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El Hombre pag1
El
homo sapiens, criatura versátil, contradictoria y pasional, aúna en si misma
las más disímiles y variadas tendencias. Ora se eleva a las cumbres más
excelsas de la bondad, el amor y el sacrificio, o se degrada en las más
profundas de la animalidad y el mal. El ser humano es hombre y animal al mismo
tiempo y entre estas dos tendencias, la bestial y la divina, él yo se debate en
una permanente y continua fluctuación.
Esta
dualidad nos obliga a establecer una escala de clasificación humana más allá de
la inteligencia, títulos, poder político o riquezas. Esta clasificación se
refiere al mayor o menor distanciamiento de la calidad humana de un individuo,
como tampoco su nivel social, cultural o
Podríamos
decir que es consciente aquel cuyo yo es el rector de la mente. Es posible
encontrar un hombre inteligente pero inconsciente, ya que inteligencia y
conciencia son cosas diferentes.
Los
fenómenos físicos pueden medirse, clasificarse y evaluarse, y llegar por este
medio a la enunciación de ciertas leyes. Con los fenómenos mentales no ha
ocurrido lo mismo, ya que solamente conocemos una pequeña parte de la mente que
cae bajo la denominación de "consciente". En cuanto al subconsciente,
estamos casi totalmente en las tinieblas. Es sabido que la mente subconsciente
es crédula y maleable, careciendo de la capacidad de juicio. ¿Y quien puede establecer
cuando un individuo está pensando subconscientemente o conscientemente? Es
obvio suponer que si en un razonamiento ha intervenido fuertemente al estado
onírico o subconsciente del individuo, esta evaluación carecerá de solidez. La
ignorancia de los verdaderos procesos mentales nos nace dudar de su eficiencia
y reconocer que la percepción puede ser gravemente dañada a causa de factores
desconocidos. Supongamos que alguien afirmara que todos los seres humanos,
somos y hemos sido siempre dementes: ¿Qué medios concretos tendríamos para
refutar esto? ¿Qué puntos de referencia? ¿Acaso no es posible que la condición
mental humana sea imperfecta? ; ¿qué la mente haya perdido o carezca de ciertas
cualidades esenciales para un completo y perfecto funcionamiento? Si así fuera,
salta a la vista la dificultad de estudiar y comprobar este fenómeno, ya que
solamente podría hacerse adquiriendo primero aquellas cualidades que faltaren.
La
filosofía rosacruz afirma que la mente humana tiene atrofiadas ciertas
capacidades esenciales susceptibles de ser adquiridas a través de la prácticas
rosacruces. Esto explicaría y justificaría ampliamente la inmensa gama de
anomalías que exhibe la conducta humana.
Los
genuinos rosacruces son los herederos directos de visitantes extraterrestres
extraordinariamente evolucionados que les enseñaron el desarrollo total de la
mente. Los seudo rosacruces son los que estudian y preconizan ciertas
disciplinas para fortalecer la voluntad, educar el carácter y para realizar
ciertos fenómenos de percepción extrasensorial. Sin embargo, después de todas
aquellas prácticas siguen careciendo de las cualidades que considerábamos
atrofiadas en la mente humana.
A
pesar de todo, en el hombre se oculta el misterio de los misterio por ser hijos
de Dios y semejantes a Él en poder y sabiduría divina, pero que no puede ni
sabe usarlos por vivir atado a la materia. Es eslavo de todas las sensaciones,
ya sean placenteras o desagradables, que le llegan a través de sus sentidos.
El
afán de comodidades, la avaricia, la gula, la soberbia, la codicia, la vanidad
y mil estados pasionales diferentes son los que gobiernan, como dueño y señor,
este microcosmos que llamamos hombre.
Él
yo, que debería ser el amo, se ve desplazado por diferentes deseos, estados
anímicos e instintivos que se apoderan de la dirección de esta compleja
maquinaria que es el cuerpo, vehículo del espíritu. El hombre no tiene un yo
único, tiene miles de diferentes yoes que van sucediendo dentro de el cómo en
un calidoscopio que cambia constantemente su diseño. Cada uno de estos yoes
usurpa el trono o centro que le corresponde al legitimo y verdadero yo. Este yo
divino soy el cual rey constantemente destronado y prisionero de sus súbditos.
