Del otro lado de la pared buscando
alguna grieta, las tormentas marinas, cosas de otro planeta, de otro tiempo,
hay zonas cerradas, se sienten en derredor pero no se puede llegar. Las
imágenes caleidoscópicas asceleradas desde dentro, pero es en otro lado, acá en una sola dimensión, un solo color, días de arena y vacío, una sombra copia a otra, reloj de
sol, siluetas en derredor como las horas encerradas en esta estatua ciega,
sorda y aún no perdonando. Pseudópodos queriendo prolongarse aunque no hay lugar,
todo piedra, solo parece que cede, parece repetir alguna cosa hasta que se
rompa de puro usada, hasta que no se pueda realmente más y por algún lado se
filtre algo, garra espina luz asfixia diaria, aún no es suficiente, no se
desgarra el velo. Se que del otro lado están los jardines, el cementerio, el
mar, tal vez algún árbol nudoso que
devuelva sensación cambiante. Porque llueve y es el fin del invierno abrir a la puerta. Las escaleras que ni
suben ni bajan se trenzan a mis pies tejiendo tramas complejas, no olvidar
figuras lúgubres de pedestal en pedestal, de rostro en signo, el aire reboza
gotas de agua vellosa, suavidad de planta que crece desde entra as arrastra manos que buscan
texturas nuevas, lo aún no tocado porque no se puede tocar todo, las cosas tocables se desgastan y se van tirando en algún
rincón, a veces pasando por ah se ven y
alguna que otra lágrima se vierte, porque nunca se tuvo nada. Caen piedras en
el estanque de los cocodrilos y ellos lloran y lloran fusionados al limo
verdoso, untuoso, envueltos en armaduras prehistóricas. Juana del Charco espada
latosa figura sin marco perdió alguna cosa coplas de mendiga cosiendo blanco sucio geranio mustio en algún
balcón juego miseria ese es el ritmo, entre rima y rima cae alguna verdad, gota
cristalizada fósil encerrado fina criatura alada preservada en su inmovilidad
pero conservada al fin y al cabo a la otra vuelta se disuelve con sumo cuidado
el cristal y sale volando como si no hubiera pasado nada hasta que el museo de
letras y botánica la atrapa pobre, siempre le pasa lo mismo y no se aprendió a cuidar porque cuando suena el timbre entra siempre otro
siempre el mismo si se repitieran sólo dos o tres gestos sería un robot pero
como la serie es larga y la ciencia corta se dice gente. Esas grandes
extensiones blancas de montículos redondeados postes oscuros interrumpiendo lo
que puede seguir y seguir abajo arriba o dondequiera que se va eso que me elude
y que está acá, asesino en la otra habitación no es posible sin su presencia constante,
sombra siempre instalada en el rabillo del ojo, rabo erecto del miedo, ole
torero rojo y brillo, arena blanca y el tambor dentro del ritmo presente,
marcando la similitud entre esto y algún
bosque, recuerdas censura mañanas de madre mañanas de hija olor a pinos olor a
pinos y sonido de olas, si el paraíso
tiene forma y color y sonido es tan sencillo volver, recogerse en esa dulzura
inventada, hombre pino tan preciso que no tiene esperanzas de ser calor de ser
otro color pedazos retazos de piel enganchados en las esquinas y otros que son
festín de polillas en el
armario de puertas cerradas y de ratas se trata royendo royendo los ojos agujas
brillantes clavando imágenes que fueron gente entre las páginas de los libros,
flores mustias oliendo a viejo, será que se está acabando
desgastando decayendo marchitando destiñendo, será que el bosque de pinos susurrantes se fue cristalizando y hoy la luz juega
mil colores congelados en el cementerio cristalino. Los insectos se adaptan por
eso duran, una hormiga invita un pisotón meter el pie en un hormiguero ya es
otra historia otra gloria: la ciudad dorada un cuento de miseria compartida,
diluida. Subir al barco y aterrizar en cámara lenta en Montevideo o Varsovia o
por que no en Tel Aviv aunque es muy lejos, mejor declarar mi casa territorio
internacional independiente con un cerco de conchas carnívoras como fronteras y
sólo quien sepa domarlas tendrá permitida la entrada al coto vedado que para ese entonces será un lago iluminado por dos lunas artificiales, una verde
para situaciones íntimas que son las que
contienen más habitantes hiedras y telarañas. punto agujero por ahí se filtran los invasores, seres extraños de Rosario o
