reflexiones que con sagacidad y conocimiento escribió José M. Pérez Gay en La Jornada con el título de "El Cáucaso en Llamas"; leí también "Contra Bush" de Carlos Fuentes cuya excelente prosa traza un fino retrato del impresentable texano. Por fin llegó el doblemente lamentable aniversario del 11 de septiembre que es una fecha que nos obliga a voltear y mirar rumbo a Santiago de Chile y rumbo a Nueva York. Todo esto se me ha ido sedimentando en la conciencia y me tiene, hoy 13 de septiembre, en un estado de franco malestar.
Ni siquiera es algo que se alivie maldiciendo a Bush o a Putin, o a tal o cual sistema, ideología o proyecto imperial. Es algo que viene de antes. Es algo que tiene que ver con la naturaleza y la condición humanas. ¿A qué horas comenzamos a acumular el odio?, ¿en qué momento decidimos que unos eran superiores a otros?, ¿cuándo nos concedimos permiso para explotar, para atropellar, para humillar?, ¿a lo largo de cuántos siglos hemos ido destilando el producto de los veneros del odio hasta obtener los actuales y refinadísimos productos? Supongo que no alcanzaría toda una vida para responder estas preguntas que, sin embargo, son insoslayables. Siempre es más tranquilizante imaginar que los malos son unos cuantos y están afuera; pero esto no alcanza a explicar el profundo estado de desgracia en el que se encuentra hoy el mundo. África que lenta e irremisiblemente muere de hambre y de abandono, los millones de humillados y ofendidos de la Tierra, los miles y miles de víctimas inocentes que cada día inmolamos, la incontenible destrucción de nuestro planeta, de sus bosques, sus aguas, sus garzas, su cielo y sus flores; todo esto nos habla de un odio y de una maldad que no están afuera, o que no solamente están afuera. Un talamontes, un genocida, un narcotraficante, un político corrupto, un tratante de blancas, un malvado, un ser indigno, todos han nacido de hombre y de mujer y todos son partículas ínfimas, perecibles, sustituibles de ese aluvión inmenso que es el género humano. Los malvados más terribles tienen algún parentesco con nosotros. Hay, por ejemplo, un conjunto formado por millones de seres humanos -seguramente buenos, cumplidos, laboriosos- que llevó a Hitler al poder y que hoy se dispone a reelegir a Bush, o a proteger a Pinochet, o a entronizar a Madrazo. Es por esto que ya no me conforta la idea de odiar a los villanos; ya ni siquiera creo que la historia esté protagonizada por héroes y villanos. El tamaño del odio es inmenso y los confines de la maldad son vastísimos. Creo que todo aquel que anuncia que no quiere verse involucrado, o que tal asunto no le concierne, o que solicita que a él lo dejen en paz, o que ya se conforma con arreglar sus propios problemas, o con procurarse algo de felicidad personal, o que afirma que él ya cumplió; ya está, lo sepa o no, implicado en la trama del odio y en la estrategia de la maldad. Son (somos) los tontos útiles que desde los comienzos de la historia hemos ido creando por omisión, por falta de lucidez, por flojera moral, el espacio para que el odio medrara y para que hoy el hambre nos gane día a día, los niños mueran y los árboles caigan. Si algo de lucidez tuviéramos, sería el momento de reunirnos todos y hacer un profundo examen de conciencia.
Mientras escribo esto, ya ha llegado a Estados Unidos el muerto número 1000 de los muchachos que enviaron a Iraq a buscar esas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.
Semana de tres días
Acá el paterfamilas metidísimo en sus cavilaciones. Venturosamente el Bucles anda en otra sintonía. Hoy lunes despertó pleno de vitalidad y optimismo: ¡tres días de clase y a la goma! Para que vean que también la dicha no tan sólo tiene fueros, sino que hace puentes.
¿Qué tal durmió? CCCLXVII
Según los resultados de la encuesta mundial de valores, en México ha habido en 20 años un notable progreso en la aceptación de la igualdad entre hombre y mujer. Esto no incluye a los impunes asesinos de mujeres, ni a las autoridades que los han cobijado durante 10 años.
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13 de septirmbre del 2004Mujeres en expansión
Comienzo a entender que mis estudios acerca de las creencias, valores y actitudes de la mujer post-moderna hacen de mí un visionario y un pionero. Todo pionero está en constante riesgo de martirio. No quiero pecar de soberbio, pero soy el Luis Pasteur, el Galileo Montijo de los estudios feministas. Sin ir más lejos, ahí tienen mis recientes reflexiones en torno a la conflictiva relación entre la mujer de hoy y la acumulación calórica. Las amenazas y malos modos que he tenido que resistir no son para ser contados; baste con decir que me han obligado a hacer una pausa que refresca en favor de la paz doméstica y de mi integridad física. En lo que no puedo hacer pausa es en mi defensa del inalienable derecho que tenemos los machines a la equidad. Es por esto que hoy me ocupo de las cuestiones referentes al cada vez más amenazado espacio masculino.
