| Querida Driad, me he desplazado hasta vuestro reino, con forma de aguila gigante, para velar por vos y para conocer el fant�stico jard�n en el que vivis. Me he quedado maravillado por lo que he visto, aunque lo m�s hermoso del reino ya hab�a sido contemplado por tus ojos, eres tu. Suenan las trompetas, el manto del viento ruge un ave lejana se atisba desde los balcones de Ein�r y desde el firmamento su canto desvela que , de tanto en tanto vino a ver a su Driad. Lejos quedan las tierras que el ave conoce m�s all� del sol puro del est�o y en Einar la gruesa campana avisa esta ma�ana de su llegada al gent�o. El ave cobra forma de hombre, alto y poderoso las buenas gentes comentan su fortuna "Si este caballero viene de lejos a tan solo tirarle los tejos, nuestra reina es mas bella que ninguna". Sin escucharles, el caballero se pone a buscar la cara de Driad en medio de la multitud pues si un d�a pude perderte afirmo hoy que quererte es mi mejor virtud. De lejos vengo, anhelando un amor prohibido si me ven, me dar�an muerte sin honores pero hay mas peligro para mi en tus ojos, en tus cejas valladas que en mil espadas si me miras, protegido estare de sus furores. Mi bella Driad, vine solo a veros, pero ahora no deseo abandonaros jam�s. |
| LOS SUE�OS DE JOHN RAINBIRD |
![]() |
| *Rainbird se da cuenta de que la multitud le sigue de forma quiz�s amenazante, de pronto al leer en la torre del Homenaje las firmas descubre que el reino tambi�n tiene pr�ncipe y que quiz�s por ello la muerte se le de de inmediato. Por ello exclama, creyendo que el pr�ncipe puede oirle Majestad si es delito codiciar lo que por derecho es vuestro, aunque solo sea codiciado en los sue�os desventurados de un caminante solitario, entonces soy culpable, aunque no puedo aceptar la pena de muerte, pues no sois vos quien corresponde tal echo. De esa hora, apenas se nada. *Rainbird observa que el gent�o se sigue acercando y saca su gran arpa de oro. Sent�ndose como si nada importara, se pone a cantar un canto libre de Valinor, de valmar, la ciudad de las mil campanas donde reinan los poderosos. LAS CUATRO ESTACIONES Un cielo l�mpido y claro, lleg� la primavera vallas de estrellas se abren entre bloques por la noche y como broche, alguien repite lo mismo �A donde vamos , de donde venimos? Aquello que concebimos es pasado, en pasado moriran los sue�os pero ahora una flor renace, la primavera adelanta las paces entre viejos enemigos, nunca podr�an llegar a ser amigos, pero las flores tambi�n nacen en la nieve, lejana al reino de Einar y Driad. Llego con el Verano el enigma con la poes�a, porque hab�a pol�mica en la que hura�os academicos de las letras y las ciencias se reunieron con urgencia porque faltaba la presencia en todo libro o encicloped�a de las letras "P O E S I A" y no encontraban la respuesta, pero piensa en la respuesta. �Si! est�n en mi poder. No pueden con la cara fr�a de Rainbird ni en los d�as que aprieta el bochorno, con la rima puede que les deje m�s calientes que los dientes negruzcos del horno. Lleg� el oto�o, la estaci�n de la tristeza, no sin pena y con pereza migran los p�jaros en pos de un fr�o adios. Pero si Dios no cuida de sus mas preciados animales �Que nuevos males les ocurriran en esta tierra sin mar? Pero el ave primigenia ese d�a tambi�n so��, mientras cientos de envidiosos van cayendo hasta mis pies como las hojas en oto�o. Ya ha llegado la estaci�n del fr�o , que se ofrece equiparable a cuando dejas de estar vivo. Si, el viento me ha anunciado contento la llegada del invierno, no tierno, duro como un pollo de diez d�as. Si quieres que la vida sigua... rebovina las cuatro estaciones de Rainbird *Rainbird ha dejado encantada a la multitud, que permanece como drogada por el cantico, desvaneciendose en la dulce Melod�a. Rainbird cobra forma de cuervo negro y vuela muy alto, por los senderos ocultos del crep�sculo, sobrevolando el reino en circulos. |