ESPANOL

:: Uruguay
:: Animales y Naturaleza
:: Mitos y Fábulas
:: Recetas y Tradiciones
:: Libros Recomendados
:: Articulos
:: Varios

:: Agrega a tus preferidos

:: Juegos Medievales hot

ITALIANO

:: Etruria
:: Animali e Natura
:: Miti e Favole
:: Ricette e Tradizioni
:: Libri Consigliati
:: Articoli
:: Altro

:: Aggiungi ai preferiti

::Giochi Medievali hot

 



HOME PAGE

No encontraste lo que buscabas? Encuentralo con Google!

Google
 
 
ESPECIAL PERROS PAG. 3

PARA PASAR A LAS PREGUNTAS 1-20 CLICKAR AQUI

21-¿Los perros puros "tienen paladar negro"?

S G: Este es uno de los mitos más difundidos sobre los perros, equiparable al del "crecimiento del cerebro" del dobermann o "la impureza definitiva" de la sangre de una perra de raza que accidentalmente se cruzó con un mestizo. No tiene ningún fundamento real.

L de la S: Sí, como yo sangre azul y "canas verdes". En Argentina, el mito se inició a fines del ´40; fue un invento de Juan Mármol quien, para exaltar al chow chow de Beatriz Elisamburu –novia imposible de todo el Colegio San Miguel, de curas lourdistas-, convertía así en "mestizos" a las razas que no fuesen aquella. Ese perro, Boris, de "paladar negro" y lengua azul, en 1949 hizo a Taco, ,mi collie, un mendigo. Y la Elisamburu sería la novia del mundo porque, ya en el 50, "año del Libertador General San Martín", sin paladar negro se consideraba cruza.

22-¿Cuál es su opinión acerca del standard de una raza canina?

S G: Debido a la enorme variabilidad morfológica del perro, si se quieren desarrollar ejemplares que mantengan determinadas características es importante seguir un patrón preestablecido para cada raza. Ahora bien, si las normas fijadas son establecidas por cuestiones netamente estéticas, absolutistas o de moda, y sin tener en cuenta las leyes generales de la evolución de la especie, el standard se convierte en una limitación que va en contra del perro.

L de la S: Mala, naturalmente; muy mala, ethológicamente. Poner un tope de altura, por ejemplo, tarde o temprano premia al enanismo, porque el perro –como toda especie- crece a medida que evoluciona. Y ocurre lo mismo con sus partes, debe producirse modificación funcional: Pecho, cabeza, pies... Fijar estructuras quita dinámica y soluciones al desarrollo. El standard vale en los perros de peluche, para establecer la cantidad de paño lenci a aserrín que corresponde a cada muñequito, o, por moda, fabricar estructuras según el criterio de turno: caninos con espinazos rampantes –lomos lanzamisiles- y, en la jerga automovilística, "elásticos y flejes vencidos"; ex toreros, cabezudos y que al tercer paso se ahogan; tiradores de trineos de ... cartón. Juguetería equivalente a las ranitas de lata de los handlers y el cotillón de las exposiciones (Todo el muestrario). El standard se opone al sentido y a los fines de la Naturaleza. Niega incluso las características individuales; acaso las del fenotipo salvador de una raza decadente por culpa del standard. Vientos demócratas, brisas de cuscos mediocres; no lo digo yo, lo dice el vocablo: Standard; sinónimo de "hecho en serie", revés de personalidad e individuo.

23-¿Qué le parecen las exposiciones caninas?

S G: Los ingleses, en 1859, organizaron la primera exposición como tal. En esa época apasionaba la cinotecnia o ciencia de los perros. Este tipo de muestras posibilitaba a los criadores la comparación de sus ejemplares con otros, evaluando así el estado de crianza, cosa imposible dentro de un mismo establecimiento por el escaso número de canes y la falta de objetividad. El fin de las exposiciones era la selección y mejora de las diferentes razas. Lamentablemente en nuestros días se ha convertido en una hoguera de vanidad, donde prevalece el tan mentado "show" que, desvirtuando la razón de las exposiciones caninas, le quitó el interés original. Salvo el caso de los ovejeros alemanes, en cuyas exhibiciones se mantienen –y en parte, solamente- los criterios zootécnicos, limitados por una fuerte presión comercial, con las demás razas no veremos concursos en los cuales prime la actitud de aprender entre los participantes, ni tampoco jueces verdaderamente capacitados para cumplir una función docente y procanina.

L de la S: Podrían servir para que, como antaño, la gente viera en vivo a las diferentes razas. Hoy no ocurre así. Imaginen una exposición rural con ovejas y toros ocultos en cajones, sacados por un instante a la pista y, luego, otra vez a la caja oscura, hasta la próxima muestra (Así sucede con los caninos). No compiten perros, se premia al peluquero y al champú; y en las razas de carácter, ¡al más manso!, al que admita –de un intruso, del juez- le toquen los testículos, le abran la boca, lo manoseen: al que renuncie, ante otros machos y hembras, a toda rivalidad y pasión de sus ancestros. Son exposiciones de...handlers, y de las figuritas que les gustan a los jueces: Rápido, muy rápido, show y swing, foto, y retornar a la caja. Es más interesante ir al zoológico y ver -¡ver!- los bostezos de los leones y tigres; a lo menos, un pelaje apoliyado es más verídico que la maizena y el spray del maquillaje de los ganadores.

24-Dicen que los perros de exposición "no son inteligentes", ¿es verdad?

S G: No comparto esa idea. Ahora bien, si convenimos que la inteligencia es la facultad de conocer y comprender las cosas a fin de crear y aplicar lo aprendido en acciones útiles, nos encontramos con: bastantes perros de exposición viven una rutina carente de estímulos, muchas veces encerrados –sólo salen a realizar un entrenamiento específico- dentro de kennels o caniles, a la espera de la "entrada a pista". Comparados con la vida independiente de otros perros, libres para resolver problemas o canalizar la natural curiosidad de la especie, seguramente rendirán menos. Desde Lamarck a nuestros días, se comprobó que el trabajo y la diversidad de experiencias resultan cruciales para el desarrollo de la mente; por lo tanto, la inteligencia está mas relacionada con la estimulación que con la pureza o no de la raza.

L de la S: Yo diría, no de todos, que los han civilizado hasta quitarles su perritud... No todos; algunos: Algunos compiten y pierden (a favor del perro). Standard y civilizado significan lo mismo. En el anuario 88/89 de la revista Showdog, al preguntarle si "los perros de exposiciones son inteligentes", Vincent Perry repuso: "Sí, porque la mayoría de los perros de exposición saben quién es su dueño". Confieso que, después de esta respuesta, tengo mis dudas...

25-Algunos jueces caninos preferirían evaluar sin handlers, ¿qué le parece?

S G: No conozco ningún juez que haya planteado esto. Considero que por las características de los caninos, no pueden equiparase las exposiciones a las muestras de aves o gatos. Sería imposible evaluarlos dentro de una jaula; la estructura morfológica del perro se aprecia no sólo en posición estática sino, básicamente, en movimiento. Es verdad que si se retomara el criterio zootécnico, en lugar de prevalecer el "show", la figura del handler debería limitarse a conducir el ejemplar, asistente del juez y no protagonista como sucede en la actualidad...

L de la S: En 1989, desde Top Dobe Magazine, la prestigiosa jueza Ruthanne Moinette afirmaba: "Los handlers, cuyo papel es distraernos para disimular las imperfecciones del exhibido, no contribuyen a la cinofilia y desvirtúan un fin social que las muestras tuviesen en sus orígenes, cuando era el dueño quién presentaba a los canes y, si se permitía un sustituto, la función consistía en conducir los quehaceres de las razas de treabajo: pastores, perros de defensa o de búsqueda". Moinette describe: "Durante la competencia, para confundir al perro rival, los handlers arrojan en diferentes direcciones trozos de hígado, pelotitas, juguetes, objetos, llenando de desperdicios la pista; después de juzgar unas cuantas categorías el sitio se vuelve un chiquero". Más o menos lo mismo decía, en 1993, el juez Mario Perricone, no casualmente pavor de los handlers. Por mi lado, con la excepción de una handlertríz carnosa y obscena, que me excita mucho, no me gustan los dilers de nada: trafiquen frula o perros. Me producen "vergüenza ajena" sus trajes de Isidorito Cañones, sus sacos rojos de amazona hípica de 1948, sus moños "tan femeninos" o sus corbatas "de director de Arte de agencia de publicidad, muy años ´60". Y no me gustan, como a los handlers no le gustan los perros ni, probablemente, la obscena y carnosa a la cual me refería. Es una suerte para ellos que, en vez de juez, yo haga el ethólogo (Imaginaria ciencia y sin status); de lo contrario, daría los premios a la más premiable, la handler del doble apellido, por "dos razones": Se me da científicamente la gana y constituye un fin social (Resumido en par de causales mamíferas).

