WEHEIM (Archivos Secretos SS)
La
energía implosiva: un logro ecológico
Hoy se especula a menudo sobre
la forma de encontrar y utilizar energías “alternativas” que
palien la destrucción del medio ambiente provocada por la
energía explosiva, los gases tóxicos, los residuos
letales, etc.

Pero lo cierto es que en
aquellos tiempos ya se hablaba de que los alemanes trataban de hallar
una “nueva ciencia”, una “técnica diferente y renovadora” con la
que sustituir los motores de explosión –considerados
destructivos en los círculos esotéricos del III Reich–
por otros de implosión, cuya nocividad es nula.

Aquellas investigaciones se
basaban principalmente en la levitación electro gravitacional y
la propulsión por “terriones”
(fuerzas cósmico-telúrico-terrestres), en las que,
según parece, se encontraba el núcleo de esa “otra
técnica”, que distanció la cosmovisión
nacionalsocialista de todas las aún vigentes, en un intento de
proporcionar al III Reich una total independencia de “materias primas”
–inaccesibles de otro modo– y energía abundante, barata y no
contaminante.

De hecho, y según se
asegura en el misterioso informe, “los departamentos de
investigación U-13 y E-4 de la SS trabajaban febrilmente para
realizar y perfeccionar esas tecnologías, inconcebibles para la
mayoría del pueblo y para el resto de la humanidad”.

Un buen ejemplo de este trabajo
serían las “peonzas voladoras Haunebu” de Viktor Schauberger,
que funcionaban ya con fuerzas de levitación no contaminantes ni
generadoras de ruidos perniciosos.

Esas “peonzas voladoras”
estaban movidas por un propulsor electro gravitacional de “terriones” –al que se dio el nombre de “Terrionador Thule”– que quedaba acoplado a un
generador de bandas de ondas tipo Van Der Graff, a un aparato magnético productor
de energía a base de carbón y a una dinamo cónica
de energía turbinosa tipo Marconi.

El informe asegura
también que la construcción práctica de aparatos
basados en esos principios de propulsión se debió a la
inventiva del capitán alemán Hans Koheler
y que ya en 1944 fueron fabricados en serie los conversores de “terriones” tanto en fábricas de la
empresa AEG como de la Siemens.

“El propulsor de Koheler –se dice en el
informe– precisaba, para ponerse en funcionamiento, de una
energía inicial muy baja y mínima que podía serle
proporcionada por un acumulador eléctrico que lo activaba.
Después de poco tiempo, el conversor de carbón ya
funcionaba automáticamente con plena autonomía, puesto
que se convertía en un generador de energía que actuaba,
sin consumirse, como un ‘catalizador’: en este caso, la energía
se produce a partir de nada consumible. Se originaba, eso sí,
una transformación de las fuerzas electro
gravitacionales existentes en el interior de la Tierra en
electricidad utilizable. Un principio de simplicidad genial cuando se
ha logrado dominar y se sabe utilizar correctamente”.

Los
platillos volantes Haunebu
Esos “platillos volantes” de
las diferentes series Haunebu –de los que existen fotografías
obtenidas por los aliados cuando invadieron el territorio del III Reich
y en cuya incuestionable autenticidad se apoya el informe– tienen
especial importancia.


Según
uno de estos
informes que vemos
a continuación en
1945 ya estaban
construidos contando todos
los modelos un
total de 261 aparatos:

“El aparato volador Haunebu II –continúa explicando el informe–
poseía un cañón de grandes dimensiones que
habría de provocar una impresión inolvidable en toda
persona que lo contemplase sin estar preparada para ello o sin saber de
qué se trataba, y superaba los 25 metros de diámetro, en
su eje central alcanzaba los 10 metros de altura”.
Prototipo Haunebu II - Dostra


KT-P2 Cuadro de mandos de navegación celestial Haenebu IV
El general Patton en el asalto
de las instalaciones subterráneas de las montañas de
Peenemünde 1945 encontró una serie de aparatos
extraños, quería destruirlos pero los mandos lo hicieron
llevar a la base científica LASL de los Álamos en Nuevo
México, los científicos al examinarlos no salieron de su
asombro: encontraron sistemas de navegación desconocidos,
manómetros con altitudes y velocidades igualables a la ciencia
ficción, sistemas polares y vi –
direccionales por magnetismo, alto voltaje, iluminación,
eléctricos Anti-interferencias etc., las fechas inscritas datan
de sistema de navegación celestial alemanes en 1943 y mucho
antes de 1942.
KT-P2; Algunas
figuras del cuadro
de mandos de
Navegación Celestial