Quien
allá sentido una especie de dolor interno de estar vivo, ha captado en ese
momento el sufrimiento del yo al verse continuamente desplazado de su condición
de rector de este microcosmos. Podemos comparar al hombre con una mansión llena
de sirvientes que esperan infructuosamente a un amo que nunca llega. Cada uno
de estos sirvientes pretenden usurparlos hasta que a su vez es desplazado por
otro mas fuerte que él, que a su debido tiempo será también expulsado.
Este
es el terrible vacío o hastió de la vida, tan común en nuestro tiempo. Es él yo
que sufre intensamente y no desea continuar viviendo en tan adversas
condiciones. Si esta situación se prolonga demasiado tiempo, él yo o espíritu
puede llegar a abandonar el cuerpo, transformándose este individuo en un muerto
viviente, ya que solamente quedan los principios animales o instintivos
manteniendo la vida en el cuerpo. El hombre, contrariamente a lo que se cree,
no tiene ninguno de aquellos atributos que llamamos conciencia, personalidad,
libertad, libre albedrío y voluntad, ya que todas sus decisiones son producto
de automatismo o de influencias externas. La vida transcurre para él en un
estado crepuscular de sopor causado por su continuo cambio de yoes. Conocemos
ampliamente el hipnotismo, pero jamás hemos pensado que éste pudiera ser
practicado en forma colectiva y simultánea sobre la humanidad por fuerzas
planetarias que buscan su propio beneficio a expensas de la autodeterminación
humana. Estas fuerzas planetarias tratan de mantener a la verdad y la realidad.
Desde su nacimiento hasta su muerte el individuo vive en él más profundo de los
sueños, y todo lo que le sucede "lo sueña". Cree estar despierto,
pero solamente esta soñando. Cree ser libre, y esta soñado con su libertad.
Cree tener voluntad propia y solamente sueña.
Lo
que dicta en todo momento las reacciones del sujeto es la grabación de
impresiones, experiencias y conocimientos que lleva en sus células celébrales,
y que constituye una especie de cinta magnetofónica que gobernará su conducta.
Esta grabación ha sido realizara por influencias externas al individuo de
manera que su personalidad, que es el conjunto de grabaciones celulares, viene
a constituir algo así como proyección de los valores de la sociedad.
Cada
individuo es un verdadero androide construido por sus padres, las circunstancias,
el medio ambiente, la educación y la influencia de otras mentes. Este androide,
como buen robot, solo podrá actuar combinando aquellos datos o circuitos. Sus
reacciones serán por lo tanto dictadas por otras mentes y por fuerzas extrañas
a él mismo. ¿Puede entonces considerarse libre y con voluntad propia? Podríamos
decir que el niño es como un disco o cinta magnética en blanco que va grabando
o recogiendo todas las impresiones, conocimientos, emociones y deseos que
experimenta. La calidad de esta grabación marca su futuro destino, ya que podrá
utilizar solamente aquello que lleva gravado en su mente. Todo lo analizará dé
acuerdo con esta escala de valores y por ello estará imposibilitado de conocer
la verdad. Todas las desgracias y problemas de los humanos provienen de una
desafortunada grabación mental. El ocultismo enseña a cambiar esto, comenzando
por borrar gradualmente todo lo negativo de esta cinta para remplazarlo después
por una grabación positiva. El psicópata no logra penetrar a suficiente profundidad
en la psiquis del individuo por que desconoce los arcanos de la mente.
Solamente operando en los estratos más profundos del subconsciente se logra
sacar a luz con toda claridad experiencias de la primera infancia y aun
impresiones recibidas en el vientre materno. El ocultismo conoce los medios
para lograr una completa penetración psíquica y cambiar totalmente el destino y
la vida de un individuo produciendo una verdadera "mutación". Desde
luego, en un libro de publica difusión no puede revelase este método, ya que en
malas manos seria un arma temible. Solamente puede desirve que mediante el
adecuado manejo de ciertas fuerzas es posible provocar una completa apertura
del subconsciente, tal como si alguien abriera una naranja para observar lo que
hay en su interior.
El ocultismo rosacruz | EL HOMBRE | EL ESPIRITU Y EL ALMA
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