26-¿Podrían mejorarse las exposiciones de perros?

S G: Sin duda. Ante todo, si la idea es competir por el trofeo, la actividad debería centrarse en pruebas de destreza y aptitud. En lo concerniente a la estructura morfológica, no sería necesario montar un show de las características actuales sino, en vez, priorizar la zootecnia y, fundamentalmente, hacer hincapié en los tests de progenie, con un seguimiento serio de las crías y una recomendación apropiada de quienes conocen los aspectos técnicos de cada raza, pues no siempre el ejemplar más correcto o más premiado en una exposición trasmite sus cualidades a la descendencia, y acá lo importante es dar parámetros para el mejoramiento de las diferentes variedades caninas.

L de la S: No mientras los jueces sigan siendo "críticos de gusto", de una belleza condicionada por la moda e, inclusive, espectro de intereses comerciales. Se tiene muy poco en cuenta la conducta de la raza, la función para la cual la creasen... Los pastores, por ejemplo, no compiten en las pistas demostrando su aptitud con ovejas; los boyeros jamás han visto una vaca; los galgos no corren; los dogos argentinos no cazan otro jabalí que el de la alcancía de su criador... Como poder mejorarse, se pude; "el asunto es que no te dejan", dijo Tato Bores.

27-¿Qué opina de las competencias de Agility?

S G: De las actividades modernas del perro, demostrativas de aptitudes, el agility contribuye al desarrollo funcional, lo que va a favor de las razas y de la especie. Este tipo de torneo tiene su parte de espectáculo, de gran atractivo para el público, pero a diferencia de las representaciones circenses, en el agility los ejemplares no son adiestrados con reforzamientos negativos sino incentivando la resolución natural canina. Tal vez alguien se pregunte si subir sobre una mesa o pasar por dentro de un caño o un túnel de tela son o no funciones naturales; a los perros, al parecer, les gusta cumplir los ejercicios de la prueba: incremento psicofísico que suele faltar en las exposiciones cinológicas. Acerca de las razas con mayor aptitud, yo he visto las más variadas, incluso mestizos, y compitiendo realmente bien; sin embargo, los perros de mucho peso no logran una buena perfomance en el agility.

L de la S: Estoy a favor, claro. Antes, todas las exposiciones de perros incluían ejercicios de destreza; su eliminación las fue transformando en un "desfile de cáscaras", en el olvido de las nueces: la conducta y las funciones históricas. El agility devuelve la imagen de lo perdido: Los perros han de competir por lo que son, y no por las apariencias. Lástima que, a diferencia de sus inicios, los mestizos y ejemplares sin pedigre estén marginados. La "política del avestruz" consiste, más que esconder la cabeza, en prohibir el vuelo a los otros. Y los otros no eran ágiles, ¡volaban!

28-¿Le interesa el torneo llamado Mundo-ring?

S G: En relación a las competencias de adiestramiento que se hacen, principalmente las SCH3 alemanas, la de mundo-ring es mucho más correcta y está mejor adaptada al manejo funcional del canino: Los ejemplares desarrollan sus aptitudes sin forzar en forma tan estricta la conducta y, al exhibir sus condiciones para el ataque, me parece que la prueba, tal ha sido encarada, permite un comportamiento más natural y en una situación casi verídica, pues el perro no muerde una arpillera o una manga sino, a su arbitrio y capacidad, al propio figurante y como sucedería en la vida real. Podría aún mejorarse la estructura de las pruebas, pero, de cualquier modo, mundo-ring es muy superior a una simple demostración rígida.

Con respecto a las razas más aptas para concursar, según se probó, ha sobresalido el pastor belga de Malinois, pero no resulta malo el desempeño del rottweiler, ovejero alemán y beauceron. Una de las dificultades de aptitud, que privan de participar a muchas razas, obedece a la combinación de exigencias de mundo-ring: Buen desempeño combativo, temple, inteligencia y respuestas rápidas (Se califica contrarreloj), además de agilidad, memoria, olfato y rudeza.

L de la S: Estoy totalmente de acuerdo... Siempre me pareció una estupidez el perro "valeroso" que atacaba manguines de arpillera y a figurantes representando a "ladrones" facilísimos. Me gusta –por el hombre y por el perro_ una competencia que incluye baldes con agua, petardos, morder al antojo, pegar o escaparse en bicicleta. Así es la vida. No casualmente, las razas de mayor aptitud en mundo-ring, las que se llevan todos los premios, ni son las "previsibles", ni las "comerciales": El muy feúcho pastor belga de Malinois –actual perro de guerra de Unprofor, los cascos azules de Naciones Unidas, que desplazó a los grandilocuentes- y el aquí casi desconocido beauceron. Este torneo debería ser un timbre de alerta para el mundillo cinófilo.

29-En nuestro país hay varias revistas dedicadas al Perro, ¿tiene críticas para hacerles?

S G: En principio, considero que no son muchas las publicaciones existentes, y dado que no es fácil solventar actualmente los gastos de un medio especializado, adhiero al empeño y esfuerzo que manifiestan los responsables de las revistas en circulación para poder continuar con regularidad las impresiones. En segundo lugar, se podría analizar los contenidos –aquí cabe que exista diferencias de objetivos, puntos de vista y criterio estético-, discutir si es importante la información de los resultados de las exposiciones- la cual llega casi siempre a destiempo- o prevalecer los artículos técnicos, notas de divulgación, ensayos, etc. Aprecio un avance en ese sentido y los equipos de colaboradores incluyen, cada vez más, a especialistas de las diferentes áreas y actividades que conciernen a la vida canina. Por último, estimo que todas las revistas, en mayor o menor medida, contribuyen a la difusión de la cinofilia y aportan al conocimiento objetivo del perro.

L de la S: A fines de la década del ´40 hubo una revista de perros de caza, Diana, con dos suplementos: uno referido a las diferentes razas, incluidas las de adorno, y el otro, a la cinología en general, los canes raros y, conjeturándose el origen de las cruzas, a los mestizos de nuestro país. Comparativamente, con la lógica dificultad de tipo gráfico de un mundo en guerra, la revista Diana aún es ejemplo insuperable; falta a las de hoy, inclusive, algo que aquella hizo proverbial: Una actitud filosófica. No es posible defender las castraciones y, en la página siguiente, adherir a la posición naturalista; las revistas actuales carecen de principios ideológicos: todo vale, son "democráticas".

A mi entender, las que se editan ahora reducen mercado al dedicarse exclusivamente a los perros de raza (Crítica extensible a los fabricantes y distribuidores de alimentos balanceados), y las notas huelen a chivo o, más de una vez, sólo le interesan a quien menciona el autor. Desde el punto de vista estético, quizá por la subordinación serviciosa al mundillo grasa de las exposiciones, lo chongo y el colorinche abundan y, ni que decir, las "modernidades" decadentes: Fotografías superpuestas o con epígrafes sobreimpresos, títulos inclinados como los que se usaban en 1955, textos que parecen un muestrario de imprenta... Y un gran descuido del dactilógrafo –errores tipográficos, ortográficos y plesímetros-, carencia de corrector y de respeto a los lectores y al columnista. Mucha computadora, láser y... ¡Chantada!

30-Tanto en libros como en revistas, unos autores usan mayúsculas y otros minúsculas para referirse a las razas de perros; ¿Por qué?

S G: Creo que es una cuestión de costumbre, no adaptada a los cambios producidos en la gramática castellana, la cual, por ejemplo nombra a las nacionalidades o los cargos con minúscula. Lo correcto, aunque algunas razas recuerden el apellido de sus creadores o el nombre de determinadas regiones geográficas, es la denominación con minúsculas, sin inicialar, pues se refieren al perro y no a la persona o sitio de origen; salvo, obviamente, al principio de una oración o en el título de un texto. Se mantienen las mayúsculas en las nominaciones ubicativas, como el caso del cirneico del Etna o spitz de Finlandia.