Bombas
en forma de discos y platillos Vril
Que algunos artefactos
bélicos alemanes tenían una extraña forma
discoidal no es ningún secreto. Así, bajo la
designación de V-4 –la generalidad del público
sólo conoce la V-1 y la V-2– se construyeron varios discos
voladores para ser empleados como “bombas volantes”.
Así, los datos llegados
hasta nosotros aseguran que en 1941 ya habían sido acometidos
los estudios para diseñar la “peonza volante” de Schriever-Habermohl,
un avión de forma circular y despegue vertical provisto de
motores de “reacción convencional”, efectuándose a
finales de 1942 las primeras pruebas de vuelo, durante las cuales se
constataron graves errores de construcción.

Paralelamente, y después
de una larga serie de ensayos, el ingeniero Richard Miethe comenzó a trabajar –también
en 1942– en la construcción de aparatos que volaran y tuvieran
forma de disco.
De sus investigaciones,
realizadas en colaboración con el científico italiano Giuseppe Bellonzo,
surgiría una nueva versión de la V-7.
Transcurrido un tiempo, y bajo
el apoyo del propio Führer, los
equipos “Miethe-Bellonzo”
y “Schriever-Habermohl”
entraron en contacto con el propósito de aunar esfuerzos para
realizar coordinadamente sus investigaciones y hacer otras en conjunto.
Finalmente sus esfuerzos dieron como fruto la primera, legendaria e
increíble V-7, aparato similar a un helicóptero
ultrasónico que presentaba doce agregados tipo turbo BMW-028. En
su primera prueba se remontó a una altura de 20.813 metros de
altitud, alcanzando en la segunda 24.200. Y todo ello utilizando helio
como “combustible de base”.
Por otra parte, se
desarrolló también otra línea de “discos volantes”
conocidos como serie Vril. De ella se ocupó el “grupo Schumann” en íntima relación con
el departamento E-4, de la SS, especializado en “armas milagrosas”.
Planos y Prototipos
Vril
Hoy sabemos que llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1.
Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar
velocidades de 2.900 km./h
y llevaban un cañón teledirigido como dotación de
combate. El Vril-1 era el equivalente revolucionario de un
“avión de caza”, mientras que el Vril-9 era un “caza monoplaza”.
Curiosamente, su diseño parece coincidir con el del aparato que
fue visto en la Luna por el astronauta norteamericano Edwin Aldrige.
Artefactos
y estructuras desconocidas
y similares en
las misiones Soviética
20 – julio – 1965 y de
la Nasa Apolo 12 - 1968
en la Luna

Bombas
de fuego que paralizan los motores de los aviones
El informe asegura
también que, aunque al final de la Segunda Guerra Mundial
resultaba evidente que era imposible coordinar los esfuerzos y mermaban
los recursos, los nazis no dejaron en ningún momento de
perfeccionar sus armas. Es más, al ir dominando la
tecnología de propulsión electrogravitacional –se
asegura– obtuvieron mayor velocidad, maniobrabilidad y otras
prestaciones en los aparatos.
Así, se afirma, que en
una fase intermedia, en la ciudad alemana de Neustad
y bajo el control de tropas técnicamente especializadas de la
SS, se desarrolló el proyecto “Bola de fuego”, al que los
estadounidenses denominaron acertadamente Foo-fighter o “Combatiente
total”.
Foo-Fighter o
Wasserfall

Naves nodriza con forma de puros
Un dato más que parece
dar pábulo a la “hipótesis nazi” es que en algunos
informes sobre ovnis se habla también de la existencia de
aparatos gigantescos –con forma de cigarrillo o puro habano–, que se
han interpretado como naves nodrizas en las que se alojarían los
“discos voladores” y que suelen viajar con mayor lentitud
siguiéndolos.
Pues bien: según el
informe, bajo el nombre de Andrómeda, se escondía, en
efecto, el proyecto para una nave nodriza; nave que –se asegura–
existía ya en 1944, habiendo sospechas de que las había,
incluso, con anterioridad a esa fecha.
Con una eslora de 139 metros,
estas naves aéreas gigantescas –se afirma en el informe– se
impulsaban con propulsores tipo Thule y estaban proyectadas con una
capacidad interior suficiente como para transportar y alojar un aparato
Haunebu y varios de tipo Vril.

