- Lo eran milord. Pero todo eso ya pas�. Ahora mi �nico deseo es servir a la casa de Hass y a sus aliados entre los que vos y vuestra prometida os encontr�is.
- En ese caso ten�is mi respeto y amistad. Siempre he admirado a los hombres de honor. Y vos sois uno de ellos Ettiene. Cuando gobierne en Einar sabremos  recompensar todo lo que la casa de Hass por nosotros ha hecho. Ahora quisiera ver a Driad... �pod�is enviar a alguien que le informe de mi llegada?
- No ser� necesario- dije saliendo de mi escondite- escuch� una voz conocida desde la sala La�n. Supe que hab�ais llegado.- La�n al verme cay� de rodillas a mis pies y beso mis manos.
- Mi se�ora, segu�s siendo la m�s bella flor del jard�n de Einar. No sab�is cuanto celebro que est�is viva. Ahora ya estoy aqu� para protegeros. Nada deb�is temer. Derrocaremos a Shiva, vos ten�is la llave para hacerlo. deb�is venir conmigo. Devolveremos a Einar el esplendor que tuvo en tiempos de vuestro padre. Partiremos enseguida, nuestra posici�n es ya bastante avanzada, tan solo a una jornada de camino de la colina Meda. Decidme amada m�a �ten�is los ojos de Ishtar con vos?

Hasta ese momento  todo aquello me hab�a parecido normal. Pero, �c�mo sab�a La�n la existencia de los Ojos de  Ishtar? Nadie, absolutamente nadie, sab�a que mi familia era la protectora de la seguridad de aquellas piedras. Tan solo las mujeres de mi familia. Ni siquiera mi padre. As� que �l no pod�a hab�rselo dicho. Solo dos personas adem�s de m� conoc�an que tenia la llave que proteg�a las piedras secretas. Una era Ettiene y la otra...
Mientras mi prometido segu�a reverenci�ndome, mire a Ettiene. Algo no iba bien. �l interpret� mi mirada al instante y qued� alerta.
- Levantaos mi se�or. Los ojos de Ishtar est�n a salvo. No deb�is preocuparos por ellos...
- Pero como? Ellos son los �nicos que pueden devolvernos la luz...
- O la mas absoluta de las tinieblas si caen en manos equivocadas, �no cre�is?
- Entonces todav�a no ten�is las piedras en vuestro poder- ahora La�n parec�a sorprendido por mi forma de actuar. Incluso llegu� a ver un atisbo de ira en sus ojos. Luo y Guntar no sab�an que estaba ocurriendo, conoc�an la leyenda de los ojos de Ishtar pero jamas pensaron que yo pudiera tener algo que ver con ellos. Afortunadamente Ettiene, sali� al paso.
- Su alteza s�lo os ha dicho que las piedras est�n a salvo y lo est�n. Yo mismo jur� protegerlas con mi vida. En este momento est�n a buen recaudo �  Ettiene  estaba mintiendo por m�. No ten�amos las piedras. Pero tal vez si segu�amos con aquel ardid pudi�ramos ganar el tiempo suficiente para saber que estaba pasando.
- Perdonadme  Ettiene, pero tal y como est�n las cosas a veces no puedo evitar perder los nervios. Shiva   ha mermado mi ejercito en gran medida, y ya no puedo confiar en la fuerza f�sica para vencerla. Ahora dependemos de la magia portadora de la paz para restaurar el poder en nuestro reino.- dijo la�n, pareciendo recuperar la compostura- debemos partir cuanto antes. Traed las piedras Driad, no podemos perder mas tiempo.
No pod�a traer las piedras no las ten�a. Ettiene se adelant� y dijo:
- Yo os dar� las piedras. A cambio, os acompa�ar� en vuestro viaje. Si la magia es lo �nico que puede vencer a Shiva. Necesitareis  a un mago poderoso a vuestro lado. Conozco a esa mujer, sus tretas y artima�as... estar�is m�s seguro conmigo que con 10 de mis hermanos.
- Mi se�ora no necesita m�s protecci�n que la de su prometido- dijo La�n desafiante- entregadme los ojos de Ishtar.
- La�n - dije elevando mi voz y adoptando un tono severo .-A�n no sois mi esposo. Permitidme recordaros que no sois mas que un general a mi servicio, y que deb�is acatar mis �rdenes. Ettiene de Hass vendr� con nosotros. Ese es mi deseo.

- Esta bien alteza, vendr� si as� vos lo quer�is. Pero quiero ver las piedras.

Ettiene pareci� coger algo suspendido en el aire. Al abrir su mano aparecieron, los ojos de Ishtar. Dos diamantes tallados en forma  y tama�o de huevo de codorniz. Pero aquellos no eran los verdaderos ojos. Yo lo sab�a y al parecer Luo y Guntar tambi�n. Aquel era un gran truco, pero nadie dijo nada. La�n los miro y al hacerlo sus pupilas se dilataron mostrando gran inter�s.

- En verdad son dos piedras hermosas y honrosas portadoras del poder que las hace tan especiales. Partamos ya sin demora. Debemos hacer que la paz vuelva a reinar en toda la tierra elfa. Est�is preparado Ettiene?
- Siempre lo estoy mi se�or. Me pondr� mi armadura y partiremos de inmediato. Guntar, mientras nos preparamos tal vez el se�or de Rohjc quiera degustar la cocina de nuestros hermanos. Acompa�adle por favor.

La�n se march� en compa��a de Guntar en direcci�n a las cocinas. Ettiene se dirigi� a Luo.
- No me f�o de �l gran maestre. En cuanto partamos Preparad a nuestros hemanos y apostaos en la ladera sur de la colina Meda. Es la m�s segura. Desear�a equivocarme, pero Intuyo que necesitar� vuestra ayuda.
- Descuida Ettiene, partiremos en cuanto os march�is. Creo que se lo que pretendes. Ahora ir� a las cocinas con La�n. Princesa- dijo dirigi�ndose a mi- no tem�is nada estar�is a salvo con Ettiene.- Dicho esto sali� en la misma direcci�n que momentos antes hab�an tomado La�n y Guntar.
En cuanto nos quedamos solos corr� a los brazos de Ettiene
� tengo miedo- le dije,-creo que La�n sabe m�s de lo que deber�a. Has reaccionado muy r�pidamente. Gracias de nuevo Ettiene, a tu lado s� que nada me ocurrir�... pero debemos recuperar las verdaderas piedras, solo ellas vencer�n a Shiva... �c�mo lo vamos a hacer?
- no te preocupes por eso ahora. �l cree que tenemos las verdaderas piedras de momento jugamos con ventaja. Pronto recuperaremos las verdaderas piedras. El c�mo te lo dir� a su debido tiempo.- me bes� en la frente y susurr� a mi o�do- te lo dije Driad, nunca caminar�s sola.
Acompa�e a Driad a la cocina. No me fiaba de La�n cuando apareci� note algo raro en su mirada algo fuera de lo com�n �pero que era?. entramos en el gran sal�n all� hab�a una mesa con abundante comida. La�n  iba delante de nosotros hablando de como hab�an luchado para expulsar a la dama oscura de Einar. Una cosa que me sorprendi� fue que Guntar no se apartaba de �l. Lian se giro y dijo: -Ettiene �podiais dejarme volver a ver los ojos de Isthar?.
Driad me miro con una cara de asombro en sus ojos vi una confusi�n. Yo no conoc�a a La�n pero por lo visto deb�a haber cambiado mucho cuando Driad apenas le reconoc�a, si mis sospechas eran ciertas Driad corra un gran peligro.
-  Acercaos La�n y vedlos de nuevo.
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