Bucovina, tendría que conformarme con mi gran familia de figuras de cera semiderretidas de tanto estar en el costurero con agujas y
alfileres clavados por todos lados pero que no sirven para nada, la magia negra
nunca fue lo que era y al gato le pasa lo que le pasa a todos a la larga,
envuelto en satisfacción peluda - ronronea el muy cerdo - aunque hay toda una oscuridad de por medio y de
noche la risa es más lenta, que lo sabía bien Aurora que se durmió cuando la pincharon y se despertó cuando la besaron lo que no deja de ser una fuga, pero debió haber sido al revés y nadie se atrevió a publicarlo, se puede reescribir la bella durmiente o
cometer un crimen perfecto que para serlo tendría que no eliminar a nadie: el
asesinado se creer a vivo y uno
sabría que está total y
absolutamente muerto, pero aún no ha llegado el momento, todos bien, gracias,
no los ve dando vueltas por la pecera redonda y azul, tan contentos siempre
nadando en círculos, nunca se apaga la luz, a los pescados no les importa verse
todo el tiempo o dan vueltas sin mirarse, palabras burbujas de la boca del
prisionero hasta los pájaros, puede que alguien escuche el mensaje y rompa a
picotazos furiosos la pecera como
Judex el Justiciero, claro que no sucede porque que le importa a los pájaros si
los peces la pasan mal, por mí que los trague una gaviota. Atención ‑ el mar se transformó en pecera ‑ sin interpretaciones por favor, usted váyase que nadie lo
ha invitado a este baile aguafiestas criticón sabelotodo vuelvase a dormir a la
enciclopedia tomo desconocido, menos mal que lo agarré a tiempo antes que nos
estropee la diversión. Ahora todo puede callarse muerto y satisfecho porque ahora somos todos responsables aunque a veces parece
que no, que sólo yo, que absurdos los dioses bichando por el agujero de la
cerradura para ver si las cosas siguen sin ellos y siguen y por eso en las
noches de luna me transformo en un pato al horno que para lobos está el día a ver si me comen alguna vez y renazco con el sol
del nuevo amanecer, pese a los recuerdos nocturnos y si soñar fuese ser
devorada y despertar ser parida por mí misma, por eso de mañana estoy hecha un nudomudo, geometría basada en el
enredo primordial. Lanas de colores sigo el rojo pero el azul no me deja y el
violeta se transforma en jaula ¿dónde están las tijeras? las tragó el agujero negro que es donde van a parar todas las
cosas, se siente como hambre ¿quien siente? payaso agazapado en alguna víscera de
cuyo nombre no me pude acordar, se puede mover algo y ver que le pasa al resto,
títere atado a títere y un lío
de piolas, nunca pude manejarla pero disimulo salimos de paseo la muñeca y yo, salude
le digo y como ella no, saludo yo y nadie se da cuenta, siendo de trapo es
fácil rebelarse, ni concha tiene aunque igual le brillan los ojos. Reguero de
ojos marcando el camino de vuelta, no quiero volver, mejor perdida en el bosque
que de vuelta en casa con papá y esa mujer, juguemos mientras el lobo no está dónde estás lobo negro lobo malo lobo lindo dónde ya te busco tantos años.
No cabe duda que la tierra se va enfriando, para conservar el calor hay que
moverse todo el tiempo, tarantela histérica. La viuda negra no se mueve espera
tranquila a su presa fecundante. Todos saben lo que tienen que hacer, convergir
armoniosamente presionando delicadamente los bordes, acá la fuerza y la determinación no sirven para nada, ir entrando en los
lugares blandos dejándose arrastrar por la misma fuerza de gravedad, porque la
situación es realmente grave. Timbres campanas cañones interrumpiendo lo que
busca fluir sin detenerse, bella medusa azul y transparente con entrañas
visibles, criatura identica a su medio, mimetismo deliberado ilimitado loca
linda y florida que no quiso morir sino ser río, para que ningún filósofo se
bañase en ella más de una vez, sauce sauce llorón cerrando el círculo perverso
en la selva negra. Cerrar la puerta, apuntalarla, no pasarán sanguijuelas
parásitos, ahora es basta, se meten por todos lados, se introducen por el tubo
del telefono, por la canilla, por el colchón, porque los llamo y se vienen de a
uno, de a muchos y cada vez hay menos luz y suben por las
subiendome deslizándome revolcándome
en arena caliente entre nubes de arena mastico arena líquida me diluyo en arena