Semblanza: Pag.
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Su
porte es elegante. Siempre usa finos trajes y corbata de moño.
Su vestir es sobrio.
Cuando
llegó a finales de los años 30´s a la Cd.
de México a estudiar, llevóse con él
un
solo traje.
Para
lucir siempre impecable quitaba el colchón de la cama y
sobre la tarima de
madera
que lo sostenía, colocaba el pantalón, luego volvía
a colocar el colchón. Al
dormir,
su propio peso permitía el impecable planchado diario.
El
destino le exigió regia disciplina, profesionalismo, entrega
a su profesión, altruismo,
ética
profesional ... y a cambio, la vida -benévola- lo ha colmado
de innumerables
éxitos;
los pueblos -en todas las direcciones de la Rosa de los Vientos-,
le han
rendido
merecidos homenajes; nuestra sociedad erige monumentos, estatuas
y bustos
de
bronce en plazas públicas de diversas ciudades de nuestra
república, nombran a
calles,
centros médicos y escuelas con su apelativo; la Organización
Mundial de la
Salud,
en 2001, lo consideró: "Héroe de la Salud de
las Américas": y lo más importan-
te: millones
y millones de niños de todo el mundo, no conocen esos toscos
fierros
sujetos a
sus piernitas con gruesas correa de vaqueta, los cuales les permitían
dar
pasos
bamboleantes a causa de la terrible poliomielitis.
Es
Carlos Canseco, caballero de alegre carácter y espontánea
facilidad para sonreír.
Pese
a sus 83 años de edad, posee increíble lucidez recordando
con instantánea
exactitud
fechas, nombres, datos y pormenores de acontecimientos de su labor
altruista
y profesional.
En
su semblante se refleja la enorme satisfacción de haber
legado a la Humanidad un
gran
logro: La erradicación de la poliomielitis a nivel mundial.
Cuando
se le ha cuestionado qué más podía pedirle
a la existencia, el originario de
Tampico,
Tamaulipas, - modesto- con su siempre voz queda y pausada, respondió:
-
Le pido buenas condiciones para seguir realizando mi trabajo.
Escucharlo
es introducirse al mundo de un líder y de esta manera se
considera a sí
mismo:
-
No es presunción, yo creo que nací para ser líder,
para que la gente me siga, siempre
fui
un líder.
En
efecto, su innato liderazgo permitióle llegar a ocupar,
a nivel internacional, la
presidencia
del Club Rotary: Asociación no gubernamental caracterizada
por la realiza-
ción
de obras de servicio en beneficio de la Humanidad.
Carlos
Canseco González nació en 1921 en el puerto de Tampico,
Tamaulipas.
En
1933, se traslada a la Cd. de México a estudiar Medicina.
Cursa
la especialidad en Estados Unidos.
En
aquel entonces tampoco existían las residencias y obtiene
un Diplomado de
Alergología
con el Dr. Samuel M. Faiber, quien era el más famoso alergólogo
del
mundo
y lo acepta como su alumno.
Un
día su maestro le dice:
-
Usted ya está listo, regrese a su país.
Canseco
regresa a México y a partir de entonces, sus triunfos son
innumerables. Tan
así,
que en Cd. Juárez, Chihuahua - sin ser su tierra natal-
se erigió un monumento a
su
persona, por su dedicación y entrega en pro de la humanidad.
Puebla ha construido
otro
monumento, agradeciendo su contribución altruista que beneficia
al mundo.
Ciudades
como Saltillo, Torreón, Laredo, Tampico y Reynosa le han
erigido bustos de
bronce.
En Monterrey, Nuevo León, el Colegio Médico tiene
su nombre y también, una
escuela
de Lento Aprendizaje.
Fue
nominado para Premio Nobel, propuesto por la Universidad de Guadalajara.
El
doctor tamaulipeco pertenece a la Facultad de Medicina de la Universidad
Autóno-
ma
de Nuevo León. Ocupó dos veces la Secretaría
de Salud del Estado de Nuevo
León
y fue primer Regidor del Ayuntamiento de Monterrey. Es conferencista
y ha
recorrido
todo el mundo impartiendo sus cátedras.
