Hitler y la orden del temple




 

Hitler, "Gran Sacerdote de Occidente": ¿Un Tulku?


hitler tulku
Adolf Hitler en 1943.




Sería un error creer que los verdaderos Maestros de las SS y del hitlerismo fueron hechos prisioneros o ejecutados, como lo es pensar que lo fueran los Maestros templarios. Himmler y Jacques de Molay cayeron; pero los Maestros eran otros. En el caso templario, se ha pensado en el Maestro Rocelin de Fos y en el Duque de Beaujeu, el Gran Maestro Secreto que nunca fue hallado. En las SS, como en los templarios, el Jefe , el Gran Maestre Visible, se dobla en otro invisible, desconocido. También se ha dicho, en relación a los templarios y a los verdaderos rosacruces, que detrás de sus órdenes habría Otra Orden misteriosa, con sede en otros astros, otra tierra (quizás la Tierra Hueca), o en un Mundo Paralelo. Nada se sabe con certeza. Del mismo modo ignoramos dónde fue realmente iniciado Hitler. ¿En Viena, en Munich, 'afuera', 'adentro'? ¿En qué Orden y por quién? Lo que sí es seguro es que existió un exoterismo y un esoterismo hitlerianos.

Es en el Círculo Invisible, desconocido de los templarios y SS, aún de sus Jefes visibles, Molay y Himmler, donde se decide, como en los verdaderos rosacruces, que las Ordenes deberán desaparecer de la superficie, aniquilarse externamente, porque han pasado a ser incómodas e ineficientes, al perder su pureza esotérica iniciática, contaminándose con el número y el gregarismo de los tiempos, desgastándose en la promiscuidad, en el combate físico. Renuncian a seguir luchando 'aquí' y hace uso de la 'puerta' de entrada, o de la 'ventana' de salida, que ellos conocen, para desaparecer, pasando a la Tierra Interior, o a otro Universo Transdimensional. Son llevados por los 'Pájaros de Fuego'. Renuncian a vencer por el momento. El triunfo les sería fatal. Sólo la derrota hará posible el triunfo de la Idea, en un Mundo Análogo, que habrá que crear, inventar, como una Flor Inexistente. Pero que es más real que todas las flores de los jardines de la superficie de la tierra.

Esta es la razón de que los templarios no se defiendan, pudiendo bien hacerlo, pues eran los más poderosos. Debían salvar la pureza del Grial.

Mucho se ha escrito e imaginado sobre Hitler. Entre otras cosas se ha dicho que era sólo un médium (un medio) que cayó bajo influencia extraña, ajena a la inspiración de los 'fundadores', o bien, que deseó hacer su propia voluntad, que desobedeció. Yo traería aquí a recuerdo algunas palabras en la radio de Oslo, al conocer la noticia oficial de la desaparición de Hitler: "Hoy ha partido un ser demasiado grande para ser comprendido por nuestra Época". Y un enviado especial japonés declara, después de una entrevista con Hitler: "Es el Gran Sacerdote de Occidente".

Sin duda, Hitler fue uno de los últimos Guías que intentó remontar la involución del Kaliyuga, antes de la catástrofe, para ayudar al retorno de la tierra a la Edad Dorada. Su 'otra ciencia' habría logrado volver al Eje del planeta a su posición antigua.

En conexión con esto, traigamos la memoria la doctrina tibetana del Tulku, especie de Boddisattva, un ser que retorna o encarna en la tierra a voluntad, porque ya no hay Karma que lo obligue, por ser un liberado, un Jivanmukti. Vuelve sólo para cumplir una misión y, extrañamente, puede encarnar en más de un ser a la vez. No habla en 'yo', sino en 'nos'. Se explicaría así esas 'influencias colectivas', especie de 'epidemias', o modas mentales. Jung se refirió al 'wotanismo', haciendo referencias al dios Wotan. Junto con Hitler, aparece Mussolini y una serie de otros 'espejos' en tonos menores, como irradiados, a través del mundo: Codreanu, Degrelle, Doriot, Plinio Salgado, en Brasil; Primo de Rivera, en España y Jorge Gonzáles von Maree, en Chile, entre algunos otros. El Tulku sería una especie de 'Señor del Karma', que se encarna para cumplirlo. Lo que Jung ha llamado Inconsciente Colectivo. Si los alemanes no hubieran perdido la guerra, puede darse por seguro que Jung habría desarrollado a fondo y hasta sus últimas consecuencias esa teoría (que debió hacer abortar) de los 'varios inconscientes colectivos' (Inconsciente Colectivo ario, Inconsciente Colectivo Judío), entroncándola con el esoterismo de los Karmas Colectivos, y, quizás, con la concepción misteriosa del Tulku.

