| El cuaderno ambiental |
| ...Otro aspecto positivo que se atribuye a la incineraci�n es que se acaba con el problema de los vertederos. Evidentemente el volumen de residuos resultantes tras la quema es inferior a su volumen de vertido directo. En cualquier caso, esta soluci�n se incluye dentro de la anteriormente citada l�nea de pensamiento industrial finalista, pero es que tampoco es del todo cierto que se elimine el problema de los vertederos, pues por cada tres toneladas de residuos quemados se produce una de cenizas. Y estas cenizas son t�xicas como establece el Real Decreto 833/1988, al contener metales t�xicos como plomo, cadmio y cinc y por tanto deber�an almacenarse en dep�sitos de seguridad, que se convertir�an en un coste a�adido y en un problema para las generaciones futuras. Tampoco hay que olvidar que los actuales basureros generan sustancias t�xicas como lixiviados que se filtran por el suelo pudiendo contaminar las aguas subterr�neas. Pero no todos los elementos contaminantes y t�xicos se quedan en las cenizas. Las plantas incineradoras emiten humos. Estos humos transportan metales que no se destruyen durante el proceso de combusti�n. Adem�s, las chimeneas expelen dioxinas y furanos. Las dioxinas y furanos son sustancias que comprenden una clase de compuestos arom�ticos clorados, muy persistentes en el medio ambiente con caracter�sticas lipof�licas (tienen afinidad por los tejidos grasos), y por tanto se acumulan en la cadena alimentaria, en cuya c�spide se encuentra el ser humano. La fuente principal de dioxinas para la especie humana es la alimentaci�n, que supone un 94,7%, debido a que son bioacumulativas. Estudios de la Agencia de Protecci�n Ambiental (EPA) de Estados Unidos demuestran que las dioxinas son sustancias cancer�genas en animales de experimentaci�n y probablemente en seres humanos; que en dosis no cancer�genas pueden producir en los humanos alteraciones en el sistema inmunitario, endocrino y reproductor, as� como en el comportamiento. La Agencia Internacional de Investigaci�n del C�ncer de la OMS, ha confirmado cient�ficamente el poder cancer�geno de una dioxina en el hombre. Concretamente la 2,3,7,8-TCDD aumenta el riesgo de c�ncer de pulm�n y de todos los tipos de c�ncer combinados. Finalmente, una argumentaci�n de tipo socio-econ�mica a favor de la incineraci�n se explica por el menor coste de inversi�n y explotaci�n y el mantenimiento de puestos de trabajo frente a la opci�n del reciclaje intensivo. El coste de construcci�n de una incineradora, en Holanda, con la tecnolog�a punta en sistemas de filtrado fue de 70.000 millones de pesetas. Por eso sorprende que para la nueva incineradora de Barcelona se hayan presupuestado 21.000 millones. Suponiendo que este fuera el coste final, el proyecto alternativo de la Plataforma C�vica para la Reducci�n de Residuos s�lo superar�a en 4.439 millones al proyecto de la EMMA. Pero en t�rminos relativos, el coste de la inversi�n por tonelada para un per�odo de 20 a�os (vida media de una incineradora), estar�a sobre las 1000 pesetas/tonelada para el reciclaje integral y 3000 pts/tn para la incineraci�n, debido a que el proyecto de reciclaje podr�a tratar 1.250.000 toneladas frente a las 350.000 de la planta. Hay que advertir que en el coste de inversi�n de la incineradora no se incluye el dep�sito de seguridad para cenizas y escorias, ni por supuesto los costes ambientales en t�rminos energ�ticos, de consumo de recursos y de contaminaci�n. En cuanto a puestos de trabajo, diversos estudios comparativos demuestran que el reciclaje crea m�s puestos de trabajo que la incineraci�n y vertido de residuos en basureros. Por ejemplo, un estudio del World Watch Institute revela que la industria del reciclaje del aluminio en EUA ocupa a 30.000 personas, el doble de los que emplea la industria de producci�n de la misma materia prima. Pero adem�s, a�ade que si se alcanzara la cifra del 75% de reciclado de aluminio se generar�an 375.000 puestos de trabajo. Todos los datos expuestos deber�an contribuir a abrir un debate social, en el que la informaci�n enriquezca la capacidad de decisi�n de los ciudadanos sobre la conveniencia o no, tanto de la construcci�n de incineradoras como de la puesta en practica de procesos de reciclaje integral. Rub�n Camacho. |
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