Inició
el Programa de ADEFAR (Atención de la Farmacodependencia).
Ocupó 2
veces
la Secretaría de Finanzas en el Club Rotary a nivel Internacional
y fue Presidente
de
esta institución no gubernamental a nivel mundial.
En
1949, logró la creación de la primera cátedra
de Alergología en América Latina.
En
1950 crea un Centro Médico de Alergias donde fungió
-hasta el mes de Marzo de
2001-
como Jefe de Servicios, puesto ocupado durante 50 años.
Es Profesor Emérito
e
imparte cátedra a los residentes y enseña Clínica.
Además
posee Doctorado "Honoris Causa", otorgado por la Universidad
Autónoma
de
Nuevo León, por nombrar sólo algunas distinciones
recibidas a lo largo de su vida.
La
muerte de su padre, pérdida de la que todavía no
se recupera, marcó la trayectoria
profesional
de Canseco. - Me fui a estudiar a Estados Unidos la especialidad
de
Alergología,
me fui en contra de mi voluntad. - rememora.
Mi
papá me envió. Yo no quería irme ... yo quería
quedarme con él. Tanto él como yo,
teníamos
la premonición de que se iba a morir y cuando regresé
a México me encontré
con
la desagradable sorpresa que mi padre había muerto 15 días
antes. - expresa con
voz
triste y agrega consternado:
-
"Lo extraño mucho, sigo extrañándolo.
Pero ese ejemplo de espíritu, de profesiona-
lismo,
de honestidad a la profesión, de ejercer la ética
ha sido, es y seguirá siendo
para
mí lo más importante de mi carrera profesional".
- afirma.
El
galeno relata que su padre era un famoso doctor no sólo
de Tampico sino de
México
y que todos los planes que - el y su padre - habían construido
juntos, a su
muerte, se
vinieron por tierra.
- " Yo seguí trabajando en Tampico, pero buscaba
un horizonte más amplio, una
facultad de Medicina donde pudiera realizarme como profesor
y se presentó la
oportunidad de trabajar en Monterrey en una -supuesta-
clínica que resultó un fiasco
pero, yo ya estaba aquí, en Monterrey y entonces,
tuve que buscar mi propio lugar
en la Medicina.
Canseco relata haber elegido Alergología siguiendo
el consejo de su padre, - ya que
fue precisamente él- quien le indicó que
fuera a Estado Unidos a estudiar "algo" que
era necesario.
- "En aquel entonces - en Tampico- había y
hay muchos asmáticos y no existía ninguna
persona preparada para atenderlos, de hecho, esa fue la
razón por la que yo estudié
Alergología".
El talentoso especialista es nombrado presidente, a nivel
mundial, del Club Rotary,
cargo que le permite lanzar el programa "Polio Plus"
e involucrar a todos los gobiernos
del planeta, amalgamar esfuerzos para lograr un solo objetivo:
la erradicación de la
poliomielitis.
El inicio de la historia de dicho programa, mismo que
alcanzó cobertura internacional
es relatado por su creador quien rememora el doloroso
e impresionante hecho -susci-
tado en su infancia- que dejó marcado para siempre
lo que un día, la Humanidad, le
estará por siempre agradecida.
Con voz baja, casi un susurro, aquel semblante risueño
se entristece y relata a pausas:
- El programa "Polio Plus" no fue un hecho accidental,
ni un hecho fortuito, ni una
pose...
Cuando yo tenía siete años de edad, vivía
en Tampico, dos de mis compañeros
dejaron de caminar de un día para otro debido a
la polio.
Un niño que ve que sus amigos se quedan paralizados
recibe una impresión muy
fuerte que perdura toda la vida.
Años más tarde, venía a Tampico un
doctor ortopedista de Chicago, que repararía las
articulaciones de estos niños para que pudieran
usar muletas y caminar. Cuando yo
fui al Servicio Social a Altamira , Tamaulipas, hubo una
epidemia de poliomielitis. De
200 habitantes, 15 de ellos quedaron paralizados, observe
que todos vivían cerca de
la Laguna y tomaban agua contaminada, sugerí en
mi tesis profesional que el contagio
de
poliomielitis podía ser a través
de aguas contaminadas.