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GARCÍA
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» Una
historia de rock sensual y angelical
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EN PLENO TRABAJO
GUERRA Y GARCIA, EN EL ESTUDIO EL PIE. EL SHOW DEL BAILARIN TENDRA
UN TEMA INEDITO DE GARCIA, CONCEBIDO ESPECIALMENTE PARA LA
OCASION. |
La
cita es a las diez de la noche del lunes en el estudio El pie, de
Alejandro Lerner, en Villa Urquiza. Maximiliano Guerra llegó después de
haber estado ensayando con su Ballet del Mercosur, las números de su
espectáculo Vuelo en libertad, que hoy estrena en el teatro Opera.
Ahora espera a Charly García, según él, "la cereza de la
torta" del show, para terminar de grabar los temas con los que cerrará
la función. "Es un gran rock and roll sensual angelical",
define el bailarín, después de explicar cómo y por qué surgió la idea
de convocar al a esta altura mito del rock nacional para las tres
funciones que dará.
Serán cuatro los temas de Charly en el marco de un ecléctico show que
abre con un clásico, Paquita, de Minkus, incluye coreografías del
propio Guerra y de Mora Godoy (que también bailará el tango), sobre
temas de Bon Jovi, Aerosmith, Los Beatles, Piazzolla Ferrer, entre otros
compositores de distintos géneros. Además, habrá composiciones
tangueras y arreglos de un joven músico, Daniel García, que también
versiona a Los Beatles con cadencia de tango. Y un homenaje del bailarín
a René Favaloro, By Pass, con música de Enrique Roel. Serán en
total quince números, los últimos dos con música de Charly, que incluirán
Dileando con un alma, del disco Rock and Roll Yo, y el combo
Si, con un tema nuevo (ver recuadro), uno nunca grabado, Loco
y Veinte trajes verdes (de Peperina). Guerra, 37 años,
casado con una bailarina, dos hijas, que hace años alterna su trabajo en
la Argentina y en Europa (sobre todo en Italia, en el Ballet de La Scala
de Milán), explica por qué Si: "Cuando le dije a Charly que
quería hacer una coreografía sobre música de él, y él me dijo que sí,
dije: 'ahí está el título'. Porque además si es la nota
predominante, y la palabra más positiva y optimista".
No será la primera vez que esta yunta de talentos comparta un escenario:
ya lo hicieron el 25 de mayo de 2002, cuando Maximiliano volvió después
de mucho tiempo al Teatro Colón, con el Ballet que creó en 1999. Esa
noche, Charly cerró el espectáculo cantando su versión del Himno
Nacional. El show tuvo incidentes no protagonizados esta vez por el músico,
sino debidos a dos protestas que confluyeron en el Teatro: la de un grupo
de manifestantes de asambleas vecinales que pedían "Que se vayan
todos" y la de lo trabajadores del Colón que reclamaban no haber
sido convocados para la función.
Pero además, Guerra viene bailando el Himno versión Charly desde 1998,
con coreografía de Oscar Araiz, en su espectáculo Con Gloria morir.
Como es previsible, Charly se hace esperar. Llega a las once (remera negra
de mangas largas con un huevo pintado y una leyenda: "Charly. Rock y
bar"), y se zambulle en el teclado del estudio de grabación. Pide
que le alcancen "la guitarra electrónica" pintada por él, así
como los auriculares, la caja de otra guitarra apoyada en la pared, el
pantalón de tela a rayas y sus uñas. "La pintaste, ayer no estaba
pintada", nota Guerra. "La decadencia empieza pronto", dice
Charly y esa será una de las tantas frases más o menos deshilachadas que
lanzará en las tres horas que dure la grabación.
Dirá, por ejemplo, "odio los mimos, ¿por qué no hablan?". O
"qué cosa rara es el vals, le falta un tiempo". Contará:
"En España me dieron un premio que nadie conoce", refiriéndose
al premio por la trayectoria al músico latino que le entregó la Academia
de las Artes y las Ciencias de la Música, el jueves pasado en Madrid (en
el 2003 lo recibió Caetano Veloso).
