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21-¿Los
perros puros "tienen paladar negro"?
S
G: Este es uno de los mitos más
difundidos sobre los perros, equiparable al del
"crecimiento del cerebro" del dobermann
o "la impureza definitiva" de la sangre
de una perra de raza que accidentalmente se cruzó
con un mestizo. No tiene ningún fundamento
real.
L
de la S: Sí, como yo sangre azul
y "canas verdes". En Argentina, el mito
se inició a fines del ´40; fue un
invento de Juan Mármol quien, para exaltar
al chow chow de Beatriz Elisamburu –novia imposible
de todo el Colegio San Miguel, de curas lourdistas-,
convertía así en "mestizos"
a las razas que no fuesen aquella. Ese perro,
Boris, de "paladar negro" y lengua azul,
en 1949 hizo a Taco, ,mi collie, un mendigo. Y
la Elisamburu sería la novia del mundo
porque, ya en el 50, "año del Libertador
General San Martín", sin paladar negro
se consideraba cruza.
22-¿Cuál es su opinión acerca
del standard de una raza canina?
S
G: Debido a la enorme variabilidad morfológica
del perro, si se quieren desarrollar ejemplares
que mantengan determinadas características
es importante seguir un patrón preestablecido
para cada raza. Ahora bien, si las normas fijadas
son establecidas por cuestiones netamente estéticas,
absolutistas o de moda, y sin tener en cuenta
las leyes generales de la evolución de
la especie, el standard se convierte en una limitación
que va en contra del perro.
L
de la S: Mala, naturalmente; muy mala,
ethológicamente. Poner un tope de altura,
por ejemplo, tarde o temprano premia al enanismo,
porque el perro –como toda especie- crece a medida
que evoluciona. Y ocurre lo mismo con sus partes,
debe producirse modificación funcional:
Pecho, cabeza, pies... Fijar estructuras quita
dinámica y soluciones al desarrollo. El
standard vale en los perros de peluche, para establecer
la cantidad de paño lenci a aserrín
que corresponde a cada muñequito, o, por
moda, fabricar estructuras según el criterio
de turno: caninos con espinazos rampantes –lomos
lanzamisiles- y, en la jerga automovilística,
"elásticos y flejes vencidos";
ex toreros, cabezudos y que al tercer paso se
ahogan; tiradores de trineos de ... cartón.
Juguetería equivalente a las ranitas de
lata de los handlers y el cotillón de las
exposiciones (Todo el muestrario). El standard
se opone al sentido y a los fines de la Naturaleza.
Niega incluso las características individuales;
acaso las del fenotipo salvador de una raza decadente
por culpa del standard. Vientos demócratas,
brisas de cuscos mediocres; no lo digo yo, lo
dice el vocablo: Standard; sinónimo de
"hecho en serie", revés de personalidad
e individuo.
23-¿Qué le parecen las exposiciones
caninas?
S
G: Los ingleses, en 1859, organizaron
la primera exposición como tal. En esa
época apasionaba la cinotecnia o ciencia
de los perros. Este tipo de muestras posibilitaba
a los criadores la comparación de sus ejemplares
con otros, evaluando así el estado de crianza,
cosa imposible dentro de un mismo establecimiento
por el escaso número de canes y la falta
de objetividad. El fin de las exposiciones era
la selección y mejora de las diferentes
razas. Lamentablemente en nuestros días
se ha convertido en una hoguera de vanidad, donde
prevalece el tan mentado "show" que,
desvirtuando la razón de las exposiciones
caninas, le quitó el interés original.
Salvo el caso de los ovejeros alemanes, en cuyas
exhibiciones se mantienen –y en parte, solamente-
los criterios zootécnicos, limitados por
una fuerte presión comercial, con las demás
razas no veremos concursos en los cuales prime
la actitud de aprender entre los participantes,
ni tampoco jueces verdaderamente capacitados para
cumplir una función docente y procanina.
L
de la S: Podrían servir para que,
como antaño, la gente viera en vivo a las
diferentes razas. Hoy no ocurre así. Imaginen
una exposición rural con ovejas y toros
ocultos en cajones, sacados por un instante a
la pista y, luego, otra vez a la caja oscura,
hasta la próxima muestra (Así sucede
con los caninos). No compiten perros, se premia
al peluquero y al champú; y en las razas
de carácter, ¡al más manso!,
al que admita –de un intruso, del juez- le toquen
los testículos, le abran la boca, lo manoseen:
al que renuncie, ante otros machos y hembras,
a toda rivalidad y pasión de sus ancestros.
Son exposiciones de...handlers, y de las figuritas
que les gustan a los jueces: Rápido, muy
rápido, show y swing, foto, y retornar
a la caja. Es más interesante ir al zoológico
y ver -¡ver!- los bostezos de los leones
y tigres; a lo menos, un pelaje apoliyado es más
verídico que la maizena y el spray del
maquillaje de los ganadores.
24-Dicen que los perros de exposición "no
son inteligentes", ¿es verdad?
S
G: No comparto esa idea. Ahora bien,
si convenimos que la inteligencia es la facultad
de conocer y comprender las cosas a fin de crear
y aplicar lo aprendido en acciones útiles,
nos encontramos con: bastantes perros de exposición
viven una rutina carente de estímulos,
muchas veces encerrados –sólo salen a realizar
un entrenamiento específico- dentro de
kennels o caniles, a la espera de la "entrada
a pista". Comparados con la vida independiente
de otros perros, libres para resolver problemas
o canalizar la natural curiosidad de la especie,
seguramente rendirán menos. Desde Lamarck
a nuestros días, se comprobó que
el trabajo y la diversidad de experiencias resultan
cruciales para el desarrollo de la mente; por
lo tanto, la inteligencia está mas relacionada
con la estimulación que con la pureza o
no de la raza.
L
de la S: Yo diría, no de todos,
que los han civilizado hasta quitarles su perritud...
No todos; algunos: Algunos compiten y pierden
(a favor del perro). Standard y civilizado significan
lo mismo. En el anuario 88/89 de la revista Showdog,
al preguntarle si "los perros de exposiciones
son inteligentes", Vincent Perry repuso:
"Sí, porque la mayoría de los
perros de exposición saben quién
es su dueño". Confieso que, después
de esta respuesta, tengo mis dudas...
25-Algunos jueces caninos preferirían evaluar
sin handlers, ¿qué le parece?
S
G: No conozco ningún juez que
haya planteado esto. Considero que por las características
de los caninos, no pueden equiparase las exposiciones
a las muestras de aves o gatos. Sería imposible
evaluarlos dentro de una jaula; la estructura
morfológica del perro se aprecia no sólo
en posición estática sino, básicamente,
en movimiento. Es verdad que si se retomara el
criterio zootécnico, en lugar de prevalecer
el "show", la figura del handler debería
limitarse a conducir el ejemplar, asistente del
juez y no protagonista como sucede en la actualidad...
L
de la S: En 1989, desde Top Dobe Magazine,
la prestigiosa jueza Ruthanne Moinette afirmaba:
"Los handlers, cuyo papel es distraernos
para disimular las imperfecciones del exhibido,
no contribuyen a la cinofilia y desvirtúan
un fin social que las muestras tuviesen en sus
orígenes, cuando era el dueño quién
presentaba a los canes y, si se permitía
un sustituto, la función consistía
en conducir los quehaceres de las razas de treabajo:
pastores, perros de defensa o de búsqueda".
Moinette describe: "Durante la competencia,
para confundir al perro rival, los handlers arrojan
en diferentes direcciones trozos de hígado,
pelotitas, juguetes, objetos, llenando de desperdicios
la pista; después de juzgar unas cuantas
categorías el sitio se vuelve un chiquero".
Más o menos lo mismo decía, en 1993,
el juez Mario Perricone, no casualmente pavor
de los handlers. Por mi lado, con la excepción
de una handlertríz carnosa y obscena, que
me excita mucho, no me gustan los dilers de nada:
trafiquen frula o perros. Me producen "vergüenza
ajena" sus trajes de Isidorito Cañones,
sus sacos rojos de amazona hípica de 1948,
sus moños "tan femeninos" o sus
corbatas "de director de Arte de agencia
de publicidad, muy años ´60".
Y no me gustan, como a los handlers no le gustan
los perros ni, probablemente, la obscena y carnosa
a la cual me refería. Es una suerte para
ellos que, en vez de juez, yo haga el ethólogo
(Imaginaria ciencia y sin status); de lo contrario,
daría los premios a la más premiable,
la handler del doble apellido, por "dos razones":
Se me da científicamente la gana y constituye
un fin social (Resumido en par de causales mamíferas).
26-¿Podrían mejorarse las exposiciones
de perros?