L de la S: El empleo de mayúscula de iniciación, escribiendo los nombres caninos, es un error frecuente de los cinófilos con aire de gringada. En castellano ni siquiera refiriéndose a personas se pone Argentino o Inglés; y hace medio siglo que los títulos dignatarios y profesiones van en minúsculas, escribiéndose presidente, veterinario y doctor, y no Presidente, Veterinario y aun el mismísimo Papa, que irá sin mayúsculas, papa, cual humilde y terroso tubérculo... Medio siglo de insistir a los medios que no insistan con Siglo, Marzo ni ¡Miércoles!, Que no Dificulten La Lectura Mediante Tanta Vanidad... Que los británicos supongan ser Británicos; los españoles somos así. Y las razas de perros, en la óptica de casticistas, se inscriben con minúsculas pues, para mayúsculo, el propio nombre de individuo y su existencia. La excepción se da en las razas que incluyen el agregado de lugares: mastín del Tibet, dogo de Burdeos, grifón de Bruselas, etc. Y optativo, cuando el origen tuviese connotaciones históricas a destacar, tal el Akita inu –"perro de (la isla) de Akita", que los japoneses llaman Akita ken, "espada de Akita"- o el Airedale terrier (como decir: "sin el perro de la desembocadura del río Ire, cazador incansable, la gente pobre hubiera muerto por falta de comida"). Otra facilitación de lectura, que varió la gramática inglesa y ha devuelto al castellano la antigua forma natural, consiste en las ligazones coloquiales: En vez de bull terrier, bullterrier; y de este modo, bulldog, pitbull, bullmastiff. Se retorna a la sabiduría semántica del latín, que une cuanto está unido, sistema de escritura surgido del habla y cuya exageración –lógica- tomó el alemán. Como en las épocas de los colonizadores decimos Santafé, Buenosaires...y, de ahí, fosterrier o bassethound.

31-¿Las enciclopedias caninas mienten, o todas las razas son "protectoras" de los niños?

S G: Toda actitud del perro frente al niño está condicionada por la socialización; si esta se ha desarrollado correctamente, el perro presenta un comportamiento comparable al que adopta con los cachorros. Un niño es, entonces, inhibidor de la agresividad canina; la complicidad se hace rápidamente profunda, y ambos consiguen comunicarse a la perfección. Algunas razas, predispuestas a tener conductas predatorias, son proclives a morder a los niños porque se mueven rápidamente, corren y chillan de modo similar a una presa. La "protección" del perro para con los niños ha de tomarse con cautela, más como expresiones de deseo que como una realidad absoluta.

L de la S: Ah, sí, y también de los ancianos, las señoras, los travestis y las monjitas... Son raras las enciclopedias que nos libre de la frase. ¡Pobre de quien guste de los perros y odie a los niños; no le queda sino comprarse el lobo de Caperucita Roja...! Pero, observando las ganas que le tiene un rottweiler a cualquier amiguito del hijito de su dueño, entendí el código de las enciclopedias; era una frase abreviada y, en ese caso, debía leerse: "Le gustan los niños... crudos". De ser un san bernardo, "protectores" de sepultos desfallecientes de frío: "Les gustan los niños...envueltos; en lo posible con salsa blanca y, después, un buen cigarro y una copita de rhon". ¿Y al fila brasilero?; muy fácil: "Le gustan las criancas... en su tinta" (La de las biromes manchando los guardapolvos de la escuela). Sobre gustos no hay nada escrito, pero estos "protectores" llenan páginas. También los son los miembros de las Sociedades Protectoras de Animales donde, según leí en una enciclopedia, "tratan a sus amparados como a criaturas", ¡mondo cane!

32-¿Qué piensa de las organizaciones mundiales cinológicas?

S G: A nivel mundial las organizaciones de más peso son la Federación Cinilógica Internacional, el Kennel Club Inglés y el American Kennel Club. Aunque los británicos son los más antiguos como cinofilia organizada, me parece más racional el sistema de la FCI, que nuclea a países de todo el mundo, y en relación a los standards de razas respeta los lineamientos y bases establecidas en las naciones donde se originara cada una. Obviamente, el país de origen es quien mejor conoce las características a conservar o mejorar según la utilidad para la cual fue creada. El tema de los diferentes standards creo que es el problema central de la cinofilia, pues en la práctica existen razas de igual denominación –en teoría, la misma raza- con caracteres y hasta aspecto muy diferentes (según provengan de Europa o de los EEUU, por ejemplo). Desde 1995 las autoridades de las tres organizaciones comenzaron a tener reuniones a fin de encontrar puntos de coincidencia tendientes a unificar criterios. Por supuesto que nadie puede prohibir la tenencia de perros de cualquier tipo, ni puede imponer un "molde" absolutista, pero hallo conveniente la existencia de organizaciones que sirvan de referencia y regulación para los criadores profesionales y en cuya labor apliquen bases zootécnicas.

L de la S: Me recuerdan a esas empresas que a sus trabajadores les pagaban con bonos sólo válidos en las proveedurías propias. Lo diferente aquí es que, ante la evaluación del producto –parodiando a Marx-, también le roban la plusvalía al perro. O hay alguna cosa perversa en el mecanismo; pues no se comprende cómo, si la organización y las exposiciones son para mejorar las razas, al cabo resulte la decadencia en conjunto. Y no me refiero únicamente y por tic de ethólogo a las conductas; el "show" los quiso agalgados, bailarines, maricones: canes de labor a los que hicieron "de vista" y –parafraseando al tío Adolfo- entretenimiento para la máquina de picar carne...

Pero estamos en democracia, el standard se denomina excelencia, el show debe continuar: "muerto el rey, ¡viva el rey!". ¿Entienden mi pensamientito?

33-Las distintas entidades cinológicas entregan, según sus registros, los "papeles" del pedigree; ¿garantizan algo?

S G: El pedigree es una carta genealógica reconocida oficialmente por la FCA (filial de la FCI), única institución que lo puede otorgar con validez en el país. Allí figuran los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos del perro inscripto, la fecha de nacimiento del ejemplar, el nombre legal y una serie de datos documentales; todo ello con un número, que es el correspondiente al libro de orígenes. Este testimonio sirve, fundamentalmente, para criar; con él se ayuda a identificar los especímenes caninos, el criadero, las líneas de sangre, etc. Ahora bien, por el sistema existente – en cuanto a solicitud y tramitación-, no siempre resulta un documento que garantice la pureza de raza; en otras palabras, la garantía es para el papel, pero no para el perro. Esto sería solucionable si se empleara, como en muchos países, la inspección del criadero al declarar una lechigada, el tatuaje –que impide los cambios y "errores", pues su número debe figurar en el pedigree- y, por último, la evaluación del ejemplar certificando que reúne las condiciones para poder reproducirse y registrar la descendencia. Con estas medidas sí será una garantía adecuada.

L de la S: No. Pero hay casos en que garantizan los truquitos de algunos criadores; a saber: Si en un criadero hubiera un macho campeón, siempre será el progenitor de todas las lechigadas, por mucho que las hembras fuesen servidas con otro macho, inclusive un mestizo intruso y accidental. Es un caso donde los "papeles" garantizan... las ventas. Segundo caso, y muy común: El criador anota en los registros más ejemplares que los del alumbramiento; y ya que los controles resultan imposibles, van "sobrando" documentaciones para vender a propietarios de perros "sin papeles". ¡Negocio redondo!, pues los cachorritos virtuales no comen, no necesitan vacunas –no se enferman-, y se comercializan tarde o temprano, inclusive adultos, y a mayores precios que los nacidos de verdad. Al comprador de los "papeles", el pedigree trucho le garantiza duplicar las ganancias cuando venda cachorros de la o del, ahora, "inscripto". En más de una ocasión conocí a vanidosos que alardeaban de los blasones de su perro; esos "papeles" me garantizaron la clase de idiota que tenía ante mí.

34-¿Cumplen su finalidad las agrupaciones caninas y clubs de raza?

S G: Habría que precisar cuál es realmente la finalidad de estos clubes. Si aceptamos que el objetivo principal es propender a realizar todo aquello que sirva para la selección, mejora y difusión de la raza, entonces nuevamente nos encontramos con el problema técnico. Sólo los criadores con experiencia probada y una actividad constante, tanto en la cría como en la capacitación individual, pueden dar los lineamientos a seguir. No se puede priorizar amiguismos o manejos políticos, pues esto va en detrimento de la raza. Y si no, lamentablemente, ha de convertirse en un "club de amigos del...", pero no en soporte para la cría. Creo que la cinofilia seria debe basarse en la zootecnia y, en segundo lugar, en lo social, ya que existen otras instituciones para el encuentro o la mera recreación; además, no se puede pretender mantener un nivel técnico y simultáneamente hacer shows con atracción para el público; a tal efecto, en todo caso, cabría realizar exhibiciones, torneos de destreza o agility, sin grandes exigencias y a fin de integrar a nueva gente.