También el regreso de Hitler adquiere otra dirección o dimensión insospechada, pudiendo referirse a una reencarnación dentro del Inconsciente Colectivo de un determinado Grupo, algo así como una proyección o posesión. En este sentido, ya estaría reencarnando. Y aún puede que su aparición en cuerpo físico en Alemania haya sido también reencarnación, materialización, visualización momentánea de algún ser que existió con anterioridad, o de un Tulku, que se ha apoderado de un cuerpo debidamente preparado y apto, utilizándolo (el del austriaco Adolf Hitler, nacido en Braunau-am-Inn, punto terrestre cargado de fuerzas magnéticas). Este ser, o Tulku, no reside permanentemente en el vehículo, sino a veces, de tanto en tanto, en momentos culminantes, utilizando también otros cuerpos (el caso de Jorge Gonzáles von Maree, en Chile, es ilustrativo y nunca ha sido profundizado, ni analizado en este sentido). El uso es simultáneo, de todos los vehículos, pero el Tulku halla su mayor expresión allí donde se encuentra el vórtice de su Energía, en este caso, en Hitler. Sea esto así, o bien la reencarnación de otro ser antiguo, pre-anterior, de un personaje que ya existió muchas o alguna vez, dentro del Círculo, aquí o allá, de una Nota que ya se ha escuchado, que es eterna, que no puede morir y volverá.












Organización social basada en iniciaciones diferentes


roca templaria
Grabado en piedra de cruz templaria.


Se ha dicho que los templarios fueron los primeros banqueros en la historia de Occidente. Inventaron sus Gendarmerías-Bancos, en las rutas estratégicas del comercio y de las peregrinaciones. Los comerciantes y viajeros no necesitaban portar dinero. Los templarios lo guardaban entregando a cambio una suerte de cheque, o letra, que les era pagado al final del viaje, en la Gendarmería más próxima a su destino. De este modo, se evitaba el peligro de asalto y robo en los caminos de la Edad Media. No se cobraba interés. El enemigo mayor de los templarios era la usura. Persiguieron implacablemente a los usureros y prestamistas, casi siempre judíos. Los conflictos templarios con la tierra de Oc de los cátaros tuvieron por causa de la protección que sus señores feudales daban a los usureros. Como se ha dicho, los campesinos no pagaban diezmos a los templarios cuando estos eran dueños de la tierra. A su vez, los templarios no los pagaban a los soberanos. Ya sabemos que las SS hitleristas tenían en proyecto la creación de un Estado de la Orden liberado de impuestos, donde no circularía el dinero.

La organización de la sociedad propiciada por los templarios es la druida: campesinos, que trabajan la tierra; obreros que pulen la piedra, construyen puentes, carreteras y catedrales, ordenándose en cofradías de artesanos; monjes-guerreros que protegen el patrimonio y distribuyen los alimentos y la riqueza, sin obtener para ellos beneficios ni ganancias. Y por sobre todo, el poder espiritual, templarios, controlando y vigilando, como el druida. También un trébol de cuatro hojas. Las SS podrían haber llegado a algo semejante. Cada una de las subdivisiones del trabajo templario y druida tenía su iniciación propia, sus leyes mágicas, sus claves incomunicables, como se descubre en las construcciones y en la sabia agricultura de los tiempos idos, donde se contemplaban las corrientes de la tierra invisible, presentidas de algún modo y encauzadas a fines superiores. Los restos de terrazas de cultivo prehistóricas nos hablan también de todo aquello.