S
G: Sin duda. Ante todo, si la idea es
competir por el trofeo, la actividad debería
centrarse en pruebas de destreza y aptitud. En
lo concerniente a la estructura morfológica,
no sería necesario montar un show de las
características actuales sino, en vez,
priorizar la zootecnia y, fundamentalmente, hacer
hincapié en los tests de progenie, con
un seguimiento serio de las crías y una
recomendación apropiada de quienes conocen
los aspectos técnicos de cada raza, pues
no siempre el ejemplar más correcto o más
premiado en una exposición trasmite sus
cualidades a la descendencia, y acá lo
importante es dar parámetros para el mejoramiento
de las diferentes variedades caninas.
L
de la S: No mientras los jueces sigan
siendo "críticos de gusto", de
una belleza condicionada por la moda e, inclusive,
espectro de intereses comerciales. Se tiene muy
poco en cuenta la conducta de la raza, la función
para la cual la creasen... Los pastores, por ejemplo,
no compiten en las pistas demostrando su aptitud
con ovejas; los boyeros jamás han visto
una vaca; los galgos no corren; los dogos argentinos
no cazan otro jabalí que el de la alcancía
de su criador... Como poder mejorarse, se pude;
"el asunto es que no te dejan", dijo
Tato Bores.
27-¿Qué opina de las competencias
de Agility?
S
G: De las actividades modernas del perro,
demostrativas de aptitudes, el agility contribuye
al desarrollo funcional, lo que va a favor de
las razas y de la especie. Este tipo de torneo
tiene su parte de espectáculo, de gran
atractivo para el público, pero a diferencia
de las representaciones circenses, en el agility
los ejemplares no son adiestrados con reforzamientos
negativos sino incentivando la resolución
natural canina. Tal vez alguien se pregunte si
subir sobre una mesa o pasar por dentro de un
caño o un túnel de tela son o no
funciones naturales; a los perros, al parecer,
les gusta cumplir los ejercicios de la prueba:
incremento psicofísico que suele faltar
en las exposiciones cinológicas. Acerca
de las razas con mayor aptitud, yo he visto las
más variadas, incluso mestizos, y compitiendo
realmente bien; sin embargo, los perros de mucho
peso no logran una buena perfomance en el agility.
L
de la S: Estoy a favor, claro. Antes,
todas las exposiciones de perros incluían
ejercicios de destreza; su eliminación
las fue transformando en un "desfile de cáscaras",
en el olvido de las nueces: la conducta y las
funciones históricas. El agility devuelve
la imagen de lo perdido: Los perros han de competir
por lo que son, y no por las apariencias. Lástima
que, a diferencia de sus inicios, los mestizos
y ejemplares sin pedigre estén marginados.
La "política del avestruz" consiste,
más que esconder la cabeza, en prohibir
el vuelo a los otros. Y los otros no eran ágiles,
¡volaban!
28-¿Le interesa el torneo llamado Mundo-ring?
S
G: En relación a las competencias
de adiestramiento que se hacen, principalmente
las SCH3 alemanas, la de mundo-ring es mucho más
correcta y está mejor adaptada al manejo
funcional del canino: Los ejemplares desarrollan
sus aptitudes sin forzar en forma tan estricta
la conducta y, al exhibir sus condiciones para
el ataque, me parece que la prueba, tal ha sido
encarada, permite un comportamiento más
natural y en una situación casi verídica,
pues el perro no muerde una arpillera o una manga
sino, a su arbitrio y capacidad, al propio figurante
y como sucedería en la vida real. Podría
aún mejorarse la estructura de las pruebas,
pero, de cualquier modo, mundo-ring es muy superior
a una simple demostración rígida.
Con respecto a las razas más aptas para
concursar, según se probó, ha sobresalido
el pastor belga de Malinois, pero no resulta malo
el desempeño del rottweiler, ovejero alemán
y beauceron. Una de las dificultades de aptitud,
que privan de participar a muchas razas, obedece
a la combinación de exigencias de mundo-ring:
Buen desempeño combativo, temple, inteligencia
y respuestas rápidas (Se califica contrarreloj),
además de agilidad, memoria, olfato y rudeza.
L
de la S: Estoy totalmente de acuerdo...
Siempre me pareció una estupidez el perro
"valeroso" que atacaba manguines de
arpillera y a figurantes representando a "ladrones"
facilísimos. Me gusta –por el hombre y
por el perro_ una competencia que incluye baldes
con agua, petardos, morder al antojo, pegar o
escaparse en bicicleta. Así es la vida.
No casualmente, las razas de mayor aptitud en
mundo-ring, las que se llevan todos los premios,
ni son las "previsibles", ni las "comerciales":
El muy feúcho pastor belga de Malinois
–actual perro de guerra de Unprofor, los cascos
azules de Naciones Unidas, que desplazó
a los grandilocuentes- y el aquí casi desconocido
beauceron. Este torneo debería ser un timbre
de alerta para el mundillo cinófilo.
29-En nuestro país hay varias revistas
dedicadas al Perro, ¿tiene críticas
para hacerles?
S
G: En principio, considero que no son
muchas las publicaciones existentes, y dado que
no es fácil solventar actualmente los gastos
de un medio especializado, adhiero al empeño
y esfuerzo que manifiestan los responsables de
las revistas en circulación para poder
continuar con regularidad las impresiones. En
segundo lugar, se podría analizar los contenidos
–aquí cabe que exista diferencias de objetivos,
puntos de vista y criterio estético-, discutir
si es importante la información de los
resultados de las exposiciones- la cual llega
casi siempre a destiempo- o prevalecer los artículos
técnicos, notas de divulgación,
ensayos, etc. Aprecio un avance en ese sentido
y los equipos de colaboradores incluyen, cada
vez más, a especialistas de las diferentes
áreas y actividades que conciernen a la
vida canina. Por último, estimo que todas
las revistas, en mayor o menor medida, contribuyen
a la difusión de la cinofilia y aportan
al conocimiento objetivo del perro.
L
de la S: A fines de la década
del ´40 hubo una revista de perros de caza,
Diana, con dos suplementos: uno referido a las
diferentes razas, incluidas las de adorno, y el
otro, a la cinología en general, los canes
raros y, conjeturándose el origen de las
cruzas, a los mestizos de nuestro país.
Comparativamente, con la lógica dificultad
de tipo gráfico de un mundo en guerra,
la revista Diana aún es ejemplo insuperable;
falta a las de hoy, inclusive, algo que aquella
hizo proverbial: Una actitud filosófica.
No es posible defender las castraciones y, en
la página siguiente, adherir a la posición
naturalista; las revistas actuales carecen de
principios ideológicos: todo vale, son
"democráticas".
A mi entender, las que se editan ahora reducen
mercado al dedicarse exclusivamente a los perros
de raza (Crítica extensible a los fabricantes
y distribuidores de alimentos balanceados), y
las notas huelen a chivo o, más de una
vez, sólo le interesan a quien menciona
el autor. Desde el punto de vista estético,
quizá por la subordinación serviciosa
al mundillo grasa de las exposiciones, lo chongo
y el colorinche abundan y, ni que decir, las "modernidades"
decadentes: Fotografías superpuestas o
con epígrafes sobreimpresos, títulos
inclinados como los que se usaban en 1955, textos
que parecen un muestrario de imprenta... Y un
gran descuido del dactilógrafo –errores
tipográficos, ortográficos y plesímetros-,
carencia de corrector y de respeto a los lectores
y al columnista. Mucha computadora, láser
y... ¡Chantada!
30-Tanto en libros como en revistas, unos autores
usan mayúsculas y otros minúsculas
para referirse a las razas de perros; ¿Por
qué?
S
G: Creo que es una cuestión de
costumbre, no adaptada a los cambios producidos
en la gramática castellana, la cual, por
ejemplo nombra a las nacionalidades o los cargos
con minúscula. Lo correcto, aunque algunas
razas recuerden el apellido de sus creadores o
el nombre de determinadas regiones geográficas,
es la denominación con minúsculas,
sin inicialar, pues se refieren al perro y no
a la persona o sitio de origen; salvo, obviamente,
al principio de una oración o en el título
de un texto. Se mantienen las mayúsculas
en las nominaciones ubicativas, como el caso del
cirneico del Etna o spitz de Finlandia.
L
de la S: El empleo de mayúscula
de iniciación, escribiendo los nombres
caninos, es un error frecuente de los cinófilos
con aire de gringada. En castellano ni siquiera
refiriéndose a personas se pone Argentino
o Inglés; y hace medio siglo que los títulos
dignatarios y profesiones van en minúsculas,
escribiéndose presidente, veterinario y
doctor, y no Presidente, Veterinario y aun el
mismísimo Papa, que irá sin mayúsculas,
papa, cual humilde y terroso tubérculo...
