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Rambo III: una película dedicada al pueblo afgano.
Ficción y realidad, dos términos presuntamente antagónicos de cuya lucha sin tregua resulta nuestra visión del mundo. Esta tarde he tenido la oportunidad de volver a ver el tercer episodio de la saga. Rambo es la perfecta personificación del concepto de héroe americano, porque en él se encarnan, paradigmáticamente, los valores del pensamiento liberal, aunque, por supuesto, de una forma bastante sui generis: Libertad: Siendo
prisionero, es un reo que no se rinde. Aun estando acorralado, conseguirá
burlar la vigilancia de sus captores, y haciendo gala de una inteligencia
y una destreza, muy superior a la de sus bobalicones enemigos, recobrará
la libertad. Individualidad: A Rambo no le hacen falta compañeros de fatiga. Estos no harían más que entorpecer sus movimientos. Es más, circunstancialmente ha tenido que llevar a hombros a algún colaborador fuera del alcance de sus enemigos. En esta ocasión, la cuasi imposible misión de nuestro personaje será liberar a su sargento, que ha sido capturado por el Ejercito Rojo, y que se encuentra retenido en Afganistán. Por supuesto logra su objetivo brillantemente, con la ayuda de guerrilleros de la resistencia afgana. Esto por lo que respecta al cine. Ahora cambiaremos de personaje y de medio, para exponer algunas de las cuestiones que el Sargento Carew comenta para el periódico El Mundo. Carew sirvió en el 22º regimiento del Special Air Service (SAS), la élite de las fuerzas británicas de choque, e instruyo a la guerrilla afgana que combatió a las tropas soviéticas en los 80. Nos dice que su misión era muy simple, consistente en valorar la capacidad de combate de los afganos y restaurar su equipamiento de origen soviético, así como instruirlos en las más modernas técnicas de guerrilla. "Entrenamos a los afganos en el arte de disparar y salir corriendo: así que aprendieron a tender emboscadas, correr lo más rápidamente posible y desaparecer". "Si ahora se llega a producir una guerra contra las tropas británicas y estadounidenses que eventualmente se pudieran enviar a aquella zona para capturar a Osama Bin Laden, creo que las fuerzas occidentales tendrán muy escasas posibilidades de victoria". Como terreno a atacar, este país es una absoluta pesadilla, una autentica fortaleza natural, contra la que los soviéticos se estrellaron. Los Afganos no se ven afectados por estas adversidades, ya que combaten en casa. "Tenían todo bien organizado, moviéndose constantemente de uno a otro pueblo, razón por la cual, habían ganado todas las batallas disputadas en el terreno durante los últimos 200 años". El último ejercito que logró vencer en Afganistán, fue el de Alejandro Magno. Un soldado afgano no tiene mucho que ver con un soldado de los modernos ejércitos occidentales. Mientras que los primeros, excavan hoyos para enterrar alimento y munición, teniendo que cargar apenas con un arma, escasa munición y algo de pan; los segundos, necesitan para subsistir pesados equipos, que no pueden ser transportados fácilmente por unas montañas que pueden alcanzar los 4000 metros de altitud. Además, para un ejercito extranjero, resulta extremadamente difícil establecer rutas de abastecimiento. Por otra parte está el problema de la climatología. La estación invernal se inaugura con abundantes lluvias; después, aparecen el frío y la nieve, y la niebla de las montañas puede llegar a ser tan espesa que inutilice a los helicópteros. Cuando Carew evaluó a los guerrilleros afganos, todo lo que tenían eran rifles modelo 303 para sus francotiradores y poco más. Ahora, naturalmente tendrán armamento mucho más sofisticado, aunque su mantenimiento será prácticamente cero. Podrían disponer de algunos Stinger, uno de los mejores mísiles tierra-aire que se puedan disparar desde el hombro, así como gran cantidad de ZSU23 (temibles ametralladoras de cañón triple del calibre 50, con alcance de 4 kilómetros) que resultan devastadoras para los helicópteros, pudiéndose disparar hasta cuatro a la vez, incluso desde la parte posterior de una camioneta Toyota. Por último, podemos señalar la gran cantidad de minas que pueblan su "frontera" con Pakistán. Rambo es un personaje de ficción. El Sargento Carew es un personaje totalmente real. Ambos hacen la guerra en un mismo lugar, pero ninguno nos habla de por qué en ese lugar. Ninguno quiere responder a mi pregunta: ¿Qué es Cachemira? Articulos relacionados: ¿Qué es Cachemira?. Historia de Afganistan Kilobites. Malaga. 29 Septiembre 2001 |
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El
Inconformista
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