Anais
Esta mañana Anais ya no es hasta la is, es sólo
Ana
el is de la liviandad, el ensueño, la ebria fantasía
se lo han perforado
y por allí mismo se le escurrió
hasta la terminación de su propio nombre
esta mañana Anais se desnuda
en el centro de sus diminutos anaqueles
y se lacera los macilentos lomos con los lomos de sus libros
y los espirales de su libreta
Esta mañana Anais poda las hiedras rojas en su pelo
y doma las hebras con ganchos y gomina
esta mañana Anais, que ahora es Ana, se desayuna agua caliente
se almuerza agua caliente
se toma agua caliente con unas galletitas dibujadas
y se toca las costillas para apoyarse y poderse erguir en esta tarde de
la mañana
Esta mañana Anais se ha escondido abajo de su cama
luego que la retropulsion de su arrebato la ha lanzado hasta el cielo
raso
Anais no quiere salir y se imagina viviendo como una pulga lisiada
bajo este colchón colgante y ventrudo
Esta mañana Anais
quien ahora es Ana
se ha dado cuenta
que no es ni ana,
ni an,
ni a,
que en realidad no sabe en realidad
ni a
ni a
ni a
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