L de la S: Añaden intolerancia, como todas las sectas. Sus creencias son "indiscutibles"; cada quienes, con su perrito, alcanzaron las perfecciones. Excepto el elogio, ninguna crítica les cabe. El criador supone ser El Creador y de una religión monoteísta (excluyente y verdadera), llámese la criatura: ovejero alemán, dobermann, caniche o crestado chino. La regla se confirma con las... adjetivaciones de las razas ajenas.

35-¿Qué opina de las Sociedades Protectoras de Animales?

S G: El inicio de este tipo de asociación tuvo su origen en Londres, Inglaterra, en 1824, al igual que la primer exposición canina. Desde 1835 fue patrocinada por la Princesa Real –después reina Victoria-, cuyo ejemplo habría de continuarse en los monarcas posteriores, hasta la actualidad, convirtiéndose en Real Sociedad Protectora de Animales.

Sus objetivos se basaron en proporcionar el buen trato y evitar toda forma de crueldad hacia los animales, otorgando asistencia gratuita a los enfermos propiedad de personas insolventes y ocupándose de los extraviados, alojándoles hasta ubicarlos en un nuevo hogar, así como también realizando campañas educativas y de difusión. A partir de estos fines –sin duda incuestionables-, se crearon asociaciones similares en diferentes lugares del mundo. En EEUU, por ejemplo, la Delta Society es un modelo de trabajo: coordina un gran número de agrupaciones intermedias, fundamentalmente de reinserción de los animales abandonados, los cuales son instruidos para desempeñarse en actividades de interés social, tal como perros lazarillos, pet-therapy (mascotas psicoterapeutas), auxiliares de minusválidos motores o para hipoacúsicos, canes de rescate, de salvamento acuático, etc. , ¡quién podría oponerse a los nobles objetivos de institución semejante...!

...Ahora bien, no dudo que en Argentina haya personas humanitarias y con buenas intenciones en las denominadas Protectoras, pero los fines reales –no los de sus estatutos- son oscuros y falta ese sentido de reinserción social, al igual que la apertura hacia otras instituciones, limitándose a recoger animales, tenerlos en jaulas de por vida y, generalmente, castrarlos. Entre las distintas asociaciones del mismo tipo es común que se susciten rivalidades, a veces grotescas, discutiéndose la discusión y olvidándose del objetivo institucional: el bienestar de los animales, relegado a un segundo plano. Estimo que en el país la situación exige un replanteo de fines y modalidades.

L de la S: ¡La peor! Horrible destino el de un perro (o un gato), abandonado primero y, después, ser "protegido" por una de estas asociaciones de cosmetólogos de la urbanidad. Protección, en el lenguaje de las autodenominadas "Protectoras", significa: 1) Que le corten los testículos o los ovarios; 2) Vivir siempre en una jaula (a puro arroz y polenta) y, si por feo nadie lo retira del lugar, en equis tiempo... 3) Eutanasia "piadosa". Puede uno preguntarse el por qué de las castraciones si, lo más probable, permanecerán aislados en una celda hasta su muerte (tardía o acelerada, según el "proteccionismo"); me respondieron: "Para evitar que sufran los reclamos amorosos". ¡Textual! ¡Eso es piedad! Muy de las ligas antisexuales patrocinadas por la reina Victoria quien, casualmente, dirigió la primer institución "Protectora" de Animales: Gato, cusco u hombre –hindú o chino- han conocido los protectorados de su Graciosa Majestad... Y en los nombres de las "Proteccionistas" nuestras, cínicamente coloniales, reconozco el proceder; por ejemplo, Club de Animales Felices, ¡textual! (Los castrados, ¡felicísimos!).

....A los "protegidos" de A.D.D.A., A.A.A., S.A.P.A. e incluso el Pasteur, los mataron y matan con Paranoval 500 (succinilocolina), y en otras "Protectoras" mediante cámaras de gas, y en A.PA.D.A. –"proteccionista" platense-, subrayo, metiéndoles la cabeza en una bolsita de basura cerrada con alambre. ... Son los protectores victorianos del malthusianismo, de "ese Malthus, sicofante del nuevo mundo de la burguesía preocupada con la superpoblación de mestizos y ociosos sin trabajo". La cita pertenece a Marx, de Historia de las doctrinas económicas, tomo III, y su vigencia resume explicaciones.

36-¿Qué soluciones aportaría para reinsertar en las comunidades a los perros abandonados?

S G: Similares a las de la estadounidense Sociedad Delta a la que me refería en la pregunta anterior; un trabajo coordinado con el poder gubernamental, los idóneos en las distintas técnicas de entrenamiento y las propias personas necesitadas ocuparía a gran número de perros en servicios sociales.

El tema de la superpoblación canina, y de animales abandonados, es serio y no para tomar a la ligera, pero las castraciones comportan un anacronismo, pues existen alternativas que, evitando la reproducción de ciertos ejemplares, no producen los incuestionables trastornos de conducta surgidos con la castración. La vasectomía, en los machos, y la ligadura de trompas, en las hembras, les permite mantener su sexualidad, sus instintos, sólo que de manera infecunda. Respecto a la eutanasia, no comparto el procedimiento en animales sanos o con posibilidad de cura, útiles; y si la metodología consiste en la muerte del animal recogido en la calle, ¿para qué la castración previa?

Me remito, entonces, al sinnúmero de actividades donde los perros han demostrado su eficacia y que describí en la repuesta anterior.

L de la S: Hay, queriendo, muchas soluciones; sólo que las entidades del Estado –municipios, centros de Salud, etc.- y las "Protectoras" privadas, ¡no quieren! Recordaré, porque públicamente lo niegan, que la eutanasia figura en los Estatutos de la mayoría de las Sociedades Protectoras de Animales; así, la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal (A.D.D.A., personería jurídica 7491), en el art. 2º, inc. "d", Propósitos, reconoce la "acción directa de protección al animal, incluyendo el control de la natalidad y la eutanasia" y, en su acta fundacional, reitera que "se aceptará la eutanasia en animales sanos para evitarles sufrimientos ulteriores", y la propia presidente, Marta Gutiérrez, al inaugurar oficinas en el instituto Pasteur, "con el fin de asesorarle en el destino final de los perros abandonados", explicó: "Es preferible la eutanasia y no la tortura que significa para el animal el vagabundeo en la calle" y "ahora los hacemos dormir" (Dormir pa´siempre, dijo Laiseca). A fines de 1994, la Cámara de Diputados de la Nación, me pidió un informe acerca de las Sociedades Protectoras en nuestro país; de este modo obtuve cientos de fotocopias con sus estatutos, declaraciones, fojas de expedientes judiciales, artículos de diarios, cartas –de Ernesto Sábato, de la última mujer de Florencio Escardó, y de la propia Gutiérrez- y un millar de pruebas terribles que, sumadas a mi archivo de treinta años de seguimientos, desalentarán a quienes busquen querellarme por "calumnias e injurias". En aquella ocasión, el debate de los diputados se limitaba a la alternativa de "eutanasia o castraciones"; naturalmente, mi informe con la solución recibió el voto unánime por la Ley del Olvido o del viejo canasto de la basura...

Proponía, ahí, que si el Estado bancaba los alimentos y los sitios de los caniles, mis alumnos de la escuela de AIC adiestrarían gratis –en las clases prácticas- a los perros abandonados y, a un mínimo costo, el país dispondría de lazarillos, canes de búsqueda y salvamento, detectores de bombas, etc., además de perros de compañía para destinar a los geriátricos, institutos de menores y de huérfanos, cárceles, clínicas psiquiátricas, etc. La Cámara de Diputados consideró en 1995 que éramos –Sergio Grodsinsky y yo- "de interés nacional" y, como dije, las soluciones propuestas irían al tacho de residuos.

37-¿La rabia, la zoonosis en general, la higiene, justifican las campañas a fin de erradicar de las ciudades a los perros?