Desde hace varios años me habitaba la sensación de que las cosas estaban mal y que empeoraban día a día. La plena constancia visual la tuve en mi reciente viaje a Madrid. Acabábamos de llegar al hotel y la Jaguara, no obstante que se encontraba en un cierto ánimo crepuscular, se dio a la tarea de deshacer maletas mientras yo apoyaba esta tarea desde mi cama. Llegado el momento, decidí colaborar de manera más activa y tomé mi cepillo de dientes y mi rastrillo de rasurar para ponerlos en su lugar. ¿Cuál lugar? Lo pueden creer o no, pero en el amplio lavabo del baño había una variedad tan exuberante de pomos, pomitos, aerosoles, cremas hidratantes, removedores de pergamino, planchadoras de pelo, pistolas secadoras, tubos de labios, pinturas de uñas, afeites y aromadas esencias, que no quedaba espacio para colocar un timbre postal. Caí en profunda estupefacción; no sabía ni qué decir ni cómo reaccionar. Ahí estaba yo hecho un baboso con mi rastrillo y mi cepillito con el rostro pasmado y los ojos ligeramente bizcos (la exacta cara que pone Bush cuando quiere mostrarse intenso). En esos segundos entendí que somos víctimas de una injusticia enorme. Cada vez hay menos lugar para el sector masculino en el mundo. A partir de que la mujer renunció al corsé, ha comenzado a derramarse por el mundo y a ocupar cuanto espacio disponible va encontrando. Si no me creen, revisen por favor los armarios y alacenas de su casa. Si bien les va, el 80 por ciento estará ocupado por garras, tiliches y adminículos femeninos. Con tal de crear conciencia, estoy dispuesto a conducir visitas guiadas por el vestidor de mi residencia. Es un testimonio estremecedor. Hay un metro cúbico donde yo acumulo mis sobrios ropajes. El resto es como un Outlet de vestimentas y accesorios femeninos. Tenemos sección de novedades, saldos, tallas extragrandes y petite. Los chunches mujeriles terminarán ahogándonos.
Ya con esta recién adquirida conciencia de la amenaza, paseo por mi hogar y recuerdo que alguna vez tuvimos repisas inmensas para ir lentamente atesorando recuerdos de la vida en común o, más simplemente, colocar cosas de modo provisional. Tales espacios ya no existen. Yo no entiendo muy bien la obsesión de las mujeres por las fotografías, pero la tienen en grado cada vez más patológico. En mi hogar hay por lo menos quince mil marquitos y marcotes que día y noche alegran mi vida con las imágenes de la Jaguara en todas sus edades y acompañada de unos personajes que bien podrían estar en la fluctuante lista que tiene Sherlock Bátiz de los delincuentes más buscados. No se burlen, compañeros, tenemos que hacer algo. El expansionismo va en aumento. Mi camota ya fue ocupada por una montaña de cojines orientales que, según la Jaguara, "se ven preciosos"; lo de menos es que no se pueda uno acostar. Mi último reducto era el búnker. Llego la otra tarde y me dispongo a meditar en soledad. Imposible. En el búnker hay diez mujeres de Mexicali. ¿Qué será de nosotros?
¿Qué tal durmió? CCCLXVI
Es una ingrata tarea explicar y justificar lo que uno jamás dijo. Por ejemplo, en esta sección yo no me dedico a satanizar y a desprestigiar a Ciudad Juárez. Eso lo hacen los asesinos impunes, los policías corruptos y los gobernantes ineptos. Yo no he dicho que los feminicidios en Juárez han ido en aumento. Lo que aumenta es el malestar ante la impunidad. Jamás me he propuesto calumniar a Patricio Martínez. Lo calumniaría si dijera que él o su ex Procurador lo hicieron bien.
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10 de septirmbre del 2004Miss Bacon contraataca
No es que me arrepienta de haber regresado, pero el recibimiento que me ha dado mi patria ha sido francamente hostil. Me bastaron dos semanas de ausencia para archivar en el sótano de la memoria lo bronca que es la vida en la Ciudad de México. La realidad me la ha recordado abruptamente. Y es que no es normal ni humano invertir más de 40 minutos en recorrer ocho cuadras. ¿Vieron las imágenes del poco estético retorno de la sonda solar que acabó incrustándose en el desierto de Utah?, hagan de cuenta que hubieran aventado una telera desde la Torre Latinoamericana. 260 millones de dólares y tres años de esfuerzos desaparecieron en el desértico hoyote. Los "técnicos" (sospecho que son familiares del Pulpo que emigraron) nomás se asomaban a la orilla del cráter, movían la cabeza y en su rostro ya se alcanzaba a leer el cese fulminante (¡Utah!). Bueno, pues llevo ya varias horas sintiendo que yo reingresé a la atmósfera azteca con un estilo muy similar al de la sonda. No se me abrieron los paracaídas.
Regresé inflamado de orgullo Puma, trabajo arduamente durante el día, me la rifo con la vialidad capitalina, al llegar la noche sintonizo mi televisor y me dispongo a ver una exhibición más del equipo verdugo de los merengues (esto de "verdugo de los merengues" es una expresión intensamente idiota, pero así me salió). Al medio tiempo, los Pumas ganaban fácilmente 2-0; al final del juego, perdieron 3-2. Postrado en mi lecho, yo gemía mientras la Jaguara se ponía cremitas limpiadoras. La frivolidad femenina es abismal (la sonda seguía cayendo). El sueño me sorprendió en mitad de esta amargura y mientras releía, a cuarenta años de distancia, "De Perfil" de José Agustín.
