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T U T 69

      

 

El camino de la iniciación

 

 

Como ya hemos dicho en paginas anteriores, se denomina iniciado a aquel que estudia y llega a conocer las leyes ocultas de la vida; la forma en que actúan las fuerzas de la Naturaleza en el hombre.

 

En la antigüedad se otorgaba la iniciación en los templos de Egipto y Grecia bajo severísimas condiciones a fin de que llegaran a la real y verdadera iniciación solamente aquellos de sobresalientes cualidades morales y espirituales. Los templos eran verdaderas fortalezas donde el que llegaba a solicitar la iniciación salía vencedor o no salía jamás, ya que si fracasaba quedaba en la calidad de sirviente o esclavo.

 

Fue en Egipto donde muchos superhombre de la espiritualidad recibieron directamente de los sacerdotes la ciencia que les permitió “volver a crearse a sí mismos” o regenerarse, y entre ellos el mismo Jesús.

 

El candidato a la iniciación llegada totalmente desprovisto de conocimientos, llevaba solamente el intenso deseo de conocer la verdad, los misterios o leyes de la naturaleza simbolizados por Isis.

 

¿Qué era lo que se les enseñaba a estos hombres?

 

¿Qué era lo que permitía forjar en estos templos hombres de la talla de Pitágoras, por ejemplo?

 

Se les confería en toda su pureza la ciencia de las ciencias, que es el ocultismo, conocimiento que había sido celosamente transmitido y guardado. Por medio de estos conocimientos se logra transmutar la naturaleza inferior o pasional del estudiante hasta lograr su completa identificación con su propio espíritu.

 

Hasta que esto llegaba, el neófito debía vencer innumerables pruebas que se le ponían en el camino para que demostrara su verdadero temple espiritual. Muchos eran los que fracasan en estas pruebas, y muy pocos los que triunfaban.

 

Los que triunfaban, salían al mundo a cumplir con la labor que se habían propuesto en beneficio de la humanidad, ya que el iniciado se compromete solemnemente a utilizar todos los conocimientos y fuerzas que ha recibido en bien de la Humanidad.

 

Su labor oculta es llegar a la paz mundial y para esto trabajaba en silencio, sin esperar nunca la aprobación o el aplauso de la masa.

 

Los grandes iniciados han sido en toda las épocas los verdaderos guías o conductores de la Humanidad. Sin embargo, la mayoría ha vivido en el secreto y nunca se sabrá que es lo que han hecho. ¿Cuál es la razón del secreto y sigilo de los iniciados?

 

Ellos saben que toda acción trae su reacción, que la bestia ataca furiosamente a quien inicia abiertamente una obra de verdadera recuperación humana. Recuerdan el martirio de Jesús, recuerdan al gran maestro Jacobo de Molay quemado por el papa Clemente V y Felipe el Hermoso, recuerdan las torturas de las Inquisición, y saben que es necesario callar y obrar en el silencio.

 

La Naturaleza confiere sus bienes a todos los seres sin distensión alguna, y a causa de esto el conocimiento de sus arcanos se justifica solamente para emplearlos en beneficio común.

 

Por esto hoy día la puerta de la iniciación está abierta para todo el mundo, para todos los hombres sin distinción de casta o raza.

 

 Pero, ¿cuántos serán capaces de encontrar la verdadera puerta?

 

Miles de puertas se ofrecen insinuantes y cada una de ellas ostenta la leyenda: “entrada al camino de la Sabiduría y la Verdad”.

 

Sin embargo, solamente una de ellas conduce a la real iniciación, al verdadero conocimiento de los misterios de la Naturaleza.

 

El que merece pasar por este portal será guiado por su espíritu inmortal. El que no lo merece, puede buscarlo eternamente que no lo encontrara. Jesús dijo: “Muchos serán los llamados y pocos los elegidos”.

 

Actualmente, el conocimiento iniciático se encuentra sepultado bajo una maraña de falsedades y mentiras, ya que se ha llegado a calificar el Ocultismo de Magia y Brujería. Se ha perdido totalmente su verdadero significado, que es el de un conocimiento que permite transformar el animal humano en un verdadero representante de Dios en la tierra.

 

Existen innumerables escuelas en el mundo que enseñan o pretenden enseñar Ocultismo, pero estas escuelas son solamente grupos de estudio que no confieren al individuo una real iniciación, que es la única que puede despertar en él la llama espiritual. Quien no lleva prendida esta llama es solamente un aparato parlante que repite aquello que ha leído o que le han enseñado. Es menester buscar cuidadosamente, pedir a nuestro propio espíritu que nos lleve y guíe hasta la verdad. Antes de esto es necesario hacerse un profundo examen de conciencia para saber si efectivamente queremos conocer la verdad, ya que la verdad es solamente para los hombres fuertes y no para los niños. Debemos pensar si somos capaces de abandonar nuestra personalidad para sacrificarnos por el bien común. El mundo atraviesa por un periodo crucial en que necesita desesperadamente hombres justos, enteros y derechos, imbuidos de ideales de paz, amor, abundancia y bien común para todo el mundo.

