Al borde de las cosas, cosificándome, creando explosiones que deberían abrir hendiduras dejarme introducir introducirme espacios desbordándome caigo en las rendijas pero no son, es materia inconsistente permite solo fusión de todo, no se puede elegir aquí  si, aquí  no: o perderse en o quedarse perdiendo el gran salto. Mi final es el otro, otros me cercan, cada vez se ve menos, morir en el otro, romperme, romperlo crucificada en mi espacio vital sin salir jamás, claustrofobia de ser sin remedio. Mano toca objeto vuelve siendo mano, mano toca mano ¿que vuelve? Pero otro es objeto, materia mental, es no yo, no es. Y si la cosa sigue existiendo sin mi mano, sin mi mirada y si no la puedo ni rozar ni siquiera rascar unos granos de su invulnerabilidad de materia y si el borde no existe y lo invento porque no se puede de otra forma porque cuidando cuidando estas paredes estas fronteras defensivas de una ilusoria integridad que no es ni eso ni el ni yo, si diluirse derramarse es el estado real y lo otro un invento de seres cobardes, cuidando cuidando. Si mañana por ejemplo me encuentro con que todo todo es yo caminando por la yo comprando un yo y pagando con yo y mirándome con amor y compasión en el inodoro como en el más puro de los espejos sin intentar pelear y conquistar alguna imagen que tambien y ya acá entre las cuatro pétreas paredes de mi identidad, estoy segura que no soy nada ni pierdo nada, parada al borde mirando un mar yo reconociéndome en el movimiento siendo sonido y olor y mugre saliendo de pesca y siendo pescada manejando mi timón y sintiendo el frio en mi espalda y el sol en mi vientre, viajes y fronteras, uno vuelve siempre, no hay remedio, pero cada vez menos y distinto, no se puede desintegrar un límite con bombas atómicas, hay que esperar y al ver una pequeña hendidura introducirse solapadamente, no como vencedores sino humildemente, como sólo los reyes saben y quienes no tienen nada que perder

 

 el mar está lleno de voces hombres alados cabalgando en sueños, la tempestad arrastra el resto, lo que ya no sirve, erupciones acuáticas no menos ardientes, en los pozos, en la piel, en la selva, paisajes proyectados en cuerpos vivientes, en cuerpos permanentemente rechazándose atrayendose, encontrar en la carne el mundo ese primero, olores marinos y humedades de rocas cubiertas de musgo, vivir al otro como un viaje no concluido (cuantos rincones inexplorados) navío de velas hinchadas de odio y amor saliendo a una travesía cuya mayor atracción es su peligro mortal, los miembros y el alma quieren irse, escaparse, vientos frescos, sueño marino de una fuerza destructiva que es la única, lanzarse, fragmento volador enamorado de la llama, del agua, ciega criatura anfibia moldeada en profundidades abriéndose paso a tientas queriendo mostrar un rostro desoladoramente regio, habitar una lágrima que es todo el mar fundiéndose en el pozo atemporal, paseando por largos corredores de ventanas espejos en los que se pierde pasado presente futuro tiempos risibles contrapuestos a un tiempo espacial quebrado en fragmentos infinitos distintos siempre. NO REPETIR JAMAS NADA navío indomitable que las olas llevan traen hunden alzan el vientre los pulmones el cerebro llenos de agua salada y viento y lluvia y sol delirio de destrucción constante creación con humo conciente de la condición humana de la negación humana saltando de roca en roca hasta poder por fin deslizarse sin sentir más que una loca alegría volando dentro del líquido que no es materia que no es más que el deseo de tocar con las propias manos el fango interno devorar la tierra inútil y sentir por fin agua y movimiento y sangre y algún vino de cuya borrachera no es posible salir nunca más salir ni entrar porque no habrá entonces adentro ni afuera sólo mar

 

¿Volver?

 

Hosted by www.Geocities.ws

1