Al despertar, la hostilidad seguía presente. El día afriolentado y nuboso era una abierta invitación a persistir en el lecho. No lo hice porque recibí un artero ataque de la Jaguara que, cual si fuera yo can vial (perro callejero) me agarró a periodicazos mientras prorrumpía en destemplados gritos: ¿te dije o no te dije que ya no me dijeras como me dices?; mira, Germán: no es broma, tú me vuelves a decir como me dices y a ver con quién duermes. Yo puse cara de arrepentimiento extremo, pero en mi fuero interno me dije: esto abre un océano de posibilidades; alguien habrá que quiera dormir conmigo. ¿Me oíste? Sí. ¿Y por qué no me respondes? Es que se me cae la cara de vergüenza. ¡Hazte! (esta mexicanísima expresión es maravillosa). Si no me hago. Mira, lo que quiero es que te quede claro que tú me vuelves a decir como te ha dado por decirme y vamos a tener un problema; te lo digo en serio. Ya entendí y pasando a otra cosa, ¿ya vas a comenzar tu dieta? Aquí fue donde se formó el cráter: ¡no estoy gorda!, para tu información, en Madrid apenas subí un kilo (mientras decía esto, los pelos se le erizaban como Gorgona). Es lo que yo decía, sería absurdo que te pusieras a dieta en este momento en que has alcanzado la perfección griega. Yo tengo mucho que hacer; quedas advertido. Dicho esto, Miss Bacon abandonó el recinto y yo me he puesto a redactar esta denuncia de la violencia intrafamiliar que padezco y de la coacción que experimento sobre mi libertad de expresión.
Don Mariano Azuela
Aquí le he aventado caballería con vehemencia y quizá con cierta irreflexión. Regreso de Madrid y me encuentro con un amable y salutífero mensaje que él me envía y con la declaración obviamente dirigida a AMLO de que ya deje de estar pasteleando a la legalidad, que la respete y que a ella se atenga. Mientras tanto, López Obrador sigue apretando la clavija y ahora habla de "Golpe de Estado". Supongo que en un mes hablará de guerra mundial. AMLO: ¡que te estés!
Volvamos a lo básico
Hoy toca (y si toca con tocino es más rico).
¿Qué tal durmió? CCCLXV
365 veces hemos llamado y nadie despierta. Seguiremos.
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9 de septirmbre del 2004La vuelta del charro negro
Mexicanas y mexicanos: ya me he reintegrado físicamente a la patria de la que espiritualmente jamás me alejé. Por lo mismo, con eeemoción revolucionaria, con iiindeclinable voluntad de servicio, les digo a todas y a todos: ¡quihubo!, ¿qué ondiux? Cuando me fui a España a cumplir una delicada y estratégica tarea de apoyo deportivo que fue coronada por el mejor de los éxitos, mis conciudadanos estaban como acalambrados, como encuevados, como sacatones. Regreso y los encuentro igual. El aeropuerto sigue convertido en una especie de plazuela iraquí, el enjambre de maleteros cae sobre los cansados viajeros y el espacio para cargar y descargar pasaje produce todo tipo de rijosos hacinamientos. Cuando logramos ingresar al automóvil, el Bucles ya es un ostión putrefacto, la Tocinitos hace unos bizcos muy alarmantes y yo sólo quiero hablar a los periódicos para dictar mi esquela funeraria. Prendo el radio y lo primero que escucho es un estúpido anuncio que proclama las infinitas bondades del Poder Legislativo y las hercúleas tareas que se imponen nuestros diputados y senadores por nuestro bien y sólo por nuestro bien. Postrado y todo, comienzo a experimentar ebullición biliar. No les diré que he estado en todo el mundo, pero conozco una buena porción de él y en ninguna parte he visto o escuchado que el Gobierno publicite o se ufane por haber cumplido estrictamente con ese deber por el que devenga un salario que todos pagamos. ¡Oh, maravilla!, la Secretaría de Educación educa, la Secretaría de Comunicaciones comunica, la Secretaría de la Reforma Agraria ya se volvió un desmadre y, ¡oh, prodigio de prodigios!: los legisladores legislan. Para eso están, para eso cobran y para eso los elegimos. Pero además, ni siquiera es cierto. Después de ver a nuestros tribunos representando "La Pulquería IV" el pasado 1 de septiembre, es una burla infame escuchar esos mensajes (que también pagamos nosotros) donde estos barbajanes metidos a legisladores nos hablan de lo maravillosos que son y de lo mucho que hacen por nosotros. Como decía renglones arriba: si fuera cierto, no habría por qué proclamarlo; pero resulta que además se trata fundamentalmente de puras mentiras. Como estamos tan inmersos en él, no nos damos cuenta de que vivimos en el más puro realismo mágico. Yo estoy seguro, por ejemplo, que en ningún periódico del mundo me voy a encontrar con un recuadro con foto adjunta que anuncie que Edilberto Múzquiz, joven profesionista de Tamazunchale, ya se puso a dieta para prevenir la maligna diabetes y que esto lo ha hecho guiado por los benéficos y preventivos consejos del sector salud. Pues esto lo acabo de ver en la prensa nacional y, ya se sabe, toda la nota viene rodeada de logos, águilas mochas y banderas que ondean.
Don Vicente Fox: usted que confesamente no pudo con el PRI, ni con el sindicalismo charro, ni con el corporativismo, ni con la impunidad, ni con la corrupción, ¿no podría, por lo menos, terminar de tajo con la ridícula costumbre de gastar cantidades inmensas de dinero en publicitar que nuestros empleados que fueron contratados precisamente para trabajar están trabajando? Entiendo que usted mismo quedaría lastimado por este acto de estricta racionalidad, pero piense en que significaría un ahorro realmente importante y que implicaría también el final de ese feo amasiato entre el poder y los medios, en particular, los medios electrónicos.
