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el primer culto oriental que llegò a Roma,
en el 204 ac. Cibeles, era una divinidad de la
Frigia, venerada sobre todo en Pessinunte,
bajo forma de piedra negra (probablemente restos
de un meteorito).
Al
tèrmine de la segunda guerra pùnica,
los Libros Sibilinos
aconsejaron la introducciòn de su culto
tambièn en Roma. Fuè entonces que
se realizò un pedido al rey de Pèrgamo
en cuyo territorio se encontraba el santurario.
El rey no tenia intenciones de hacerce enemigo
de los romanos por lo tanto cediò la piedra
de culto que fuè transportada a la capital
en una barco.
Provisoriamente
fuè sistemada en el Templo de Vittoria
en el Palatino y luego del conflicto con
Cartagine fuè construido un templo
solo para ella.
En
su honor fueron instituidos los Ludi Megalensi,
para los cuales los comediògrafos Plauto
y Terenzio escribieron algunas obras.
Cibeles era una diosa de la naturaleza
y, junto con su marido divino Attis, simbolizaba
el principio generativo y el continuo ciclo de
la vegetaciòn.
Su culto tenia un caràcter orgiàstico
que no agrabada mucho a las autoridades, aùn
asì tuvo grande difusiòn sobre todo
en època imperial y hasta el IV siglo.
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