 

¿Dónde están esos hombres? ¿Dónde están ahora un Pitágoras, un Sócrates, un Platón que alumbren el mundo con su ejemplo? ¿Dónde un Leonardo de Vinci, un Rafael o un Miguel Ángel que derramen su genio creador sobre todos?

 

Parece que la luz que alumbrara al mundo en otras épocas se hubiera apagado. No basta con los adelantos científicos, ya que el espíritu también necesita su alimento. Estamos pasando por un periodo en que la bestia se pasea por el mundo impunemente, en que los valores morales y espirituales están caídos. Sin embargo, la luz iniciatica brilla en estos momentos en varias partes del mundo, y es allí donde debemos buscar la superación, es ahí donde aprendemos a vencer nuestras pasiones humanas y reemplazarlas por virtudes.

El amor debe llegar a reinar en la tierra, y para que esto suceda cada ser humano tiene el deber ineludible de separarse moral y espiritualmente, para contribuir así a la paz mundial.

 

En el alma del planeta Tierra nada se pierde. Una mala palabra, una maldición, un estado de odio o rabia son verdaderas cadenas que se van agregando a la humanidad doliente.

 

Tú que lees esto, ¿Qué camino quieres seguir?; ¿El del egoísta que emplea el alma de la tierra como recipiente de escoria arrojando allí lo peor, o el de aquel que saca  de sí mismo lo mejor, su amor, su tolerancia, sus buenos deseos, su alegría de vivir?

 

Hay que ayudar efectivamente a cultivar el jardín invisibles del planeta, aquel mundo donde van a parar todos nuestros desplazamientos energéticos; ya que como volveremos a repetir, nada se pierde. El alma del planeta concibe todos los estados de animo del ser humano que posterior mente influyen poderosamente en el destino mundial. El que tenga anhelos de paz y amor mundial debe contribuir con su propio amor a la Humanidad.

 

Para quien desee llegar más allá de esto y penetrar por la puerta de la iniciación haremos algunas consideraciones de orden general sobre esta senda.

 

En primer lugar es menester aclarar que existe muchos caminos para adquirir conocimientos y superarse en mayor o menor grado, e igualmente para cultivarse espiritualmente.

 

Sin embargo, para llegar a la verdadera iniciación, o mejor dicho para prender la llama del espíritu, existe un solo camino y éste es entrar en contacto con un autentico Guía espiritual, que será el que lleve al aspirante de la mano por esta ardua y empinada senda. Este Guía es el punto de apoyo del discípulo, y sin este punto de apoyo no podrá jamás sortear con éxito las pruebas que se pondrán en su camino, pruebas que le serán impuestas por su propia naturaleza inferior o bestia, que reside desesperadamente todo intento de domarla y educarla para que llegue a obedecer a la conciencia.

 

Por otro lado, el discípulo encontrara la oposición decidida de todos aquellos que en una forma u otra sirven a la bestia. Pueden ser amigos, familiares, esposos, hermanos o padres los que tratan por todos los medios posibles de disuadirle de su resolución.

 

Innumerables veces será probada su fe en su propio Yo, en su propio espíritu.

 

Recordemos lo que hemos dicho en paginas anteriores sobre la conciencia y sobre el hombre que está dormido, y nos daremos cuenta de que es necesario que el estudiante vaya pasando por una serie de choques psicológicos que lo vayan gradualmente despertando de su estado de sueño. Estos choques obran como timbres de alarma y son cuidadosamente preparados y estudiados por el maestro guía. A causa de esto, el discípulo debe adquirir una confianza y una fe absoluta y completa en el maestro, si dejarse arrastrar en ningún momento por las apariencias, ya que todo lo que hace en un grupo iniciático va destinado al beneficio de todos los que a él pertenecen. Antes de ingresar a uno de estos grupos es imprescindibles dejar fuera el orgullo, la vanidad, los prejuicios, el egoísmo y la personalidad o personalismo. Una conquista tan grande como es la de lograr ponerse en contacto con su propio espíritu no es algo que se baya a realizar fácilmente. El común error en que caen los estudiantes después de algún tiempo es el de olvidar que han llegado a este grupo a aprender, ya que empiezan a analizar todo desde su propio punto de vista, hasta que llagan a la deformación de la verdad.

 

La disciplina que se sigue en estos grupos no es mística ni dogmática. El guía se limita a enseñar lo que él muy bien sabe, para que los discípulos vayan poniendo en practica aquello que aprenden y por propia experiencia comprueben su efectividad.

