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Educación y dominio del sexo
Por
costumbre el hombre usa su sexo en cualquier momento en que experimente el
deseo erotico y no se preocupa de metodizar o reglamentar su función creadora.
Su
instinto sexual ejerce tal dominio sobre él que puede obligarlo a pocrear en el
momento en que este instinto despierta.
Con
su deseo sexual le sucede exactamente lo mismo que con otros deseos, es decir,
se produce una “identificacion” de fatales consecuencias para su
conciencia.
¿Existe
alguien que pueda permanecer conciente en el momento del orgasmo?
Justamente
en la perdida de la conciencia que se produce en ese instante reside el único “pecado”
del sexo, ya que lo sexual, como todo, tiene su doble aspecto positivo y
negativo. La manifestacion negativa la encontramos cuando se produce el dominio
del instinto sexual sobre la voluntad y la conciencia. Esta es la caida de Adán.
Su manifestacion positiva se produce en el hombre totalmente posesionado de sí
mismo, que usa de su sexo solamente cuando su conciencia lo permite. El aspirante
a la superación debe convertirse en el amo de su instinto sexual a fin de
encauzarlo en una vibracion de pureza y elevacion espiritual.
Cuando
se tienen relaciones sexuales impulsado solamente por la pasion instintiva que
busca sólo la satisfacción del deseo material, se producen funestas
consecuencias para ambos amantes, ya que abren su psiquis a vibraciones
puramente pasionales y materialistas. Al penetrar esta vibracion, queda
sembrada la semilla de la desgracia y la felicidad. Toda relación sexual en que
no exista la intima comunion de un profundo y verdadero amor, de una gran
atraccion y armonía espiritual, es inconveniente para el desarrollo espiritual.
No
solamente debe existir la unión de los cuerpos, sino también de almas y los espíritus.
El
sexo es el más importante factor de buena o mala suerte en el hombre, puesto
que la mujer representa para él la Naturaleza, que es la que brinda sus bienes.
La
mujer pasional, histérica, egoista y celosa trae “mala suerte” al
hombre, pues le transmite sus vibraciones discordantes haciendo que él
encuentre en la vida algo similar a esto que ella le ha irradiado. Este tipo de
mujer no ama realmente a su compañero, sino que anhela poseerle para tenerle
bajo su dominio, con mucha más frecuencia de lo que pensamos, el fracaso de un
hombre se debe a que su mujer adolece del complejo de diana. Se ha producido en
ella un verdadero trastocamiento de sexo, que la lleva a actuar en el campo de
la energía como macho, haviendo asu,mir al hombre, por lo tanto, el papel de
hembra, y como hembra en cuerpo de macho será imposible que se habrapaso en la
vida, porque le faltara lo activo, o sea, el magnetismo masculino irradiante.
Esta
mujer, al proceder así, comete un verdadero pecado porque va en contra de las
leyes de la Naturaleza al perder su femineidad, y es por esto que siempre
recibe el castigo de la Naturaleza en una u otra forma, castigo que podrá eludir
solamente al recuperar su femineidad a través de una rígida disciplina
psicosexual. El intercambio de magnetismo
psicosexual entre hombre y mujer encierra secretos tan grandes que
asustan por su alcance. Estas enseñanzas se pueden impartir solamente a
personas de probada moralidad y acentrado amor a la humanidad, que ingresen a
una escuela oculta bajo la direccion de un verdadero maestro.
Esta
pagina puede dar solamente conocimientos de orden general, ya que es un texto
de publica circulacion.
Cuando
un hombre vea que lo persigue la “mala suerte”, debería examinar
detenidamente la calidad de la unión sexual que mantiene con su compañera y
facilmente podrá descubrir las causas de su problema. Igual cosa se puede decir
con respecto a la mujer.
Lo
más funesto que puede existir en las relaciones de una pareja es la oscilacion
pasional que se produce entre la unión sexual a los atercados.
En
una gran porcentaje sus relaciones intimas se reducen a la siguiente secuencia:
unión sexual-altercado, altercado-unión sexual.
Si
supieran la forma en que limitan sus posivilidades al mantener esta situación,
se abstendrian cuidadosamente de caer en esto.
Cada
riña conyugal es la simiente de ruina, escasez, desgracia y “mala suerte”,
que se materializaran fatalmente al cumplirse el periodo de fructificacion de
esta simiente.
Sin
saberlo, entonces, hay mujeres que aplastan al hombre, asfixiandolo, hasta que
le convierten en un ente sin personalidad, en un sujeto vencido que se limita a
obedecer lo que esta mujer le impone. Este tipo de mujer es aquella de carácter
dominante, que subconcientemente desea llegar a poseer hasta los pensamientos
de su compañero y que con su actitud le absorbe todo su magnetismo eterico-viril.
Todos
los hombres timidos son así porque la madre era muy dominante o porque su
esposa lo tiraniza.
La
mujer que eleva al hombre y le da “buena suerte”, que le abre el camino
en la vida y le hace triunfar, es aquella que se entrega totalmente a él, tanto
fisica como espiritualmente.
Esta
mujer ansia dar antes que recibir, se da por completo a su compañero, lucha por
él, esta siempre a su lado en los momentos difisiles. Tiene la inteligencia
necesaria para persuadirle sin pretender dominarle. Diana ansia tener al hombre
de rodillas a sus pies; la otra quiere verle convertido en sun ser superior y
le tiende una mano para apoyarle en todo sentido.
Con
el hombre sucede exactamente lo mismo, ya que existe estos dos tipos: el que
solo quiere poseer una esclava y el que anhela tener una real esposa,
consciente del verdadero papel que le corresponde en el hogar.
El
machista carece de la autoridad moral necesaria para esperar una entrega
profunda de la mujer.
Es
resposabilidad del hombre el saber conquistar y motivar a su compañera, por lo
que toda desavenencia es de responsabilidad compartida.
Quien
desee su propio desarrollo espiritual debe regualrizar y reglamentar su
actividad sexual de acuerdo con un plan trazado de antemano, de común acuerdo
con su compañera.
Cuándo
se debe hacer abstencion de actividad sexual:
Al
encontrarse emocionalmente alterado por algo, con más razón despues de una
riña.
Cuando
se haya bebido demasiado alcohol. Cuando la mujer se encuentra en su perido
menstrual o inmediatamente después.
Cuando
no existe una atraccion sentomental y espiritual.
Cuando
se acaba de visitar un enfermo.
Cuando
alguno de los dos se encuentra enfermo.
Cuando
la mujer esta encinta.
Debe
existir una completa tranquilidad y armonía para llevar a cabo la unión sexual
y el acto mismo debe rodearse de la
mayor pureza y delicadeza posible, absteniendose cuidadosamente de “refinamientos”
que llevan en forma segura a la sensualidad y frigidez.
En
todo momento mientras dure el acto se procurá estar total y completamente
posesionado de sí mismo sin abandonarse a la sensualidad animal.
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