Sería un
error creer que los verdaderos Maestros de las SS y del
hitlerismo fueron hechos prisioneros o ejecutados, como lo es pensar
que lo
fueran los Maestros templarios. Himmler y Jacques de Molay cayeron;
pero los
Maestros eran otros. En el caso templario, se ha pensado en el Maestro
Rocelin
de Fos y en el Duque de Beaujeu, el Gran Maestro Secreto que nunca fue
hallado.
En las SS, como en los templarios, el Jefe , el Gran Maestre Visible,
se dobla
en otro invisible, desconocido. También se ha dicho, en relación a los
templarios y a los verdaderos rosacruces, que detrás de sus órdenes
habría Otra
Orden misteriosa, con sede en otros astros, otra tierra (quizás la
Tierra
Hueca), o en un Mundo Paralelo. Nada se sabe con certeza. Del mismo
modo
ignoramos dónde fue realmente iniciado Hitler. ¿En Viena, en Munich,
'afuera',
'adentro'? ¿En qué Orden y por quién? Lo que sí es seguro es que
existió un
exoterismo y un esoterismo hitlerianos.
Es en el Círculo Invisible, desconocido de los templarios y SS, aún de
sus
Jefes visibles, Molay y Himmler, donde se decide, como en los
verdaderos
rosacruces, que las Ordenes deberán desaparecer de la superficie,
aniquilarse
externamente, porque han pasado a ser incómodas e ineficientes, al
perder su
pureza esotérica iniciática, contaminándose con el número y el
gregarismo de
los tiempos, desgastándose en la promiscuidad, en el combate físico.
Renuncian
a seguir luchando 'aquí' y hace uso de la 'puerta' de entrada, o de la
'ventana'
de salida, que ellos conocen, para desaparecer, pasando a la Tierra
Interior, o
a otro Universo Transdimensional. Son llevados por los 'Pájaros de
Fuego'.
Renuncian a vencer por el momento. El triunfo les sería fatal. Sólo
la
derrota hará posible el triunfo de la Idea, en un Mundo Análogo,
que
habrá que crear, inventar, como una Flor Inexistente. Pero que
es más
real que todas las flores de los jardines de la superficie de la
tierra.
Esta es la razón de que los templarios no se defiendan, pudiendo bien
hacerlo,
pues eran los más poderosos. Debían salvar la pureza del Grial.
Mucho se ha escrito e imaginado sobre Hitler. Entre otras cosas se ha
dicho que
era sólo un médium (un medio) que cayó bajo influencia extraña,
ajena a
la inspiración de los 'fundadores', o bien, que deseó hacer su propia
voluntad,
que desobedeció. Yo traería aquí a recuerdo algunas palabras en la
radio de
Oslo, al conocer la noticia oficial de la desaparición de Hitler: "Hoy
ha partido un ser demasiado grande para ser comprendido por nuestra
Época". Y un enviado especial japonés declara, después de una
entrevista
con Hitler: "Es el Gran Sacerdote de
Occidente".
Sin duda, Hitler fue uno de los últimos Guías que intentó remontar la
involución del Kaliyuga, antes de la catástrofe, para ayudar al retorno
de la
tierra a la Edad Dorada. Su 'otra ciencia' habría logrado volver al Eje
del
planeta a su posición antigua.
En conexión con esto, traigamos la memoria la doctrina tibetana del Tulku,
especie de Boddisattva, un ser que retorna o encarna en la
tierra a
voluntad, porque ya no hay Karma que lo obligue, por ser un liberado,
un
Jivanmukti. Vuelve sólo para cumplir una misión y, extrañamente,
puede
encarnar en más de un ser a la vez. No habla en 'yo', sino en 'nos'. Se
explicaría así esas 'influencias colectivas', especie de 'epidemias', o
modas
mentales. Jung se refirió al 'wotanismo', haciendo referencias al dios
Wotan.