 

Quiero dejar establecido que el camino iniciático es algo sumamente serio que no puede ser tomado a la ligera, ya que puede llegar a ser peligroso para el estudiante que no se atenga estrictamente a las indicaciones del maestro.

 

Para dar una idea de este peligro diré solamente esto: para ponerse en contacto con su propio espíritu se debe morir primero para luego volver a nacer. Esta muerte simbólica indica la destrucción del personalismo, o sea, todo lo artificial del individuo, sus automatismos mentales. Estos automatismos son la muralla que existe entre el hombre y el espíritu. Esta parte artificial adquirida por influencias exteriores es la que hay que destruir para crear después de acuerdo con la esencia, o sea, el espíritu. Si inmediatamente después de destruidos sus automatismos mentales, un discípulo se retira del grupo por algún motivo, se encontrara vació internamente, sin ningún punto de apoyo, sin nada a qué aferrarse, lo cual, desde luego, puede derivar en muchas consecuencias negativas. Es causa de esto que el Guía deja de ser responsable el Discípulo en el momento justo que éste deja de obedecerle.

 

Ya que la primera labor es la destrucción de lo negativo, es necesario extirpar en forma completa todos los complejos y vicios de una u otra naturaleza que pueda tener el estudiante, hasta llegar a limpiar su alma totalmente. Nada debe quedar en su subconsciente; el maestro debe desempeñar el papel de un verdadero psiquiatra, pero de un psiquiatra que sabe exactamente cómo destruir la raíz de aquella maleza destructiva que se manifestó como complejo. El discípulo debe confiar a él hasta lo más oculto de su alma y ser totalmente sincero en sus confidencias, no debe contar verdades a medias, ya que si engaña al Guía es él mismo quien se esta engañando, puesto que la labor del maestro es conducir al discípulo a la realización de todo lo que éste anhela en lo más profundo de su alma. Si el discípulo por orgullo, incredulidad o desconfianza se resiste a seguir los consejos del maestro, se está anulando a sí mismo con su actitud, ya que está siguiendo los dictados de su animal interno.

 

Nunca debe olvidar el discípulo que tiene dos inteligencias dentro de él que representan el bien y el mal, la luz y las tinieblas, evolución e involución. Estas dos inteligencias son: el maestro interno o fuerza divina y el animal o fuerza involutiva que tratará por todos los medios posibles de cerrarle el camino a la evolución. Toda iniciación es un largo camino que conduce gradualmente al aspirante a la comunicación con su maestro interno. Mientras ese momento llega, el debe obedecer ciegamente al maestro físico, que es la representación visible y tangible de su maestro interno.

 

Mientras se atenga estrictamente a cumplir lo que el maestro le vaya indicando, el discípulo esta a salvo del su animal, porque su animal es él mismo y por lo tanto debe entregar su voluntad al maestro para que éste lo venza. Toda la iniciación es un lucha entre el bien y el mal, entre la fuerza ciega, animal y destructiva del discípulo y la conciencia inteligente del Guía. Son dos caminos que se presentan ante él en forma simultanea: por un lado el maestro dice sí y por el otro el animal dice no. Es por esto que debe obedecer la voluntad del maestro, ya que es lo único que puede entonces el discípulo recuperar su voluntad y el maestro se convierte entonces en su consejero instructor. Ya no es aquel que le obliga a realizar tal o cual cosa. Esta obediencia exigida por el maestro es la primera barrera son muchos los que se estrellan y renuncian a seguir adelante. Si examinamos el asunto objetivamente, veremos que en realidad el aspirante no sacrifica ni renuncia a su voluntad por la sencilla razón de que nunca la tuvo, según lo que dejamos establecido al comienzo de este libro al hablar sobre el hombre. Al ir obedeciendo al guía se va produciendo en el estudiante una sintonía mental con su propio maestro interno, ya que como dijimos, el guía va repitiéndole al discípulo lo que su propio maestro interno desea de él

 

A través de esta luz comprenderemos lo ilusoria que es la iniciación basada únicamente en saturar al estudiante de conocimientos teóricos o hacerle pasar por ceremonias destinadas a exaltar su conciencia, ya que mientras no haya vencido a la bestia no puede haber para él evolución ni camino posible.

 

Aquellos sí que es verdadera magia negra, es decir, dar conocimientos para utilizar las fuerzas mentales a individuos que están bajo el dominio de la bestia, ya que estos conocimientos serán utilizados por ella para satisfacer sus propios instintos y arrastrar a otros al abismo.