"Mi discurso para los gallegos fue: no se rindan. Por tres bombas de
mierda cambiaron el gobierno. Todo es igual en todos lados. Pero la gente
es peor".
Volviendo a la Argentina, reflexionará: "Si Diego se muere, se acaba
el país". Se acerca al micrófono y su voz sale distorsionada cuando
canta: "Nos vamos a Yugoslavia". "Nos tenemos que fusilar
todos. ¡No!".
Charly alterna esas frases con las indicaciones al operador de sonido. Así,
capa sobre capa, grabará la guitarra y luego ordenará borrarla.
"Debo arremeter contra mi propia creación y destruirla", dice.
Lo que está grabando es Veinte trajes verdes (un tema de Peperina,
disco de principios de los 80, de su banda Serú Girán) "Es una
imitación o un homenaje a Eric Satie. Cuando se murió le revisaron el
ropero. Como siempre se vestía de verde pensaron que era un rasca que no
tenía plata para comprarse un traje, pero tenía todos los trajes
iguales. Eso dicen. Y yo compuse mi tema como las Gymnopedie que
hizo él. Creo que es tan bueno como Satie o quizás mejor, Eso nunca se
va a saber porque Satie se murió y yo no", contará una vez
terminada la grabación.
Mientras graba, reconoce sus limitaciones: "Me da fiaca afinar la
guitarra. para hacerlo bien hay que ser guitarrista". Luego tocará
unos acordes de blues: "Tocás esto y te dicen, ah! París Texas.
Yo fui a ver París Texas en el Hebraica (el cine SHA) y me quedé
dormido".
"Se me acaba de ocurrir una idea", dirá minutos más tarde. Le
pide al operador que pase la cinta de la base al revés y se sienta al
piano, en una sala contigua. "La computadora no se puede dar
vuelta", dice. "La cinta sí", acota Guerra, sentado en una
banqueta, en el centro de la sala. "La mujer también. Se puede dar
vuelta, digo", agrega Charly. Y da la sensación de que está
montando un show para Clarín. Siguiendo con las bromas que le
despierta estar escuchando su propia composición de atrás para adelante,
dice: "Acá puedo mandar el mensaje satánico. Digo Stravinsky y sale
González". Y agrega, como si filosofara: "En el mundo de Say no
more, ir para atrás es ir para adelante, subir es bajar. Abajo del agua
va a estar bueno" . Imagina entonces un ballet subacuático,
"todo el mundo bailando música disco".
De nuevo en el estudio, hará volver la cinta al derecho y agregará el
sonido de un bajo ("¿Te gusta?", le pregunta a Guerra, que
aprueba) , hasta decir basta, esta queda. "La estoy editando ya. Ya
salió el disco, bah", dice, y: "Tiene la crítica".
Tampoco ahorra bromas hacia su compañero de escenario: "Vos seguí
con lo tuyo que es el baile", cuando Guerra quiere ayudar con unos
cables que parecen haberse enredado. O: "Hagamos cualquier cosa,
total es para un ballet". Después recordará: "Un promotor decía:
la danza no llena la sala". Y Guerra salta: "Eso era
antes".
Cuando pasa al tema siguiente, Loco, le pide al operador:
"Desafiná un poco la base... como si estuviera Nito". Canta: Loco,
no me sobra una moneda, me paso la vida entera, escuchando rock and roll.