Para los habitantes del Kaliyuga, pertenecientes a una sociedad, a una civitas atomizada en clases y no a una varna iniciática, es imposible entender el mundo de castas del pasado, organizado sobre las bases de iniciaciones distintas, las que no podían odiarse ni envidiarse mutuamente, porque cada una de ellas correspondía a una sabiduría y a una penetración mágica de 'su universo'. El agricultor poseía sus propios secretos iniciáticos, de los que se sentía depositario por tradición cósmica. Otro tanto acontecía al obrero, mejor dicho, al transformador de la materia, al constructor. Las iniciaciones eran dadas en cavernas profundas, en mundos subterráneos, donde la tierra es madre; luego, en el Camino de las Estrellas de Compostela, en la Iniciación del Caminante y del Peregrino. De las profundas cavernas partían a las estrellas, cerrando el círculo. Existía también la iniciación guerrera y la del Rey Gobernante. Ninguna era superior a la otra; se complementaban. La Catedral y la Pirámide son la Caverna, la Madre, que se visualiza en lo externo El hombre que se libera, recuperando su virilidad trascendente, sale de la caverna, abandona a la Madre y va hacia la Estrella, hacia el Gral, como Parsifal.

Son monjes iniciados los que diseñan las catedrales; es por esto absurdo pretender prolongar a tiempos áureos el drama atomizante del Kaliyuga, del proletario de nuestros tiempos, que odia y envidia todo, porque carece de cualquiera iniciación o sabiduría, como el burgués, el militar y el gobernante de estos días. Sólo la ignorancia y la mala fe de propagandistas comprometidos con el espíritu del Kaliyuga pueden extender una interpretación 'clasista', atomizante, a los obreros-iniciados de la Piedra, cada uno como vidente cósmico, y no con odio o amargura de esclavos, de proletarios, de piezas mecánicas de una tecnología y época racionalistas. La esclavitud se impone en Occidente con los latinos, con los romanos, que destruyen el mundo céltico. Ningún constructor, o mago de la piedra, podría levantar las covachas y hormigueros de cemento de nuestros días, hechas para los esclavos del Kaliyuga.






Tras distintas concepciones del poder



Si los templarios hubieran perdurado, habrían llevado al mundo a una situación muy diferente, restableciendo la tradición hiperbórea de la realeza por derecho divino, del Soberano inspirado. Habrían unificado el mundo de esos días, bajo la hegemonía del poder espiritual de una sola Europa. Y quién sabe dónde habrían llegado; porque los templarios conocían América.

Se dice que Colón mantenía contactos secretos, aún no revelados, que le habrían dado a conocer la existencia de Albania o América. Quizás recibió la orden de redescubrirla, en un sentido distinto al impuesto luego por los españoles y la Iglesia de Roma. Hay un misterio en torno a Colón, en sus comienzos, en su encarcelamiento y en su final. Fracasada su misión, se le abandona. Todo el asunto del financiamiento de su expedición y de la pretendida venta de las joyas de la Reina, doña Isabel , es oscuro.

La parodia del Rey Absoluto, del Rey Solar, de los Luises de Francia, es un intento sin base trascendente, pretendiendo imponer algo que sus antepasados destruyeron sin esperanza; ambición parecida a la de De Gaulle, teorizando sobre un a Europa del Atlántico a los Urales, posibilidad que él mismo ayudó a aniquilar, aliándose con sus enemigos tradicionales. De Gaulle es un personaje patético, tragicómico, quien, en sus últimos días, usa el lenguaje de Hitler para referirse a los judíos, que a su vez le destruyen.

En la concepción hiperbórea del Poder Trascendente, el Soberano por derecho divino y de iniciación, tiene tras suyo todo un cuerpo receptivo, una Orden que le guía y le secunda, con sacerdotes, magos y videntes, en contacto con las fuerzas extraterrestres y cósmicas. Este segundo Cuerpo de Gobierno es invisible, no se muestra. Por eso "el Rey lo será mientras sea justo", mientras no actúe por su cuenta, según sus ideas o concepciones, mientras no rompa el contacto con los de 'allá'.