 

A causa de esto, un maestro se cuida muy bien de dar conocimientos que puedan ser peligrosos a aquellos que no han logrado liberarse de su propia animalidad. Durante su trabajo con discípulo el maestro le somete a repetidas pruebas para comprobar su avance. Estas pruebas tiene características de que el discípulo no advierte que le esta sometiendo a prueba alguna, y es menester que así sea, ya que se trata de conseguir reacciones totalmente autenticas para ver si realmente el individuo ha alcanzado ciertos grados de dominio sobre sí mismo.

 

Desde este punto de vista el maestro desempeña el doble papel de “ángel del bien” y “ángel tentador”, ya que por un lado ilumina a su discípulo con su sabiduría y le apoya en todo momento, y por otro lado le somete a duras pruebas y tentaciones para hacerle más fuerte y poder calibrar su verdadero temple espiritual.

 

Al hombre podemos llamarle animal inteligente y su parte animal es de una inteligencia extraordinaria, inteligencia que aplica únicamente a logro de sus propios fines de involución o animalización de la parte divina o conciencia; o sea, que como animal desea arrastrar al espíritu a su propio nivel hasta llegar a absorberlo completamente dentro de sí. Como conoce las debilidades del individuo, le ataca justamente en sus aspectos más frágiles para desviarle de la iniciación. Le insinúa, por ejemplo, que él con su inteligencia y voluntad no debe entregarse a otro individuo, que es un hombre igual a él, porque eso seria esclavitud. Le sugiere la duda, el temor y la desconfianza hacia las enseñanzas del maestro. Le pone en su camino aquellos obstáculos que serán insalvables para todo aquel que no posea una determinación a toda prueba de llegar hasta el final cueste lo que cueste. Es a causa de esto que son tan pocos los capaces de llegar a conseguir algo concreto y tangible en su camino iniciático, ya que la bestia se niega tenazmente a ser dominada por la voluntad del discípulo. Cuando éste ha avanzado en tal forma que la bestia ve peligrar su dominio, le concede cosas materiales que él ha anhelado toda su vida.

 

¿Seguirá firme su determinación de desarrollo espiritual si se enamora, por ejemplo, de una mujer que le pone como condición de su amor el abandono de la senda oculta, O si es favorecido por la fortuna y alcanza una gran situación económica?.

 

En forma muy sutil se le van presentando obstáculos que insensiblemente le van desviando de su camino, y es allí donde se prueba la autenticidad de su determinación y deseo de evolución espiritual, ya que este deseo puede haber sido motivado por causa puramente materiales o afectivas. Un hombre puede querer renunciar a todo y seguir este camino porque siente que no puede esperar nada de la vida, porque esta le ha negado los dones que le ha concedido a otros. Si emprende el camino iniciático y alcanza después aquellos dones de los cuales había sido privado, terminara bruscamente todo interés de superarse espiritualmente, anhelo que era solamente un pretexto para conseguir sus propios y personales deseos. Ya hemos dicho que la iniciación es un camino de renunciación y sacrificio, y que no se justifica alcanzar el poder que brinda el dominio de las fuerzas de la naturaleza  a menos que este poder  se utilice exclusivamente en beneficio de la Humanidad.

 

Otro de los errores que comete frecuentemente el estudiante es el de pretender juzgar los actos de sus maestros a la luz de su propia mentalidad; algo que es verdaderamente imposible, ya que el maestro se encuentra en un nivel de conciencia muy por encima del discípulo, y no podrá este elevarse hasta llegar a ver lo que aquél está observando.

 

Consecuentemente, es un error también analizar “razonablemente” los consejos que se reciben del maestro para decidir posteriormente si se seguirán o no, ya que en esto no puede haber términos medios: o se obedece completamente en todo o no se obedece en nada. Antes de llegar a este estado de obediencia, que es el único que capacita al aspirante para la verdadera y efectiva realización espiritual, existen otros grados de contacto con el guía, grados en que éste se limita a aconsejar, pero a nada obliga. Estos grados son solamente preparatorios para la verdadera transmutación alquímica que realiza el maestro sobre el estudiante. El maestro es sumamente exigente con los aspirantes a discípulos, ya que lo somete por un largo tiempo a prueba antes de aceptarlos definitivamente como discípulos. Esta exigencia se comprenderá al saber que por el hecho de recibir el maestro a un nuevo discípulo carga automáticamente con todo el karma de éste y pasa a ser directamente responsable de sus acciones. Si posteriormente el discípulo falla y defrauda al guía, éste habrá cargado innecesariamente con gran cantidad de Karma, del cual tendrá que desprenderse paulatinamente por medio de la transmutación espiritual en sus vehículos internos.