Medio siglo de insistir a los medios que no insistan
con Siglo, Marzo ni ¡Miércoles!,
Que no Dificulten La Lectura Mediante Tanta Vanidad...
Que los británicos supongan ser Británicos;
los españoles somos así. Y las razas
de perros, en la óptica de casticistas,
se inscriben con minúsculas pues, para
mayúsculo, el propio nombre de individuo
y su existencia. La excepción se da en
las razas que incluyen el agregado de lugares:
mastín del Tibet, dogo de Burdeos, grifón
de Bruselas, etc. Y optativo, cuando el origen
tuviese connotaciones históricas a destacar,
tal el Akita inu –"perro de (la isla) de
Akita", que los japoneses llaman Akita ken,
"espada de Akita"- o el Airedale terrier
(como decir: "sin el perro de la desembocadura
del río Ire, cazador incansable, la gente
pobre hubiera muerto por falta de comida").
Otra facilitación de lectura, que varió
la gramática inglesa y ha devuelto al castellano
la antigua forma natural, consiste en las ligazones
coloquiales: En vez de bull terrier, bullterrier;
y de este modo, bulldog, pitbull, bullmastiff.
Se retorna a la sabiduría semántica
del latín, que une cuanto está unido,
sistema de escritura surgido del habla y cuya
exageración –lógica- tomó
el alemán. Como en las épocas de
los colonizadores decimos Santafé, Buenosaires...y,
de ahí, fosterrier o bassethound.
31-¿Las
enciclopedias caninas mienten, o todas las razas
son "protectoras" de los niños?
S
G: Toda actitud del perro frente al niño
está condicionada por la socialización;
si esta se ha desarrollado correctamente, el perro
presenta un comportamiento comparable al que adopta
con los cachorros. Un niño es, entonces,
inhibidor de la agresividad canina; la complicidad
se hace rápidamente profunda, y ambos consiguen
comunicarse a la perfección. Algunas razas,
predispuestas a tener conductas predatorias, son
proclives a morder a los niños porque se
mueven rápidamente, corren y chillan de
modo similar a una presa. La "protección"
del perro para con los niños ha de tomarse
con cautela, más como expresiones de deseo
que como una realidad absoluta.
L
de la S: Ah, sí, y también
de los ancianos, las señoras, los travestis
y las monjitas... Son raras las enciclopedias
que nos libre de la frase. ¡Pobre de quien
guste de los perros y odie a los niños;
no le queda sino comprarse el lobo de Caperucita
Roja...! Pero, observando las ganas que le tiene
un rottweiler a cualquier amiguito del hijito
de su dueño, entendí el código
de las enciclopedias; era una frase abreviada
y, en ese caso, debía leerse: "Le
gustan los niños... crudos". De ser
un san bernardo, "protectores" de sepultos
desfallecientes de frío: "Les gustan
los niños...envueltos; en lo posible con
salsa blanca y, después, un buen cigarro
y una copita de rhon". ¿Y al fila
brasilero?; muy fácil: "Le gustan
las criancas... en su tinta" (La de las biromes
manchando los guardapolvos de la escuela). Sobre
gustos no hay nada escrito, pero estos "protectores"
llenan páginas. También los son
los miembros de las Sociedades Protectoras de
Animales donde, según leí en una
enciclopedia, "tratan a sus amparados como
a criaturas", ¡mondo cane!
32-¿Qué piensa de las organizaciones
mundiales cinológicas?
S
G: A nivel mundial las organizaciones
de más peso son la Federación Cinilógica
Internacional, el Kennel Club Inglés y
el American Kennel Club. Aunque los británicos
son los más antiguos como cinofilia organizada,
me parece más racional el sistema de la
FCI, que nuclea a países de todo el mundo,
y en relación a los standards de razas
respeta los lineamientos y bases establecidas
en las naciones donde se originara cada una. Obviamente,
el país de origen es quien mejor conoce
las características a conservar o mejorar
según la utilidad para la cual fue creada.
El tema de los diferentes standards creo que es
el problema central de la cinofilia, pues en la
práctica existen razas de igual denominación
–en teoría, la misma raza- con caracteres
y hasta aspecto muy diferentes (según provengan
de Europa o de los EEUU, por ejemplo). Desde 1995
las autoridades de las tres organizaciones comenzaron
a tener reuniones a fin de encontrar puntos de
coincidencia tendientes a unificar criterios.
Por supuesto que nadie puede prohibir la tenencia
de perros de cualquier tipo, ni puede imponer
un "molde" absolutista, pero hallo conveniente
la existencia de organizaciones que sirvan de
referencia y regulación para los criadores
profesionales y en cuya labor apliquen bases zootécnicas.
L
de la S: Me recuerdan a esas empresas
que a sus trabajadores les pagaban con bonos sólo
válidos en las proveedurías propias.
Lo diferente aquí es que, ante la evaluación
del producto –parodiando a Marx-, también
le roban la plusvalía al perro. O hay alguna
cosa perversa en el mecanismo; pues no se comprende
cómo, si la organización y las exposiciones
son para mejorar las razas, al cabo resulte la
decadencia en conjunto. Y no me refiero únicamente
y por tic de ethólogo a las conductas;
el "show" los quiso agalgados, bailarines,
maricones: canes de labor a los que hicieron "de
vista" y –parafraseando al tío Adolfo-
entretenimiento para la máquina de picar
carne...
Pero estamos en democracia, el standard se denomina
excelencia, el show debe continuar: "muerto
el rey, ¡viva el rey!". ¿Entienden
mi pensamientito?
33-Las distintas entidades cinológicas
entregan, según sus registros, los "papeles"
del pedigree; ¿garantizan algo?
S
G: El pedigree es una carta genealógica
reconocida oficialmente por la FCA (filial de
la FCI), única institución que lo
puede otorgar con validez en el país. Allí
figuran los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos
del perro inscripto, la fecha de nacimiento del
ejemplar, el nombre legal y una serie de datos
documentales; todo ello con un número,
que es el correspondiente al libro de orígenes.
Este testimonio sirve, fundamentalmente, para
criar; con él se ayuda a identificar los
especímenes caninos, el criadero, las líneas
de sangre, etc. Ahora bien, por el sistema existente
– en cuanto a solicitud y tramitación-,
no siempre resulta un documento que garantice
la pureza de raza; en otras palabras, la garantía
es para el papel, pero no para el perro. Esto
sería solucionable si se empleara, como
en muchos países, la inspección
del criadero al declarar una lechigada, el tatuaje
–que impide los cambios y "errores",
pues su número debe figurar en el pedigree-
y, por último, la evaluación del
ejemplar certificando que reúne las condiciones
para poder reproducirse y registrar la descendencia.
Con estas medidas sí será una garantía
adecuada.
L de la S: No. Pero hay casos en que
garantizan los truquitos de algunos criadores;
a saber: Si en un criadero hubiera un macho campeón,
siempre será el progenitor de todas las
lechigadas, por mucho que las hembras fuesen servidas
con otro macho, inclusive un mestizo intruso y
accidental. Es un caso donde los "papeles"
garantizan... las ventas. Segundo caso, y muy
común: El criador anota en los registros
más ejemplares que los del alumbramiento;
y ya que los controles resultan imposibles, van
"sobrando" documentaciones para vender
a propietarios de perros "sin papeles".
¡Negocio redondo!, pues los cachorritos
virtuales no comen, no necesitan vacunas –no se
enferman-, y se comercializan tarde o temprano,
inclusive adultos, y a mayores precios que los
nacidos de verdad. Al comprador de los "papeles",
el pedigree trucho le garantiza duplicar las ganancias
cuando venda cachorros de la o del, ahora, "inscripto".
En más de una ocasión conocí
a vanidosos que alardeaban de los blasones de
su perro; esos "papeles" me garantizaron
la clase de idiota que tenía ante mí.
34-¿Cumplen su finalidad las agrupaciones
caninas y clubs de raza?
S
G: Habría que precisar cuál
es realmente la finalidad de estos clubes. Si
aceptamos que el objetivo principal es propender
a realizar todo aquello que sirva para la selección,
mejora y difusión de la raza, entonces
nuevamente nos encontramos con el problema técnico.
Sólo los criadores con experiencia probada
y una actividad constante, tanto en la cría
como en la capacitación individual, pueden
dar los lineamientos a seguir. No se puede priorizar
amiguismos o manejos políticos, pues esto
va en detrimento de la raza. Y si no, lamentablemente,
ha de convertirse en un "club de amigos del...",
pero no en soporte para la cría. Creo que
la cinofilia seria debe basarse en la zootecnia
y, en segundo lugar, en lo social, ya que existen
otras instituciones para el encuentro o la mera
recreación; además, no se puede
pretender mantener un nivel técnico y simultáneamente
hacer shows con atracción para el público;
a tal efecto, en todo caso, cabría realizar
exhibiciones, torneos de destreza o agility, sin
grandes exigencias y a fin de integrar a nueva
gente.
