Durante muchos a�os algunas personas han
coleccionado f�siles y restos de plantas y animales que murieron hace mucho tiempo. Los habitantes de las cavernas de hace 20,000 a�os o m�s percib�an f�siles de caracoles en las piedras que usaban para hacer flechas y hachas. Desde luego, no ten�an la menor idea de por qu� encontraban caracoles y otros f�siles en las rocas. �C�mo hab�an llegado hasta all�?.
Mucho tiempo despu�s, los canteros de Europa encontraron diferentes tipos de caracoles y huesos f�siles en las piedras que trabajaban. En ocasiones mostraban lo que hallaban a los cient�ficos, quienes ignoraban igualmente su significado. Algunos incluso pensaban que los f�siles fueron colocados en la roca por el diablo.
El primer hueso de gran tama�o que se report� en Europa fue de una pierna de dinosaurio hallada cerca de Oxford, Inglaterra. En el libro The natural history of Oxfordshire, publicado en 1677, Robert Plot, de la Universidad de Oxford, lo describe como el hueso de un elefante o de un gigante humano, aunque no estaba muy seguro de esas identificaciones.
En 1725, se descubri� un notable f�sil en
Oeningen, Alemania. Fue enviado al Dr. Johann Scheuchzer, el m�dico local de Zurich, Suiza, quien pens� que se trataba de uno de los miserables humanos pecadores que murieron durante el Diluvio Universal. En un informe ilustrado acerca del esqueleto, publicado en 1727, Scheuchzer argument� que pod�a probar que el gran diluvio de la Biblia hab�a sumergido a Europa y se ahogaron muchos hombres y animales. M�s tarde se demostr� que el esqueleto en realidad era de una salamandra gigante.
Muchos esqueletos de animales gigantes salieron a la luz en el siglo XVIII. En particular, f�siles de grandes elefantes, mamuts y mastodontes se descubrieron en el nort� de Europa y Am�rica. Obviamente, no todos murieron en una misma inundaci�n. Algunos cient�ficos propusieron que tales animales a�n exist�an en zonas inexploradas del mundo.
Finalmente, los cient�ficos comprendieron que muchos de los esqueletos f�siles pertenec�an a animales extintos y desaparecidos tiempo atr�s. Los descubrimientos de huesos gigantes despertaron la curiosidad de cient�ficos y p�blico en general, y se organizaron campa�as para localizar m�s. Muchas excavaciones se realizaron.
Durante el siglo XIX, en la �poca victoriana, los cient�ficos aprendieron mucho acerca de la geolog�a (estudio de las rocas) y sobre paleontolog�a (estudio de la historia de la vida). Se encontraron muchos f�siles nuevos y qued� claro que la Tierra ten�a millones de a�os de edad. En la larga historia de la nuestro planeta, hab�an surgido y desaparecido cientos de animales prehist�ricos.
En la d�cada de 1820, se realizaron
importantes descubrimientos en Inglaterra. William Buckland, profesor de geolog�a de la Universidad de Oxford, recibi� una peque�a colecci�n de huesos de Stonesfield, un peque�o pueblo cantero cercano. Inclu�a una mand�bula con dientes largos como cuchillos, algunos huesos de cadera, costillas y v�rtebras. En 1824, Buckland public� una descripci�n de esos huesos y los llam� MegaIosaurius ("reptil gigante").
El segundo dinosaurio que recibi� nombre proven�a de Lewes in Sussex, Inglaterra. Fue descubierto por Mary Ann Mantell en 1825. Realizaba una caminata cuando percibi� un enorme diente f�sil en un mont�n de piedras al lado del camino. Mostr� el diente a su esposo, el Dr. Gideon Mantell, apasionado coleccionista aficionado de f�siles, quien encontr� m�s huesos del mismo animal en las cercan�as y lo bautiz� iguanodon ("diente de iguana"), pues pens� que se trataba de una iguana gigante.
Para 1842, otras cinco o seis especies de dinosaurios ten�an nombre, y sir Richard Owen descubri� que no se trataba de simples lagartijas gigantes. Los llam� Dinosauria ("reptiles terribles"). El estudio de los dinosaurios hab�a comenzado.
Otros descubrimientos importantes entre 1820-1840 inclu�an los primeros dragones marinos, que vivieron en la misma �poca. Entre los dragones marinos estaba el Ichtiosaurus, parecido a un delf�n, y el Plesiosaurus, de largo cuello.
Ambos fueron hallados por Mary Anning, una famosa coleccionista profesional. Uno de los grandes paleont�logos de la �poca, el bar�n Georges Cuvier, de Paris, mostr� c�mo reconstruir esqueletos a partir de los restos de esos asombrosos animales. Estudi� f�siles de reptiles y, en particular, varias clases de mam�feros extintos. Los f�siles de mamuts y mastodontes de la era glacial eran cada vez m�s comunes. Los cient�ficos viajaban de Europa a regiones poco conocidas del mundo, y regresaban con grandes huesos de animales extra�os.
Charles Darwin, el famoso "padre de la evoluci�n",visit� Sudam�rica en la d�cada de 1830, y encontr� los huesos de un enorme perezoso, el Megatherium, y de un armadillo gigante, el Glyptodon. Otro cient�ficos visitaron Australia y localizaron restos de canguros y osos gigantes. Estos animales fueron contempor�neos de los primeros humanos, pero hab�an desaparecido
Algunos de los hallazgos m�s importantes se realizaron entre 1850 y 1900 en Am�rica del Norte. Edward Cope y Othniel C. Marsh organizaron equipos de buscadores de f�siles en el medio Oeste de Estados Unidos. Descubrieron huesos de docenas de nuevas especies de dinosaurios y mam�feros. Al principio ambos cient�ficos trabajaron en cooperaci�n, pero se convirtieron en rivales. Sus equipos con frecuencia se enfrentaron en el trabajo de descubrir nuevos hallazgos.
Encontraron que grandes zonas de Nebraska, Wyoming, las Dakotas y Utah conten�an todo tipo de mam�feros extintos.
Desde 900, nuestro conocimiento de los animales prehist�ricos se ha ampliado enormemente. Y a�n se est�n haciendo fant�sticos descubrimientos. En 1983, un coleccionista aficionado hall� en el sur de Inglaterra la garra de 30cm de largo de un dinosaurio desconocido, bautizado como Baryonix en 1986. Las mayores muestras del Tyrannosaurus se localizaron en 1990 y 1991 en Dakota del Sur y Montana. El dinosaurio m�s grande de todos los tiempos, el Sismosaurus, del que s�lo se conocen algunos huesos, recibi� nombre en 1991. Un cocodrilo gigante, tal vez el m�s grande de todos, se hall� en 1991, pero a�n no tiene nombre. M�s sorprendente aun es un nuevo f�sil de ave, Protoavis, bautizado en 1991, y que puede ser 50 millones de a�os m�s antiguo que el Archaeopteryx, la famosa "primera ave". Tales descubrimientos recientes sugieren que a�n hay muchos animales prehist�ricos por descubrir.