Acabo de regresar de España y me consta que los españoles se dan cuenta de que el gobierno funciona mediante un mecanismo muy sencillo: la cotidiana comprobación de que las cosas funcionan. Y ya.
Responsable del levantamiento
No, no fue Victoriano Huerta. Es Miguel Basáñez, un querido cuate especialista y pionero en encuestas y prospectiva. Es el rey del dato duro y es uno de los primeros mexicanos que decidió no fiarse del tanteómetro y del melatímetro y salió a investigar. Ahora es uno de los firmantes del estudio titulado "Human Beliefs & Values" (Ed. Siglo XXI) que se basa en la última encuesta mundial de valores. ¿En qué creemos y qué valuamos actualmente los humanos? El libro se presentará hoy, 9 de Sept., en el Auditorio BBVA (Montes Urales 620). Es un estudio muy importante. Aikir.
¿Qué tal durmió? CCCLXIV
Regreso y todos duermen.
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8 de septirmbre del 2004Exceso de equipaje
Me dispongo al regreso. Mi próxima colaboración ya estará firmada en la muy noble y leal Ciudad de AMLO. Para el Bucles es perentorio volver a la vida académica (a sus padres también les urge que regrese) y la Jaguara ya no ve la hora de someterse a una dieta salvaje. Según ella, está convertida en un cuino. Frente a esto, yo sigo dos líneas de argumentación: yo no noto ningún inflado perceptible en sus regiones de mayor interés turístico y yo, como ya es sabido, soy un vehemente partidario del modelo femenino Rubens y hasta del que es llamado Botero ligth. Mil veces una gordita feliz que una tilica neurótica.
Esto de la gordura femenina, según deduzco de las perpetuas quejumbres de la Jaguara y de las portadas de miles de libros y revistas, es un asunto de altísima prioridad. Las españolas se ocupan infatigablemente del tema. Claro que ellas lo hacen mientras se embodegan unos rollos inmensos de jamón de Jabugo y se zumban una copota de vino, para luego pedir los platos fuertes y los postres. Mientras se empacan todo esto, avisan que no entienden por qué ya no entran en su ropa y por qué siguen con el colesterol altísimo. Y ahora me salen, le dice una morsa a otra, con que la butifarra es un alimento pesao. Nada de lo aquí dicho es el caso de la Jaguara que es una mujer muy mesurada, pero que como todo aquel que visita España, gana un poco de peso, pero un mucho de alegría. Yo no veo para qué tomárselo tan a la tremenda. Yo también he ganado un par de kilos y no me tiro al piso. Además, yo tengo la ruda coartada de que acabo de dejar de fumar y esto "me cambia el metabolismo" según me dicen todas mis parientas de edad que no saben ni lo que están diciendo, que suponen que el metabolismo es algún aparato que traemos en nuestro más íntimo motor y que jamás han estudiado medicina ni nada parecido. Esto, lejos de restarle seguridad, las dota de un imbatible aplomo: "te cambia el metabolismo" y aquí me tienen: gordito, contento y con el metabolismo cambiado (fíjense que ahorita me echaría con estilo de Sarita Montiel, un voluptuoso cigarrillo. No lo voy a hacer, pero se me antoja).
Esto que ahora diré está especialmente dirigido al sector masculino. El hombre tiene que irse con mucho cuidado al externar cualquier opinión acerca de la apariencia exterior de una mujer y muy en especial acerca de su tonelaje. Aunque ellas digan que lo que quieren es una opinión completamente sincera, esto jamás será verdad. Para eso tienen el espejo. Ellas lo que están esperando es el elogio irrestricto e inmoderado. Si desean una vida serena y prolongada, jamás deben olvidar este principio del guayabazo permanente. Estén ellas como estén (el de "recién levantada te ves preciosa", es un éxito seguro) y pesen lo que pesen, nosotros debemos permanecer tranquilos y con el halago siempre a flor de labio. Esto, por supuesto, incluye las bromas. Si a un hombre se le acerca otro hombre y le dice: oye, mi buen, estás hecho un marrano, esto no nos afecta mayormente, pero jamás debe ser intentado con una mujer. Yo acabo de olvidar este principio básico y está a punto de costarme el matrimonio. Estaba yo quitadazo de la pena en mi cuarto de hotel esperando la llegada de mi cónyuge que hizo su entrada triunfal y me saludó sonriente y de buena manera. Ahí estuvo mi error. ¿Cómo estás, Tocinitos?, le dije por hacer un chistorete. El efecto fue demoledor. ¿Cómo me dijiste? Tocinitos, respondí ya con un hilo de voz mientras veía cómo le cambiaba el semblante, el color y hasta el metabolismo. Silencio largo. ¿Sí me veo muy gorda? No, era una broma. ¿Ya no te gusto? Claro que sí, a mí el tocino me encanta (en verdad que no escarmiento). No seas desgraciado. Tienes razón, fue una mala broma. Pero por algo la dijiste, ¿me ves muy gorda? Claro que no... así llevamos cinco días (y los que resten). Dice que ya no se quiere poner nada porque nada le queda. Dice esto, pide jamón serrano y experimenta un cierto consuelo. En fin, nos vemos en México.
¿Qué tal durmió? CCCLXIII
Es un error suponer que un funcionario incapaz, o corrupto, o idiota duerme mal. Duermen de maravilla.