L
de la S: Añaden intolerancia,
como todas las sectas. Sus creencias son "indiscutibles";
cada quienes, con su perrito, alcanzaron las perfecciones.
Excepto el elogio, ninguna crítica les
cabe. El criador supone ser El Creador y de una
religión monoteísta (excluyente
y verdadera), llámese la criatura: ovejero
alemán, dobermann, caniche o crestado chino.
La regla se confirma con las... adjetivaciones
de las razas ajenas.
35-¿Qué opina de las Sociedades
Protectoras de Animales?
S
G: El inicio de este tipo de asociación
tuvo su origen en Londres, Inglaterra, en 1824,
al igual que la primer exposición canina.
Desde 1835 fue patrocinada por la Princesa Real
–después reina Victoria-, cuyo ejemplo
habría de continuarse en los monarcas posteriores,
hasta la actualidad, convirtiéndose en
Real Sociedad Protectora de Animales.
Sus objetivos se basaron en proporcionar el buen
trato y evitar toda forma de crueldad hacia los
animales, otorgando asistencia gratuita a los
enfermos propiedad de personas insolventes y ocupándose
de los extraviados, alojándoles hasta ubicarlos
en un nuevo hogar, así como también
realizando campañas educativas y de difusión.
A partir de estos fines –sin duda incuestionables-,
se crearon asociaciones similares en diferentes
lugares del mundo. En EEUU, por ejemplo, la Delta
Society es un modelo de trabajo: coordina un gran
número de agrupaciones intermedias, fundamentalmente
de reinserción de los animales abandonados,
los cuales son instruidos para desempeñarse
en actividades de interés social, tal como
perros lazarillos, pet-therapy (mascotas psicoterapeutas),
auxiliares de minusválidos motores o para
hipoacúsicos, canes de rescate, de salvamento
acuático, etc. , ¡quién podría
oponerse a los nobles objetivos de institución
semejante...!
...Ahora bien, no dudo que en Argentina haya personas
humanitarias y con buenas intenciones en las denominadas
Protectoras, pero los fines reales –no los de
sus estatutos- son oscuros y falta ese sentido
de reinserción social, al igual que la
apertura hacia otras instituciones, limitándose
a recoger animales, tenerlos en jaulas de por
vida y, generalmente, castrarlos. Entre las distintas
asociaciones del mismo tipo es común que
se susciten rivalidades, a veces grotescas, discutiéndose
la discusión y olvidándose del objetivo
institucional: el bienestar de los animales, relegado
a un segundo plano. Estimo que en el país
la situación exige un replanteo de fines
y modalidades.
L
de la S: ¡La peor! Horrible destino
el de un perro (o un gato), abandonado primero
y, después, ser "protegido" por
una de estas asociaciones de cosmetólogos
de la urbanidad. Protección, en el lenguaje
de las autodenominadas "Protectoras",
significa: 1) Que le corten los testículos
o los ovarios; 2) Vivir siempre en una jaula (a
puro arroz y polenta) y, si por feo nadie lo retira
del lugar, en equis tiempo... 3) Eutanasia "piadosa".
Puede uno preguntarse el por qué de las
castraciones si, lo más probable, permanecerán
aislados en una celda hasta su muerte (tardía
o acelerada, según el "proteccionismo");
me respondieron: "Para evitar que sufran
los reclamos amorosos". ¡Textual! ¡Eso
es piedad! Muy de las ligas antisexuales patrocinadas
por la reina Victoria quien, casualmente, dirigió
la primer institución "Protectora"
de Animales: Gato, cusco u hombre –hindú
o chino- han conocido los protectorados de su
Graciosa Majestad... Y en los nombres de las "Proteccionistas"
nuestras, cínicamente coloniales, reconozco
el proceder; por ejemplo, Club de Animales Felices,
¡textual! (Los castrados, ¡felicísimos!).
....A los "protegidos" de A.D.D.A.,
A.A.A., S.A.P.A. e incluso el Pasteur, los mataron
y matan con Paranoval 500 (succinilocolina), y
en otras "Protectoras" mediante cámaras
de gas, y en A.PA.D.A. –"proteccionista"
platense-, subrayo, metiéndoles la cabeza
en una bolsita de basura cerrada con alambre.
... Son los protectores victorianos del malthusianismo,
de "ese Malthus, sicofante del nuevo mundo
de la burguesía preocupada con la superpoblación
de mestizos y ociosos sin trabajo". La cita
pertenece a Marx, de Historia de las doctrinas
económicas, tomo III, y su vigencia resume
explicaciones.
36-¿Qué soluciones aportaría
para reinsertar en las comunidades a los perros
abandonados?
S
G: Similares a las de la estadounidense
Sociedad Delta a la que me refería en la
pregunta anterior; un trabajo coordinado con el
poder gubernamental, los idóneos en las
distintas técnicas de entrenamiento y las
propias personas necesitadas ocuparía a
gran número de perros en servicios sociales.
El
tema de la superpoblación canina, y de
animales abandonados, es serio y no para tomar
a la ligera, pero las castraciones comportan un
anacronismo, pues existen alternativas que, evitando
la reproducción de ciertos ejemplares,
no producen los incuestionables trastornos de
conducta surgidos con la castración. La
vasectomía, en los machos, y la ligadura
de trompas, en las hembras, les permite mantener
su sexualidad, sus instintos, sólo que
de manera infecunda. Respecto a la eutanasia,
no comparto el procedimiento en animales sanos
o con posibilidad de cura, útiles; y si
la metodología consiste en la muerte del
animal recogido en la calle, ¿para qué
la castración previa?
Me
remito, entonces, al sinnúmero de actividades
donde los perros han demostrado su eficacia y
que describí en la repuesta anterior.
L
de la S: Hay, queriendo, muchas soluciones;
sólo que las entidades del Estado –municipios,
centros de Salud, etc.- y las "Protectoras"
privadas, ¡no quieren! Recordaré,
porque públicamente lo niegan, que la eutanasia
figura en los Estatutos de la mayoría de
las Sociedades Protectoras de Animales; así,
la Asociación para la Defensa de los Derechos
del Animal (A.D.D.A., personería jurídica
7491), en el art. 2º, inc. "d",
Propósitos, reconoce la "acción
directa de protección al animal, incluyendo
el control de la natalidad y la eutanasia"
y, en su acta fundacional, reitera que "se
aceptará la eutanasia en animales sanos
para evitarles sufrimientos ulteriores",
y la propia presidente, Marta Gutiérrez,
al inaugurar oficinas en el instituto Pasteur,
"con el fin de asesorarle en el destino final
de los perros abandonados", explicó:
"Es preferible la eutanasia y no la tortura
que significa para el animal el vagabundeo en
la calle" y "ahora los hacemos dormir"
(Dormir pa´siempre, dijo Laiseca). A fines
de 1994, la Cámara de Diputados de la Nación,
me pidió un informe acerca de las Sociedades
Protectoras en nuestro país; de este modo
obtuve cientos de fotocopias con sus estatutos,
declaraciones, fojas de expedientes judiciales,
artículos de diarios, cartas –de Ernesto
Sábato, de la última mujer de Florencio
Escardó, y de la propia Gutiérrez-
y un millar de pruebas terribles que, sumadas
a mi archivo de treinta años de seguimientos,
desalentarán a quienes busquen querellarme
por "calumnias e injurias". En aquella
ocasión, el debate de los diputados se
limitaba a la alternativa de "eutanasia o
castraciones"; naturalmente, mi informe con
la solución recibió el voto unánime
por la Ley del Olvido o del viejo canasto de la
basura...
Proponía,
ahí, que si el Estado bancaba los alimentos
y los sitios de los caniles, mis alumnos de la
escuela de AIC adiestrarían gratis –en
las clases prácticas- a los perros abandonados
y, a un mínimo costo, el país dispondría
de lazarillos, canes de búsqueda y salvamento,
detectores de bombas, etc., además de perros
de compañía para destinar a los
geriátricos, institutos de menores y de
huérfanos, cárceles, clínicas
psiquiátricas, etc. La Cámara de
Diputados consideró en 1995 que éramos
–Sergio Grodsinsky y yo- "de interés
nacional" y, como dije, las soluciones propuestas
irían al tacho de residuos.
37-¿La rabia, la zoonosis en general, la
higiene, justifican las campañas a fin
de erradicar de las ciudades a los perros?
