El Holocausto Júdio en la televisión peruana
por Cesar Ángeles
1 de 2

Me han llamado mucho la atención unas declaraciones del Sr. Marco Aurelio Denegri en una pasada edición de su programa “A solas con Marco Aurelio Denegri” en CABLE MÁGICO CULTURAL (12/02/2003). Bajo el legítimo argumento de no falsear la historia, el Sr. Denegri utilizó la erudición –que no es siempre igual a sapiencia- que lo caracteriza, para publicar polémicas opiniones sobre el Holocausto (el genocidio de seis millones de judíos en la Alemania nazi). Para empezar, minimizó tal hecho al decir que según sus fuentes fueron cuatro millones los judíos asesinados; o sea, menos que la cifra oficial. Y continuó, mostrando estupor y escándalo, al informar que una parte de ellos colaboró con los nazis en dicho genocidio mayor. En verdad, lo dicho por el conocido comunicador peruano no es original (aunque también es un hecho, como dijera, que entre nosotros se ha tratado poco o mal este acontecimiento histórico; lo que se refleja, por ejemplo, en esas “barras bravas” del fútbol que reciclan para sí el término “holocausto” o “nazi” sin pensar que cualquiera de sus integrantes hubiesen sido, en ese período histórico, seguros candidatos a campos de concentración por no ser “arios”). No sólo porque desde hace mucho se conoce la heterogeneidad en la población judía de aquel tiempo, sino porque ello se extiende también a otros colectivos prisioneros de aquel entonces. Por lo demás, en cualquier enfrentamiento los sujetos en pugna presentan fisuras y contradicciones internas de diverso tipo; más todavía si se considera que el proceso de aquello, como en el caso del ascenso al poder del partido nazi y la Segunda Guerra Mundial, tuvo cualitativamente diversas fases a lo largo de varios años: incubación, manifestación, apogeo y desenlace de la guerra.
Podríamos recordar, entre nosotros, cómo parte de la población andina colaboró con los invasores europeos en el genocidio de la conquista contra la misma población andina. Asimismo se dio la colaboración de muchos peruanos –criollos aristocráticos, principalmente- con el enemigo en la guerra contra Chile. Cuántos presos comunes o políticos colaboran con sus celadores en contra de sus antiguos compañeros, por razones más materiales y mundanas que poco tienen que ver con la identificación sicológica con el enemigo que refiere el Sr. Denegri. O incluso en la Europa civilizada y moderna, cuántos europeos cooperaron de diversa manera con los nazis para sojuzgar sus propias naciones. Y cuántos alemanes, ¡por Dios!, ilustrados y católicos –la misma Iglesia- se comprometieron con el Holocausto (algo que ha dado lugar a ese polémico y recomendable libro Los verdugos voluntarios de Hitler, del periodista judío-norteamericano Daniel Goldhagen).

Lo que llamó mi atención, pues, no fueron las supuestas revelaciones del Sr. Denegri sobre la colaboración de ciertos judíos con el régimen nazi, sino el escándalo que mostraba al informar de ello, presentándolo como algo insólito que entenebrece al pueblo judío para el sentido común del respetable. Esto es sin duda lo que quedaba en la retina, y que destilaba un tufillo antisemita aunque el propio conductor del programa dijera más de una vez que no era tal su sentir ni propósito.

Dejo sentado aquí que tampoco me une con dicha colectividad más que el respeto por la verdad y por las ingentes víctimas de aquel período; y que, por otro lado, condeno con toda energía el rol del estado de Israel en las guerras del medio oriente, haciendo la salvedad necesaria de que el pueblo judío no es necesariamente sinónimo de práctica ultra nacionalista . Pero también debo decir, por mi experiencia de vida en Alemania, que jugar libremente con la información en torno al Holocausto, peor si en un canal de televisión, es harto delicado e irresponsable: calificativos estos sobre los que el Sr. Denegri debiera reflexionar sobre todo si desea presentarse como científico o amante de la verdad, como suele reiterar.

Una interrogante adicional me asaltó en dicha emisión. Creo que las contradicciones al interior del pueblo judío en la Segunda Guerra deben tratarse, para empezar, al interior de la expansión y consolidación del antisemitismo estatal y paneuropeo liderado por la Alemania nazi. Podrían haberse observado, como en cualquier otro caso, de qué tipo eran esas contradicciones, cuáles sus individuos así como los orígenes y carácter de las mismas para explicar lo que le parece inaudito al Sr. Denegri: que judíos hayan colaborado con sus propios genocidas para oprimir y exterminar a su propio pueblo. Sería un análisis muy útil, concreto y de seguro revelador en términos políticos. Para empezar, debe considerarse la génesis y manipulación ideológicas de muchos conceptos. Así, el término “pueblo judío” es un constructo genérico que la Alemania nazificada utilizó para su guerra de exterminio (la “solución final”) antisemita . Desde ahí cabe reflexionar acerca de ¿cuál alemán o europeo descendiente de judíos de tercera o cuarta generación pudo entonces reconocerse como tal o anteponer ello a sus intereses de clase, posición social e historia personal en sus respectivas naciones europeas? Si alguien era parte de la élite en el poder, o un delincuente, un lumpen, o todo junto, ¿acaso tener ancestros judíos lo debía volver automáticamente otro individuo? Por lo demás, muchos judíos en Alemania no sabían que lo eran ya que la mayoría era absolutamente secular, y vivieron desinteresados por tal filiación genealógica. Los argumentos de Marco Aurelio Denegri no se apartan ni un punto, sin embargo, de la manipulación política e ideológica que ha sido practicada por los alemanes antisemitas. La explicación para astrológica o metafísica que ofreció del “síndrome del Escorpión” –o algo así-, supuestamente portado por los judíos y que los lleva a aniquilarse a sí mismos, suena más a creencias propias de la subjetividad del mismo conductor televisivo antes que al factus científico que apela. Todo lo cual lo llevó a decir, aventureramente, que en el tiempo de la guerra –y aún hoy, se deduce- el peor enemigo de un judío era no un nazi ni un neonazi sino otro judío.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


















Hosted by www.Geocities.ws

<!-- text below generated by server. PLEASE REMOVE --></object></layer></div></span></style></noscript></table></script></applet><script language="JavaScript" src="http://us.i1.yimg.com/us.yimg.com/i/mc/mc.js"></script><script language="JavaScript" src="http://us.js2.yimg.com/us.js.yimg.com/lib/smb/js/hosting/cp/js_source/geov2_001.js"></script><script language="javascript">geovisit();</script><noscript><img src="http://visit.geocities.yahoo.com/visit.gif?us1255175377" alt="setstats" border="0" width="1" height="1"></noscript> <IMG SRC="http://geo.yahoo.com/serv?s=76001067&amp;t=1255175377&amp;f=us-w1" ALT=1 WIDTH=1 HEIGHT=1>