Salen del local, con
Kurtz a la cabeza, caminan por Guzmán Blanco, Vicente
descubre el auto de lunas poralizas, se pone nervioso.
Compran unos tragos en una de las licorerías. Siguen
su camino hasta el campo de Marte. Allí se instalan
cerca al monumento, y Kurtz interroga a Vicente, sobre
donde vive, que hace, Gómez responde que trabajan
justos en la academia.
Gómez: Es profesor de literatura.
Kurtz: Lees mucho.
Vicente: Si.
Kurtz: ¿Que autores?
Vicente: Sabato, Vargas Llosa, Hemingway, Conrad...
Kurtz: ¿Entonces sabes por que me llaman Kurtz?
Vicente: Así es,- ha perdido el miedo, la inhibición-
pero no sé en que te pareces al Kurtz de Conrad,
¿Eres maligno?
Kurtz: -Ríe, el resto lo acompaña- Un demonio
soy.
Beben hasta tarde,
hablan de todo, de libros, de películas, de política,
de Sendero.
Siguiente
día.-
Alguien toca a su puerta, es su vecina que
le indica que lo llaman por teléfono. Es Barbaran,
le pide que vaya a una dirección.
La dirección
es de una casa en Miraflores. Un departamento pequeño.
Vicente le informa de lo acontecido en el encuentro del
día anterior. Esta entusiasmado, nunca antes ha
conocido a gente que como el disfrute de tantas cosas
en común. Se siente parte de ellos. Barbaran lo
felicita- “eso es lo que quería que no fueras
ajeno a ellos”.
Varias
semanas después.-
La cámara capta a Vicente bailando
en “La Jauría”, bebiendo, conversando,
fumando, su aspecto ha cambiado, sus ropas, esta más
descuidado, viste de jeans, polo blanco, usa una chompa
multicolor. La cámara lo sigue en su caminar, con
otros jóvenes. Se detienen en un muro blanco, llevan
un spray, y uno de ellos escribe sobre el muro “muerte
a los belaundistas”, “la revolución
ha comenzado”.
Vicente duerme, su
vecina toca la puerta, es Barbaran, le pide vaya a reunirse
con él. Llega al departamento de Miraflores. Barbaran
le pide le informe. Han pasado varias semanas desde la
última vez que se reunieron. Vicente le relata
que ha ido haciendo, nada respecto a Sendero, no ha tenido
contacto. Barbaran le pide se franquee con él.
Barbaran: ¿Que piensas de ellos?
Vicente: Nada en especial, son jóvenes pacíficos,
no están comprometidos con la causa.
Barbaran: ¿La causa?, ¿Qué causa?,
¿La tuya?
Vicente: Con Sendero, no están implicados, salvo
las pintas, que fueron hechas para joder, no hay nada.
Barbaran: Yo diré que esta bien y que mal, ¿te
atrae Kurtz, no?
Vicente: Que dice, piensa que soy un marica.
Barbaran: Te atrae su personalidad, ¿Un revolucionario,
no? Nicaragua, El Salvador, es un rebelde el chico, eso
lo hace líder de ustedes. La personificación
de Rimbaud, el Kurtz de tus novelas hecho carne.
Vicente: Si, eso piensan todos.
Barbaran: Se parece mucho a tu padre, ¿Sabes?
Vicente: - de pronto le han lanzado una granada, que ha
reventado en su cabeza, no atina a decir palabra-
Barbaran: te preguntas si conocí a tu padre, ¿Verdad?
Vicente: ¿Lo conoció?
Barbaran: Fui uno de los que lo investigo. Un tipo guapo
como tu, educado, de buena familia. Que haces viviendo
ahí entre cerros, tú, mientras tus abuelos
viven por aquí, muy cerca, de billete son.
Vicente: Que mierda es esto.
Barbaran: Tus abuelos viven a espalda de aquí,
en una de esas casonas de San Martín.
Vicente: ¿Donde?
Barbaran: A tu padre lo mataron los milicos, en la selva,
el ultimo grupo guerrillero pensábamos en el 67,
tendrías 3 años.
Vicente: Siga.
Barbaran: A tu madre se le dio una alternativa, cogía
sus cosas y se marchaba al fin del mundo, o también
iba contigo a la cárcel, fue sabia se marcho lejos
y olvido sus ideas de comunismo y revolución, ella
era como tu padre, idealista, pero podía mas su
vida y la de su hijo, así que obedeció.
Vicente: Estas jugando conmigo.
Barbaran: Fue una sorpresa descubrir que habías
optado por la carrera policial, que paradoja, luchar por
la justicia de la nación que mato a tu padre. Era
un terruco, no se podía hacer otra cosa, murió
combatiendo, esas ideas de revolución lo llevaron
a la tumba, no le importantes tu, ni su mujer, prefirió
el martirio a su familia.
Vicente: ¿En las guerrillas de Lobaton?
Barbaran: No, años después, el partido comunista,
un ala disidente volvió con las ideas revolucionarias,
querían hacer de Perú otra Cuba, el Che
estaba en Bolivia, así que creyeron esta vez si
alcanzarían el éxito.
Vicente: ¿Por que me lo dice ahora?
Barbaran: Cuando más, tu madre no te lo diría
jamás, ahora menos con Sendero en acción.
Solo quiero que entiendas, podías haber tenido
a tu padre a tu lado, llevar una vida buena, ser un escritor
como quieres, sin necesidades, comprar todos los libros
que necesitaras, viajar como deseas a Paris, New York,
todo lo que tu padre tuvo; él si vivió plenamente,
conocia ya Europa antes de cumplir los 18, logro ir a
la universidad. Tu no, tuviste que meterte de policía
para poder mejorar tu vida, no me jodas con que amas a
la institución, la familia de tu madre es de policías,
ellos te inculcaron entrar al cuerpo, es una manera fácil
de ganar dinero y tener una vida segura, sin necesidades.
Vicente: Que más podía tener, con el sueldo
de mi madre, no llegaría a ninguna parte, la única
ayuda que recibí de mi tío fue inscribirme
al examen de admisión de la escuela, era eso o
trabajar de mozo seguro.
Barbaran: No eres el único, todos hemos soñado
con una vida mejor, yo quería ser marino, pero
no cumplía los requisitos de la armada.
Lujan: Es que eres feo Jerónimo, por eso tu mama
te puso como el indio.
Vicente:
Barbaran:
Vicente:
Barbaran era un maestro
en psicología, sabia que mas importante para sus
intereses era tener alli dentro del monstruo a un ser
vulnerable, que se sintiera mas que afin a ellos por gustos
intelectuales, a alguien que se sintiera un bastardo de
la maldita revolucion, de esa revolución que por
decadas en los labios de todos los peruanas se hablaba,
una revolucion que de raiz decapitara el sistema, que
transformara una nación. El era uno de los caidos,
y su padre un martir de aquella revolución nunca
desatada, ahora tenia ante el una, y lo encontraba en
medio. Y Barbaran quería que tomara partido, que
se volviera un maldito terruco o el mejor policia, una
de dos.
La siguiente
vez que vio a Kurtz no pudo ocultar la identificación
que tenia con el, era como su padre, como las fotos que
Barbaran le habia enseñado, blanco, de cabellos
desordenados y mirada de hombre quieto. De la estirpe
de rebeldes que de un soplo quieren echar abajo el sistema.
