| - Volveremos cuando y cuantas veces quieras � le prometi� Laurenen enjug�ndole las l�grimas a Isilme. ? Regresaron a Caras Galadon cogidos de la mano, y tras contarles a los Se�ores del bosque, Celeborn y Galadriel, sus planes, comenzaron los preparativos para la fiesta de despedida. ? Aquella noche las estrellas y la luna brillaron m�s que nunca y la m�sica de las arpas, flautas y dem�s instrumentos �lficos incitaba al baile. ? Al d�a siguiente todo se prepar� para la partida, Isilme se despidi� de todas las cosas del bosque que quer�a tener en su mente y de sus amigos. Laurenen e Isilme montar�an en Ninkwetur y llevar�an otro caballo con equipaje. Fue triste la despedida, pues pasar�a mucho tiempo antes de que L�rien volviese a ver a la alegre y hermosa Isilme Gilthoniel (pues as� la llamaba Laurenen, Gilthoniel, iluminadora de estrellas). Tras recibir la bendici�n de Celeborn y Galadriel, �sta le dijo a Isilme, entreg�ndole un saquito de cuero: - Esto, mi peque�a Isilme, son semillas de mallorn. Que se plante al menos un �rbol plateado en Rivendel, y aunque duermas en estancias doradas en el reino de Imladris, siempre recordar�s LothL�rien. - Sea, Galadriel, y Hantale, pues este bosque permanecer� siempre en mi coraz�n. ? Y entre cantos de despedida se fueron. Pasaron unos d�as de viaje, cruzando las Monta�as Nubladas a trav�s del cauce del r�o Celebrant (lo cual no fue f�cil con lo caballos) llegaron por fin al valle del Bruinen. M�s no todo fue bien. De repente, algo se abalanz� sobre los jinetes, derrib�ndolos y tir�ndolos al suelo. Los caballos huyeron y los elfos se encontraron rodeados por un grupo de siete orcos. Lo que hac�an en aquellos lares, s�lo esas bestias lo sab�an. Laurenen r�pidamente cogi� su arco y empez� a dispararles , mas cuando ya hab�a abatido a tres, la voz cruel de uno de ellos lo par� ,oblig�ndolosoltar las armas y amenaz�ndolo con matar a Isilme, que se encontraba apresada por dos de ellos y con un cuchillo en el cuello. Laurenen vencido, tir� el arco al suelo y lo sujetaron otros dos por los brazos. ? El jefe orco empez� a deliberar con sus compa�eros sobre que hacer con ellos y como vengar la muerte de los tres orcos abatidos por Laurenen. Entonces, una figura salt� de los �rboles y con un movimiento r�pido de espada le cort� la cabeza al jefe orco, la cual cay� rodando al suelo. Los dem�s orcos soltaron a los elfos de manera poco delicada. Otra figura apareci� de entre los �rboles y entre los dos acabaron con los orcos mientras Laurenen corr�a junto a Isilme. ? Cuando ya todos los orcos yac�an muertos, los elfos reconocieron a las figuras y las figuras reconocieron a Isilme. Resulta que las figuras eran Ellrohir y Elladan, los hermanos de Isilme, que viv�an en Rivendel y viajaban con los D�nedain, matando orcos, en venganza a la muerte de su madre a manos de �stas atroces criaturas, los orcos. Ellrohir y Elladan iban de caza por el valle del Bruinen y cuando vieron a los caballos correr aterrorizados, fueron a ver qui�n o qu� los hab�a espantado, y elos all�, socorriendo a la pareja de elfos, y sorprendidos por la llegada inesperada de Isilme y Laurenen, cuya historia de su viaje errante era ya conocida en todo Imladris. ? Y todos juntos fueron a Rivendel y all� los esperaban Ninkwetur y el otro caballo. Ellrohir y Elladan llevaron a Isilme hasta las estancias del trono de Elrond, y por el camino se encontraron con Arwen, su hermana, la mayor de todas y fue un feliz encuentro, pero fue m�s feliz el que vino a continuaci�n, cuando entraron en la habitaci�n del trono, y Elrond, el padre de todos ellos, examinaba unos mapas. - Padre, perdonan la interrupci�n pero, mirad qui�n ha venido. � empez� diciendo Elladan y, a continuaci�n se retir� del umbral y pareci� Isilme y corri� a abrazar a su padre. - �Isilme, mi peque�a luz de luna, dichosos los ojos! La menor de mis hijas ha regresado. Ya estar�amos todos juntos si no fuese porque vuestra hermana Celebriel me desobedeci� y se escap� siguiendo a la comunidad. � dijo un tanto molesto Elrond, aunque rebosaba de alegr�a al ver a Isilme. - Oh, padre, Celebriel est� muy bien, alcanz� a la Comunidad en las minas de Moria, se visti� de hombre para pasar desapercibida hasta sentirse segura en L�rien. Y ama a Legolas, hijo