S G: En la mayoría de enfermedades lo importante es la prevención; mediante campañas y vacunas, desde 1980 no hubo rabia de caninos en la provincia de Buenos Aires y, de igual manera, será posible –proponiéndoselo- concluir con las otras enfermedades y su contagio al hombre. Es una obviedad que la salud y la higiene se logra a través de la educación de los propietarios de los perros. El triste dicho "muerto el perro se acabó la rabia" quizá pudo ser válido en épocas sin veterinarios ni vacunas; hoy sería propio de una sociedad ignorante y sin corazón.

L de la S: Desconfío de los veterinarios que, en las municipalidades, dirigen las oficinas de Zoonosis. Sus campañas, sus discursos, sus actitudes denuncian su... complejo de médicos frustrados. "¿Tiene usted un gato?, ¡Tiemble! ; ¿Tiene usted un perro?, ¡Cuidado!": La Zoonosis redita los anatemas de la Santa Inquisición y las furias de los muslines del fóbico Mahoma. Estos veterinarios chupamedias de la Medicina usurpadora de la Religión, de la Salud a la que confunden con la Esterilidad, consecuentemente prescriben los sacrificios rituales y las castraciones (No es mía la insistencia, son ellos los devotos). Pero deberían ser más consecuentes: empezar por sí mismos, sus hijos y adherentes. Nos enferman; no hay vacunas para liberarnos de su rabia, de sus supersticiones, de la suciedad ontológica.

38-Insisten con el tema de la rabia canina, ¿cuál es la verdadera situación en nuestro país?

S G: En la provincia de Buenos Aires no se documentan casos desde hace 16 años, como dije; en el resto del país hay datos imprecisos, pero no de rabia canina sino de murciélagos –principalmente en el norte-: atacan al ganado y son transmisores de esa y otras enfermedades y, por lo tanto, constituyen un factor de riesgo.

L de la S: Por suerte y vacunas no hay hace muchísimos años. Eso produce rabia a ciertas personas que se quedan sin argumentaciones. Un día, a modo de saludo, alguien le dijo a un médico: "¿Y, doctor, como andan sus pacientes?"; este respondió: "Mal, ¡a Dios gracias!". De todas maneras ya encontraron otro comodín: los quistes hidatídicos (cuco del Echinococcus granulosus). "Nunca tenga perro". ¿Y gato, doctor? "¿No oyó hablar de la toxoplasmosis?". Un médico, pase; pero he oído a veterinarios difundir las zoofóbicas higienistas y tetanizando de horror a la teleaudiencia de célebres almuerzos. Me sorprende que hayan olvidado, tan aterrorizante para vender Zoonosis, a la língula o linguátula (Linguatula serrata), "gusano chato cuya hembra mide 12 a 14 cm, y se aloja en la nariz del perro", "pudiendo contagiar al hombre", "en la mayoría de los casos sólo la cirugía logra erradicarla"; afortunadamente, el libro Enfermedades del perro de campo, del Dr. Nicolás Gelormini, colección Enciclopedia Agropecuaria Argentina, 1942, jamás fue leído por los zoonosisadores de las Siete Plagas Paranoicas.

39-¿Puede prohibirse, invocando reglamentaciones internas, que un perro viva en un edificio de propiedad horizontal o en country?

S G: No, ninguna ley prohibe tener perros. El Código Civil, con la ley de protección animal, ampara los derechos de poseer una mascota. Claro que las "reglamentaciones internas" pueden llevar, en la práctica, a mantener una guerra con los vecinos o a la alternativa de mudarse. Sólo un juicio y la resolución del magistrado –que considerase inapropiado convivir con un animal- podría ordenar el desalojo del dueño y su mascota. Cabe acotar que las Naciones Unidas recomiendan: "tener animales domésticos en las casas, como paliativo a la soledad, expresión de nobles sentimientos y prenda de unión familiar".

L de la S: Tanto el Código Penal como el Derecho Civil y la Constitución, e igualmente la ley de Protección Animal y previsiones de diverso tipo en lo que hace a las libertades individuales, amparan la tenencia de perros de guardia o compañía; los tribunales argentinos, con muy pocas excepciones, siempre derimieron las querellas a favor del propietario del animal a quien, por distintas causas, intentaban privar de su conviviente. En muchos casos, los demandantes invocarían "reglamentaciones internas" o normas de higiene y ruidos molestos (leyes municipales); la Justicia falló conforme el Derecho Natural y, salvo alguna sentencia en criaderos y guarderías cuestionadas, fue condescendiente para el propietario de la mascota. Hubo, inclusive, situaciones de complicadísima resolución –por las pruebas periciales y alegatos "inteligentes"-, sin embargo, a reconocimiento internacional subscripto, las previsiones de la OMS y de la UN –recomendándose la tenencia de animales- darían a los jueces un testimonio más a favor del perro discutible; recientemente, en La Plata, ante un recurso que parecería conceder razones al denunciante, se apeló con inesperada defensa: La invocación de los Derechos Humanos; el Tribunal cerraría el juicio –entre un médico neurótico y la dueña de una perrita ladradora- privilegiando a una medicina tan vieja como el mundo, y diciéndole al curador: "remédiate a ti mismo".

40-Antiguamente los perros tenían una patente municipal, regulando la tenencia, salubridad y vacunas; ¿Cuál es su parecer al respecto?

S G: Considero que era una excelente medida e, incluso, hoy, con los sistemas informáticos, se podría llevar un registro óptimo de los caninos. Además, el hecho de exigir una patente para todo ejemplar que transite por la vía pública crearía una mayor responsabilidad a los propietarios en cuestiones de salud, vacunación y prevenciones de enfermedades y, quien no la cumpliera, se vería restringido a su propia casa, limitando de ese modo a que las plagas pudieran propagarse. La disposición debería estar acompañada por normas que regulen y multen a los propietarios que no recojan los excrementos de sus perros o a quienes transiten con los canes sueltos. Actualmente existe el sistema de microchip que se implanta bajo la piel –del lado derecho del cuello del perro-, cuya lectura remitida a un centro de datos podría ayudar a recuperar los ejemplares extraviados, servir de banco informático para la crianza, controles de salubridad, etc.

L de la S: En la ciudad de Buenos Aires y localidades vecinas, ignoro los motivos, la norma se dejó de aplicar a mediados de la década del ´50. Es lástima porque, pagando una mínima tasa anual (que era de unos 5 dólares por perro), el fisco financiaba las campañas de vacunación e investigaciones preventivas de enfermedades, así como el funcionamiento de laboratorios, refugios caninos, asistencia gratuita –antiparasitológica o en accidentes- y demás; pero, a la vez, otorgaba el derecho de posesión y, de tal forma, controlando la tenencia responsable, cada quien tenía el número de ejemplares que le viniese en gana, con la sola condición de salud, verificable al producirse los repatentamientos. Esa chapa patente, censo y registro, permitía recuperar a los animales perdidos o robados y distinguir los vagabundos de los con dueño (poseedores de vacunas). Quizá lo discutible de la instrumentación –y no hay otro modo- esté en el regreso de la perrera, pero, si dicho instituto obrara según funciones, nadie cuestionaría el papel de ayuda cuando, por ejemplo, sirviera para encontrar a un fugitivo (arrepentido, a esa altura, y que no supo volver solo).

41-¿Está de acuerdo con que exista la perrera?

S G: No como institución inquisidora, la cual llegó a capturar perros que estaban dentro de jardines cercadas o tras muros para, después, exterminarles con el monóxido de carbono del vehículo cazador, y sin apelaciones posibles. Si hubiese una regulación adecuada, patente y registro canino, planes de reinserción de los callejeros –adiestrándolos para labores sociales-, la perrera sería necesaria como medio de supervisión o, eventualmente, de traslado de animales perdidos o abandonados hacia los centros de estadía (donde sus dueños pudiesen recuperarlos; y refugios, de no ser reclamados, con la idea de impartirles adiestramiento para funciones comunitarias); un servicio de patrulla, y no de persecución.

L de la S: Recuerdo al carro de La Perrera, con sus ruedas desvencijadas y un caballo famélico que, mientras los enlazadores corrían tras los cuscos, pastaba indiferente los raquíticos yuyos de las veredas rotas. Yo tenía 5 o 6 años y, como otros chicos, la creencia de que no solamente cazaban perros y convenía ver las cosas a distancia de adivinarles la intención; pero, a la vez, atraídos por ese misterioso sulcky gris, enrejado atrás y un agujero arriba, y cuya presencia –cuadras antes- la gente iba anunciando con gritos, cerrar de portones y esconder perros en los fondos más profundos de jardines de tierra y baldosas. Ocurría a la hora de la siesta; unos hombres discutiendo, otros apaleando, y ahí los chicos cascoteaban, envalentonándose, y La Perrera debía escapar al galope, entre risas y silbidos; era muy raro el mundo de las personas grandes.