Junto con Hitler, aparece Mussolini y una serie de otros 'espejos' en
tonos
menores, como irradiados, a través del mundo: Codreanu, Degrelle,
Doriot,
Plinio Salgado, en Brasil; Primo de Rivera, en España y Jorge Gonzáles
von
Maree, en Chile, entre algunos otros. El Tulku sería una
especie de
'Señor del Karma', que se encarna para cumplirlo. Lo que Jung ha
llamado Inconsciente
Colectivo. Si los alemanes no hubieran perdido la guerra, puede darse
por
seguro que Jung habría desarrollado a fondo y hasta sus últimas
consecuencias
esa teoría (que debió hacer abortar) de los 'varios inconscientes
colectivos'
(Inconsciente Colectivo ario, Inconsciente Colectivo Judío),
entroncándola con
el esoterismo de los Karmas Colectivos, y, quizás, con la concepción
misteriosa
del Tulku.
También el regreso de Hitler adquiere otra dirección o dimensión
insospechada,
pudiendo referirse a una reencarnación dentro del Inconsciente
Colectivo de un
determinado Grupo, algo así como una proyección o posesión. En este
sentido, ya
estaría reencarnando. Y aún puede que su aparición en cuerpo físico en
Alemania
haya sido también reencarnación, materialización, visualización
momentánea de
algún ser que existió con anterioridad, o de un Tulku, que se
ha
apoderado de un cuerpo debidamente preparado y apto, utilizándolo (el
del
austriaco Adolf Hitler, nacido en Braunau-am-Inn, punto terrestre
cargado de
fuerzas magnéticas). Este ser, o Tulku, no reside
permanentemente en el
vehículo, sino a veces, de tanto en tanto, en momentos culminantes,
utilizando
también otros cuerpos (el caso de Jorge Gonzáles von Maree, en Chile,
es
ilustrativo y nunca ha sido profundizado, ni analizado en este
sentido). El uso
es simultáneo, de todos los vehículos, pero el Tulku halla su
mayor
expresión allí donde se encuentra el vórtice de su Energía, en este
caso, en
Hitler. Sea esto así, o bien la reencarnación de otro ser antiguo, pre-anterior,
de un personaje que ya existió muchas o alguna vez, dentro del Círculo,
aquí
o allá, de una Nota que ya se ha escuchado, que es eterna, que no
puede morir y
volverá.
Organización social basada en
iniciaciones
diferentes
Grabado
en piedra de cruz templaria.
Se ha dicho que los templarios fueron los primeros banqueros en la
historia de
Occidente. Inventaron sus Gendarmerías-Bancos, en las rutas
estratégicas del
comercio y de las peregrinaciones. Los comerciantes y viajeros no
necesitaban
portar dinero. Los templarios lo guardaban entregando a cambio una
suerte de
cheque, o letra, que les era pagado al final del viaje, en la
Gendarmería más
próxima a su destino. De este modo, se evitaba el peligro de asalto y
robo en
los caminos de la Edad Media. No se cobraba interés. El enemigo mayor
de los
templarios era la usura. Persiguieron implacablemente a los usureros y
prestamistas, casi siempre judíos. Los conflictos templarios con la
tierra de
Oc de los cátaros tuvieron por causa de la protección que sus señores
feudales
daban a los usureros. Como se ha dicho, los campesinos no pagaban
diezmos a los
templarios cuando estos eran dueños de la tierra. A su vez, los
templarios no
los pagaban a los soberanos. Ya sabemos que las SS hitleristas tenían
en
proyecto la creación de un Estado de la Orden liberado de impuestos,
donde no
circularía el dinero.
La organización de la sociedad propiciada por los templarios es la
druida:
campesinos, que trabajan la tierra; obreros que pulen la piedra,
construyen
puentes, carreteras y catedrales, ordenándose en cofradías de
artesanos;
monjes-guerreros que protegen el patrimonio y distribuyen los alimentos
y la
riqueza, sin obtener para ellos beneficios ni ganancias. Y por sobre
todo, el
poder espiritual, templarios, controlando y vigilando, como el druida.
También
un trébol de cuatro hojas. Las SS podrían haber llegado a algo
semejante. Cada
una de las subdivisiones del trabajo templario y druida tenía su
iniciación
propia, sus leyes mágicas, sus claves incomunicables, como se descubre
en las
construcciones y en la sabia agricultura de los tiempos idos, donde se
contemplaban las corrientes de la tierra invisible, presentidas de
algún modo y
encauzadas a fines superiores. Los restos de terrazas de cultivo
prehistóricas
nos hablan también de todo aquello.