S
G: En la mayoría de enfermedades
lo importante es la prevención; mediante
campañas y vacunas, desde 1980 no hubo
rabia de caninos en la provincia de Buenos Aires
y, de igual manera, será posible –proponiéndoselo-
concluir con las otras enfermedades y su contagio
al hombre. Es una obviedad que la salud y la higiene
se logra a través de la educación
de los propietarios de los perros. El triste dicho
"muerto el perro se acabó la rabia"
quizá pudo ser válido en épocas
sin veterinarios ni vacunas; hoy sería
propio de una sociedad ignorante y sin corazón.
L
de la S: Desconfío de los veterinarios
que, en las municipalidades, dirigen las oficinas
de Zoonosis. Sus campañas, sus discursos,
sus actitudes denuncian su... complejo de médicos
frustrados. "¿Tiene usted un gato?,
¡Tiemble! ; ¿Tiene usted un perro?,
¡Cuidado!": La Zoonosis redita los
anatemas de la Santa Inquisición y las
furias de los muslines del fóbico Mahoma.
Estos veterinarios chupamedias de la Medicina
usurpadora de la Religión, de la Salud
a la que confunden con la Esterilidad, consecuentemente
prescriben los sacrificios rituales y las castraciones
(No es mía la insistencia, son ellos los
devotos). Pero deberían ser más
consecuentes: empezar por sí mismos, sus
hijos y adherentes. Nos enferman; no hay vacunas
para liberarnos de su rabia, de sus supersticiones,
de la suciedad ontológica.
38-Insisten con el tema de la rabia canina, ¿cuál
es la verdadera situación en nuestro país?
S
G: En la provincia de Buenos Aires no
se documentan casos desde hace 16 años,
como dije; en el resto del país hay datos
imprecisos, pero no de rabia canina sino de murciélagos
–principalmente en el norte-: atacan al ganado
y son transmisores de esa y otras enfermedades
y, por lo tanto, constituyen un factor de riesgo.
L
de la S: Por suerte y vacunas no hay
hace muchísimos años. Eso produce
rabia a ciertas personas que se quedan sin argumentaciones.
Un día, a modo de saludo, alguien le dijo
a un médico: "¿Y, doctor, como
andan sus pacientes?"; este respondió:
"Mal, ¡a Dios gracias!". De todas
maneras ya encontraron otro comodín: los
quistes hidatídicos (cuco del Echinococcus
granulosus). "Nunca tenga perro". ¿Y
gato, doctor? "¿No oyó hablar
de la toxoplasmosis?". Un médico,
pase; pero he oído a veterinarios difundir
las zoofóbicas higienistas y tetanizando
de horror a la teleaudiencia de célebres
almuerzos. Me sorprende que hayan olvidado, tan
aterrorizante para vender Zoonosis, a la língula
o linguátula (Linguatula serrata), "gusano
chato cuya hembra mide 12 a 14 cm, y se aloja
en la nariz del perro", "pudiendo contagiar
al hombre", "en la mayoría de
los casos sólo la cirugía logra
erradicarla"; afortunadamente, el libro Enfermedades
del perro de campo, del Dr. Nicolás Gelormini,
colección Enciclopedia Agropecuaria Argentina,
1942, jamás fue leído por los zoonosisadores
de las Siete Plagas Paranoicas.
39-¿Puede prohibirse, invocando reglamentaciones
internas, que un perro viva en un edificio de
propiedad horizontal o en country?
S
G: No, ninguna ley prohibe tener perros.
El Código Civil, con la ley de protección
animal, ampara los derechos de poseer una mascota.
Claro que las "reglamentaciones internas"
pueden llevar, en la práctica, a mantener
una guerra con los vecinos o a la alternativa
de mudarse. Sólo un juicio y la resolución
del magistrado –que considerase inapropiado convivir
con un animal- podría ordenar el desalojo
del dueño y su mascota. Cabe acotar que
las Naciones Unidas recomiendan: "tener animales
domésticos en las casas, como paliativo
a la soledad, expresión de nobles sentimientos
y prenda de unión familiar".
L
de la S: Tanto el Código Penal
como el Derecho Civil y la Constitución,
e igualmente la ley de Protección Animal
y previsiones de diverso tipo en lo que hace a
las libertades individuales, amparan la tenencia
de perros de guardia o compañía;
los tribunales argentinos, con muy pocas excepciones,
siempre derimieron las querellas a favor del propietario
del animal a quien, por distintas causas, intentaban
privar de su conviviente. En muchos casos, los
demandantes invocarían "reglamentaciones
internas" o normas de higiene y ruidos molestos
(leyes municipales); la Justicia falló
conforme el Derecho Natural y, salvo alguna sentencia
en criaderos y guarderías cuestionadas,
fue condescendiente para el propietario de la
mascota. Hubo, inclusive, situaciones de complicadísima
resolución –por las pruebas periciales
y alegatos "inteligentes"-, sin embargo,
a reconocimiento internacional subscripto, las
previsiones de la OMS y de la UN –recomendándose
la tenencia de animales- darían a los jueces
un testimonio más a favor del perro discutible;
recientemente, en La Plata, ante un recurso que
parecería conceder razones al denunciante,
se apeló con inesperada defensa: La invocación
de los Derechos Humanos; el Tribunal cerraría
el juicio –entre un médico neurótico
y la dueña de una perrita ladradora- privilegiando
a una medicina tan vieja como el mundo, y diciéndole
al curador: "remédiate a ti mismo".
40-Antiguamente los perros tenían una patente
municipal, regulando la tenencia, salubridad y
vacunas; ¿Cuál es su parecer al
respecto?
S
G: Considero que era una excelente medida
e, incluso, hoy, con los sistemas informáticos,
se podría llevar un registro óptimo
de los caninos. Además, el hecho de exigir
una patente para todo ejemplar que transite por
la vía pública crearía una
mayor responsabilidad a los propietarios en cuestiones
de salud, vacunación y prevenciones de
enfermedades y, quien no la cumpliera, se vería
restringido a su propia casa, limitando de ese
modo a que las plagas pudieran propagarse. La
disposición debería estar acompañada
por normas que regulen y multen a los propietarios
que no recojan los excrementos de sus perros o
a quienes transiten con los canes sueltos. Actualmente
existe el sistema de microchip que se implanta
bajo la piel –del lado derecho del cuello del
perro-, cuya lectura remitida a un centro de datos
podría ayudar a recuperar los ejemplares
extraviados, servir de banco informático
para la crianza, controles de salubridad, etc.
L
de la S: En la ciudad de Buenos Aires
y localidades vecinas, ignoro los motivos, la
norma se dejó de aplicar a mediados de
la década del ´50. Es lástima
porque, pagando una mínima tasa anual (que
era de unos 5 dólares por perro), el fisco
financiaba las campañas de vacunación
e investigaciones preventivas de enfermedades,
así como el funcionamiento de laboratorios,
refugios caninos, asistencia gratuita –antiparasitológica
o en accidentes- y demás; pero, a la vez,
otorgaba el derecho de posesión y, de tal
forma, controlando la tenencia responsable, cada
quien tenía el número de ejemplares
que le viniese en gana, con la sola condición
de salud, verificable al producirse los repatentamientos.
Esa chapa patente, censo y registro, permitía
recuperar a los animales perdidos o robados y
distinguir los vagabundos de los con dueño
(poseedores de vacunas). Quizá lo discutible
de la instrumentación –y no hay otro modo-
esté en el regreso de la perrera, pero,
si dicho instituto obrara según funciones,
nadie cuestionaría el papel de ayuda cuando,
por ejemplo, sirviera para encontrar a un fugitivo
(arrepentido, a esa altura, y que no supo volver
solo).
41-¿Está de acuerdo con que exista
la perrera?
S
G: No como institución inquisidora,
la cual llegó a capturar perros que estaban
dentro de jardines cercadas o tras muros para,
después, exterminarles con el monóxido
de carbono del vehículo cazador, y sin
apelaciones posibles. Si hubiese una regulación
adecuada, patente y registro canino, planes de
reinserción de los callejeros –adiestrándolos
para labores sociales-, la perrera sería
necesaria como medio de supervisión o,
eventualmente, de traslado de animales perdidos
o abandonados hacia los centros de estadía
(donde sus dueños pudiesen recuperarlos;
y refugios, de no ser reclamados, con la idea
de impartirles adiestramiento para funciones comunitarias);
un servicio de patrulla, y no de persecución.
L
de la S: Recuerdo al carro de La Perrera,
con sus ruedas desvencijadas y un caballo famélico
que, mientras los enlazadores corrían tras
los cuscos, pastaba indiferente los raquíticos
yuyos de las veredas rotas. Yo tenía 5
o 6 años y, como otros chicos, la creencia
de que no solamente cazaban perros y convenía
ver las cosas a distancia de adivinarles la intención;
pero, a la vez, atraídos por ese misterioso
sulcky gris, enrejado atrás y un agujero
arriba, y cuya presencia –cuadras antes- la gente
iba anunciando con gritos, cerrar de portones
y esconder perros en los fondos más profundos
de jardines de tierra y baldosas. Ocurría
a la hora de la siesta; unos hombres discutiendo,
otros apaleando, y ahí los chicos cascoteaban,
envalentonándose, y La Perrera debía
escapar al galope, entre risas y silbidos; era
muy raro el mundo de las personas grandes.