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7 de septirmbre del 2004Espadas y mazapanes
Esto también podría haberse titulado mezquitas y catedrales. Trata de una visita a la ciudad de Toledo. A esto aquí en España le llaman "turismo de cercanías"; en México le decimos "voy a Cuernavaca". Llámese como se llame, no suelo practicarlo. Soy un alma pacífica, sedentaria y contemplativa, pero la Jaguara y su hiperquinético producto son implacables. Ahora tienen además una nueva coartada: caminar y respirar aire puro te van a servir mucho. Acerca de la caminata y tomando en cuenta los resultados obtenidos por México en la última Olimpiada, tengo mis dudas; con respecto a los beneficios de respirar, no tengo la menor duda; aunque no entiendo por qué y para qué ir a Toledo a respirar. El caso es que andaba por aquí mi amigo el Príncipe Valiente al volante de un inmenso y negro camionetón y él fue quien se ofreció a trasladarme a Toledo con todo y mis huestes. Como decimos en México: ya se me hizo feo decirle que no, de modo que abordamos la negra y poderosa nave y así, cinco aztecas y un ibérico avanzamos sobre la recia ciudad castellana. A dos o tres kilómetros de distancia, Toledo luce imponente y maciza.
Muchas cosas previeron los judíos, los árabes y los cristianos que convivieron en Toledo durante la baja Edad Media; pero nunca pensaron que llegarían a ser polo de atracción turística y como tal objeto de la invasión de japoneses, alemanes y mexicanos. Resultado: no hay dónde estacionarse, ni hay manera de circular con fluidez por la historiada ciudad. Cuando por fin encontramos sitio, los habitantes de la camioneta ya estábamos cual camarones hervidos y, además teníamos que enfrentar un peligroso brote de rebelión infantil que amenazaba con desconocer los poderes constituidos. El motivo del alzamiento de los xoloixcuintles eran las famosas espadas toledanas. Si ustedes ya fueron, sabrán de lo que les hablo; si no han ido y van a llevar a sus infantes, vayan preparados. En cualquier punto de Toledo donde ustedes se ubiquen, si pasean la mirada a la redonda, encontrarán por lo menos cinco tiendas de espadas de las más diversas formas y tamaños. No saben la que armó don Rodrigo Bucles del Vivar. Se emperró en que le compráramos un espadón más grande que él. La negativa de sus padres fue tajante. Su madre, nomás de imaginarse al Bucles blandiendo su espadón y avanzando sobre su abuela, sentía la muerte en tres volúmenes; a mí esto no me preocupaba tanto, pero nomás de pensar en cargar el fierrote a través del Atlántico y en buscarle lugar en nuestro domicilio de interés social, me sentí igualmente opuesto al proyecto. En verdad, no se pueden imaginar el megapancho toledano que montó el heredero. Mira, mijito, te compro unos mazapanes (en Toledo, junto a cada tienda de espadas hay una de mazapanes). ¡No quiero!, ¡no me gustan los mazapanes!, ¡quiero una espada! ¿Y si le das una sobredosis de valeriana?, le susurraba yo a la asediada madre. No me hizo caso y el rey Arturito Bucles fregó todo el día. Por cada tienda que pasábamos, había un insensato padre comprándole una espada a su niño y, por lo mismo, reactivando la rebelión del caballerito águila. Lloró, se tiró al piso, amenazó con abandonar la expedición o hacerse pipí en algún cuadro del Greco. Fregó de un hilo y luego entró en fase negociadora. Cada diez minutos se conformaba con cinco centímetros menos de espada. Entiendo que quien visita Toledo atesora recuerdos de la Catedral, del museo sefardí, de la casa del Greco, de las sinagogas, los vericuetos y muchas cosas más; yo sólo recuerdo la infinita negociación con mi vástago y la conclusión de ésta mediante la compra (sin autorización maternal) de una miniespada que le quedaría perfecta a Salinas si quisiera establecer su mesa redonda. Así concluyó nuestro "turismo de cercanías". Caminamos como pencos, respiramos mucho aire toledano y Osama bin Bucles estuvo a punto de ser desaforado por causa de una espada. Ahora el que está en entredicho soy yo. Yadibodo.
¿Qué tal durmió? CCCLXII
En Ciudad Juárez y en el país entero, cultivado en la impunidad, el feminicidio va en aumento. Como diría el gran Patricio Martínez: ellas tienen la culpa por llevar una doble vida.
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6 de septirmbre del 2004El yerto presente
Con muchísimo gusto me fumaría un cigarro. No lo voy a hacer. Me invade el desasosiego. Aquí en Madrid, junto con el desayuno nos traen el periódico El País. El número de este sábado 4 de septiembre es aterrador. En la primera plana se muestra en detalle el insensato horror de lo que ocurrió en la escuela rusa: los niños muertos, la confusión, los cadáveres, el hedor y el dolor. Una vez más he recordado las palabras de Carlos Castillo Peraza que hablaban de que el primer deber que tenemos es el de ahorrarle a nuestra comunidad y a nuestro propio ser el sufrimiento inútil y evitable. De esto me hablan las fotografías que estoy viendo: ¿por qué esas vidas rotas?, ¿quién y a nombre de qué se siente con derecho de aniquilarlas?