Para los habitantes del Kaliyuga, pertenecientes a una sociedad, a una civitas
atomizada en clases y no a una varna iniciática, es imposible
entender
el mundo de castas del pasado, organizado sobre las bases de iniciaciones
distintas, las que no podían odiarse ni envidiarse mutuamente,
porque cada
una de ellas correspondía a una sabiduría y a una penetración mágica de
'su
universo'. El agricultor poseía sus propios secretos iniciáticos, de
los que se
sentía depositario por tradición cósmica. Otro tanto acontecía al
obrero, mejor
dicho, al transformador de la materia, al constructor. Las iniciaciones
eran
dadas en cavernas profundas, en mundos subterráneos, donde la tierra es
madre;
luego, en el Camino de las Estrellas de Compostela, en la Iniciación
del Caminante
y del Peregrino. De las profundas cavernas partían a las estrellas,
cerrando el
círculo. Existía también la iniciación guerrera y la del Rey
Gobernante.
Ninguna era superior a la otra; se complementaban. La Catedral y la
Pirámide
son la Caverna, la Madre, que se visualiza en lo externo El hombre que
se
libera, recuperando su virilidad trascendente, sale de la caverna,
abandona a
la Madre y va hacia la Estrella, hacia el Gral, como Parsifal.
Son monjes iniciados los que diseñan las catedrales; es por esto
absurdo
pretender prolongar a tiempos áureos el drama atomizante del Kaliyuga,
del
proletario de nuestros tiempos, que odia y envidia todo, porque carece
de
cualquiera iniciación o sabiduría, como el burgués, el militar y el
gobernante
de estos días. Sólo la ignorancia y la mala fe de propagandistas
comprometidos
con el espíritu del Kaliyuga pueden extender una interpretación
'clasista',
atomizante, a los obreros-iniciados de la Piedra, cada uno como vidente
cósmico, y no con odio o amargura de esclavos, de proletarios, de
piezas
mecánicas de una tecnología y época racionalistas. La esclavitud se
impone en
Occidente con los latinos, con los romanos, que destruyen el mundo
céltico.
Ningún constructor, o mago de la piedra, podría levantar las covachas y
hormigueros
de cemento de nuestros días, hechas para los esclavos del Kaliyuga.
Tras distintas concepciones del poder
Si los templarios hubieran perdurado, habrían llevado al mundo a
una situación
muy diferente, restableciendo la tradición hiperbórea de la realeza por
derecho
divino, del Soberano inspirado. Habrían unificado el mundo de esos
días, bajo
la hegemonía del poder espiritual de una sola Europa. Y quién sabe
dónde
habrían llegado; porque los templarios conocían América.
Se dice que Colón mantenía contactos secretos, aún no revelados, que le
habrían
dado a conocer la existencia de Albania o América. Quizás
recibió la
orden de redescubrirla, en un sentido distinto al impuesto
luego por los
españoles y la Iglesia de Roma. Hay un misterio en torno a Colón, en
sus
comienzos, en su encarcelamiento y en su final. Fracasada su misión, se
le
abandona. Todo el asunto del financiamiento de su expedición y de la
pretendida
venta de las joyas de la Reina, doña Isabel , es oscuro.
La parodia del Rey Absoluto, del Rey Solar, de los Luises de Francia,
es un
intento sin base trascendente, pretendiendo imponer algo que sus
antepasados
destruyeron sin esperanza; ambición parecida a la de De Gaulle,
teorizando
sobre un a Europa del Atlántico a los Urales, posibilidad que él mismo
ayudó a
aniquilar, aliándose con sus enemigos tradicionales. De Gaulle es un
personaje
patético, tragicómico, quien, en sus últimos días, usa el lenguaje de
Hitler
para referirse a los judíos, que a su vez le destruyen.
En la concepción hiperbórea del Poder Trascendente, el Soberano por
derecho
divino y de iniciación, tiene tras suyo todo un cuerpo receptivo, una
Orden que
le guía y le secunda, con sacerdotes, magos y videntes, en contacto con
las
fuerzas extraterrestres y cósmicas. Este segundo Cuerpo de Gobierno
es
invisible, no se muestra. Por eso "el Rey lo será mientras sea
justo", mientras no actúe por su cuenta, según sus ideas o
concepciones,
mientras no rompa el contacto con los de 'allá'.