Hasta ahí se mantenía dentro de
lo humano y sus errores inocentes. Después
vino el camión de gases, el robo en las
casas –más que la captura de vagabundos-
y a raíz del "pago por cabeza".
Inmediata muerte; la Zoonosis asfixia. Y eludiendo
responsabilidad, las municipalidades intercambiaban
sus vehículos y, así, "no fuimos
nosotros", excusó hurtos y toda clase
de acciones injustas. El temor a la rabia era
el argumento. El mundo de las personas adultas
es rarísimo.
Yo quisiese una perrera parecida a las ambulancias,
protectora de vagos y mestizos. Como se comprenderá,
mi vejez no asegura entendimiento del mundo.
42-¿Qué opinión le merece
la eutanasia canina?
S
G: Estoy de acuerdo en casos de sufrimiento
por enfermedades incurables y terminales, donde
la medicina veterinaria ya no puede aportar soluciones.
Me opongo a su aplicación como medio de
regulación de las poblaciones caninas.
L
de la S: Al igual que la eugenesia, lo
justifico ante patologías irreversibles
o malformaciones. El viejo dilema filosófico,
"piedad por el presente, o para con el futuro",
siempre me tendrá en el bando del porvenir
y quisiera no hacer distingos de perros y hombres.
No deseo nada indeseable por la Naturaleza en
su evolución. Sin embargo, respetaré
el capricho –propio y de los demás- cuando
decide a favor del vivir a toda costa; la renuncia,
incluso, de lo que se debe para obrar beneficiando
a lo que se ha sentido. Pero porque sí,
no por una concepción "humanista".
...Naturalmente, me repugnan la tanasia de los
euprotervos, el discurso pseudocientífico
de la "superpoblación de canes"
y los malthusianos –aun más superpobladores-:
príncipes de cuchilla, horca y tóxico.
43-...Pero, ¿Hay o no una superpoblación
canina?
S
G: No existen relevamientos exactos ni
precisos sobre la población canina; además,
muchas veces, esa calificación corresponde
sólo a zonas acotadas. De todas maneras,
el debate debería centrarse en cómo
encausar a los perros abandonados y si hay algún
modo para impedir que la gente actúe en
esa forma.
L
de la S: De haberla, el muy nombrado
y poco leído Darwin decía: "Las
superpoblaciones, de cualquier especie, no se
deben a la fecundidad de los ejemplares sino a
la cantidad de alimento a su disposición".
El mismo Malthus, en su falacia numérica,
admite el factor nutricional. Si hubiera un excedente
de perros vagos, la remanida "superpoblación",
eso se soluciona rápidamente: Eliminando
la basura de las calles. Ni aquí, ni en
China, los caninos comen pavimento, veredas, cemento,
ladrillos o árboles. De haber "superpoblación"
de perros y gatos, mi sugerencia es castrar a
la gente sucia y a los responsables (ediles, concesionarios
y basureros) de un servicio que no se cumple.
Conforme los negociados disminuyeran y las personas
fuesen más limpias, disminuirían
los animales vagabundos. Pero, al desaparecer
los cusquitos y gatos roñosos, además
de aumentar la basura en las calles, se acrecentarían
las poblaciones de ratas y cucarachas, mucho peor;
hoy controladas por los escasos felinos y perros,
¡y gratuitamente! Lógica del sentido
común: ojalá –vacunados- abundaran
miles e, incluso, fagocitadores de jeringas (Son
tan descuidados los pinchetos sidosos) y de muchas
otras asquerosidades humanas...
...La higiene de las grandes ciudades de la antigüedad,
de civilizaciones espléndidas, dependía
de los... gatos y perros vagabundos. En Luxor
y Menfis las leyes faraónicas y sacerdotales
impedían molestarlos siquiera. En Etruria
eran patrimonio de la ciudad. En Roma, el Derecho,
declarándoles res nullius ("no pertenecen
a nadie"), los consideraba res totum ("pertenecen
a todos") y, perros y gatos, las superpoblaciones,
se agradecían como donación celestial.
44-En un contexto donde algunos hablan de "volver"
a la Naturaleza, no alterar las "formas naturales",
etc., ¿Los caninos son una especie natural?
S
G: Sí; aunque, considerando las
presiones selectivas –muy grandes- que ejercemos
en los caninos, hay coparticipación del
hombre en la naturaleza de la especie. Intervenimos
en casi todas las razas actuales. De cualquier
modo, con propias selecciones, con su predisposición,
estuvo en los perros modificarse de conformidad
a un desarrollo evolutivo prefigurado por la especie.
El perro es natural; o no existiría.
L
de la S: En ese contexto, no. En ese
contexto, ni la Naturaleza es natural, porque
lo natural cambia, se transforma o, antinaturalmente,
negaría a la Naturaleza su modo de expresarse.
"Volver", además de imposible,
ya que la evolución no recula –excepto
mediante recesiones de crepúsculo-, equivaldría
a impedir un negocio con ganancia de la especie.
En ese contexto, regresar es volver a dinosaurios
infructíferos, y luego a peces terminales,
y, al fin, a unos amonites mortuorios, y a bacterias
desprovistas de futuro, y a la nube gaseosa...
en dispersión, ¡a la nada! En ese
contexto contranatura, ser poco "natural",
y al lado de hombres poco "naturales",
le significa a los caninos un intento de porvenir
posible y tal Ley de la Naturaleza.
45-¿Fue natural la expulsión de
los perros de la Antártida?
S
G: Lamentablemente la expulsión
fue legítima, pues nuestro país
suscribió el Tratado Antártico y
lo ratificó en la Conferencia Ecológica
de Río de Janeiro de junio de 1992; dicho
acuerdo, con la excusa de preservar el ecosistema,
dispuso la expulsión de los perros del
territorio antártico. Podríamos
discutir extensamente sobre la validez argumental
que originó esta medida, basada en razonamientos
falaces por considerar posible "la transmisión
del moquillo canino a las focas". Pero, ya
resulta en vano: los perros polares fueron expulsados
y además, por imposibilidad de adaptación
al continente, murieron al poco tiempo de su desembarco
en la Patagonia. Resultó ser otra injerencia
extranjera más, y una posibilidad menos
de reafirmar la soberanía.
L
de la S: Ahora ya es natural que grupos
ecologistas, como Greenpeace, al servicio de los
intereses coloniales británicos, dicten
a los gobiernos las prohibiciones y pautas del
Poder Verde: Por lo general, contra la tecnología
y la ingeniería genética, a fin
de mantenerles en el subdesarrollo, o, tal el
caso de la expulsión de los perros de trineo,
asegurarse –con primitivos tractores de reemplazo
(maquinaria ineficaz, costosa e inglesa)- la pérdida
de soberanía en un territorio donde la
tracción a sangre resulta insustituible.
La
firma del "convenio" internacional antártico,
obligada por presiones del Primer Ecomundo, decretó
la muerte del perro polar argentino: una raza
de características únicas, imposible
de resurrección (se desconocen los porcentuales
de genes de forja, y lo azaroso escapa al dominio
humano).
Nuestros
perros eran capaces de resistir –70º (En
una oportunidad, cerca de la base rusa de Vostok,
soportaron ¡ -89,3º C!), no los confundían
las tormentas, eludían los hielos quebradizos
y avanzaban 40 km diarios sin perderse. Su capacidad
de tiro duplicaba a la de las razas matrices conocidas:
Un tandem de 11 perros, arrastrando cargas de
1.100 kilos, alcanzaba los 50 km por hora (80
km en pendiente de 45167), durante 6 horas ininterrumpidas
de marcha. Fueron sustituidos –por ironía
etimológica- con vetustos cats (gatos)
made in England, a gasoil: combustible "ecológico",
aseguran. Trasladados a la Patagonia, murieron
por falta de defensas; solo quedan dos machos
que, ni ecológicamente, podrían
reproducirse.
El
insostenible alegato de los asesores ecológicos,
de Greenpeace –tras disfraces de otros nombres
(cito revista Cans & Cat´S Nº3,
mayo de 1994, y otras)-, afirmaba que: "los
perros matan pingüinos" (Hay millones,
¿cuántos?) y "contagian de
moquillo a las focas" (Falso: Nunca hubo
un caso de moquillo canino en la Antártida;
todos los ejemplares estaban vacunados; y, además,
el moquillo del perro –distemper o enfermedad
de Carré- no se transmite a las focas ni
a ningún mamífero ajeno a la especie).
