| Prosa
de Nueva York : Danilo Sánchez
Lihón |
|
Acaba
de salir a luz, publicado como un opúsculo, Prosa
de Nueva York del poeta Santiago Risso. ¿Cuál
es el eje interno o el significado central de esta larga composición
poética? Indudablemente, como en todo poema, no hay una
sola clave sino varias, pero quizá la más importante
o central sea aquella que se resume en una frase que aparece
dicha casi al final del texto y que expresa lacónica
y escuetamente así: "la invención de lo humano".
Se
intenta en el poema "inventar lo humano" tarea mayor
y prueba de fuego de la poesía casi siempre basada o
apoyada en lo humano, hecha para exaltar el hecho humano, extasiarse
en ello y cantar y reverenciar a la mujer o al hombre. Esta
vez estamos ante otra perspectiva y desafío más
tremendo: inventar, imaginar y construir lo humano. Porque si
la poesía busca y no encuentra lo humano no tiene más
remedio que asumir la prueba de inventarlo, de lo contrario
dejaría de ser la luz que guía en el camino, que
alumbra al hombre en las tinieblas más espesas, como
es el intento del que hablamos.
Ahora
bien, ¿por qué se propone la "invención
de lo humano" pero desde un hito en el mundo como es Nueva
York que hizo decir a García Lorca en su libro Poeta
en New York:
"¡Ay
Harlem! ¡Ay Harlem! ¡Ay Harlem!
¡No hay angustia comparable con tus ojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate, sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero con un traje de conserje!"
"Que
ya las cobras silbarán por los últimos pisos,
que ya las ortigas estremecerán patios y terrazas,
que ya la Bolsa será una pirámide de musgo,
que ya vendrán lianas después de los fusiles
y muy pronto, muy pronto, muy pronto.
¡Ay Wall Street!
El mascarón.
Mirad el mascarón!
¡cómo escupe veneno de bosque
por la angustia imperfecta de New York".
|
Se
propone hacerlo allí, en Nueva York, porque quizá
como ningún otro lugar en el mundo es allí, en la
capital financiera, militar y cultural del mundo contemporáneo,
lo humano ha entrado en cuestión, se ha puesto en riesgo,
ha entrado en convulsión y estado de coma, poniendo incluso
en tela de juicio el mismo concepto de lo que es una ciudad.
Hay
ciudades cuya razón de ser para el conjunto de personas
o individuos es el lugar donde laboran; entonces su sentido y
su fin es la producción, el comercio y el lucro. En ellas
se sitúan las empresas, los bancos y las fábricas.
Estas son las ciudades INDUSTRIA.
Hay
el sentido de la ciudad como el lugar desde donde se ejerce el
poder, la administración y el gobierno. Para ellos lo entienden
así las ciudades se conquistan, son botines, se las domina
porque se las asocia con el poder militar, burocrático
y económico. Son las ciudades ESTADO.
Hay
otra concepción de ciudad cual es el lugar en donde se
construye, ubica e identifica una casa, un domicilio y un lugar
donde vivir. Es la concepción de la ciudad como HABITACIÓN,
entendida esta como refugio o dormitorio.
Pero
hay una concepción distinta y es la ciudad como lugar de
morada y de amor; lugar de encuentro relacionado al ARTE, LA VIDA
Y EL DESTINO HUMANO. Es en esta última concepción
que Santiago Risso sitúa su visión de la ciudad,
pero precisamente la sitúa en Nueva York para echar de
menos que en ella no se hallan por ningún lado esos anhelos,
ni se cumplen esos deseos, sino al contrario es el sitio en donde
se trama el desencuentro y, consecuente con ello, la alienación.
Con
el poema Prosa de Nueva York Santiago Risso intenta
hilvanar afectos, hitos en el espacio y en el tiempo, coincidencias
afectivas entre quienes es probable que se quieran pero no se
conocen; que han estado cerca pero las paredes, los tabiques y
los muros los han dispersado, o los artificios y prejuicios los
han hecho irreconocibles. Que de repente hasta se han hablado
y cruzado palabras, quizá hasta querido y copulado pero
ahora el olvido y la indiferencia se cierne sobre ellos, los cerca
y cada vez los arroja a playas más distantes pese a que
estén el uno al lado o al frente del otro.

|
|
 |