Si los templarios hubieran perdurado, la Iglesia de Roma habría perdido
su
poder temporal, al igual que los reyes profanos y los señores feudales,
pertenecientes a la raza de lo únicamente terrestre, del animal-hombre.
Ellos
se unen para destruir la Orden.
En el hecho, aquí se expresan también tres concepciones distintas de
iniciación, las que circulan por las venas del planeta. Una es
representada por
la Iglesia Católica y corresponde al tipo de iniciación lunar, ambigua,
dudosa,
que sostiene, por una parte, la imperfección de todo lo terrestre, el
"paso por este valle de lágrimas", la vida en el cielo, y, al mismo
tiempo, aspira al poder temporal, terrestre, universal, no para
corregir los
males, ni imponer un sistema de justicia y equilibrio, sino de tránsito
y
contemporización, donde se peca y se perdona el pecado, para volver a
pecar y
capitular. No se gobierna ni se deja gobernar, en preparación siempre
de la
muerte, aceptando la injusticia, propiciando al 'rey injusto'. Es la
fábula del
perro del hortelano. Es la iniciación lunar, semítica, por oposición a
la
solar, aria, viril, como la ha definido Julius Evola, quien eleva de
este modo
el problema racial a fórmulas trascendentes y espirituales, no
biológicas, sino
cósmicas y metafísicas.
La otra concepción es la del poder por el poder, democrática,
'humanista', como
se ha dado en llamarla, aún cuando manejada desde atrás por hilos
invisibles y
sociedades cuyo control verdadero se desconoce. Se disfruta, o se cree
disfrutar, del poder en una lucha atomizante, de todos contra todos. Es
la
concepción racionalista y democrática, igualitaria en apariencias y que
produce
la más tremenda desigualdad y desgracia. Resultado final, inevitable,
es el
colectivismo ateo, igualmente racionalista. Religión mineral, sin
dioses ni
Dios, de un planeta de plomo, en el vértice del Kaliyuga. La Época más
Oscura
de la tierra.
Ilustración
de títeres. Los mayores esclavos siempre se creen libres.
Ciencia y tecnología: Hitler tuvo la
bomba
atómica
La concepción druida y templaria corresponde a la Iniciación
Solar, hiperbórea,
que intenta restablecer en la tierra el orden jerárquico y divinizado,
donde el
poder es un servicio, que se cumple siempre en contacto con las
jerarquías extraterrestres, con los Guías Divinos, en el más lejano
Norte
simbólico, en la honda Medianoche. Un intento por recuperar este poder
también
fue hecho hace setecientos años para ayudar a la tierra a salir de su
estado de
involución, mutarla y transfigurarla.
El triunfo de las dos corrientes inferiores y la consecuente
destrucción de los
templarios lleva directamente a la época del 'iluminismo', del
racionalismo
anárquico, a la exaltación de lo puramente "humano, demasiado
humano", del animal-hombre y sus sentimientos, o sentimentalismos,
girando
en círculos. Deviene, por consecuencia, una ciencia y una tecnología
racionalistas, sin alma, sin conexión vital ni espiritual con el
Universo,
naturalmente ateas, donde el hombre ha perdido el órgano que le
permitía
conectarse con otros planos, con otros seres cósmicos, con las
divinidades y
los dioses. Porque ya no posee el Vril, el Urna.
Toda la civilización naufraga en el maquinismo torpe y crudo, que
infesta la
tierra, en la esclavitud del hierro, del electrón, de la electrónica,
del
protón, de la cibernética, en el reinado de las masas, de la explosión
demográfica, de "lo humano, demasiado humano", del animal-hombre, de
lo amorfo, del burocratismo y del colectivismo demoníacos. No hay ya
modo de
salirse de esto por medios humanos o puramente terrestres.