 

Algunas personas emprenden el camino de la iniciación sencillamente porque desean satisfacer su curiosidad intelectual. Toma esto muy a la ligera pensando que se reduce a efectuar ciertos estudios de las leyes naturales, y no se dan cuenta de que han emprendido una lucha hacia la conciencia que seguramente traerá un cambio completo en sus vidas. Al ver las reacciones que se le van produciendo en su camino por querer ser conciente, se asusta y se retiran a su anterior vida de inconsciente, en la cual nada verán, porque caminaran con la vista vendada.

 

El que desee llegar a la iniciación debe estar tan sediento de conocer la verdad como para convertir su camino espiritual en el objeto numero uno de su vida, lo más importante, lo esencial. Es perder el tiempo tomar esto como algo secundario, como un asunto al que basta con dedicarle un determinado numero de horas a la semana y el resto del tiempo despreocuparse de él. La disciplina espiritual es algo de todos lo momentos, porque es una transformación que se realiza en el alma del individuo y por lo tanto se convierte en algo inseparables de su carácter.

 

¿Habrá alguien que llegue a comprender el verdadero alcance de la iniciación?.

 

Es el premio mayor que puede ganarse el hombre, ya que es la vuelta al paraíso donde no existe dolor no fealdad alguna. Es el camino que conduce al cielo, una verdadera escala al lugar donde mora Dios, la parte espiritual súper consciente del principio mente.

 

¿Qué puede ser más deseable que la iniciación? ¿Honores, riquezas, amor?

 

Estos son solamente estados ilusorios que se desvanecen al pasar el tiempo. Lo único realmente duradero e inmortal es aquello que se realiza dentro del alma. Lo demás no lo podemos llevar al plano de la energía cuando termina su existencia el cuerpo físico. Todo lo material es pasajero y mudable y por lo tanto, ilusorio. Todo lo espiritual es eterno e inmortal.

 

Admiramos a los niños porque vive en un mundo completamente aparte al de los adultos, un mundo de inocencia, pureza y felicidad; parece que estuvieran constantemente en contacto con Dios. Pues bien, la iniciación es el retorno a la inocencia, la vuelta a la madre, solo que esta vez es la madre naturaleza.

 

El verdadero iniciado es inocente y puro como un niño, pero astuto e inteligente para que no abusen de su inocencia. Debe ser cándido como una paloma y astuto como el zorro. Recordemos las palabras de Jesús: “dejad que los niños vengan hacia mí”. Lo que acabamos de exponer es lo que ocultaban sus palabras, que deberíamos traducir e interpretar de esta manera: “dejad que los iniciados vengan hacia mí”. El hablaba siempre en parábolas porque sabia que la verdad puede quemar y destruir a aquel que no esta preparado para recibirla. Sabia también que decir la verdad es peligroso. Al mundo no le gusta la verdad, prefiere las mentiras agradables a la verdad desnuda. Todo aquel que haya sentido alguna vez que no hay algo que no marcha en la vida, que hay algo siniestro y fatal en la vida del hombre, una impotencia absoluta por controlar el destino y por llevar la vida que el desea íntimamente, se dará cuenta de que el hombre no es un ser perfecto, que esta sometido a ciertas influencias desconocidas desde que nace y hasta que muere. Es como si después de toda una vida de trabajo y sacrificio viniera una mano gigantesca y le arrebatara de golpe todo el fruto de su esfuerzo para dejarle tan desnudo como llego al mundo, listo para volver a empezar otra vida de sacrificios y nuevas experiencias.

 

La iniciación es la libertad, la libertad de estas influencias misteriosas que maneja al ser humano como a un pelele.

 

Sin embargo, hay quienes piensan que la iniciación consiste en sentarse una hora al día a orar y meditar. Este es el camino de los flojos, de los que tiene un pequeño deseo de superación, pero son demasiados perezosos para hacer algo concreto por su propia elevación moral y espiritual.

 

Iniciación es actividad, mucha actividad, es lucha tenaz y sangrienta, es sacrificio y más sacrificio, ya que el conquistarse a sí mismo es algo que no se consigue en un año ni en dos;  es obligar al cuerpo a entregar hasta su ultima célula a la voluntad del espíritu para que éste lo emplee conscientemente. No se piense por esto que es menester debilitar y someter al cuerpo a terribles privaciones como lo hacen lo hindúes. Todo lo contrario, es necesario tener un cuerpo físico lo más fuerte y sano posible, y esto se realiza al obligarlo a la superactividad, ya que se ponen en movimientos fuerzas que comúnmente no se usan, sencillamente porque el cuerpo no las necesita, ya que está muy acostumbrado a dormir siete u ocho horas, a recibir alimento en gran cantidad y hacer lo que se le da la gana.

 

Vuelvo a repetir que la transformación interna se realiza por y a través de acciones externas o físicas. Cada acción constructiva que se ejecuta físicamente provoca un cambio en la psiquis del individuo. Cada movimiento físico produce un movimiento de determinadas fuerzas en el plano de la energía o mundo invisible. Con esta clave levantamos una punta del velo de los misterios litúrgicos y del poder de los signos, símbolos y de la palabra humana.

