| Un
elemento constante de la religiòn
romana era el sacrificio animal, aunque en
èpocas antiguas no era raro el sacrificio
humano.
Poco antes del 225 ac, para placar y evitar una
posible batalla contra un ejèrcito de galos,
se sacrificaron 4 personas: una paraja de griegos
y otra de galos y ambas fueron enterradas vivas
en el Foro Romano.
La ceremonia que acompañaba
el sacrificio y el lugar en el cual el mismo era
realizado, dependia de diversos factores, entre
ellos el motivo de la celebraciòn/peticiòn,
el nùmero de participantes, la estaciòn
o las posibilidades econòmicas para realizar,
por ejemplo, el sacrificio de un animal costoso.
El animal, que debia ser del mismo
sexo que la divinidad elegida, debia estar en
perfectas condiciones de salud y bien nutrido.
Luego de una serie de ritos, frases y/o bailes
que variaban segùn la situaciòn,
la vìctima era asesinada con un golpe de
hacha. Una vez que el animal estaba sin vida,
se le abria el abdòmen para poder leer
sus òrganos internos: si estaban en buenas
condiciones significaba que todo habia salido
bien y podian ser cocinados, de otro modo era
necesario realizar otro sacrificio.
El sacerdote era asistido por
algunos adeptos al culto o miembros de su familia,
los cuales tenian el cometido de pasarle los objetos
necesarios al desarrollo de la ceremonia. Esta
ùltima constaba de diversas fases: una
inicial durante la cual eran invocadas algunas
divinidades a las cuales se les ofrecia incienso,
vino y pan; una intermedia en la cual la frente
de la vìctima era mojada con el vino y
se recitaba una oraciòn y el sacrificio
en si.
Alrededor del altar se reunian
todos los participantes, el sacerdote, los ayudantes
y los mùsicos.
Si el sacrificio era privado asistia toda la familia,
incluso los esclavos y amigos.
Los
òrganos cocinados eran puestos en platos
y mojados con vino, al plato tambièn se
le agregaba un pedazo de pan con sal y todo era
quemado sobre el altar.
Los
fieles podian comer los demàs restos del
animal y la carne y la piel podian ser vendidas
en los negocios.
Fuente:
Roma, Collezione Scoprire le Civiltà
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