No entiendo. Ni siquiera me queda el consuelo de sentirme "bueno" al acongojarme frente a estas imágenes. Me acongojo y ya. Me invade la sospecha de que todo eso que llamábamos "civilización" se está yendo por el caño. Algo tenemos que hacer para impedir esta fuga cada vez más acelerada. Entre Putin, los chechenos, Bush, los islámicos, los orientales, los occidentales, los fundamentalistas de todos los colores están convirtiendo al planeta azul en un pestilente lote baldío. Y no hemos hablado del peor de los terrorismos: el hambre que asesina a millones de seres en todo el mundo. Hay que dar la batalla. Lo nuestro es resistir con buen ánimo, o diría Eliot, lo nuestro es intentar.
Si mueren los niños, se adelgaza el futuro; si se incendian los libros se empobrece el pasado. El periódico de este sábado mostraba en su contraportada el incendio de la Biblioteca de Weimar (que alguna vez estuvo al cuidado de Goethe) donde las llamas ya han devorado cerca de 30 mil obras, aunque varias de las más valiosas parecen estar a salvo. Se está enflacando el presente, le comento a la Jaguara. Sí, pero no compares, me dice mi rijosa compañera, una cosa son los libros quemados y otra cosa muy distinta los niños muertos; si fuera por salvar a un niño, yo quemaría los libros que hicieran falta. Pero los niños no se salvan quemando libros, respondo yo que no estoy en ánimo para estas enojosas discusiones. Ya sé que no, pero tú eres el que quiere igualar una cosa con la otra. Estás como trepanada, yo sólo dije que, aunque se trate de dos asuntos de muy distinta jerarquía, ambos empobrecen el presente puesto que lastiman al pasado y al futuro. Lo que pasa es que eres muy rollero. Amada mía: desde el descubrimiento del wolframio, nadie había hecho un hallazgo tan revolucionario como el que acabas de hacer. Odio que te burles. No es burla, es más: reconozco que comparto tu opinión: yo también, con tal de salvar los niños, quemaría libros, sobre todo los de ciertos autores cuyo nombre me reservo, pero que me caen más pesados que el mole negro.
Aquí terminó la charla. La Cibeles Charra fue por su criatura y arrancó con él rumbo a un parque de diversiones. Yo me he puesto a escribir, me siento con el alma destemplada, tengo ganas de echarme un cigarro (no lo voy a hacer) y comienzo a experimentar esa agridulce sensación que me suele invadir al término de los viajes. Estad preparados: otro poco y me veréis.
¡Por cierto!
Me invitó a comer nuestro Excmo. Embajador de México en España, don Gabriel Jiménez Remus. Es un buen tipo. En mi infancia había unas tiras cómicas, sin patrocinio de AMLO, que mostraban las aventuras de un afable perrillo llamado "Motita" (Droopy, en inglés). No voy a decir que nuestro Embajador es igualito, pero tampoco le es totalmente ajeno. Literalmente me recibió con los brazos abiertos y de inmediato nos trasladamos a un maravilloso restorán gallego donde nos pusimos morados de tanto comer mariscos y peces. La charla fue muy amena, repasamos de arriba a abajo la política nacional y quizá por el buen vino y la mejor comida, coincidimos en ver a México él con razonable optimismo y yo con activo y esperanzado pesimismo.
Por cierto, me pidió el Embajador que le hiciera llegar a mi amigo cuyo apodo si se pronunciara provocaría la caída de todos los gobiernos, una cariñosa y sonora mentada. Ya cumplí.
¿Qué tal durmió? CCCLXI
¿Habrá justicia en Juárez? Sobre eso no dijo nada Fox.
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3 de septirmbre del 2004¿Para eso les pagamos?
Nunca nos preguntan. De modo muy particular, no creo que esta vez ningún "representante popular" haya hecho ningún tipo de consulta para, por instrucción nuestra, hacer en San Lázaro las torpezas, groserías, bufonadas e imbecilidades que hicieron durante el Cuarto Informe de Gobierno de Vicente Fox. Toda la batahola me parece injustificable, antidemocrática y propia de bestias. Me gustaría saber quién de los legisladores rijosos hizo lo que hizo pensando maduramente en el bien de su País y cuántos de ellos actuaron porque tenían línea de su partido, o de alguno de sus lastimosos lidercillos, o porque simplemente son broza descerebrada.
Es una infinita vergüenza suponer que ese hato de bestias nos "representan" a nosotros y al País. México no es ese hatajo de mulas que no saben más que estorbar, que cobran mes a mes de nuestro dinero, que reciben prestaciones, prebendas, apoyos, sobresueldos, bonos, facilidades, exenciones y que a la hora de sacar adelante las leyes que necesita el País, de hacer bien su trabajo, de hablar por nosotros, se comportan como si estuvieran en la jaula de los simios.
En todo lo dicho, no debe leerse una defensa a ultranza de Vicente Fox o de su mandato. Sobre el asunto ya he opinado abundantemente. De lo que se trata es de establecer lo que es permisible cuando un desacuerdo público se da en el seno de una democracia. Tiempo de sobra tienen los legisladores para manifestar con ideas y argumentos sus disensos y sus consensos. En esto consisten su derecho y su obligación. Supuestamente, al ser nuestros representantes, llevan a las cámaras nuestra voz y nuestro punto de vista acerca de todo lo que sea de interés público. Para eso cobran y a eso deberían de limitarse. Nadie les paga por comportarse como lo hicieron en el reciente informe. Supongo que alguien habrá que opine que actuar así es legítimo. No lo es. Ningún bien se le hace a una democracia (ya olvídense de las personas) atropellando y lastimando a sus instituciones. Eso no tiene justificación posible.
