arte
y cultura |
cine |
fotografía |
deportes |
música |
literatura |
política |
sociedad contemporánea |
tecnología |
agenda |
links |
contacto |
Editorial Durante los últimos meses se ha acrecentado el número de delitos sexuales en Sonora. Varios han salido a la luz pública por sus características de violencia y salvajismo. Hace poco se dio a conocer el caso de una empleada doméstica que sufrió abuso sexual por parte de una jauría de adolescentes. En una carta que circula por la Internet y otros medios, se explica cómo las autoridades permitieron la impunidad de éstos salvajes delincuentes, simplemente porque pertenecen a familias acomodadas de Hermosillo, incluyendo al hijo de un político. Desde aquí le exijimos a ese político que renuncie a su carrera de vividor del dinero público, porque una persona que no puede educar ni siquiera a su familia nada puede hacer por la comunidad. La brutalidad continúa,
se acaba de dar a conocer la noticia de que un jóven de 14 años
abusó de una niña de seis, ¿qué está
pasando? Se pregunta uno con rabia. Hay tres cuestiones que debemos reconsiderar
para evitar que actos de esta naturaleza sigan ocurriendo: Recibiremos
sus comentarios y sugerencias en: |