Y algo curioso: En el polo norte las focas "no"
se contagian, al parecer, de los canes estadounidenses;
"ni" los perros británicos de
la Antártida, al parecer, destruyen las
ingüineras. No y ni, al parecer, porque los
ecologistas sólo expulsaron y dieron muerte
al formidable polar argentino.
46-¿Los spitz sufren en los países
calurosos?
S
G: Salvo excepciones, los spitz se adaptan
bien a los climas templados; pero, según
mi experiencia, no son perros para vivir en la
ciudad. El mayor inconveniente se produce con
su conversión a perros de compañía
–como ha sucedido-, sólo por apreciaciones
estéticas y sin considerar la conducta
de raza: El sentido de la jerarquía de
los spitz, su agresividad para imponerla y su
necesidad constante de ejercicio, a veces ocasionarán
verdaderos problemas de adaptación y convivencia
en los conglomerados humanos.
L
de la S: No especialmente. Una de las
cualidades de los spitz es su extraordinaria disposición
homeotérmica: Soportan, como si nada, el
frío... y el calor. El secreto está,
por un lado, en los fuertes pulmones, capaces
de hazañas increíbles y, resultas
de la buena oxigenación sanguínea,
otorgar resistencia contra los rigores climáticos
de un signo u otro; Pero, el gran aminorador de
temperaturas consiste en el esponjoso subpelaje,
que oficia de cámara aisladora: Ante el
frío, equivaldrá a las camperas
forradas con pluma de ganso; y ante los calores,
como las túnicas arábigas del desierto,
oficia de campanas de aire neutralizadoras del
febril ambiente. La gente, por una errónea
observación, sufre en nombre de los spitz
de pelo largo; más, ¿Qué
pensaríamos de alguien que en verano anduviera
con sobretodo y bufanda?, ¿No lo consideraríamos
un friolento? El bulterrier, de pelaje corto,
no resiste los calores (El "golpe de calor"
lo mata, ¡vaya sí lo sé!),
cosa que jamás ocurre a ningún siberiano,
samoyedo, chow chow o akita: En las canículas,
impasibles. Canícula, palabra que evoca
al canino goce de la estación estival.
47-¿Altera la conducta de una raza el sacarla
de su lugar de origen?
S
G: Ya esbozada la contestación
en la pregunta de los spitz, considero que un
cambio ambiental es, por concurrencia, un factor
determinante en las variaciones de comportamiento.
Dicho en forma sencilla, recordemos que "la
conducta es la respuesta de un organismo al medio
ambiente" y, si el medio cambia, también
la conducta ha de modificarse.
L
de la S: Sí; lo que no significa
necesariamente para mal. Incluso especies crepusculares
resurgieron gracias al traslado "antiecológico";
los leones africanos que hoy se crían en
Salta, por capricho de un loco millonario, refutan
los discursos de la pseudociencia: Crecieron en
tamaño y fecundidad, abandonaron su conducta
apática y muriente, se harían más
longevos. Con los perros sucede lo mismo.
No hay por qué preocuparse; ya lo decía
Víctor Hugo: "La Naturaleza conoce
el secreto de todo, y sonríe". Los
cambios conducen al desarrollo ante la exigencia
o, si no conviene al mundo, al fin de la especie.
Aun en los caprichos del hombre –llevar a las
ciudades un spitz- debemos ver el Plan del Todo.
Las conductas responden a este principio de recreación
eternizadora.
48-En caso de viajar al extranjero, ¿Qué
exigen para llevar a un perro?
S
G: Las formalidades aduaneras, esencialmente
de orden sanitario, varían para cada país;
en general, en los cachorros menores de tres meses
se exige un certificado de buena salud expedido
por un veterinario (Tiene validez sólo
por diez días), y en los adultos, además
del certificado, piden vacuna antirrábica
que debe datar de menos de un año y más
de un mes. Para ingresar en algunos países
es obligatorio exhibir el control de brucelosis.
En muchas naciones –como Gran Bretaña,
Gibraltar, Hong Kong e Irlanda- imponen una cuarentena
de seis meses a todo perro importado; otros países,
como Noruega y Finlandia, cierran sus fronteras
–salvo derogación- a los perros de particulares;
y en Australia se sacrifica sin aviso a cualquier
perro que desembarque en su territorio.
L
de la S: Estoy desactualizado; mis veintipico
gatos y la docena de perros me impiden viajar,
ni tan siquier a Buenos Aires. Sé que algunos
–como mis pitbull- están prohibidos en
Holanda e Inglaterra. Y que en Australia y en
China es muy difícil meter el perro. Cuando
me toque decidir el último viaje, trataré
de llevar vacunas contra el odio.
49-...Ya que hablamos de mudanzas, ¿Cambia
a un perro el modificarle su estructura, fuese
a través de selecciones o, al nacer con
quinto dedo, mediante cirugía?
S
G: Bueno, una característica inherente
al hombre es su capacidad de modificación
de la objetividad de las cosas... Esta conducta
es, por naturaleza, susceptible de una expansión
ilimitada: Hasta donde alcance el mundo de las
cosas existentes. Siempre, en su accionar, el
hombre transforma su entorno; en el caso del perro
también lo hizo, pero no creo que logre
modificar la esencia canina: Esta perdurará
mientras viva la especie.
L
de la S: Ha sido la historia de las razas
y, como dije, para bien o para mal. De cualquier
manera, sólo perdura aquello que debe quedar,
lo que beneficia a la especie. Aquel perrito "con
ventana", tan interesante a las experiencias
de Pavlov, no logró reproducirse (una raza
con visores de jugos gástricos) y de repente
desaparecería. Lo mejorable se mejora.
El quitar el quinto dedo o espolón, naturalmente,
es una enmienda de Salamanca a Natura que, de
pródiga, incurre en recesiones. No varía
el cusco, tropieza menos.
50-¿Adhiere al corte de orejas en algunas
razas caninas?
S
G: Suscribo que se realice en razas donde,
considerando la función, las orejas colgantes
restan capacidad auditiva o existiesen probabilidades
de mutilaciones (en la caza mayor, por ejemplo);
cuando "más vale prevenir que curar".
L
de la S: Adhiero a la otectomía
de cualquier orejas "flojas", y en todas
las razas –y mestizos-, incluso los cazadores
que por tradición las tienen colgantes.
Naturales o no, los "tapones" impiden
oír bien a perros extraordinarios como
el bordon terrier, el bedlington, el weimaraner,
el rhodesian, el vizsla...
El problema no es sólo cuánto pierden
en audición, sino que dificultan el habla;
y tal a un humano gangoso le cortan el frenillo,
eliminar el freno a las orejas caninas corrige
las pronunciaciones del minusparlante. Recordaré
que en los perros, el segundo idioma –con 32 posturas
básicas- recurre a signos otográficos;
la expresión, mediante los pabellones (hacia
atrás, arriba, al frente, abajo, etc.),
transforma a los orejudos en disfónicos,
sólo que una señal ambigua de orejas,
por mala interpretación, acaso conduzca
a la muerte en combate no querido, o a debatir
constantemente el rango. Ni que agregar los errores
de las razas de orejorios sin cola (también
instrumento de comunicación), caso el bobtail
o el rottweiler.
Las
orejas largas se traducen en otitis, micosis –por
el microclima generado- y miasis ocultas (de tardío
descubrimiento), y, de pelearse, al forzoso coser
de emergencia e incluso a la ablación total.
Mi vieja basset pasó de orejona a lucir
"fideos", conseguidos en luchas encarnizadas;
eso sí, oía mejor...
Un
veterinario de Mendoza, el Dr. Sergio de la Torre,
publicó en 1993 sus conclusiones en lo
referente a recortar orejas; el registro, sobre
2 mil ejemplares –de 1984 a 1992-, demostró
que en los otectomizados se reducen las muertes
por parvovirus, moquillo y otras, desapareciendo
los síntomas de la sarna demodéctica;
entre los operados hubo un 1 % de enfermos, y
en los sin corte de orejas un 44 % de afectados
(inclusive con vacunas). De la Torre sostiene
que la otectomía "provoca una brusca
reacción del aparato inmunocompetente"
y "puesto que el riesgo de infecciones es
relativamente inevitable, la agresión aumenta
las señales de alarma, liberando mediadores
químicos que desencadenan gran actividad
del sistema defensivo". Explica: "La
sumatoria de agresiones y reacciones elevará
la resistencia a las enfermedades". Rememora:
"En las zonas rurales de Argentina se continúa
cortando una o las dos orejas al perro acatarrado,
para obtener reacciones inmunológicas".
