arte
y cultura |
cine |
fotografía |
deportes |
música |
literatura |
política |
sociedad contemporánea |
tecnología |
agenda |
links |
contacto |
Para
abrir boca... Por: Benjamín Alonso Rascón.
La noche que fui enterado de mi inclusión
en el proyecto de esta aventura, no pude menos que llenarme de gusto,
celebrar al calor de unas heladas y ponerme a pensar sobre qué
iba a escribir en ésta, la primera entrega de muchas. Desde acá
adentro, vaya un reconocimiento a los temerarios editores y los mejores
deseos por que la semilla brote. Sucede que en este mundo macabro no es posible hacer todo lo que a uno le venga en gana. Yo pensaba dar inicio a estos escritos hablando un poco o un mucho de la nueva obra de nuestro querido Gabo, Vivir para contarla, pero, como he dicho, no todo se puede en la vida. Lo abundante de dicho texto y lo mísero de mi tiempo libre (apenas alcanza un domingo para despedir el calor en Kino) no dieron lugar a un chapuzón por el mar de letras que en el primer volumen de sus memorias, Gabriel García Márquez nos regala. En contraparte, el que escribe ya tenía iniciada y comprometida la lectura de El Anatomista (Ed. Planeta, México, 1998. 277 pp.), novela de Federico Andahazi, haciendo fácil la salida al problema. Hablemos pues, de El Anatomista. La historia se ubica en la Europa del Renacimiento, época que en el ámbito social se caracteriza por una acalorada convivencia de la frivolidad, en el ámbito de las costumbres, y la “perversidad[,] en el sistema de pensamiento”. Como es sabido, son estos los tiempos de la renovación literaria, artística y científica; llevando como consigna principal, casi única, descubrir. “El verbo es Descubrir”, dice Andahazi. Ahora bien, hay que decir que dicha encomienda reveladora tropezaba, por regla general, con infinidad de escollos impuestos por la Iglesia inquisitorial. Por otra parte, a esta confrontación Ciencia-Iglesia habría que añadir, en aras de una mejor comprensión social, el “levantamiento” de la mujer frente al hombre, característica del XVI, también llamado el siglo de la “batalla de los sexos”.
|