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La Roja arena del Asia Central
La lucha entre el fascismo y los bolcheviques, contra lo que cree la mayoría, no solo se libro en los 30 en Alemania. Una serie de ocultas escaramuzas y expediciones al Asia Central hoy se revelan entre los polvorientos archivos desclasificados de la KGB. Hubo al menos una expedición conocida y tres mas que solo se saben escasos rumores que han trascendido después de 70 años de velos. Posiblemente nunca sepamos que grado de éxito tuvieron los soviéticos, pero llama poderosamente la atención el interés obsesivo de Stalin y sus sucesores por los fenómenos paranormales y por las ciudades secretas, muchas de las cuales las fundaron ellos mismos para albergar sus laboratorios paranormales, físicos y astronauticos. Antiguas tradiciones religiosas asiáticas (budistas tibetanas, enseñanzas hindúes, chamanes de Mongolia) desde tiempos remotos dan por cierta la existencia de un reino inmortal "invisible" donde se escondería un reducido colectivo de personas, excepcionalmente sabias y poderosas, procedentes de los continentes hundidos del Atlántico y del Pacífico. En Oriente este mundo idílico oculto es conocido como Agartha o Shambhala y en América del Sur como la ciudad del Disco Solar. Muchos sitúan este reino en valles perdidos de las cordilleras al norte del Himalaya, y otros en cavernas inaccesibles de los desiertos próximos al Gobi. Este pueblo subterráneo estaría regido por los designios de un misterioso personaje : el Rey del Mundo. Investigadores de culturas religiosas como Andrew Tomas han estudiado a fondo este mito universal aceptando como real su existencia. Otros estudiosos, como René Guénon, han visto en la figura del soberano de este mundo intraterrestre -a caballo entre lo divino y lo humano- un principio, una dignidad y un estado espiritual: "Es la inteligencia cósmica que refleja la luz espiritual pura" (R. Guénon, El rey del mundo). Para otros, este tipo de mito entronca con todas las historias "fabulosas" que circulaban por occidente a propósito del reino del Preste Juan -misterioso soberano de quien según Marco Polo hablaban todos en el gran imperio y recibía tributos de la mayor parte de los gobernantes asiáticos- Al parecer, en los archivos del Vaticano se encontraría parte de la correspondencia que mantuvo el mítico rey-sacerdote de Oriente con algunos monarcas y prelados de la Iglesia. Es posible que todas estas narraciones que hemos rescatado del pasado funcionaran como un factor sugerente para sacar a las personas de Europa. Las salidas del continente ya habían sido promovidas por el papado en las cruzadas, y el Preste Juan (o el Rey del Mundo) sería la "idea" que movilizaría a los hombres. Representaba la figura de un rey con un enorme imperio, situado tras las líneas musulmanas en el que abundarían enormes riquezas. Para Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, este reino no es ninguna utopía. H. Blavatsky declararía en más de una ocasión estar en contacto con los Mahatmas (misteriosos personajes del Asia Central que detentaban poderes sobrenaturales) que le transmitían a menudo mensajes de fraternidad y misteriosas profecías destinadas a aviso y cuidado de un mundo en eminente peligro de auto destrucción. Según ella, Moisés, Platón, San Pablo... habrían sido teósofos iniciados por miembros de este Gobierno oculto. No fue hasta 1933 cuando James Hilton popularizó en Occidente la leyenda de Shambalah en su novela Horizontes perdidos, donde narra como una comunidad de grandes sabios, llamados Rishis o Mahatmas (grandes almas) viven en un paraíso de ciencia mística, oculto en algún lugar al norte del Tíbet, entre los macizos de Altin-Tag y Kum-Lum, Altai en Mongolia, Tsaidan y China. Habitantes de estas regiones atestiguaron la presencia de seres luminosos vestidos con simples túnicas blancas en medio del duro invierno tibetano. |
![]() El marqués
Alejandro Saint-Yves d´Alvèdre mantuvo haber sido visitado
en 1885 por
dos misteriosos personajes, enviados por el gobierno universal oculto
de la presente humanidad, los cuales le revelaron la existencia de
Agharta y su organización espiritual y política. Con
estas
revelaciones, Saint-Yves escribió un libro de 200 páginas
que mandó
editar; pero apenas había salido la obra de la imprenta, el
marqués
ordenó su destrucción, ya que al parecer "contenía
terribles secretos". Un solo ejemplar
se
escapó a la destrucción del que se haría una
reedición fotomecánica, y que según cuentan, los
nazis, durante la
ocupación alemana, acabarían por destruir. Sin
embargo se sabe que una copia había llegado a Moscu poco
tiempo
antes de la caída de los Zares, y este ejemplar traducido
perteneció a
la documentación secreta de los primeros directores de la Checa
(luego
NKVD y posteriormente KGB). La intensa guerra civil rusa no fue
ajena al escenario del Asia Central e inclusive un aristócrata
blanco,
el casi desconocido en la actualidad Ungern-Sternberg,
el "Barón sanguinario" , participo intensamente
contra los bolcheviques e inclusive muchos consideran que la leyenda
del Rey del Mundo estaría basada en su persona.
Viajeros occidentales como el científico polaco Ossendowsky y el pintor ruso Roerich, escucharon contar a los lamas y nativos relatos sobre túneles que convergían a un fabuloso país subterráneo donde habitaba una poderosa raza de seres que se daría a conocer cuando la humanidad hubiera llegado a unas condiciones en que pudiera recibir los conocimientos necesarios, y saldrían a la superficie para crear una nueva civilización de paz (Nostradamus anunció en sus Centurias que habría de llegar algún día el Gran Rey) ¿Quién sabe? Roerich también sintió la llamada del Himalaya y abandonó la fama para dedicarse a luchar en pro de la paz, desde su refugio en el valle de Kulu, en las montañas de Cachemira (1917). Recién muerto Lenin, en 1924, Roerich llegaría a Rusia como portador de un mensaje que le había sido transmitido por los Mahatmas (nuevamente) que habitaban en algún lugar ignorado dentro del paralelo 42. NICHOLAS ROERICH (1874-1947) Artista plástico, investigador histórico y arqueólogo visito la India y el Tibet desde 1923, Al final de su expedición principal, en 1928, se instaló en el Valle Kullu a una altura de 6,500 pies, en las colinas al pie de los Montes Himalaya donde falleció, después de haber difundido su largo periplo mundialmente. regresar al inicio numero 2 |
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