 

Por lo tanto, el que aspira a la iniciación debe aprender a trabajar con sus manos a fin de darles conciencia e inteligencia, para transformarse a sí mismo por medio de sus obras.

 

Cada cosa que se aprenda a realizar conscientemente es un aporte de energía a la conciencia del individuo, que crece y se vitaliza a través de la actividad. En esta escala de la conciencia cada uno asciende hasta el peldaño que es capaz de subir, de manera que él termino conciencia también es relativo, ya que el que está en el segundo peldaño no es conciente con respecto al que esta en el tercero, pero si es consciente con respecto al que esta en el primer peldaño. Entre los iniciados podemos encontrar entonces diversos grados de desarrollo, todos ellos relacionados con la conquista de cualidades que el individuo se imagina tener, pero que en realidad no tiene, como por ejemplo voluntad y libre albedrío.

 

Iniciados hay muchos en el mundo, pero Maestros hay muy pocos y adeptos menos todavía. Se ha especulado mucho sobre Maestros, a quienes se les ha dado un carácter sobrenatural y misterioso. Se imagina que viven en constante estado de “desdoblamiento y poseen mágicos poderes para dominar a la naturaleza y realizar lo que ellos quieren. Se cree que viven en retiros inaccesibles de la india o en las montañas del Tíbet”. La realidad siempre es más simple y escueta que la fantasía. El hecho de que un hombre haya llegado a conquistar el grado de Maestro no significa que pueda eludir sus obligaciones como ciudadano o como miembro de la sociedad. Todo lo contrario, si quiere cambiar al hombre para elevarlo al nivel consciente, deben vivir estrechamente ligados con él para así poder ejercer su acción en forma oculta. La posición social o económica nada significa para ellos, ya que esta condicionada a la labor que han de realizar. Un maestro puede vivir como mendigo, un medico, o un acumulado hombre de negocios. Su aspecto exterior nada importa. Puede ser de un físico hermoso o de gran fealdad, pero su irradiación interna es la misma en todos ellos, porque es la irradiación de Cristo.

 

Estando en su presencia se siente el individuo extraordinario tranquilo y sereno, siente saciada su sed interna, experimenta el calor de su magnetismo irradiante de amor y vida y la iluminación que fluye de su aura. Se nota inmediatamente que no es un hombre más, que es alguien que sale completamente de lo común. Jamás se llega a advertir que este hombre vive en otro mundo porque su conciencia mora en el plano de la mente. Puede conversar con nosotros, vérsele serio o alegre, pero en todo momento vive en otro plano, por lo que nos parece un poco lejano e inaccesible.

 

Para poder instruir a sus discípulos se ve obligado a descender hasta el mismo plano de ellos, ya que ellos no pueden subir todavía a su nivel espiritual. Si los discípulos no avanzan en su camino, el maestro se ve forzado a vivir constantemente en un plano inferior a aquel en el que mora su conciencia, lo cual puede llevarle a perder parte de su conquistas espirituales por pretender elevar a otros a su misma esfera. Por el contrario, si los discípulos triunfan en su empeño el maestro puede usar plenamente de sus facultades, que no se ven mermadas por su asociación con otras personas de vibración inferior. A causa de esto, es ley ineludible que ningún discípulo tiene derecho a pedir conocimiento a los cuales no se haya hecho acreedor.

 

La mayoría de los discípulos llegan a vislumbrar solo una pequeña parte de las enseñanzas del maestro, por muy cerca que estén de él, ya que no son capaces de “arrancarle” la ciencia de la cual es poseedor.

 

Dijimos anteriormente que la conquista de las fuerzas de la Naturaleza se justifica solamente cuando se ejecuta una obra de beneficio colectivo y por lo tanto, todo maestro esta empeñado en realizar una obra de beneficio universal.

 

Para esto enseñara y dará a luz a sus discípulos solamente en la medida en que estos cooperen en su obra. El equilibrio existe en todo y los maestros no pueden regalar sus conocimientos, porque no están autorizados para ello. Cada nuevo conocimiento, cada resplandor de luz, debe ganarlo el discípulo a costa de una tenaz lucha. ¿Acaso no debemos luchar en la vida para poder alimentarnos? ¿Por qué vamos a esperar entonces que un guía nos alimente espiritualmente sin costo alguno para nuestra tranquilidad y comodidad? Esta es una de las claves que permite reconocer a un verdadero maestro. Nunca regala la luz, por que no se puede sacar nada del deposito universal del todo sin dar nada a cambio, puesto que seria un robo; siempre pide sacrificios, y mientras mayores sean, más honrado debería sentirse el discípulo, porque quiere decir que más ésta dispuesto a darle al su maestro. El equilibrio universal no se puede alterarse, y para mantener el equilibrio es necesario dar para recibir. Si se toma algo que hay en un platillo de un balanza, hay que poner un peso equivalente en el otro platillo. De manera que éste no es un camino para los cómodos y los flojos, o para los que gustan solamente del trabajo intelectual y temen ensuciarse las manos realizando alguna labor manual.

