![]() |
| Escuche unos ruidos, voces y desde uno de los pasadizos pude divisar una sala central en ella, entre un ejercito de orcos, pude ver caras familiares... La malvada Shiva y su general Sirlo, el Minotauro, estaban interrogando a un prisionero. Por sus colores deb�a ser uno de los magos de la casa de hass, pero no pod�a ver su cara... �ser�a Neco? �O el bueno de Luo?. Un soldado entr� en la sala y todos salieron r�pidamente desenvainando sus espadas, tambi�n Shiva y Sirlo les siguieron. Supuse que mis aliados habr�an comenzado otro ataque. Los ojos de Ishtar me ped�an que siguiera mi camino, pero no pod�a dejar a aquel hombre all�. Cuando los gritos de las hordas orcas se perdieron en la lejan�a pude escuchar los gemidos del prisionero. Me qued� aterrorizada, �era Ettiene!. Ten�a que sacarlo de all� como fuese. Esa salvaje no dudar�a en someterlo a mas tormentos cuando volviese. Me acerqu� hasta donde estaba, su aspecto era deplorable, aquellos salvajes se hab�an ensa�ado bien con el. - Ettiene- susurr�- soy yo amor m�o, soy Driad. - Vete bruja inmunda- dijo sin apenas fuerzas- no volver�s a enga�arme con tus artima�as. - Soy yo...no temas, no se que es lo que te han hecho pero voy a sacarte de aqu�. - No me toques bruja - repiti� entre gemidos- donde esta mi amada �qu� es lo que has hecho con ella? - Ettiene, m�rame, soy yo, tu me diste este anillo recuerdas?,- dije mientras le desataba- lo hemos conseguido mi amor, tengo los ojos de Ishtar, encontraremos a la diosa y terminara toda esta pesadilla. Ahora hemos de salir de aqu�. - S�, eres tu, mi vida, mi amada. No sabes lo que han hecho conmigo, pero me lo pagaran. - Ahora no es momento de venganzas Ettiene, nuestra victoria est� cerca. Presiento que Ishtar esta muy cerca de aqu�. Pronto olvidaremos toda esta sinraz�n. Los ojos de Ishtar brillaban cada vez mas pero desembocamos en un pasaje sin salida. - Estupendo- dijo Ettiene- esos ojos no funcionan, mira a donde nos han tra�do, volvamos a la sala y matemos a Shiva.- apenas pod�a reconocer sus palabras, definitivamente las heridas hab�an hecho mella en �l. Le as� fuertemente de un brazo y le se�ale hacia uno de los laterales inferiores de la pared de roca. - Mira Ettiene, tiene la misma forma que la llave. Los ojos funcionan. No debes preocuparte. -dicho esto encaje la llave en la muesca y ante nosotros se abri� una peque�a sala iluminada por humeantes teas. En el centro, estaba la figura de la Diosa Ishtar- Ettiene, debes esperarme aqu�, solo yo debo entrar a pronunciar el conjuro. - Por los dioses, Driad, estoy malherido. Adem�s, no soy un peligro para ti, te amo recuerdas?- lo cierto es que ten�a raz�n, la ondina me hab�a dicho que Ishtar solo escuchar�a una voz. Pero los propositos de Ettiene y os mios eran los mismos. No ten�a nada que temer. As� pues cog� los ojos de la llave y me dirig� hacia Ishtar. Oh gran Istar/Protectora de la vida Se�ora del amorPoseedora del secreto de la paz Escucha en este d�a A esta tu sierva. Que la luz te ofrece De tus ojos una vez perdidos Y por la paz sacrificados Escucha mi ruego oh gran Ishtar Y haz realidad esta petici�n Una vez dicho el conjuro, solo quedaba devolver sus ojos a su sitio e Ishtar me escuchar�a. Cuando me dispon�a a hacerlo una luz me hizo mirar hacia donde estaba Ettiene. - pero que f�cil ha sido - aquella voz me resultaba demasiado familiar. La figura de Ettiene se desvaneci� y de ella surgi� Shiva- Elfa est�pida, el amor ha nublado tu sentido com�n... jamas pens� que esto fuese tan sencillo. Antes de que pudiera darme cuenta se abalanz� sobre m� y los ojos de Ishtar cayeron al suelo. Peleaba como una leona, pero no pensaba dejarme ganar tan f�cilmente. Yo tambi�n era �gil. Finalmente la reduje. Las aristas de la llave de estrella eran afiladas como pu�ales. La alc� para acabar con aquella bruja pero ella me espet�. �Hazlo, est�pida! �Hazlo y nos matar�s a los dos!- ten�a raz�n, vacil� y algo me golpe� la cabeza, ca� semi-inconsciente pero todav�a pude escuchar a Shiva- ll�vala fuera junto a las ruinas y �tala al monolito de la entrada junto a los magos de casa de Hass. Si Ettiene viene quiero que vea a quien tengo en mi poder.- Ahora Ishtar -dijo poniendo las piedras en los ojos de la Diosa- escucha a tu sierva. |