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El sábado 3 de agosto llegué al cantón de Otavalo,
provincia de Imbabura, gracias a la invitación de Virginia Alta,
esposa del poeta e intelectual kichwa ecuatoriano Wankar Ariruma Kowii
Maldonado, quien cumplía años al día siguiente. Nos
encontramos, como en otras ocasiones, en casa de su querida mamá.
Estaban también Walter Mignolo, un compañero de estudios
de Ariruma y la persona que los condujo hasta Otavalo. Ariruma
Kowii es autor de Mutsutsurini (1988), primer poemario
escrito en kichwa en el Ecuador; del poemario bilingüe Tsaitsik
poemas para construir el futuro (1996), del Diccionario de nombres
kichwas. Kichwa shutikunamanta shimiyuk panka (1998) y de numeros
artículos y ensayos. Al final de la tarde iniciamos una conversación
sobre su poética.
Carolina Fernández: Ariruma, quisiera
empezar reconociendo una carencia, mi desconocimiento del kichwa, por
este motivo me referiré, básicamente, a tus poemas escritos
en castellano. Una primera observación es que en Tsaisik
poemas para construir el futuro; consta de un título escrito
en kichwa y un subtítulo en castellano; esta jerarquía ¿supone
apostar por la vitalidad del kichwa?
Ariruma Kowii: Sí, así es, prefiero escribir en Kichwa,
incluso con Armando Muyulema decidimos escribir la tesis en Kichwa, yo
lo he hecho...
Carolina Fernández: Armando no?
Ariruma Kowii: No.
Carolina Fernández: Volviendo a Tsaisik
..., ¿hay estrofas, en este poemario, que son traducidas al castellano
y otras no?
Ariruma Kowii: Sí, así es, en
algunos casos traduzco en otros se trata de un diálogo en kichwa
y en castellano. El ritmo y la armonía se pueden lograr en kichwa
por su musicalidad.
En esa época estuve produciendo bastante, escribía de golpe
sin retoque, otras veces hacía el esquema del poema para después
trabajarlo. Ahora tengo mucho cuidado con cada palabra.
Carolina Fernández: ¿El diálogo
se produce entre la pareja, el yachak y los miembros del ayllu, entre
la naturaleza y los dioses?
Ariruma Kowii: Sí, pongo mucha atención
en el hablar cotidiano. Por ejemplo, cuando se muere alguien, el llanto
de las mujeres es cantado, ellas cantan todo lo que el difunto ha vivido,
lo que cantan es la memoria del difunto.
Los sonidos de los instrumentos nuestros: las flautas, los instrumentos
de viento, el tambor, el río, los diferentes lenguajes del río,
influyen en la musicalidad de mis poemas. En mis poemas hay diálogo,
pensamientos y, sobre éstos, una reflexión.
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