Hasta ahí se mantenía dentro de lo humano y sus errores inocentes. Después vino el camión de gases, el robo en las casas –más que la captura de vagabundos- y a raíz del "pago por cabeza". Inmediata muerte; la Zoonosis asfixia. Y eludiendo responsabilidad, las municipalidades intercambiaban sus vehículos y, así, "no fuimos nosotros", excusó hurtos y toda clase de acciones injustas. El temor a la rabia era el argumento. El mundo de las personas adultas es rarísimo.

Yo quisiese una perrera parecida a las ambulancias, protectora de vagos y mestizos. Como se comprenderá, mi vejez no asegura entendimiento del mundo.

42-¿Qué opinión le merece la eutanasia canina?

S G: Estoy de acuerdo en casos de sufrimiento por enfermedades incurables y terminales, donde la medicina veterinaria ya no puede aportar soluciones. Me opongo a su aplicación como medio de regulación de las poblaciones caninas.

L de la S: Al igual que la eugenesia, lo justifico ante patologías irreversibles o malformaciones. El viejo dilema filosófico, "piedad por el presente, o para con el futuro", siempre me tendrá en el bando del porvenir y quisiera no hacer distingos de perros y hombres. No deseo nada indeseable por la Naturaleza en su evolución. Sin embargo, respetaré el capricho –propio y de los demás- cuando decide a favor del vivir a toda costa; la renuncia, incluso, de lo que se debe para obrar beneficiando a lo que se ha sentido. Pero porque sí, no por una concepción "humanista".

...Naturalmente, me repugnan la tanasia de los euprotervos, el discurso pseudocientífico de la "superpoblación de canes" y los malthusianos –aun más superpobladores-: príncipes de cuchilla, horca y tóxico.

43-...Pero, ¿Hay o no una superpoblación canina?

S G: No existen relevamientos exactos ni precisos sobre la población canina; además, muchas veces, esa calificación corresponde sólo a zonas acotadas. De todas maneras, el debate debería centrarse en cómo encausar a los perros abandonados y si hay algún modo para impedir que la gente actúe en esa forma.

L de la S: De haberla, el muy nombrado y poco leído Darwin decía: "Las superpoblaciones, de cualquier especie, no se deben a la fecundidad de los ejemplares sino a la cantidad de alimento a su disposición". El mismo Malthus, en su falacia numérica, admite el factor nutricional. Si hubiera un excedente de perros vagos, la remanida "superpoblación", eso se soluciona rápidamente: Eliminando la basura de las calles. Ni aquí, ni en China, los caninos comen pavimento, veredas, cemento, ladrillos o árboles. De haber "superpoblación" de perros y gatos, mi sugerencia es castrar a la gente sucia y a los responsables (ediles, concesionarios y basureros) de un servicio que no se cumple. Conforme los negociados disminuyeran y las personas fuesen más limpias, disminuirían los animales vagabundos. Pero, al desaparecer los cusquitos y gatos roñosos, además de aumentar la basura en las calles, se acrecentarían las poblaciones de ratas y cucarachas, mucho peor; hoy controladas por los escasos felinos y perros, ¡y gratuitamente! Lógica del sentido común: ojalá –vacunados- abundaran miles e, incluso, fagocitadores de jeringas (Son tan descuidados los pinchetos sidosos) y de muchas otras asquerosidades humanas...

...La higiene de las grandes ciudades de la antigüedad, de civilizaciones espléndidas, dependía de los... gatos y perros vagabundos. En Luxor y Menfis las leyes faraónicas y sacerdotales impedían molestarlos siquiera. En Etruria eran patrimonio de la ciudad. En Roma, el Derecho, declarándoles res nullius ("no pertenecen a nadie"), los consideraba res totum ("pertenecen a todos") y, perros y gatos, las superpoblaciones, se agradecían como donación celestial.

44-En un contexto donde algunos hablan de "volver" a la Naturaleza, no alterar las "formas naturales", etc., ¿Los caninos son una especie natural?

S G: Sí; aunque, considerando las presiones selectivas –muy grandes- que ejercemos en los caninos, hay coparticipación del hombre en la naturaleza de la especie. Intervenimos en casi todas las razas actuales. De cualquier modo, con propias selecciones, con su predisposición, estuvo en los perros modificarse de conformidad a un desarrollo evolutivo prefigurado por la especie. El perro es natural; o no existiría.

L de la S: En ese contexto, no. En ese contexto, ni la Naturaleza es natural, porque lo natural cambia, se transforma o, antinaturalmente, negaría a la Naturaleza su modo de expresarse. "Volver", además de imposible, ya que la evolución no recula –excepto mediante recesiones de crepúsculo-, equivaldría a impedir un negocio con ganancia de la especie. En ese contexto, regresar es volver a dinosaurios infructíferos, y luego a peces terminales, y, al fin, a unos amonites mortuorios, y a bacterias desprovistas de futuro, y a la nube gaseosa... en dispersión, ¡a la nada! En ese contexto contranatura, ser poco "natural", y al lado de hombres poco "naturales", le significa a los caninos un intento de porvenir posible y tal Ley de la Naturaleza.

45-¿Fue natural la expulsión de los perros de la Antártida?

S G: Lamentablemente la expulsión fue legítima, pues nuestro país suscribió el Tratado Antártico y lo ratificó en la Conferencia Ecológica de Río de Janeiro de junio de 1992; dicho acuerdo, con la excusa de preservar el ecosistema, dispuso la expulsión de los perros del territorio antártico. Podríamos discutir extensamente sobre la validez argumental que originó esta medida, basada en razonamientos falaces por considerar posible "la transmisión del moquillo canino a las focas". Pero, ya resulta en vano: los perros polares fueron expulsados y además, por imposibilidad de adaptación al continente, murieron al poco tiempo de su desembarco en la Patagonia. Resultó ser otra injerencia extranjera más, y una posibilidad menos de reafirmar la soberanía.

L de la S: Ahora ya es natural que grupos ecologistas, como Greenpeace, al servicio de los intereses coloniales británicos, dicten a los gobiernos las prohibiciones y pautas del Poder Verde: Por lo general, contra la tecnología y la ingeniería genética, a fin de mantenerles en el subdesarrollo, o, tal el caso de la expulsión de los perros de trineo, asegurarse –con primitivos tractores de reemplazo (maquinaria ineficaz, costosa e inglesa)- la pérdida de soberanía en un territorio donde la tracción a sangre resulta insustituible.

La firma del "convenio" internacional antártico, obligada por presiones del Primer Ecomundo, decretó la muerte del perro polar argentino: una raza de características únicas, imposible de resurrección (se desconocen los porcentuales de genes de forja, y lo azaroso escapa al dominio humano).

Nuestros perros eran capaces de resistir –70º (En una oportunidad, cerca de la base rusa de Vostok, soportaron ¡ -89,3º C!), no los confundían las tormentas, eludían los hielos quebradizos y avanzaban 40 km diarios sin perderse. Su capacidad de tiro duplicaba a la de las razas matrices conocidas: Un tandem de 11 perros, arrastrando cargas de 1.100 kilos, alcanzaba los 50 km por hora (80 km en pendiente de 45167), durante 6 horas ininterrumpidas de marcha. Fueron sustituidos –por ironía etimológica- con vetustos cats (gatos) made in England, a gasoil: combustible "ecológico", aseguran. Trasladados a la Patagonia, murieron por falta de defensas; solo quedan dos machos que, ni ecológicamente, podrían reproducirse.

El insostenible alegato de los asesores ecológicos, de Greenpeace –tras disfraces de otros nombres (cito revista Cans & Cat´S Nº3, mayo de 1994, y otras)-, afirmaba que: "los perros matan pingüinos" (Hay millones, ¿cuántos?) y "contagian de moquillo a las focas" (Falso: Nunca hubo un caso de moquillo canino en la Antártida; todos los ejemplares estaban vacunados; y, además, el moquillo del perro –distemper o enfermedad de Carré- no se transmite a las focas ni a ningún mamífero ajeno a la especie). Y algo curioso: En el polo norte las focas "no" se contagian, al parecer, de los canes estadounidenses; "ni" los perros británicos de la Antártida, al parecer, destruyen las ingüineras. No y ni, al parecer, porque los ecologistas sólo expulsaron y dieron muerte al formidable polar argentino.