De los "líderes obreros" tampoco hay muchas cosas buenas que decir. Son connotada carne de presidio y no deja de ser otro ridículo sainete el que ahora dicen representar a nombre de los "intereses legítimos" de sus agremiados que nunca les han importado ni mucho, ni poco. Los sindicatos pretendieron tomar San Lázaro y desquiciaron la ciudad, los legisladores ya están desquiciados y desde dentro tomaron el recinto. El único perdedor fue México que hoy comparece en la prensa internacional como un País habitado por monos maulladores.
Cosa extraña: Manlio Fabio Beltrones, pese a su inmensa autoridad moral, nada pudo hacer por devolverle un mínimo de pulcritud a esta ceremonia que, año con año, pone más en evidencia que ya no funciona, que ya dio de sí y que ya existen modos más eficientes y democráticos de informar a la sociedad acerca del estado que guardan los asuntos de Gobierno.
Al final también hay que decir algo acerca de Vicente Fox. La entrevista que le concedió a Ginger Thompson del "New York Times" es para sentarse a llorar a gritos. Se le percibe cansado, fastidiado, desilusionado. Reconoce que no pudo con la herencia maldita que le dejó el PRI y deja ver que nada le sorprendería que este partido regresara a Los Pinos en 2006. Don Vicente se aferra a sus logros "macroeconómicos" y de lo demás parece desentenderse. Todo este hastío que rezuma la entrevista lo llevó a Vicente Fox al herradero de San Lázaro.
Por todo y esto y aunque estoy a distancia, me parece importante declarar que con gran melancolía o con franco enojo, no me siento representado por ese Presidente, o los legisladores o esos líderes sindicales. Es de pena propia y ajena que digan hablar a nombre de México. A todos ellos les pregunto: ¿para eso les pagamos?.
Ya Lo Había Dicho
Lo confirmo. Si Fox hubiera querido en verdad dar una buena noticia, tendría que haber hablado del triunfo de los Pumas. No lo hizo y así le fue. Yo tengo otra noticia buenísima: HOY TOCA.
¿Qué Tal Durmió? CCCLX
En efecto. Fox se refirió a las muertas de Juárez, pero nada nuevo dijo. Con todo y "lucha frontal" el asunto sigue dormido.
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2 de septirmbre del 2004Los díaz azules (2)
Las trampas del tiempo: ahora sí se me atepachó la piña. Me tropecé con las siete horas de diferencia entre España y México y por poquito y me atropella el cronómetro. Durante lo que para mí era la mañana del martes, me trasladé sin mayores prisas al zoológico de Madrid que es uno de los mejores del mundo. Está situado en la llamada "Casa de Campo" que es una vasta extensión arbolada que alguna vez sirvió para que los Reyes mataran osos a madroñazos. Ahora es un enorme parque público. A él nos dirigimos mi amigo El Príncipe Valiente y los dos pequeños pumas recién adoctrinados. Salvo por el mula calor (34í), la visita fue expedita y grata. Casi los únicos animales visibles éramos los visitantes. Los animales cautivos se habían retirado a sus habitaciones, dejaron recado que no estaban visitables y así, por ejemplo, no pude saludar a las zuricatas que son unas bestezuelas que me caen francamente bien. Los únicos que estaban totalmente a la vista y de un humor excelente eran unos pingüinos seguramente drogadictos, pues en sus turbios ojos se leía la certeza de que ellos estaban en la Antártida, o en Alaska nadando con el Niño Verde y con Kahwagi.
Terminada la zoológica ronda, la expedición descubrió que por esos parajes no había taxis. Con ánimo firme trepamos a un camión de transporte urbano que, sin los lujos a los que nos tiene acostumbrados AMLO, resultó limpio, eficiente, puntual y cortés (todo nos copian). Llegamos al centro y la emprendimos rumbo a una excelente marisquería llamada "El Barril". Aquí me voy a detener para comentar algo acerca de la arruinada condición de Osama bin Bucles.
Los embelecos de doña Valeriana: La Jaguara decidió que Andrés no estaba "agarrando horario" y que dormía muy mal. No acababa de decidirlo cuando ya se había hecho presente en una botica madrileña. Ahí le presentó su caso al farmacéutico en turno que le asestó unos chochos naturistas muy suavecitos cuyo garantizado efecto era que la infancia durmiera divinamente y sin efectos secundarios, pues el único ingrediente activo era una mínima dosis de valeriana. Sin mayor dilación, la Jaguara le sorrajó a su heredero un comprimido. Andrés, al principio, se aceleró, luego azotó cual fardo y durmió 15 horas seguidas. Todo el martes así se la llevó. A ratitos se siente Calígula y a ratitos molusco. Con ese talante pendular fue al zoológico, al restorán y al partido. Sospecho que los pingüinos son adictos a la valeriana.
La situación se complica: Terminamos de comer con excelente ánimo. Yo navegué rumbo al hotel y a escribir mi artículo. Lo hice, lo terminé, vestí mis galas pumas y arranqué rumbo al Bernabeu. Me invadía la paz del deber cumplido. En la cancha, como ya sabrán ustedes nos cubrimos de gloria. (La biliosa prensa madrileña habla de un Madrid cansado y parchado que dejó ganar a un irrelevante equipo "centroamericano" ¡hijosdesú!). En pleno festejo (media noche en Madrid) tuve la relampagueante iluminación: en México son las seis de la tarde y están esperando la reseña que justifica este viaje. Chin. Tú sabes, lectora lector querido, lo que es tronchar en flor una pachanga. Galopé en friega huracanada, tomé la pluma y cerca de mis tres de la mañana envié a la patria noticias del imperio. Hecho esto, un sueño sin valeriana se apoderó de mí.
