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| CAPITULO XIV: NUNCA CAMINARAS SOLA |
| Cuando abr� los ojos me encontr� con la m�s absoluta oscuridad no sabia cuanto tiempo hab�a dormido. -�Driad?. Mi respuesta fue un fr�o y terror�fico silencio. �Qu� hab�a pasado mientras dorm�a?, �d�nde estaba ella?. Demasiados interrogantes para mi d�bil estado, intente incorporarme pero fue un gran error ya que un inmenso dolor atenazaba mi cuerpo, era como si miles de diminutas espadas se clavaran en mi. La lucha con Sirlo me hab�a debilitado mas de la cuenta. Volv� a intentar con mi pregunta ,pero la respuesta fue la misma. El silencio, fue entonces cuando me percate que en el suelo hab�a un trozo de tela. �Era del vestido de Driad!. Sin importarme el aguado dolor que atenazaba mi cuerpo lo aferre con las dos manos, sobre el hab�a algo escrito. - Mi querido se�or ,lamento que esto hay terminado as�, pero cuando os vi luchar contra Sirlo comprend� que sois demasiado valioso para perderos, no podr�a vivir sabiendo que vos no estar�is a mi lado. Sabiendo que no volver� a o�r vuestra sonrisa y que no volver� a besar esos dulces labios. No puedo permitir que perd�is vuestra vida en esta cruzada tan in�til. Recoger� los Ojos de Ishtar e Ir� al Monte Meda con ellos lograre detener a Shiva y vos no morir�is . la oscuridad no cubrir� la tierra. Espero volver a veros pronto. Ojala nos hubi�semos conocido en otras circunstancias, en otro momento todo habr�a sido tan f�cil. Os amo Ettiene de Hass pase lo que pase no lo olvid�is. Mis lagrimas empa�aron mi visi�n y mi alma se rompi� como el fr�gil cristales le pasara algo jamas me lo perdonar�a. Deb�a ir en su ayuda. Pero como, ni siquiera mi caballo estaba a las afueras de la cueva. No pod�a utilizar mi magia o me detectar�an y todo abr�a terminado. De repente record� que cerca del Monte Meda hab�an acampado mis hermanos y los elfos para lanzar su ataque. Deb�a dirigirme hacia su campamento. Me incorpore con dificultad apoy�ndome en mi baston. Sali de la cueva, la noche lo cubr�a todo con su suave manto pero no era una noche como todas, las estrellas no brillaban y no hab�a en el cielo ninguna de las tres lunas. Todo hab�a comenzado para bien o para mal. Atraves� un bosque de interminables enredaderas y arbustos, los arboles eran t�tricas estatuas de lo que fueron un en sus d�as de esplendor, camine dos d�as y sus dos noches o al menos eso creo ya que la noche infinita lo cubr�a todo. Al final llegue a las proximidades del Monte Meda, all� vi lo que jamas hubiese querido ver, en el centro del campamento de las hordas oscuras hab�a una gran jaula de fuego negro dentro pude ver a Luo, Guntar, Neco, La�n y a muchos de mis hermanos y elfos. Les hab�a vuelto a fallar, otra visi�n me saco de mis atormentadores pensamientos. Era Driad que estaba atada a un gran poste de piedra en medio de un templo en ruinas cuyo techo hab�a ca�do por la mano del tiempo. Deb�a rescatarla costase lo que costase. Hab�a llegado la hora de afrontar mi destino, me quite mi capa dejando ver la blanca armadura se�al de mi orden. Con un giro de mi mano mi bast�n se convirti� en una espada. Con su hoja me hice un corte en la mano mientras mi sangre cubra el fr�o metal de esta las palabras arcanas sal�an de mi boca.: -�NAM SA LIM DA RAAAA!!!!!!!!!. A mis ordenes el fr�o metal se transformo en un fuego blanco con el purificar�a a todos mis enemigos. Sal� de mi escondite y me dirig� a toda velocidad hacia la entrada del campamento gritando un antiguo c�ntico de guerra de mi orden. -�DIOSES DEL FIRMAMENTO DARME HONOR Y FUERZA PARA VENCER A MIS ENEMIGOS AHORA Y SIEMPREEEE!!!!!!!!!. Los primero en caer fueron los dos guardias de la puerta ,nadie pod�a detener mi fren�tica carrera otro cayo y otro mas, mis estocadas derribaban a todo aquel que osaba ponerse en mi camino, una flecha se clavo en mi muslo pero no sent� ning�n dolor solo como la ira aumentaba cada vez mas. Dos mas probaron el fuego de mi espada, fue entonces cuando tuve que detener mi carrera mas de cien soldados me cerraban el paso. -INEPTOS PAGAREIS TODO EL DA�O QUE HABEIS HECHO. Levante mi espada al cielo y puse una mano en la tierra. -�SA PA RAMU IBASU NAM.DADME TODO EL PODER MADRE TIERRA PADRE CIELO.PARA APLASTAR A MIS ENEMIGOS!!!. El cielo se oscureci� y un rayo cayo sobre mi espada la tierra empez� a temblar y de repente de mi espada salieron miles de flechas luminosas que se clavaron en mis enemigos provoc�ndoles la muerte mientras la tierra se abr�a para engullir a todos aquellos seres que se interpongan en mi camino. Al cabo de unos minutos de los soldados que hab�a frente a m� solo quedaban restos calcinados y apilados unos encima de otros. Una risa se escucho a mis espaldas. _�Vaya veo que lo que dec�an de ti era cierto, lastima que te equivocaras de bando � - Sirlo estas a punto de ver como tu se�ora morder� el polvo de mis botas. |