Si los templarios hubieran perdurado, la Iglesia de Roma habría perdido su poder temporal, al igual que los reyes profanos y los señores feudales, pertenecientes a la raza de lo únicamente terrestre, del animal-hombre. Ellos se unen para destruir la Orden.

En el hecho, aquí se expresan también tres concepciones distintas de iniciación, las que circulan por las venas del planeta. Una es representada por la Iglesia Católica y corresponde al tipo de iniciación lunar, ambigua, dudosa, que sostiene, por una parte, la imperfección de todo lo terrestre, el "paso por este valle de lágrimas", la vida en el cielo, y, al mismo tiempo, aspira al poder temporal, terrestre, universal, no para corregir los males, ni imponer un sistema de justicia y equilibrio, sino de tránsito y contemporización, donde se peca y se perdona el pecado, para volver a pecar y capitular. No se gobierna ni se deja gobernar, en preparación siempre de la muerte, aceptando la injusticia, propiciando al 'rey injusto'. Es la fábula del perro del hortelano. Es la iniciación lunar, semítica, por oposición a la solar, aria, viril, como la ha definido Julius Evola, quien eleva de este modo el problema racial a fórmulas trascendentes y espirituales, no biológicas, sino cósmicas y metafísicas.

La otra concepción es la del poder por el poder, democrática, 'humanista', como se ha dado en llamarla, aún cuando manejada desde atrás por hilos invisibles y sociedades cuyo control verdadero se desconoce. Se disfruta, o se cree disfrutar, del poder en una lucha atomizante, de todos contra todos. Es la concepción racionalista y democrática, igualitaria en apariencias y que produce la más tremenda desigualdad y desgracia. Resultado final, inevitable, es el colectivismo ateo, igualmente racionalista. Religión mineral, sin dioses ni Dios, de un planeta de plomo, en el vértice del Kaliyuga. La Época más Oscura de la tierra.

titiritero
Ilustración de  títeres. Los mayores esclavos siempre se creen  libres.




Ciencia y tecnología: Hitler tuvo la bomba atómica



La concepción druida y templaria corresponde a la Iniciación Solar, hiperbórea, que intenta restablecer en la tierra el orden jerárquico y divinizado, donde el poder es un servicio, que se cumple siempre en contacto con las jerarquías extraterrestres, con los Guías Divinos, en el más lejano Norte simbólico, en la honda Medianoche. Un intento por recuperar este poder también fue hecho hace setecientos años para ayudar a la tierra a salir de su estado de involución, mutarla y transfigurarla.

El triunfo de las dos corrientes inferiores y la consecuente destrucción de los templarios lleva directamente a la época del 'iluminismo', del racionalismo anárquico, a la exaltación de lo puramente "humano, demasiado humano", del animal-hombre y sus sentimientos, o sentimentalismos, girando en círculos. Deviene, por consecuencia, una ciencia y una tecnología racionalistas, sin alma, sin conexión vital ni espiritual con el Universo, naturalmente ateas, donde el hombre ha perdido el órgano que le permitía conectarse con otros planos, con otros seres cósmicos, con las divinidades y los dioses. Porque ya no posee el Vril, el Urna.

Toda la civilización naufraga en el maquinismo torpe y crudo, que infesta la tierra, en la esclavitud del hierro, del electrón, de la electrónica, del protón, de la cibernética, en el reinado de las masas, de la explosión demográfica, de "lo humano, demasiado humano", del animal-hombre, de lo amorfo, del burocratismo y del colectivismo demoníacos. No hay ya modo de salirse de esto por medios humanos o puramente terrestres.
 