Si los templarios no hubieran desaparecido, habrían podido dirigir el
mundo
hacia una ciencia y tecnología diferentes, mágicas, donde todo se puede
lograr
mejor por otros medios semejantes a los que permitieron pintar la
caverna de
Altamira, mover los grandes bloques de piedra de Tiahuanaco, de
Stonehenge,
construir la Esfinge y las Pirámides y hasta viajar a distintos astros
con
métodos opuestos a los actuales. Sabemos también que los hitleristas hörbigerianos
habían llegado a la desintegración del átomo por un camino distinto al
de la
relatividad. Como hemos dicho, en "La Guerra Desconocida" Otto
Skorzeny nos revela que Hitler no quiso usar la bomba atómica,
declarándoselo
personalmente en las postrimerías de la guerra. Skorzeny nos describe
inventos
alemanes extraordinarios, dando con ello peso a las creencias de
Mattern sobre
los discos voladores de Hitler. De muchos de estos inventos se habrían
apoderado los vencedores, financiando con creces los gastos de la
Segunda
Guerra Mundial. Por esto, es muy posible que la bomba atómica usada por
Estados
Unidos contra Japón, fuera alemana. También los hitlerianos habrían
llegado a
ponerse en situación de descubrir, o redescubrir, una ciencia y una
tecnología
diferentes, apuntando en otra dirección, hacia otros fines (los Ovnis,
el poder
antigravitacional del Oricalco de la Atlántida), con lo cual
todo el
deseo de ganar una guerra física, por medios también físicos,
desaparece. Más
bien, se hace una necesidad espiritual perderla hoy, para salvar la
pureza del
Mito, del Ideal.
Si se analiza lo conseguido por los hitleristas en todas las áreas de
la
creación, en el solo espacio de seis años, no se puede menos de admirar
ese
milagro, estableciendo una comparación con el templario. Y se llega a
creer que
las SS también han encontrado el Grial y hasta lo han descifrado.
De haberse impuesto el nuevo estilo, la usura de la sociedad de consumo
no
habría logrado su apogeo alucinante. El capitalismo y el comunismo
marxista,
dos antinomias aparentes, que se apuntalan entre sí, complementándose
en la
destrucción de lo divino y lo humano, porque se asientan en las mismas
bases racionalistas,
habrían llegado a desaparecer sin ruido ni escándalo, sin presentar
resistencia. O jamás se habrían producido.
Se tiene la sospecha de que los templarios, desde su puerto de La
Rochelle,
iniciaron expediciones secretas que llegaron a la 'otra tierra' de
Platón, la
América-Atlántida. Quetzalcóatl, el dios blanco de los toltecas, si no
es una
divinidad extraterrestre, llegado en un 'Carro Alado', es un templario
que
enseñó allí la doctrina de la justicia. Quetzalcóatl es representado en
algunas
mexicanas con casco y cimera, semejantes a las armaduras templarias.
Antes que
ellos, los vikingos del norte y los druidas conocían América, a la que
llamaron
con otros nombres, ya anotados. Hay torres célticas en la América del
Norte.
Marinos bretones y normandos habrán guiado los barcos templarios. La
Orden
inicia en Europa el comercio de la plata, desconocido antes. Los
templarios,
como el Papa Silvestre, sabían que la tierra era redonda. Lo sabían los
constructores de la Catedral de Chartres. Pero se guardan el
conocimiento, como
el de la existencia de América, la Tierra de los Dioses Blancos, la
Tierra
Blanca, Albania, con un sentido simbólico-polar, el Continente
Secreto,
al que se busca en la iniciación del Cordón Dorado, de la Estrella de
la Mañana,
de Venus-Lucifer. Como hemos dicho, la Estrella se llama Tara, en
sánscrito. En
Tibet, Tara es la diosa Shakti-Kundalini, la esposa de Siva, Maestro de
la Yoga
Tántrica y de los Sidas. La leyenda sudamericana y polar del Sur, de la
Ciudad
de los Césares oculta en los remotos Andes, podría tener que ver
también con
los templarios; sin duda, la tiene con los Dioses Blancos, con los
Gigantes
Blancos. Los templarios desean guardar el secreto de sus
descubrimientos,
porque esos íntimos parajes podrían llegar a ser refugio de su Maestro
Secreto
y de su Ciencia.
Tiahuanaco y el templo de Kalasasaya estaban dedicados a Venus-Lucifer.
Los templarios vienen a Albania en los siglos XI y XII. Puede
que sea
aquí donde han ocultado su Gral.