Todos ellos –se añade–
podían despegar de la nave nodriza durante el vuelo de la misma
e, igualmente, retornar a ellas a través de unas escotillas
laterales especiales. También se dice que estos gigantescos
aparatos iban armados de cañones que podían emerger y
recogerse de forma automática.
Y lo cierto es que, tras la
guerra, fueron capturados por los aliados dos proyectos de
construcción de estas enormes naves Andrómeda; ahora
bien, sobre su fabricación real y operativa no se ha podido
aportar prueba alguna. Sin embargo, y a pesar de no contarse con
vestigios de la época, parece que actualmente existen aparatos
tipo Andrómeda o similares y que han podido observarse
perfectamente en vuelo. Las fotografías posbélicas de los
“cigarros voladores” son abundantes.
Expedición
a la Antartida
Otro hecho que apoya la tesis
del informe sobre el origen nazi de muchos Ovnis es la misteriosa
expedición a la Antartida realizada por los alemanes en 1938
bajo el mando del capitán Ritscher. Su objetivo, tanto
científico como militar, consistía sobre todo en
conquistar un espacio de este inhóspito territorio. Y así
fue cómo el nombre del buque en el que se trasladaron los
alemanes –Neu Schwabenland (Nueva Suabia)– fue puesto a una amplia zona
de costa antártica que ningún gobierno germano de
posguerra ha dejado de reivindicar.
Una
derrota inexplicable
Aprovechando el buen clima
invernal antártico, en el invierno de 1946, recién
acabada la guerra en Asia, llegó a la Antartida, bajo el mando
del almirante estadounidense Richard Byrd, una importante flota
estadounidense. Esta expedición tenía como nombre clave
High Jump (término deportivo inglés para designar el
salto de altura). Después de una meticulosa y larga
preparación, el convoy arribó a la Antartida en febrero
de 1947; pero se dio por finalizada apresuradamente el día 3 de
marzo de ese mismo año. Y en este ínterin, según
documentos militares, se perdieron de forma “misteriosa” varios aviones
de combate y hubo “bajas” de marines. No se informó
abiertamente, pero parece que actuaron fuerzas misteriosas que
repelieron la presencia militar americana e hicieron imposible su
asentamiento.

Tras cancelar la operación, repentinamente, el almirante Byrd
comunicó a la prensa algo sumamente extraño y fuera de
contexto: “Resulta una verdad muy amarga de admitir; pero en caso de un
nuevo conflicto bélico, podremos ser agredidos por aviones que
tienen la capacidad de volar vertiginosamente desde un Polo a otro. Se
precisa tomar urgentemente adecuadas medidas de defensa para
interceptar a los aviones enemigos que provengan de regiones polares.
Especialmente interesa –y se precisa– circundar la Antartida de una
zona de defensa y seguridad".
Podemos concluir, pues, que la
invasión del territorio antártico alemán, la
“Nueva Suabia”, deseado por Estados Unidos como un conveniente
“botín de guerra”, aparentemente fácil de ocupar,
resultó un rotundo fracaso; y es ridículo creer que
éste se debiera a un ataque de “pingüinos asesinos”...
Los
primeros vuelos espaciales fueron de los nazis
En 1958 se realizó una
nueva expedición estadounidense a la Antartida; pero en esta
ocasión portaban armas terriblemente eficaces, incluso
nucleares. Llegaron allí en el frío y oscuro verano
polar. En tres ocasiones –27 y 30 de agosto y 9 de septiembre– se
lanzaron misiles atómicos contra el territorio de “Neu
Schwabenland” (o “Nueva Suabia”), pero en ninguna de las tres ocasiones
llegaron a tierra, sino que explosionaron –sorpresivamente– en
pleno vuelo al aproximarse a la vertical de la costa.
¿Qué razón
hubo para realizar aquellas empresas bélicas sobre la zona
antártica? ¿Y para rodear todo este tema de misticismo,
desinformación, descrédito y noticias falsas?
Un último hecho
podría aclarar más este enigma: se conservan fragmentos
de un informe alemán definitivo. Versa sobre una “misión
suicida” que se llevó a cabo con un único Haunebu-III que
se llegó a construir: ¡un vuelo a Marte!
En el periódico
de la época
se puede leer:
¡ASTRONAUTAS NAZIS LANZADOS
EN 1943 RETORNAN
A LA TIERRA!