Ofrece su probidad: "En 24 canes que padecían
distemper se procedió al corte de orejas;
19 se recuperaron rápidamente". Resumí
el informe de un veterinario que, a mi juicio,
aporta una de las revelaciones más incuestionables
sobre el tema, y creo que valía extenderme.
51-¿Qué piensa del corte de cola
en los caninos?
S
G: Para numerosas razas el standard lo
prevée. Cuando se realiza por razones de
utilidad –menor riesgo de heridas en la caza,
por ejemplo-, estoy de acuerdo. No si se hace
con un fin meramente esteticista. Hay que tener
muy en cuenta que estamos mutilando un órgano
que cumple una importante función comunicacional
–de acuerdo a la postura- y de equilibrio (similar
a los timones).
L
de la S: Me opongo a la caudectomía.
Por un lado, reduce las comunicaciones de los
caninos (Señal de dominancia, de rendición,
de alegría, etc.); y por otro, al privar
de cobertura a los genitales femeninos y al ano
de machos y hembras, los expone a las moscas (gusanera
y enfermedades). Priva del "timón"
compensatorio en los giros, para no caer, reduciendo
así la capacidad motriz de muchas razas.
Los "muy humanistas" ingleses, que no
cortan orejas, hacen rabones a sus perros. Yo
veo las cosas al revés.
52-¿Hay perros que nacen sin cola?
S
G: La ausencia de cola, o anuria, no
es muy frecuente, pero sé de casos en el
bobtail y en el sheeperke.
L
de la S: Sí. Pero la anacaudia
–por no decir anuros y convertirlos en sapos-
se debe a distintas razones. Una, error genético,
que puede ser común y de raza (como con
el gato manés). Otra, un virus, o una enfermedad
de la madre, el consumo de tóxicos y accidentes
durante el embarazo o –no infrecuente- por endofagocitación
parcial de los fetos (abreactiva del stress).
Un tercer motivo, que vindica a Lamarck, invoca
el pasado próximo y sus vicisitudes de
raza; aunque suene "poco científico"
–y las evidencias refutan al incrédulo-,
de tanto cortar colas, preventivamente nacen rabones:
Lo comprobé en boxer, rottweiler, bobtail,
dobermann, pinscher miniatura... La comprobación
acepta la casualidad y el enigma, pero hasta un
punto: éste.
53-¿Es cierto que muchas razas caninas
se deben a malformaciones?
S
G: Un caso que lo confirma con certeza
es el del bassetismo, malformación presentable
en todas las razas, pero el hombre, seleccionando
para fijar las características patológicas,
convirtió en una variedad de su interés;
valga el ejemplo del bassethound. Otro caso, el
del bulldog y similares, mantuvo e incluso agravó
caracteres defectuosos, como la estructura buconasal
y en detrimento de una correcta fisiología
respiratoria. Todo esto nos indica que a veces
se fomentan las malformaciones en busca de razas
nuevas.
L
de la S: Ahí tenemos a los basset,
y su bassetismo –útil al hombre- que les
dio patas cortas y el recurso de introducirse
por pequeñas galerías y cazar chanchos
monteses. En una treintena de razas cobradoras,
aparte del muy conocido bassethound ("batata"
o "perro-valija"), existen versiones
ad-hoc: Basset artésien normand, schweizer
nieder laufhund, drever klubben, berner, swainhund,
braco de Venecia, basset griffon vendéen,
basset fauve de Bretagne, basset bleu de Gascogne,
antiguo basset francés de pelo largo, basset
de Jura, cuevero ruso..., entre otras. Las monstruosidades
han sido el origen de versiones que hoy representan
a razas, como el bulldog inglés, cabezudo
e hipertrofiado, tan diferente al perro de riña
del cual desciende y tomó nombre. Sobran
los casos de enanismo, confundible con el minúsculo
y genéticamente normal de las razas obtenidas
a través de la recuperación de cepas
ancestrales; diferenciaremos, entonces, al shortdog
ming –enano- del pug o carlino y del pinscher
miniatura (no defectuosos sino arquetipias).
Ahorraré
el sinnúmero de razas surgidas por errores
selectivos, o por simple azar contranatura. Y
los que, sin aberración, reciben mutilaje:
El bobtail o antiguo pastor inglés, raboneado
para no pagar impuestos (al carecer de cola se
lo consideraba "oveja"), o el chow-tsu,
a quien los chinos le cortaban las patitas transformándolo
en adorno de almohadones o, ya gordo, apodándole
chow-kuang, lo convertían en fritura de
los festines imperiales...
54-¿Se conocen en los perros "enfermedades
propias de raza"?
S
G: Si bien la especie como tal sufre
afecciones comunes a todas las razas, conocemos
algunas que son típicas de determinados
grupos; por ejemplo: El ectropión (reversión
hacia fuera del párpado inferior) es congénito
en el san bernardo, cocker inglés y americano;
el entropión (reversión hacia adentro
del párpado) afecta al chow chow, dogo
alemán y caniche; resulta bien conocida
la parálisis del teckel, con predisposición
a las hernias lumbares; y las distocias (partos
dificultosos) en el bulldog y en el bullmastiff.
Existen muchos otros casos de "enfermedades
propias"...
L
de la S: Sí, y para desatar la
bronca de los criadores pues la suya siempre es
"perfecta". De común, y obviando
el nombre científico a fin de un mejor
entendimiento, conozco las siguientes enfermedades
de raza: "torsión de estómago",
en el ovejero alemán y el bobtail; "descaderado",
en el ovejero alemán, en rottweiler –argentino-
y labrador; "problemas de columna",
en el pekinés, teckel de pelo corto ("salchicha"),
bassethound y basset italiano; "ceguera por
nubes", en el siberian de ojos celestes y
en el weimaraner; "ojos encarnados"
(hipertrofia de la membrana nictante), en el bassethound,
dogo alemán ("gran danés"),
mastín napolitano y braco de Sajonia; "pestañas
hacia adentro", en el bassethound y sharpei
("bulldog chino"); "carnes crecidas"
(zona de muslos), en el dogo alemán, dobermann,
pitbull y dogo canario; "pelones por picadura
de pulgas" (raíz de cola, y las ancas),
en bullterrier, akita, kuvascz ("ovejero
húngaro"), mastín de los Pirineos,
white terrier, setter, algunos dogos argentinos
y bastantes foxterrier pelo duro, dobermann azul
y pitbull dorado; "hongos", en el sharpei,
mastín napolitano, bullterrier y muchísimos
bulldog inglés; "sordera" (otitis
crónica), en el cocker spaniel británico,
pointer, bassethound y, por negarse los dueños
a cortar orejas, en el boxer, dobermann, dogo
alemán y otras; "tumores", en
el dobermann, ovejero alemán, beagle y
mastines; "verrugas" (lengua, encías
y labios), en el boxer, bullmastiff y bulldog;
"parches fríos" (infecciones
superficiales), en el ovejero alemán, setter,
boxer, siberian, malamute y pitbull; "corazones
débiles", en el bulldog inglés
y el greyhound; "dificultades respiratorias",
en el bulldog, el pekinés y el chihuahua;
"amachorramiento", en hembras de dogo
alemán, ovejeras alemanas mestizas, pekinés,
chihuahua y a veces en las pinscher miniatura;
"sarna incurable" (demodecia), en el
setter, pointer, schnauzer gigante, labrador y
mestizos de ovejero alemán; "sarnilla",
en el setter, dálmata, collie, pomerania,
papillón, akita; "pérdida de
dientes", en el dobermann, ovejero alemán,
galgos... Suma y sigue; baste con esto: Ya me
he ganado diez mil enemigos.
55-Respecto a enfermedades, ¿Cuál
es el lado flaco de los caninos?
S G: Los perros sufren de numerosas
enfermedades, tanto como el hombre. Si descontamos
los accidentes, creo que algunas patologías
virósicas de rápida y fatal resolución,
como el parvovirus, tocan uno de sus "lados
flacos". Otra flaqueza es la torsión
gástrica o vuelta de estómago. La
medicina veterinaria avanzó bastante, y
con adecuados planes de vacunación, desparasitaciones
correctas y alimentos convenientes, en compañía
del hombre la salud del perro ha mejorado desde
la antigüedad.
L
de la S: Ese lado es el del corazón,
y no hablo solamente en sentido metafórico.
Tampoco el sistema digestivo corresponde a los
animales de certero futuro (de las especies omnívoras
absolutas). Sufren de vólvulo –torsión
estomacal-, de constantes diarreas o estreñimiento,
del hígado (a pesar de las opiniones veterinarias),
de la piel, y viven parasitados. Sus pulmones,
casi sin excepción, no coinciden con su
ethología. Necesitan dormir muchas horas.
Mueren antes de alcanzar el mínimo desarrollo
intelectual...
No obstante, los perros son uno de mis lados flacos.
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