46-¿Los spitz sufren en los países calurosos?

S G: Salvo excepciones, los spitz se adaptan bien a los climas templados; pero, según mi experiencia, no son perros para vivir en la ciudad. El mayor inconveniente se produce con su conversión a perros de compañía –como ha sucedido-, sólo por apreciaciones estéticas y sin considerar la conducta de raza: El sentido de la jerarquía de los spitz, su agresividad para imponerla y su necesidad constante de ejercicio, a veces ocasionarán verdaderos problemas de adaptación y convivencia en los conglomerados humanos.

L de la S: No especialmente. Una de las cualidades de los spitz es su extraordinaria disposición homeotérmica: Soportan, como si nada, el frío... y el calor. El secreto está, por un lado, en los fuertes pulmones, capaces de hazañas increíbles y, resultas de la buena oxigenación sanguínea, otorgar resistencia contra los rigores climáticos de un signo u otro; Pero, el gran aminorador de temperaturas consiste en el esponjoso subpelaje, que oficia de cámara aisladora: Ante el frío, equivaldrá a las camperas forradas con pluma de ganso; y ante los calores, como las túnicas arábigas del desierto, oficia de campanas de aire neutralizadoras del febril ambiente. La gente, por una errónea observación, sufre en nombre de los spitz de pelo largo; más, ¿Qué pensaríamos de alguien que en verano anduviera con sobretodo y bufanda?, ¿No lo consideraríamos un friolento? El bulterrier, de pelaje corto, no resiste los calores (El "golpe de calor" lo mata, ¡vaya sí lo sé!), cosa que jamás ocurre a ningún siberiano, samoyedo, chow chow o akita: En las canículas, impasibles. Canícula, palabra que evoca al canino goce de la estación estival.

47-¿Altera la conducta de una raza el sacarla de su lugar de origen?

S G: Ya esbozada la contestación en la pregunta de los spitz, considero que un cambio ambiental es, por concurrencia, un factor determinante en las variaciones de comportamiento. Dicho en forma sencilla, recordemos que "la conducta es la respuesta de un organismo al medio ambiente" y, si el medio cambia, también la conducta ha de modificarse.

L de la S: Sí; lo que no significa necesariamente para mal. Incluso especies crepusculares resurgieron gracias al traslado "antiecológico"; los leones africanos que hoy se crían en Salta, por capricho de un loco millonario, refutan los discursos de la pseudociencia: Crecieron en tamaño y fecundidad, abandonaron su conducta apática y muriente, se harían más longevos. Con los perros sucede lo mismo.

No hay por qué preocuparse; ya lo decía Víctor Hugo: "La Naturaleza conoce el secreto de todo, y sonríe". Los cambios conducen al desarrollo ante la exigencia o, si no conviene al mundo, al fin de la especie. Aun en los caprichos del hombre –llevar a las ciudades un spitz- debemos ver el Plan del Todo. Las conductas responden a este principio de recreación eternizadora.

48-En caso de viajar al extranjero, ¿Qué exigen para llevar a un perro?

S G: Las formalidades aduaneras, esencialmente de orden sanitario, varían para cada país; en general, en los cachorros menores de tres meses se exige un certificado de buena salud expedido por un veterinario (Tiene validez sólo por diez días), y en los adultos, además del certificado, piden vacuna antirrábica que debe datar de menos de un año y más de un mes. Para ingresar en algunos países es obligatorio exhibir el control de brucelosis. En muchas naciones –como Gran Bretaña, Gibraltar, Hong Kong e Irlanda- imponen una cuarentena de seis meses a todo perro importado; otros países, como Noruega y Finlandia, cierran sus fronteras –salvo derogación- a los perros de particulares; y en Australia se sacrifica sin aviso a cualquier perro que desembarque en su territorio.

L de la S: Estoy desactualizado; mis veintipico gatos y la docena de perros me impiden viajar, ni tan siquier a Buenos Aires. Sé que algunos –como mis pitbull- están prohibidos en Holanda e Inglaterra. Y que en Australia y en China es muy difícil meter el perro. Cuando me toque decidir el último viaje, trataré de llevar vacunas contra el odio.

49-...Ya que hablamos de mudanzas, ¿Cambia a un perro el modificarle su estructura, fuese a través de selecciones o, al nacer con quinto dedo, mediante cirugía?

S G: Bueno, una característica inherente al hombre es su capacidad de modificación de la objetividad de las cosas... Esta conducta es, por naturaleza, susceptible de una expansión ilimitada: Hasta donde alcance el mundo de las cosas existentes. Siempre, en su accionar, el hombre transforma su entorno; en el caso del perro también lo hizo, pero no creo que logre modificar la esencia canina: Esta perdurará mientras viva la especie.

L de la S: Ha sido la historia de las razas y, como dije, para bien o para mal. De cualquier manera, sólo perdura aquello que debe quedar, lo que beneficia a la especie. Aquel perrito "con ventana", tan interesante a las experiencias de Pavlov, no logró reproducirse (una raza con visores de jugos gástricos) y de repente desaparecería. Lo mejorable se mejora. El quitar el quinto dedo o espolón, naturalmente, es una enmienda de Salamanca a Natura que, de pródiga, incurre en recesiones. No varía el cusco, tropieza menos.

50-¿Adhiere al corte de orejas en algunas razas caninas?

S G: Suscribo que se realice en razas donde, considerando la función, las orejas colgantes restan capacidad auditiva o existiesen probabilidades de mutilaciones (en la caza mayor, por ejemplo); cuando "más vale prevenir que curar".

L de la S: Adhiero a la otectomía de cualquier orejas "flojas", y en todas las razas –y mestizos-, incluso los cazadores que por tradición las tienen colgantes. Naturales o no, los "tapones" impiden oír bien a perros extraordinarios como el bordon terrier, el bedlington, el weimaraner, el rhodesian, el vizsla...

El problema no es sólo cuánto pierden en audición, sino que dificultan el habla; y tal a un humano gangoso le cortan el frenillo, eliminar el freno a las orejas caninas corrige las pronunciaciones del minusparlante. Recordaré que en los perros, el segundo idioma –con 32 posturas básicas- recurre a signos otográficos; la expresión, mediante los pabellones (hacia atrás, arriba, al frente, abajo, etc.), transforma a los orejudos en disfónicos, sólo que una señal ambigua de orejas, por mala interpretación, acaso conduzca a la muerte en combate no querido, o a debatir constantemente el rango. Ni que agregar los errores de las razas de orejorios sin cola (también instrumento de comunicación), caso el bobtail o el rottweiler.

Las orejas largas se traducen en otitis, micosis –por el microclima generado- y miasis ocultas (de tardío descubrimiento), y, de pelearse, al forzoso coser de emergencia e incluso a la ablación total. Mi vieja basset pasó de orejona a lucir "fideos", conseguidos en luchas encarnizadas; eso sí, oía mejor...

Un veterinario de Mendoza, el Dr. Sergio de la Torre, publicó en 1993 sus conclusiones en lo referente a recortar orejas; el registro, sobre 2 mil ejemplares –de 1984 a 1992-, demostró que en los otectomizados se reducen las muertes por parvovirus, moquillo y otras, desapareciendo los síntomas de la sarna demodéctica; entre los operados hubo un 1 % de enfermos, y en los sin corte de orejas un 44 % de afectados (inclusive con vacunas). De la Torre sostiene que la otectomía "provoca una brusca reacción del aparato inmunocompetente" y "puesto que el riesgo de infecciones es relativamente inevitable, la agresión aumenta las señales de alarma, liberando mediadores químicos que desencadenan gran actividad del sistema defensivo". Explica: "La sumatoria de agresiones y reacciones elevará la resistencia a las enfermedades". Rememora: "En las zonas rurales de Argentina se continúa cortando una o las dos orejas al perro acatarrado, para obtener reacciones inmunológicas". Ofrece su probidad: "En 24 canes que padecían distemper se procedió al corte de orejas; 19 se recuperaron rápidamente". Resumí el informe de un veterinario que, a mi juicio, aporta una de las revelaciones más incuestionables sobre el tema, y creo que valía extenderme.