de Thranduil, y por eso os desobedeci�. No os enfad�is con ella, os lo ruego, el amor nos obliga a veces a abandonar nuestro hogar, como tambi�n me ha pasado a m� � dijo Isilme. ? Entonces entr� Laurenen y salud� cordialmente a Elrond y le cont� sus aventuras, el encuentro con la luz y cuando cabalg� por el bosque para salvar a Isilme. Mas cuando le contaron sus planes de casamiento, la cara de Elrond mostr� una expresi�n seria, preocupada y a continuaci�n dijo: - �Mi peque�a Isilme se ha hecho mayor! Reboso de alegr�a y os doy mi bendici�n. Hay que ponerse a empezar los preparativos para la boda en seguida! � dijo alegremente, y todos los all� presentes se sintieron aliviados, pues por un momento pensaron que no lo aprobar�a. ? Arwen, por su parte, se sinti� mal, no por la boda de su hermana, sino porque ella amaba a Aragorn, uno de los miembros de la Comunidad, que era D�nedain y futuro rey de Gondor, pues era de la estirpe de Elendil, y a ella no le estaba permitido desposarse con Aragorn, hijo de Arathorn hasta que �ste se convirtiera en rey, y eso inclu�a el riesgo a que �l pereciera en la compa��a, aunque eso en verdad era poco probable, aunque no imposible, pues el propio Mithrandir hab�a ca�do en el pozo de Moria, y todos se mostraron frustrados cuando Isilme lo cont�, pues antes de que toda esta aventura ocurriera, la compa��a del anillo hab�a hecho un alto en el pa�s de L�rien. ? A pesar de todo, aquellos fueron d�as felices en Imladris, los mensajeros iban de aqu� para all� y todos preparaban la boda de la Hija de Elrond y un noble Elfo de Rivendel. Y fue en verdad un casamiento memorable y muy hermoso. ? Los tiempos que siguieron fueron felices para Isilme y Laurenen mas en estos tiempos, cuando la oscuridad amenaza con cubrir la Tierra Media, no hay mucho espacio para el amor, solo para la preocupaci�n, la desesperaci�n y la guerra. Un d�a lleg� una mensajera del reciente reino de Ost-in-Edhil y los rumores de que un pr�ncipe elfo hab�a reconstruido el tiempo atr�s destruido reino de Ost-in-Edhil fueron confirmados. ? Arien la mensajera anunci� guerra en Gondor y Rohan y que Ost-in-Edhil enviar�a su ej�rcito junto a los D�nedain y Rohan en ayuda de Gondor. Laurenen, al enterarse, sinti� que el deber lo llamaba, que deb�a ayudar en la defensa de la Luz contra el Mal de Este y decidi� partir a la vez que la mensajera en busca del ej�rcito de Ost-in-Edhil, mas despedirse de su bien amada Isilme fue doloroso. - Isilme, he de partir a la guerra sin demora. Debo ayudar a salvar la Tierra Media de las fuerzas del Este, pues si el mal triunfa, nuestro amor y todas las cosas bellas perecer�an y no podr�amos ser felices nunca m�s. - Ir� contigo Laurenen; cuando nos conocimos te dije que te acompa�ar�a al fin del mundo y eso har�. Har� como mi hermana, partir� contigo. - �No!, Gilthoniel, no. Puede que Celebriel haya arriesgado su vida por amor, mas yo no arriesgar� tu vida, y lo hago por amor. No me hagas sufrir vi�ndote en la batalla. ? Isilme abraz� a Laurenen y llor�. �l la incorpor� y le dio un beso de despedida. - Volver�, Isilme, te lo prometo. El destino nos uni� una vez, y aunque nos separe, ser� por poco tiempo, pues volver� a unirnos, y ser� para siempre. ? Arien, que era una D�nedain, ya esperaba en su caballo y agarraba otro para Laurenen y lo inst� para que se apresurase. Y partieron galopando. Laurenen no pudo mirar atr�s, pues de haberlo hecho no hubiese podido partir. Lo que si mir� fue el colgante forjado por los elfos para su casamiento. Una hoja cuyos vasos conductores se encontraban enrollados y pens� que le ayudar�a a no perder la esperanza, pues recordar�a la raz�n por la que luchaba en tiempos de guerra en los que la esperanza flaquease. ? Por su parte, Isilme se sent� en un banco en los jardines y llor�. Entonces lleg� su hermana Arwen, se sent� a su lado y le pas� un brazo por el hombro: - Volver�n, �no es cierto? � pregunt� Isilme. - Volver�n � le respondi� Arwen. ? Y juntas esperaron y les encomendaron alas estrellas las almas de Aragorn y Laurenen. * N. del Autor : Traducciones quenya-espa�ol - Te quiero, Isilme, oh mi iluminadora de estrellas. - Yo tambi�n, Laurenen, eternamente hasta el fin del mundo (temporal) - El destino nos ha unido. - Bendito sea el destino. ? |