 

Esto que hemos expuesto es siempre fuente de discordia en los grupos iniciáticos, ya que algunos se sienten injustamente postergados y abandonados por el maestro y no se dan cuenta de que éste da sus conocimientos a quien se hace merecedor de recibirlos. Basta que el discípulo se haga merecedor de algo por su labor para que el maestro éste pronto a otorgárselo.

 

Es por esto que causa risa las palabras orgullosas de los seudo-ocultistas cuando afirman que: los conocimientos ocultos no se compran”.

 

Los desmiento abiertamente y digo: “los conocimientos ocultos se compran y se pagan bien caros”. No con dinero, porque no hay dinero en el mundo que pueda comprar la luz, sino que se compran con sacrificio, con tesón, con ayuda a los demás, con ayuda a la labor de un maestro, cualquiera que desea la clase de apoyo que se le brinde. Por todo se paga un precio porque esta es la ley de la vida, el supremo arcano del equilibrio universal. No se puede esperar recibir si pagar primero. “Dad y recibiréis”.

 

El poder de que dispone el maestro o adepto no es de él, sino que es de la fuerza universal del todo, y como tal no puede derrocharlo, no puede darlo, a menos que reciba algo a cambio de esto.

 

He querido dejar esto bien en claro para terminar con aquellos que piensan que pertenecer a un grupo iniciático dirigido por un maestro es encontrar una fuente de extracción de conocimientos y ayuda espiritual sin dar nada a cambio. Todo aquel que ingresa a un grupo iniciático se le pide un riguroso juramento de secreto, ya que los conocimientos que recibe van destinado solamente a él. Si alguno se retira el castigo de la naturaleza por faltar a un compromiso que contrajo con su propio espíritu.

 

Es tan diferente, tan sublime el estado espiritual que llega a experimentar el discípulo a medida que avanza en su camino, que una vez que ha pasado más allá de cierto limite no puede volver a ser el mismo de antes, aunque abandone totalmente el camino. El camino oculto es el verdadero néctar de los dioses. Quien lo prueba queda eternamente subyugado y jamás puede volver enteramente al dominio de la bestia.

 

Mientras va escalando las alturas a las cuales le lleva el gradual despertar de su conciencia, va percibiendo verdades que jamás antes había advertido, va captando las irradiaciones de la Mente Universal, la música de las esferas, la conciencia que mora aun en la materia inanimada.

 

Es tan lejano y diferente el mundo donde mora un verdadero adepto que no podemos juzgarlo de acuerdo con los cánones humanos. El esta regido por otras leyes, por otras verdades, por otra escala de valores.

 

Vive más allá del bien y del mal, más allá del placer y el dolor, más allá de la vida y de la muerte, porque él es con Dios.

 

Para nosotros será un eterno enigma mientras no podamos llegar a su nivel, y tenemos que limitarnos a tratar de comprenderlo hasta donde nuestra conciencia nos permita.

Esta diferencia de nivel entre él y nosotros nos impresiona como si fuera un misterio viviente e inescrutable; cuando tratamos de asirlo se nos escapa, nos da una sensación de irrealidad como un personaje de cuentos de hadas. Hay momentos durante sus enseñanzas en que no sabemos si es real o irreal, si existe o no existe, ya que carece de aquello que podemos llamar una personalidad especial, porque no tiene estados de animo, pues es dueño de sus sentimientos.

 

Con respecto a los poderes supuestamente mágicos de los cuales se dota a los adeptos, es interesante anotar que es enteramente efectivo que llegan a tener ciertos poderes, pero no son de ninguna manera mágicos o milagrosos, puesto que derivan del profundo conocimiento de la naturaleza.

 

¿Puede haber un poder más grande que la practica de las más elevadas virtudes? ¿Puede existir poder más excelso que el de un individuo que llega a ser completo dueño de si mismo?

 

Quien logra poseerse a sí mismo transforma y sublima toda su naturaleza animal para dar nacimiento al Yo superior como rey del microcosmos que es el cuerpo, se alcanza indudablemente el poder de realizar ciertas cosas que no están al alcance del que no se ha encontrado a sí mismo.

 

Sin embargo, el poder de los poderes es el poder del amor. Pero, ¿Quién sabe, quien conoce el verdadero y genuino amor?