51-¿Qué piensa del corte de cola en los caninos?

S G: Para numerosas razas el standard lo prevée. Cuando se realiza por razones de utilidad –menor riesgo de heridas en la caza, por ejemplo-, estoy de acuerdo. No si se hace con un fin meramente esteticista. Hay que tener muy en cuenta que estamos mutilando un órgano que cumple una importante función comunicacional –de acuerdo a la postura- y de equilibrio (similar a los timones).

L de la S: Me opongo a la caudectomía. Por un lado, reduce las comunicaciones de los caninos (Señal de dominancia, de rendición, de alegría, etc.); y por otro, al privar de cobertura a los genitales femeninos y al ano de machos y hembras, los expone a las moscas (gusanera y enfermedades). Priva del "timón" compensatorio en los giros, para no caer, reduciendo así la capacidad motriz de muchas razas. Los "muy humanistas" ingleses, que no cortan orejas, hacen rabones a sus perros. Yo veo las cosas al revés.

52-¿Hay perros que nacen sin cola?

S G: La ausencia de cola, o anuria, no es muy frecuente, pero sé de casos en el bobtail y en el sheeperke.

L de la S: Sí. Pero la anacaudia –por no decir anuros y convertirlos en sapos- se debe a distintas razones. Una, error genético, que puede ser común y de raza (como con el gato manés). Otra, un virus, o una enfermedad de la madre, el consumo de tóxicos y accidentes durante el embarazo o –no infrecuente- por endofagocitación parcial de los fetos (abreactiva del stress). Un tercer motivo, que vindica a Lamarck, invoca el pasado próximo y sus vicisitudes de raza; aunque suene "poco científico" –y las evidencias refutan al incrédulo-, de tanto cortar colas, preventivamente nacen rabones: Lo comprobé en boxer, rottweiler, bobtail, dobermann, pinscher miniatura... La comprobación acepta la casualidad y el enigma, pero hasta un punto: éste.

53-¿Es cierto que muchas razas caninas se deben a malformaciones?

S G: Un caso que lo confirma con certeza es el del bassetismo, malformación presentable en todas las razas, pero el hombre, seleccionando para fijar las características patológicas, convirtió en una variedad de su interés; valga el ejemplo del bassethound. Otro caso, el del bulldog y similares, mantuvo e incluso agravó caracteres defectuosos, como la estructura buconasal y en detrimento de una correcta fisiología respiratoria. Todo esto nos indica que a veces se fomentan las malformaciones en busca de razas nuevas.

L de la S: Ahí tenemos a los basset, y su bassetismo –útil al hombre- que les dio patas cortas y el recurso de introducirse por pequeñas galerías y cazar chanchos monteses. En una treintena de razas cobradoras, aparte del muy conocido bassethound ("batata" o "perro-valija"), existen versiones ad-hoc: Basset artésien normand, schweizer nieder laufhund, drever klubben, berner, swainhund, braco de Venecia, basset griffon vendéen, basset fauve de Bretagne, basset bleu de Gascogne, antiguo basset francés de pelo largo, basset de Jura, cuevero ruso..., entre otras. Las monstruosidades han sido el origen de versiones que hoy representan a razas, como el bulldog inglés, cabezudo e hipertrofiado, tan diferente al perro de riña del cual desciende y tomó nombre. Sobran los casos de enanismo, confundible con el minúsculo y genéticamente normal de las razas obtenidas a través de la recuperación de cepas ancestrales; diferenciaremos, entonces, al shortdog ming –enano- del pug o carlino y del pinscher miniatura (no defectuosos sino arquetipias).

Ahorraré el sinnúmero de razas surgidas por errores selectivos, o por simple azar contranatura. Y los que, sin aberración, reciben mutilaje: El bobtail o antiguo pastor inglés, raboneado para no pagar impuestos (al carecer de cola se lo consideraba "oveja"), o el chow-tsu, a quien los chinos le cortaban las patitas transformándolo en adorno de almohadones o, ya gordo, apodándole chow-kuang, lo convertían en fritura de los festines imperiales...

54-¿Se conocen en los perros "enfermedades propias de raza"?

S G: Si bien la especie como tal sufre afecciones comunes a todas las razas, conocemos algunas que son típicas de determinados grupos; por ejemplo: El ectropión (reversión hacia fuera del párpado inferior) es congénito en el san bernardo, cocker inglés y americano; el entropión (reversión hacia adentro del párpado) afecta al chow chow, dogo alemán y caniche; resulta bien conocida la parálisis del teckel, con predisposición a las hernias lumbares; y las distocias (partos dificultosos) en el bulldog y en el bullmastiff. Existen muchos otros casos de "enfermedades propias"...

L de la S: Sí, y para desatar la bronca de los criadores pues la suya siempre es "perfecta". De común, y obviando el nombre científico a fin de un mejor entendimiento, conozco las siguientes enfermedades de raza: "torsión de estómago", en el ovejero alemán y el bobtail; "descaderado", en el ovejero alemán, en rottweiler –argentino- y labrador; "problemas de columna", en el pekinés, teckel de pelo corto ("salchicha"), bassethound y basset italiano; "ceguera por nubes", en el siberian de ojos celestes y en el weimaraner; "ojos encarnados" (hipertrofia de la membrana nictante), en el bassethound, dogo alemán ("gran danés"), mastín napolitano y braco de Sajonia; "pestañas hacia adentro", en el bassethound y sharpei ("bulldog chino"); "carnes crecidas" (zona de muslos), en el dogo alemán, dobermann, pitbull y dogo canario; "pelones por picadura de pulgas" (raíz de cola, y las ancas), en bullterrier, akita, kuvascz ("ovejero húngaro"), mastín de los Pirineos, white terrier, setter, algunos dogos argentinos y bastantes foxterrier pelo duro, dobermann azul y pitbull dorado; "hongos", en el sharpei, mastín napolitano, bullterrier y muchísimos bulldog inglés; "sordera" (otitis crónica), en el cocker spaniel británico, pointer, bassethound y, por negarse los dueños a cortar orejas, en el boxer, dobermann, dogo alemán y otras; "tumores", en el dobermann, ovejero alemán, beagle y mastines; "verrugas" (lengua, encías y labios), en el boxer, bullmastiff y bulldog; "parches fríos" (infecciones superficiales), en el ovejero alemán, setter, boxer, siberian, malamute y pitbull; "corazones débiles", en el bulldog inglés y el greyhound; "dificultades respiratorias", en el bulldog, el pekinés y el chihuahua; "amachorramiento", en hembras de dogo alemán, ovejeras alemanas mestizas, pekinés, chihuahua y a veces en las pinscher miniatura; "sarna incurable" (demodecia), en el setter, pointer, schnauzer gigante, labrador y mestizos de ovejero alemán; "sarnilla", en el setter, dálmata, collie, pomerania, papillón, akita; "pérdida de dientes", en el dobermann, ovejero alemán, galgos... Suma y sigue; baste con esto: Ya me he ganado diez mil enemigos.


55-Respecto a enfermedades, ¿Cuál es el lado flaco de los caninos?


S G: Los perros sufren de numerosas enfermedades, tanto como el hombre. Si descontamos los accidentes, creo que algunas patologías virósicas de rápida y fatal resolución, como el parvovirus, tocan uno de sus "lados flacos". Otra flaqueza es la torsión gástrica o vuelta de estómago. La medicina veterinaria avanzó bastante, y con adecuados planes de vacunación, desparasitaciones correctas y alimentos convenientes, en compañía del hombre la salud del perro ha mejorado desde la antigüedad.

L de la S: Ese lado es el del corazón, y no hablo solamente en sentido metafórico. Tampoco el sistema digestivo corresponde a los animales de certero futuro (de las especies omnívoras absolutas). Sufren de vólvulo –torsión estomacal-, de constantes diarreas o estreñimiento, del hígado (a pesar de las opiniones veterinarias), de la piel, y viven parasitados. Sus pulmones, casi sin excepción, no coinciden con su ethología. Necesitan dormir muchas horas. Mueren antes de alcanzar el mínimo desarrollo intelectual...


No obstante, los perros son uno de mis lados flacos.

PARA PASAR A LAS PREGUNTAS 1-20 CLICKAR AQUI

 

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters
 

PERRO
El perro mas feo del mundo!
RECOMENDADO POR GOOGLE
CURRENT MOON

 

HARUSPEX FULGURATORES E-MAIL
Hosted by www.Geocities.ws

1