Si los templarios no hubieran desaparecido, habrían podido dirigir el mundo hacia una ciencia y tecnología diferentes, mágicas, donde todo se puede lograr mejor por otros medios semejantes a los que permitieron pintar la caverna de Altamira, mover los grandes bloques de piedra de Tiahuanaco, de Stonehenge, construir la Esfinge y las Pirámides y hasta viajar a distintos astros con métodos opuestos a los actuales. Sabemos también que los hitleristas hörbigerianos habían llegado a la desintegración del átomo por un camino distinto al de la relatividad. Como hemos dicho, en "La Guerra Desconocida" Otto Skorzeny nos revela que Hitler no quiso usar la bomba atómica, declarándoselo personalmente en las postrimerías de la guerra. Skorzeny nos describe inventos alemanes extraordinarios, dando con ello peso a las creencias de Mattern sobre los discos voladores de Hitler. De muchos de estos inventos se habrían apoderado los vencedores, financiando con creces los gastos de la Segunda Guerra Mundial. Por esto, es muy posible que la bomba atómica usada por Estados Unidos contra Japón, fuera alemana. También los hitlerianos habrían llegado a ponerse en situación de descubrir, o redescubrir, una ciencia y una tecnología diferentes, apuntando en otra dirección, hacia otros fines (los Ovnis, el poder antigravitacional del Oricalco de la Atlántida), con lo cual todo el deseo de ganar una guerra física, por medios también físicos, desaparece. Más bien, se hace una necesidad espiritual perderla hoy, para salvar la pureza del Mito, del Ideal.

Si se analiza lo conseguido por los hitleristas en todas las áreas de la creación, en el solo espacio de seis años, no se puede menos de admirar ese milagro, estableciendo una comparación con el templario. Y se llega a creer que las SS también han encontrado el Grial y hasta lo han descifrado.

De haberse impuesto el nuevo estilo, la usura de la sociedad de consumo no habría logrado su apogeo alucinante. El capitalismo y el comunismo marxista, dos antinomias aparentes, que se apuntalan entre sí, complementándose en la destrucción de lo divino y lo humano, porque se asientan en las mismas bases racionalistas, habrían llegado a desaparecer sin ruido ni escándalo, sin presentar resistencia. O jamás se habrían producido.

Se tiene la sospecha de que los templarios, desde su puerto de La Rochelle, iniciaron expediciones secretas que llegaron a la 'otra tierra' de Platón, la América-Atlántida. Quetzalcóatl, el dios blanco de los toltecas, si no es una divinidad extraterrestre, llegado en un 'Carro Alado', es un templario que enseñó allí la doctrina de la justicia. Quetzalcóatl es representado en algunas mexicanas con casco y cimera, semejantes a las armaduras templarias. Antes que ellos, los vikingos del norte y los druidas conocían América, a la que llamaron con otros nombres, ya anotados. Hay torres célticas en la América del Norte. Marinos bretones y normandos habrán guiado los barcos templarios. La Orden inicia en Europa el comercio de la plata, desconocido antes. Los templarios, como el Papa Silvestre, sabían que la tierra era redonda. Lo sabían los constructores de la Catedral de Chartres. Pero se guardan el conocimiento, como el de la existencia de América, la Tierra de los Dioses Blancos, la Tierra Blanca, Albania, con un sentido simbólico-polar, el Continente Secreto, al que se busca en la iniciación del Cordón Dorado, de la Estrella de la Mañana, de Venus-Lucifer. Como hemos dicho, la Estrella se llama Tara, en sánscrito. En Tibet, Tara es la diosa Shakti-Kundalini, la esposa de Siva, Maestro de la Yoga Tántrica y de los Sidas. La leyenda sudamericana y polar del Sur, de la Ciudad de los Césares oculta en los remotos Andes, podría tener que ver también con los templarios; sin duda, la tiene con los Dioses Blancos, con los Gigantes Blancos. Los templarios desean guardar el secreto de sus descubrimientos, porque esos íntimos parajes podrían llegar a ser refugio de su Maestro Secreto y de su Ciencia.

Tiahuanaco y el templo de Kalasasaya estaban dedicados a Venus-Lucifer.

Los templarios vienen a Albania en los siglos XI y XII. Puede que sea aquí donde han ocultado su Gral.