 

¿Quién es capaz de sentir amor por sus enemigos, Amor por las cosas sencillas, por los animales, las plantas y aun por las cosas inanimadas?

 

El Adepto es un maestro en el arte de transmutar las vibraciones, es un alquimista en el amplio sentido de la palabra, poder que puede adquirir cualquiera que llaga a controla hasta la ultima onda vibratoria de sí mismo.

 

Otra característica que permite reconocer al verdadero maestro es la doble corriente de fuerza que existe en torno a él, de carácter atractivo por un lado y repulsivo por otro.

 

El que realmente desea superarse espiritualmente llega al lado del maestro como atraído por un imán. El que esta lleno de dudas y persigue solamente objetivos materiales o puramente personales se encuentra con una fuerte oposición invencible que lo aparta del lado del maestro. Siempre existe una protección en torno a él para que solamente los que lo merecen puedan llegar a su lado.

 

Con todo lo que hemos dicho, queda establecido que la iniciación es un nuevo nacimiento del hombre, es la regeneración por medio de la conciencia. Esta regeneración le permite volver a su estado de pureza original, porque le coloca en contacto con su espíritu inmortal, que es la parte de Dios que existe en él. Es la libertad del destino, de la casualidad, del error, la ignorancia, la mentira y el dolor; es contemplar cara a cara la verdad y llegar a identificarse con la conciencia universal o Dios.

 

El que a llegado a realizar esto plenamente consciente de sus deberes humanos, emprende una cruzada de ayuda impersonal a la Humanidad a fin de cooperar a la paz universal y dar oportunidad a otros a que tengan acceso a los mismos conocimientos que él ha recibido, formándose así la gran cadena universal de los Iniciados, cuyo origen se desvanece en la antigüedad del mundo y cuyo fin no llegara jamás, porque la fuerza divina es infinita y eterna.

 

Si alguien, impulsado por un vehemente deseo de llegar a conocer la verdad y de superarse espiritualmente para ayudar a otros, quiere ingresar al Camino Iniciático, puede decirle que la puerta está abierta para todos sin distinción de raza, credo o clase social.

 

Únicamente deben analizar en forma desapasionada si están dispuestos a renunciar a su vida personal por un ideal de paz y amor universal.

 

Si no, es preferible que se limiten a estudiar ligeramente el ocultismo teórico que tal vez pueda llegar a serles de alguna utilidad.

 El que decide llegar a la Iniciación debe buscar aquella puerta única por donde comienza esta senda y debe empezar a buscarla dentro de sí mismo, ya que cuando consiga que su petición de llegar al lado de un maestro sea escuchada por un espíritu, este le conducirá en forma segura al lado de un verdadero y real maestro.

 

 

 

 

 

 

 

Al lector

 

 

 

Al lector de cuya inquietud espiritual nazca la necesidad de profundizar en forma practica en la Filosofía Hermética, les cuento si quieren la posibilidad inmediata y real de un contactó directo con instructores del instituto filosófico hermético, quienes responderán sus consultas personales, además de poder seguir, si así lo desea, con un curso a distancia, concebido para que continúen constantemente por su desarrollo espiritual.

Ruego dirigir su correspondencia a :

 

 

Instituto filosófico hermético

Casilla 14675

Santiago de Chile

 

Bueno quiero agradecer todos los que estuvieron educando a su espíritu y que hallan llegado hasta aquí y más que no he querido variar en nada lo que aquí se expuso del libro lo brujos hablan de John Baines, sin tratar de entorpecer su misión y vanagloriarme en nada con su obra más solamente dar a conocer algo que no a todos lo encuentran a su alcancé y no en el tiempo que lo deberían saber.

 

 

 También puede dirigirse a cualquiera de las siguientes direcciones:

 

Chile.                                                                                                        Sedes

Instituto filosófico hermético                                                                                                                                   Concepción

Sede Central                                                                                                                                                                     viña del Mar

Casilla 14675                                                                                                                                                                         Osorno

Santiago de Chile                                                                                                                                                              Antofagasta

                                                                                                                                                                                                 Temuco

 

 

 

España.                                                                                                                                                                            Barcelona

Instituto filosófico hermético                                                                                                                                                   Lugo

Apdo. 50600

Madrid España.

 

 

 

 

Venezuela.                                                                                                   Barquisimiento

Instituto filosófico hermético

Apdo. 75099 c. 1070-a

Venezuela.

 

 

Argentina.

Fundación   Instituto filosófico hermético 

Casilla 5042

Buenos Aires 1000

Rep. Argentina.

 

 

 

Estados unidos.

“Darío Salas Institute for Hermetic Science”

P.O. Box 8549 F.D.R. Station

N. Y: 10150

Nueva York, USA.                                                                 

 

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