El Haunebu-III tenía 71 metros de diámetro.
Matemáticamente se calculó su capacidad de
autonomía con propulsión electro gravitacional y
resultó ser de 75.274.000 Kms., es
decir, que cubría la distancia Tierra-Marte. Pero después
el impulsor electro gravitacional quedaba inoperante porque lentamente
se ligaba a los metales que entonces se pudieron utilizar en su
construcción. Un viaje en tales condiciones significaba, en
consecuencia, un viaje a lo desconocido; y lo más probable, sin
posibilidad alguna de regresar para la tripulación, compuesta
por alemanes y japoneses. Pero así se decidió
–según el informe mencionado– en el departamento E-4 de la SS,
en la primavera de 1945; aunque fuese un postrer acto de sacrificio.
Tras zarpar, según el
informe, el cohete navegó durante ocho meses y medio alcanzando
la superficie de Marte, como estaba previsto, a mediados de enero de
1946. Al parecer, no hubo problemas en el viaje, pero se piensa que con
el propulsor electro gravitacional prácticamente agotado, la
extremadamente tenue atmósfera marciana y la atracción
gravitatoria, el aterrizaje de la nave no debió ser suave.
Aún así no hay seguridad de que fuese un aterrizaje
forzoso, porque –siempre según el informe– llegó con la
energía mínima suficiente para contrarrestar la
relativamente leve fuerza de gravedad marciana.
Imágenes..... Nasa Misión
Enterprise 1997, (Pasadena)
Mars (Marte) ”Secretos
de la Nasa”
El
Puzzle finalmente resuelto
y comparado.... similar proceso
de resolución fotográfica
a escala...
¿Un tanque
alemán Panzer I fosilizado
y una calavera
de oficial de la
SS ?

Tanque Ligero
Panzer IA fabricado
en 1933; Su Bautismo
de fuego en combate
fue en la guerra
relámpago de 1939
con la invasión
de Polonia
-------------------
¿Una calavera
de Oficial de
la SS esta representando
a los Estados
Unidos en Marte?

Enlace: http://www.enterprisemission.com/pasadena3.html
Lo cierto, en cualquier caso,
es que por ahora sólo podemos especular sobre aquella empresa
espacial pionera y el destino de aquellos anónimos primeros
cosmonautas. Y es que, por increíblemente fantástica que
pueda parecer esta historia, es un acontecimiento contrastado, aunque,
eso sí, celosamente ocultado al público.
¿Cabría la
posibilidad de que la tripulación del Haunebu-III encontrase
algo más de lo que las actuales sondas no tripuladas han
descubierto para nosotros, como verdaderos restos de cultura o incluso
refugios subterráneos habitables? Imposible saberlo. Aunque lo
más probable, todo hay que decirlo, es que el Haunebu-III
esté hoy sepultado bajo metros de arena marciana.
¿Hay
bases nazis en la Luna?
El informe vienés se
refiere también a extrañas fotografías de ovnis
tomadas desde naves espaciales... A una nave tipo Haunebu-3
aproximándose desde la Luna a la Tierra..., a una enorme y
extraña letra “S” trazada sobre el suelo lunar...
¿Podría –se pregunta el informe– ser la inicial del
término militar alemán Stützepunkt
o “punto de apoyo”? ¿Puede tratarse de simples alucinaciones
cuando estamos ante un insobornable y neutral material
fotográfico?
Apolo
17 - Misteriosa y Genuina
Cúpula Lunar

¿Compuerta
a Base Interior
o Punto de Alunizaje?....
El informe concluye
considerando que todo esto, por supuesto, son hipótesis
difíciles de creer y hasta de concebir, aunque si observamos en
conjunto el mosaico y los hechos que se complementan, unos con otros,
ello nos lleva, por una lógica elemental, a reflexionar sobre el
conjunto del tema y muchas piezas aisladas pueden convertirse en
pruebas irrefutables. Es el caso de los esquemas de platillos volantes
alemanes, extraídos del Tomo 1º del libro Deutsche Flugscheiben
und U-Boote überwachen die
Weltmeere, de O. Bergmann
(Editorial Hugin e.V.S.,
Postfach 13, 5802