Y al día siguiente: O sea, hoy miércoles, aquí me tienen escribiendo estos recuerdos de un día fragoroso y feliz. Para ustedes son las cinco de la mañana y me imagino que Fox ya se levantó a buscar su banda presidencial que, sospecho, no ha planchado Doña Marta. En una hora, me iré a Toledo a dar la vuelta (mi visita más reciente fue en 1969). Hoy cumplo un mes exacto de no fumar y me siento pingüino sin su dosis de valeriana. Resistiré. El cielo sigue azul y mi cariño permanece firme.
¿Qué tal durmió? CCCLIX
Ya mañana sabré lo que Fox dijo al respecto de los feminicidios, si es que dijo algo.
ENVÍO
Para mi amigo xalapeño que, mar de por medio, comparte el fervor Puma.
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1 de septirmbre del 2004El trémulo Madrid
En esta Real Villa la vida no es fácil. En este sonoro cierre de verano, la meseta castellana es un comal enorme. Luna llena y sol llenísimo. Su Charro Negro organizó una variopinta armada puma (sin acarreados ni taxistas piratas) que se arrastra por Madrid entonando goyas cada vez menos entusiastas y más desfallecientes. La Jaguara es una reencarnación de la Corregidora de Querétaro y pretende imponernos organización y disciplina. Trae playeras y aditamentos pumas para todos. Con la colaboración de la Maga Vaga, amiga dilectísima, traemos también banderas de diversos tamaños. Yo veo al grupo y pienso que parecemos entre nacos y narcos de esos que salen en la tele echando porras en Australia, para posteriormente ser entambados con todo y bandera y sombrerísimo. Somos muy pataratos.
La sección infantil de esta desarmada vencible la forman Andrés Bucles y otro prófugo de la vida académica que se llama Maximiliano, quien se logró evadir astutamente del Colegio Campestre Contadero gracias a la gentil complicidad de Miss Mayte. Ambos chavales presentan graves problemas de indoctrinación. El pequeño emperador ya se abrió de capa y ya me dijo que a él los Pumas le vienen valiendo gorro porque su corazón está enteramente ocupado por el Cruz Azul. A punto de hacerle sangrientas burlas por la goliza que les acaba de recetar el Monterrey, rectifico el camino y opto por la vía pedagógica. Tras una fructífera negociación, llegamos a un compromiso: sólo por hoy, martes 31, el niño Max apoyará la causa felina dado que se trata de un cotejo internacional donde está en juego el casi inexistente prestigio del futbol mexicano. Por eso y sólo por eso, el niño Max apoyará nuestra causa.
El caso del Bucles es quizá más complicado. Yo recuerdo que en mi infancia, cualquier abismo de conciencia lo arreglaba mi mamá con un pescozón. Ahora ya no. En su declaración preparatoria ha dicho Andrés que, mientras el asunto se limite a México, su pasión está con Pumas, pero que en el plano internacional, su compromiso es con Real Madrid; ergo: su vida es un pantano. Nueva negociación igualmente fatigosa. Nunca me imaginé que un par de xoloixcuintles tuvieran ya tantos laberintos en el alma.
Con ciertas restricciones, me invitan al Palco del Real Madrid. Hay que ir de traje y corbata y, al parecer, se espera la visita de la Santísima Trinidad. La otra posibilidad es ir al graderío con la perrada. Como no tengo traje y este año no me toca comprar, opto por la rugiente masa. Dentro de cuatro horas comienza el partido. Ahí estaremos los narconacos. Ya le aposté una lanota a Pumas. Me dan dos goles de ventaja. Si pierdo, ya ni regreso a México y si gano, menos. Ya supe cómo acabó, pero eso lo cuento en otra sección. Mi corazón canta.
EL INFORME
Cuando tú leas esto, lectora lector querido, ya sabrás si los Pumas nos batimos en retirada, o nos retiramos batidos. Estarás, además, a unas cuantas horas del Cuarto Informe de Gobierno de Vicente Fox. Ahí te encargo de que lo veas y lo escuches. Me interesa mucho tu opinión, aunque no creo que venga cargado de novedades y sorpresas. Parte del desencanto generado por el foxismo tiene que ver con el hecho de que se ha vuelto enteramente previsible. Poco o nada queda de aquel ímpetu que alegró con tanta intensidad la mañana del tres de julio del 2000. La luna de miel transcurrió con más pena que gloria y cuando el actual Gobierno se volvió cotidiano, vinimos a descubrir que había perdido toda su gracia y energía iniciales. El dinosaurio ahí seguía recuperándose de la fuerte herida que recibió y logrando el milagro de restaurar y hasta ampliar su clientela a base de sus mañas de siempre. Por su parte, el PRD, con todo y el brutal canibalismo que aloja, sigue vivo, nutriéndose de AMLO (al que dice nutrir) y oponiéndose a cuanta transformación ha intentado emprender Fox de modo bastante chambón. El PAN, que supuestamente es el partido en el poder, se ha desgastado por su traumática relación con Fox y por sus cada vez más frecuentes actos de corrupción. En fin, ya me contarán. Preveo triunfalismos macroeconómicos y mentiras piadosas en los rubros de seguridad, salud, educación, tecnología, deporte e impartición de justicia...
¿QUÉ TAL DURMIÓ? CCCLVIII
¿Dirá algo Fox?.
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