Tras la destrucción de los templarios y su sabia organización, siglos
de
hambruna, de pestes y de guerras fraticidas se abaten sobre Europa,
hasta
culminar con la revolución francesa, que da origen a los tiempos
modernos y al
descenso al fondo del Kaliyuga. Se dice que el hombre europeo de los
siglos XI,
XII y XIII era más alto que el de los siglos XIV, XV y XVI, lo cual se
puede
comprobar por las armaduras de los museos. Estaba mejor alimentado y
protegido
por los templarios.
Causas de la destrucción de
los templarios
Castillo de
Foix.
¿Por qué son destruidos los templarios, después de haber contado
con el apoyo
del papado, de los benedictinos, de los cistercienses y de la realeza?
Las
razones han sido abordadas. Primero, el conflicto de poderes y de
concepción
del poder, basado en iniciaciones distintas y una visión del mundo
opuesta.
Benedictinos y Cistercienses se quedan con la iniciación lunar,
centrada en su
semitismo de los orígenes y en la mitología de la Iglesia de Roma. La
ambigüedad de la concepción es posible de apreciar en las ideas
teológicas,
racionalistas, o racionalizadas, de los Padres de la Iglesia, de San
Agustín,
especialmente en sus aspiraciones teocráticas universales de Civitate
Dei
("Ciudad de Dios"), tan marcadamente semíticas, y en el concepto del
pecado, que se ha grabado a sangre y fuego sobre el mundo. La línea
esenia y
gnóstica ha sido desviada totalmente con el Mito del Pecado Original,
sentimiento típico judío, anterior y posterior al 'Pacto Renovado' y la
prohibición (en adelante) de toda mezcla de sangre. El cristianismo no
ha
podido superar nunca su conflicto interno de origen, moviéndose entre
dos
fuerzas y dos personajes distintos, dos modos de ser contrapuestos.
Entre
Jesua, el nacionalista y el agitador, que se levanta contra el poder
del
Imperio Romano y el Maestro de la Justicia esenio, que predica el amor
y la
caridad búdicas, vedantinas. El gnosticismo cristiano podría haber
llevado
también a la Iglesia de Roma a sostener la posición cátara de un
cristianismo
solar a apoyar un cristianismo iniciático, hiperbóreo, como el de los
templarios, pero se lo impidió el deamon de los judíos, el Antiguo
Testamento,
Jehová, del que han pretendido hacer un dios ecuménico, cosa imposible
porque
Jehová ha establecido un Pacto con su 'pueblo', con un sector reducido
de la
Humanidad, en contra del resto. Ha dividido el Gral, en trozos aún más
pequeños, impidiendo rejuntarlos, rehacer la Corona.
El Cristianismo se mueve entre César y Dios, oponiéndolos a ambos, sin
hallar
una salida a la tensión trascendente, en su línea iniciática lunar. Se
opone,
por ello, a todos los que sustentan la iniciación solar, antigua, de
los
tiempos áureos, al esoterismo polar, que pretende establecer la
justicia divina
también aquí en la tierra, para los hijos de la Viuda, los semidivinos,
en
contacto con los divinos, con los Inmortales, yendo por una escala
inmanente,
que permita, paso a paso, la mutación y transfiguración de los
elegidos, en
todos los reinos, conjuntamente con la tierra.
La 'causa mortal' de la destrucción de cátaros y templarios fue su
descubrimiento de la verdadera identidad del crucificado. El terrible
secreto
de los orígenes, una enorme falsificación, una contrainiciación, la
adulteración de un símbolo solar y de un Mito Cósmico, hiperbóreo.
La otra razón para liquidar la Orden, son sus cuantiosas riquezas, que
despiertan la codicia del Papado, de los señores feudales y del Rey de
Francia,
Felipe el Hermoso, en estado de bancarrota permanente. Además,
intentaban
reinstalar el Rey de sangre hiperbórea, el Rey del Gral.
Ya lo sabemos, los templarios no se defienden. Posiblemente, al igual
que los
cátaros antes y los rosacruces después, han llegado a una situación de
pesimismo fundamental sobre los asuntos de este mundo y del destino
fatal de la
involución del Kaliyuga. Puede también ser -lo repetimos- que, al
arribar al
punto crítico del redescubrimiento de la otra ciencia, de la otra
tecnología, se prefiera perder aquí, al igual que el Hitlerismo
Esotérico,
en esta coyuntura del tiempo, para ganar allá, en la Nueva
Tierra. Y
para retornar con la Edad Dorada.