Flaco, tengo un mambo que me caigo, esta noche toca Pappo, no me lo puedo
perder. De ese tema dirá: "El Loco era tan patético
entonces como ahora. Es un tema que hice en una celda, o algo así. Es una
descripción de los firestones: los que se ponían el pelo abajo
de la campera para ir a ver a Pappo en el (cine) Pueyrredón de Flores. Y
es la historia de un joven desorientado que está muy drogado y no tiene
plata. Es igual que ahora, por eso decidí grabarlo. Además le gusta
mucho a Maxi y nunca se grabó. Salió en un disco (Billy Bond &
The Jets, de 1979) porque Billy Bond sacó el tema de otro lado y le
puso la voz, pero en realidad no está grabado nunca. Y está bueno porque
las condiciones económicas y sociales son iguales. Es un tema del año
del pedo, lo debo haber hecho entre el primer LP de Sui Generis y el
segundo. Siempre me pareció demasiado patético para grabarlo. ¿Y ahora
para bailarlo? Ahora es pesado porque sigue estando Pappo, sigo estando
yo, ¿entendés? No hay mejora".
Hacia el final de la grabación, Charly le pregunta a Maximiliano si él
tiene que participar del show. No hay señal de alarma en la cara del
bailarín. "¿Qué necesitás? ¿Seis músicos, ocho músicos?",
pregunta. "No, no quiero músicos", dice Charly. "Quiero
ver el show sentado en la fila 7, al medio". "Concedido",
dice Guerra. Pero insiste: "Podrías subir al escenario hacia el
final". "Por ahí podría tocar el piano con un traje
verde", propone Charly. ¿Hecho?
Dos chicas vestidas de negro ajustado, una rubia platinada con los labios
muy pintados de rojo, otra morocha, acaban de llegar y saludan a Charly.
Ya son casi las dos de la mañana. Ahí Charly, de 52 años, se da cuenta
de que para la nota falta la foto. Invita al fotógrafo al estudio. Habla
de los temas que serán parte del show. Anuncia que su cuarteto de ahora
en adelante se llama Palermo Bagdad. Se despide.
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Lo
nuevo: la ópera rap
Charly
García compuso especialmente un tema para las funciones del
Opera. "Es una especie de rap con un jingle arriba
—dice—. Como decía Pastorius: hacía temas que decía
'no sé si es un aviso de Marlboro o Stravinsky'. Esto es
una mezcla de Aerosmith mezclado con Run DMC, como lo hacen
en Walk this way (el tema que la banda de rock duro
tocó en 1986 con el grupo de rap, dando lugar al primer
tema de rap metal), con Frank Zappa".
Alguna vez, Charly dijo de Guerra: "Baila como Peter
Pan". "Yo hago lo que me dice él —agrega-. Lo
que pautamos es una especie de argumento para ubicarnos y
una intención de lo que se quiere transmitir. El Dealer
(Dileando con un alma, el tema que da comienzo al fin
del show), lo vi como Palermo Bagdad, así se llama mi
cuarteto ahora. Es una mezcla de música somalí, algo del
Corán con helicópteros y una sincronización que se rompe
y sale el segundo tema que es este rap... Ah —se
interrumpe Charly y anuncia—: esto es un ballet pero es la
antesala de la Soap opera rap. Todo el mundo hace
opera rock, pero opera rap, ¿eh? Esta es la primera." |
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El sueño del
pibe
"La
primera sesión fue la más difícil porque estábamos los dos
como los animales que se están husmeando —confiesa
maximiliano Guerra al hablar del primer encuentro con el músico,
donde el proyecto de trabajar juntos empezaba a convertirse en
rea lidad—. La vez siguiente fue maravillosa, porque hubo más
interactividad entre lo que yo veía como movimiento y como
idea y a lo que él quería como música".
Guerra no ahorra elogios hacia Charly y se confiesa un fan
incondicional. "El me preguntaba si estaba bien. Y para mí
va más allá del bien y del mal. Y esa sencillez y esa
admiración que yo tengo con él la sentí de él para mí. Es
como tocar el cielo con las manos. El sueño del pibe. Decir,
loco, yo a este hombre lo admiré, lo seguí, le compré todos
los discos. Me sé todas las canciones y de repente lo veo ahí
haciendo música para mí".
Pero vos sos Maximiliano Guerra.
Sí, bueno, yo soy Maximiliano Guerra para afuera. Para
adentro soy Maxi de Almagro. |
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