Tras la destrucción de los templarios y su sabia organización, siglos de hambruna, de pestes y de guerras fraticidas se abaten sobre Europa, hasta culminar con la revolución francesa, que da origen a los tiempos modernos y al descenso al fondo del Kaliyuga. Se dice que el hombre europeo de los siglos XI, XII y XIII era más alto que el de los siglos XIV, XV y XVI, lo cual se puede comprobar por las armaduras de los museos. Estaba mejor alimentado y protegido por los templarios.



Causas de la destrucción de los templarios


foix
Castillo de Foix.

¿Por qué son destruidos los templarios, después de haber contado con el apoyo del papado, de los benedictinos, de los cistercienses y de la realeza? Las razones han sido abordadas. Primero, el conflicto de poderes y de concepción del poder, basado en iniciaciones distintas y una visión del mundo opuesta. Benedictinos y Cistercienses se quedan con la iniciación lunar, centrada en su semitismo de los orígenes y en la mitología de la Iglesia de Roma. La ambigüedad de la concepción es posible de apreciar en las ideas teológicas, racionalistas, o racionalizadas, de los Padres de la Iglesia, de San Agustín, especialmente en sus aspiraciones teocráticas universales de Civitate Dei ("Ciudad de Dios"), tan marcadamente semíticas, y en el concepto del pecado, que se ha grabado a sangre y fuego sobre el mundo. La línea esenia y gnóstica ha sido desviada totalmente con el Mito del Pecado Original, sentimiento típico judío, anterior y posterior al 'Pacto Renovado' y la prohibición (en adelante) de toda mezcla de sangre. El cristianismo no ha podido superar nunca su conflicto interno de origen, moviéndose entre dos fuerzas y dos personajes distintos, dos modos de ser contrapuestos. Entre Jesua, el nacionalista y el agitador, que se levanta contra el poder del Imperio Romano y el Maestro de la Justicia esenio, que predica el amor y la caridad búdicas, vedantinas. El gnosticismo cristiano podría haber llevado también a la Iglesia de Roma a sostener la posición cátara de un cristianismo solar a apoyar un cristianismo iniciático, hiperbóreo, como el de los templarios, pero se lo impidió el deamon de los judíos, el Antiguo Testamento, Jehová, del que han pretendido hacer un dios ecuménico, cosa imposible porque Jehová ha establecido un Pacto con su 'pueblo', con un sector reducido de la Humanidad, en contra del resto. Ha dividido el Gral, en trozos aún más pequeños, impidiendo rejuntarlos, rehacer la Corona.

El Cristianismo se mueve entre César y Dios, oponiéndolos a ambos, sin hallar una salida a la tensión trascendente, en su línea iniciática lunar. Se opone, por ello, a todos los que sustentan la iniciación solar, antigua, de los tiempos áureos, al esoterismo polar, que pretende establecer la justicia divina también aquí en la tierra, para los hijos de la Viuda, los semidivinos, en contacto con los divinos, con los Inmortales, yendo por una escala inmanente, que permita, paso a paso, la mutación y transfiguración de los elegidos, en todos los reinos, conjuntamente con la tierra.

La 'causa mortal' de la destrucción de cátaros y templarios fue su descubrimiento de la verdadera identidad del crucificado. El terrible secreto de los orígenes, una enorme falsificación, una contrainiciación, la adulteración de un símbolo solar y de un Mito Cósmico, hiperbóreo.

La otra razón para liquidar la Orden, son sus cuantiosas riquezas, que despiertan la codicia del Papado, de los señores feudales y del Rey de Francia, Felipe el Hermoso, en estado de bancarrota permanente. Además, intentaban reinstalar el Rey de sangre hiperbórea, el Rey del Gral.

Ya lo sabemos, los templarios no se defienden. Posiblemente, al igual que los cátaros antes y los rosacruces después, han llegado a una situación de pesimismo fundamental sobre los asuntos de este mundo y del destino fatal de la involución del Kaliyuga. Puede también ser -lo repetimos- que, al arribar al punto crítico del redescubrimiento de la otra ciencia, de la otra tecnología, se prefiera perder aquí, al igual que el Hitlerismo Esotérico, en esta coyuntura del tiempo, para ganar allá, en la Nueva Tierra. Y para retornar con la Edad Dorada.









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